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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-07-2009

Honduras: restituir la legalidad

Editorial de La Jornada


El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Honduras, Jorge Rivera, dej entrever ayer, en el dcimo da transcurrido desde la asonada militar contra el orden democrtico en ese pas, una posibilidad de que el presidente constitucional, Manuel Zelaya Rosales, pueda regresar sin temor a ser detenido: que el Congreso el mismo que el pasado 28 de junio aval el cuartelazo en Honduras, present una apcrifa carta de renuncia de Zelaya e invisti como presidente interino a Roberto Micheletti otorgue, si lo considera oportuno, una amnista poltica al mandatario destituido.

La declaracin se produjo poco antes de que la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, anunciara desde Washington que el presidente de Costa Rica, scar Arias, se desempeara como mediador en el dilogo entre el gobierno constitucional de Zelaya y el rgimen de facto encabezado por Micheletti. Ms tarde, tras una reunin con Clinton, el propio Zelaya dijo que lo acordado con la canciller estadunidense y con el mandatario costarricense no es una negociacin, sino la planificacin de la salida de los golpistas.

La postura del funcionario del Poder Judicial hondureo es improcedente por partida doble: por un lado, porque omite sealar que la instancia que l encabeza es partcipe, junto con otros sectores polticos, empresariales y clericales reaccionarios de Honduras, de una conjura delictiva que ha subvertido la institucionalidad democrtica y el estado de derecho en el pas centroamericano; por el otro, porque soslaya que, al da de hoy, la nica salida para la crisis poltica por la que atraviesa esa nacin pasa por el fin de la aventura golpista de la oligarqua hondurea y la restitucin inmediata del orden constitucional.

Ms que una muestra de voluntad poltica para resolver el conflicto, lo dicho por Rivera constituye un signo de debilidad del rgimen espurio ante la profundizacin de las medidas de aislamiento poltico y econmico en el plano internacional, y ante el recrudecimiento mundial de las condenas en su contra: significativamente ayer, desde Mosc, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, reiter su rechazo al golpe hondureo y su apoyo a la presidencia de Zelaya, al tiempo que defendi el principio universal de que los pueblos deben elegir a sus lderes, estemos nosotros de acuerdo o no con stos.

A lo anterior debe aadirse, como muestra de la inviabilidad del proyecto golpista, la admirable resistencia popular que sigue desarrollndose en las calles de Honduras, a pesar de la brutalidad represiva puesta en prctica por el ejrcito y la polica que hasta el momento arroja un saldo de al menos un muerto, decenas de heridos de bala y centenares de detenidos, no obstante la brutal desigualdad de fuerzas entre stos y los manifestantes.

Los elementos que se comentan, en suma, pueden ser indicios de agotamiento en el rgimen espurio de Honduras, y deben ser aprovechados por la comunidad internacional para incrementar presiones diplomticas, econmicas e institucionales, para terminar, de ese modo, con un episodio que ha significado un retroceso histrico lamentable para la nacin centroamericana, para Amrica Latina y para el mundo. Ms que negociar, el gobierno de facto encabezado por Roberto Micheletti tiene que fijar, cuanto antes, las condiciones y la fecha del retorno de Manuel Zelaya al cargo presidencial.

 

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/08/index.php?section=edito




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