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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2009

Lecciones de democracia participativa sobre el artculo 5
Honduras: sobre la antinomia jurdica de los golpistas

Francisco Palacios Romeo
Rebelin


Las respuestas en la red a mi anterior artculo (www.rebelion.org/noticia.php?id=87999) han sido generalmente groseras descalificaciones ad hominem o descalificaciones polticas en funcin de afinidades ideolgicas o actividades profesionales. Lo de siempre. Los golpistas, o ms bien los cmplices de los golpistas, no dan para ms. Ningn intento de entrar en el debate jurdico salvo el nico argumento de que el resto de poderes del Estado desalojaron del poder a Zelaya por hacer una consulta ilegal. En esa lnea han ido las lneas editoriales de grandes medios de comunicacin y de clsicos intelectuales orgnicos del golpismo universal tales como Vargas Llosa, Villalobos, Moiss Nam. Este ltimo, de manera complaciente, escriba cmo el golpe no era necesario, que los golpes militares ya no son lo que eran, y que el Presidente Zelaya haba incurrido en mltiples violaciones de la Constitucin. La Corte Suprema, el Congreso y otras instituciones hondureas as lo haban certificado (El Pas, 5 de julio). Todos dichos intelectuales hacan sus comentarios bajo el parapeto estratgico de condenar formalmente el golpe pero avalando el argumento del golpe.

El nico y pobre argumento al que se estn agarrando los institutos golpistas es cmo el Presidente no puede convocar una consulta y que al hacerlo ha desencadenado todo un proceso de inconstitucionalidades o mltiples violaciones a la Constitucin como esputa Naim. La primera pregunta es qu inconstitucionalidades sobrevenidas ha producido Dnde estn? Cules son? Ninguna. La nica accin del Presidente ha sido convocar una consulta al margen del artculo 5 de la Constitucin. Ellos no se molestan en entrar a valorar dicho artculo y dicha problemtica. Quin lo ha hecho de todos ellos? En qu tribuna? Dnde estn los argumentos?

No contestan. Pero los idiotas (como dice Vargas Llosa) o los hipcritas (como dice Naim) o los dictadores petroleros (como dice Villalobos) si vamos a contestar porque estamos acostumbrados a llevar histricamente la carga de la prueba, aunque seamos siempre los miserables, los deportados o los desaparecidos. Lo vamos a hacer respecto al nico argumento que apenas han podido balbucear: la ilegalidad de una simple consulta sobre poder hacer otra consulta (noviembre) relacionada con la convocatoria democrtica de una hipottica asamblea constituyente.

Y resulta ms cnicamente hiriente esta resistencia orgnico-intelectual a las preguntas del presidente Zelaya sobre cambios constitucionales teniendo en cuenta que la Constitucin actual de Honduras se hizo bajo supervisin de la anterior dictadura. Elecciones constituyentes convocadas y organizadas por una junta golpista y elaborada bajo observacin del gobierno dictatorial del general Policarpo Paz Garca (1982), el cual clausur solemnemente las sesiones de tan democrtica Asamblea.

  1. A modo de introduccin: la consulta no es inconstitucional, la consulta no tiene por qu transitar por los mecanismos del artculo 5. Ms bien al contrario. El artculo 5 introduce mecnicas restrictivas y aprobaciones institucionales de rigidez extrema. Canalizar cualquier tipo de consulta por el artculo 5 supondra una antinomia radical y excluyente del principio de participacin y, por ende, del principio democrtico. En primer lugar, porque el Presidente no est haciendo ni un referndum ni un plebiscito sino una consulta genrica. Y, en segundo lugar porque nada impide en el texto constitucional que se haga una Consulta, ms bien las iniciativas de participacin vienen avaladas por el principio participativo que reconocen los artculo 5 y 45 y, sobre todo, la muy amplia Ley de Participacin Poltica (3-2006).

  1. El ftil argumento de la sinrazn golpista acaso podra valer para los modelos concretos de participacin del artculo 5, que son el referndum y el plebiscito. Pero no es el caso, porque estas dos modalidades estn supeditadas a temas concretos, ya que incluso en el caso del referndum debe ser una consecuencia directa sobre una propuesta de Ley. Es decir, el trmino CONSULTA es un genrico amplio y los trminos referndum o plebiscito son mecanismos concretos de consulta con caractersticas y consecuencias muy concretas.

  1. El caso actual no entraba en la lgica del referndum o del plebiscito. El presidente Zelaya pretenda hacer una consulta, pero no lo haca bajo la modalidad de referndum o plebiscito del artculo 5, ni lo haca sobre los temas propios de los mismos, ni pretenda convertir nada en ley posterior, ni la cosa versaba sobre una ratificacin de reforma constitucional. Slo haca una consulta sobre si se haca otra consulta/pregunta (en noviembre).

  1. El plebiscito podra utilizarse para hacer preguntas sobre aspectos concretos del texto constitucional pero NO para aspectos relativos a su posible reforma total porque es algo que elude mencionar la Constitucin, y que incluso prohbe, respecto a la modificacin de determinados artculos.

El artculo 5 es muy restrictivo respecto a temas y condiciones en el caso de las modalidades de referndum y plebiscito. Primero porque limita el tipo de temas a preguntar pero segundo, y mucho ms grave, por las mayoras necesarias en el Congreso para la realizacin de los mismos (2/3 partes de todos los congresistas), ya que es un porcentaje que supone una mayora cualificada casi de bloqueo estructural.

  1. De hecho el propio artculo 5 prohbe que se haga un referndum y plebiscito sobre el artculo 374. Por lo tanto, al plantear una posible asamblea constituyente se puede estar afectando a una hipottica reforma del artculo y, en consecuencia, el mecanismo de consulta nunca ser bajo las modalidades de referndum o plebiscito (lo prohbe el propio texto constitucional) sino bajo modalidad de consulta genrica. Con toda la legitimacin, porque es democrtica y constitucionalmente inadmisible que un texto constitucional albergue clusulas de intangibilidad (artculos que el pueblo soberano nunca podr reformar) sobre simples aspectos orgnicos.

  1. Por lo tanto, por qu el Presidente opta por un mtodo de consulta general como la Consulta o la Encuesta popular? Porque la propia Constitucin no prev los mecanismos de reforma total del texto constitucional. Incluso prohbe que se reformen determinados artculos. Cmo va a someter a un plebiscito de procedimiento reglado del artculo 5 -a aprobar por el Congreso- cuando se est preguntando sobre la posibilidad de preguntar sobre un aspecto que elude, e incluso prohbe el propio texto constitucional para esas modalidades de referndum o plebiscito?

  1. Conclusin: de todos los 6 puntos anteriores se deduce que el Presidente no tena ninguna obligacin de preguntar al Congreso sobre la Consulta porque las consultas no estn sometidas a la aprobacin del Congreso Nacional, sino solamente las figuras de plebiscito y referndum.

  1. Sin embargo esas mismas limitaciones no constan constitucionalmente para el mecanismo de Consulta o de Encuesta. Nada se dice sobre que otros asuntos pueden ser preguntados a travs de mecanismos generales de consulta. Es deducible de la Constitucin que s puedan existir otros mecanismos de consulta? Por supuesto, ya que los mecanismos de consulta vienen avalados tanto por el principio de participacin constitucional del propio artculo 5, como por la prescripcin imperativa del artculo 45 de la Constitucin, as como por todo su posterior desarrollo legislativo en la Ley 3-2006:

    a) El artculo 5, en su primer prrafo, milita en la idea fundamental de la democracia participativa: El gobierno debe sustentarse en el principio de la democracia participativa del cual se deriva la integracin nacional, que implica participacin de todos los sectores polticos en la administracin pblica, a fin de asegurar y fortalecer el progreso de Honduras basado en la estabilidad poltica y en la conciliacin nacional.
    b) El artculo 45 hace un enunciado omnicomprensivo y totalista del principio de participacin, que debe resultar definitivo para dar una interpretacin constitucional maximalista al criterio de participacin, sobre todo en un caso de conflicto de poderes como en que nos ocupa: Se declara punible todo acto por el cual se prohba o limite la participacin del ciudadano en la vida poltica del pas.

    c) La Ley de Participacin Ciudadana (3-2006) prescribe la mxima ampliacin de los mecanismos polticos y sociales de participacin, ya desde la amplia exposicin de motivos de la ley, que es una autntica declaracin militante a favor del Estado participativo.

  1. Esta muy reciente Ley de Participacin Ciudadana (3-2006) merece captulo aparte. Ya que ante las ausencias, silencios, omisiones, e incluso contradicciones, del texto constitucional, esta ley deja sentados amplios e intensos elementos aplicativos sobre participacin.

    a) Esta ley en su exposicin de motivos (Considerandos) apela a ampliar de la manera mayor posible la participacin ciudadana:

  1. Es evidente que la generosa filosofa de la participacin que describe la Ley 3-2006 no puede estar supeditada a la omnipresencia de la aceptacin de todo tipo de consulta por parte de las 2/3 partes de los congresistas porque supondra una ANTINOMIA JURDICA de tal envergadura que liquidara literalmente toda la filosofa participativa de la propia Constitucin y el contenido completo de la Ley de Participacin. Se podra decir que no habra forma de poder realizar una sola consulta con dicha mayora de bloqueo.

  1. Recapitulando. Teniendo en cuenta:

    1. El vaco constitucional (no regular la reforma total ni habilitar la posibilidad de Asamblea Constituyente),

    2. La dogmtica de la intangibilidad para distintos temas, que rompe el sagrado principio del Poder Constituyente,

    3. La inviabilidad de las figuras del referndum y el plebiscito para la pregunta efectuada.

    4. La prescripcin participativa del artculo 5

    5. La prescripcin disuasoria-imperativa del artculo 45

    6. Los contenidos y posibilidades de la Ley 3-2006 (Ley de Participacin Ciudadana.

Por todo ello, el Presidente Zelaya opta por consultar directamente al Pueblo soberano si le parece correcto que pueda hacer esa pregunta. Ya que es el nico camino ante un texto constitucional que nada dice sobre mecanismos de reforma total y, por lo tanto, guarda silencio ante el principio de Poder Constituyente. Lo cual NO es ir contra el texto constitucional sino hacer algo que NO prohbe el texto constitucional y que, adems, est en consonancia con el propio principio constitucional de democracia participativa expresado con contundencia de principio constitucional tanto en el artculo 5 como en el propio artculo 45, adems el amplio desarrollo de la Ley 3-2006.

  1. En conclusin, hay que reafirmarse contundentemente en que ningn artculo de la Constitucin prohbe al Presidente hacer una Consulta. Por lo tanto todas las actuaciones del resto de poderes en contra del Presidente sera ilegales y entraran en connivencia con el golpe de Estado.

  2. Para finalizar cabra hacerse dos preguntas muy simples sobre cuando estamos ante una democracia ms participativa:

    a) Cuando se hacen consultas populares por parte de su poder ejecutivo o cuando se le prohbe al Presidente hacer consultas?

    b) Cuando se permite que el pueblo soberano se exprese sobre si desea un nuevo texto constitucional -a travs de una Asamblea Constituyente- o cuando se prohbe cualquier posibilidad de convocatoria de una Asamblea Constituyente?

Pueden responder seores escribanos y editorialistas del golpismo.


FRANCISCO PALACIOS ROMEO es PROFESOR DE DERECHO CONSTITUCIONAL (UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA, ESPAA, [email protected]




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