Portada :: frica :: Congo, una guerra por el derecho a la explotacin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-07-2009

Comunicado de la federacin de Comits de Solidaridad con frica Negra
La violencia contra poblacin civil en el este del Congo, preparando la anexin a Ruanda

Rebelin


La guerra que azota la Repblica Democrtica del Congo y que ha causado ya ms de cinco millones de muertos, se est recrudeciendo. El resultado: ms muertes de civiles, violaciones masivas y destruccin del tejido productivo de algunas de las provincias del Este del Congo.

Las dos ltimas guerras sufridas en este pas, en los aos 1996 y 1998 fueron planificadas y apoyadas logsticamente por los EEUU para asegurarse el control de los recursos mineros del centro de frica. Los ejecutores directos fueron los pases aliados de la zona. Uno de ellos, Ruanda, resguardndose bajo el paraguas de silencio tejido por los pases occidentales, contina hoy ejecutando una poltica destinada a anexionarse importantes territorios de la regin del Kivu.

El gobierno ruands, en su poltica de expansin, ha conseguido ya el mando de las administraciones civiles de las provincias congoleas de Kivu Norte y Kivu Sur a travs de miembros de los grupos rebeldes que han sido reinsertados en las instituciones con la complicidad de la comunidad internacional, ya que el ltimo informe del panel de expertos de la ONU ha dejado bien claro, nuevamente, la implicacin de Ruanda en el Este mediante su apoyo directo a los grupos rebeldes. Tiene tambin el control de parte del ejrcito gubernamental all estacionado y ello gracias a la implicacin de importantes redes de funcionarios congoleos corruptos cuyas ramificaciones pueden llegar hasta la presidencia de la Repblica, en Kinshasa

La poltica expansionista de Ruanda le ha llevado a hacer todo lo posible para expulsar a la poblacin congolea de la zona de los Kivus y permitir as su sustitucin por poblacin ruandesa. Una estrategia muy importante para llevar a cabo ese objetivo ha sido la utilizacin de un gran nmero de grupos guerrilleros, -de muy variado signo e incluso, a veces, aparentemente antagnicos- que matan, violan, roban, aterrorizan y destruyen toda actividad productiva. De esa forma obligan a las gentes a huir de sus poblados y a ser cada vez ms dependientes de Ruanda. El incremento de los ataques por parte de estos grupos desde principios de julio 2009 est dentro de esa lgica.

El alto nmero de vctimas que, desde 1998 al 2003 ha habido en territorio congoleo slo puede explicarse por una estrategia planificada previamente y destinada a eliminar el mayor nmero posible de poblacin civil congolea. A esta conclusin han llegado numerosas organizaciones de la sociedad civil, quienes denunciaron en su momento que los ataques de los grupos guerrilleros se hacan coincidir con el momento de la cosecha y causar as un mayor perjuicio provocando la penuria y el hambre entre la poblacin refugiada. As lo ha considerado tambin la Audiencia nacional espaola ante los testimonios de militares ruandeses, testigos protegidos. As lo hace constar el juez en su auto emitido el 6 de febrero del 2008 en el que acusa de genocidio a numerosos altos cargos civiles y militares del actual gobierno ruands.

Esta guerra se ha querido presentar como cuestiones tribales y enfrentamientos provocados y financiados por multinacionales interesadas en el coltn, pero en realidad ha sido una guerra programada por Ruanda para obtener el control de las provincias ms ricas del Congo en coltn y casiterita.

Esta guerra se acabara rpidamente si los pases occidentales cortasen el flujo de ayuda econmica al gobierno ruands. Eso es lo que hicieron Suecia y Pases Bajos, al ser evidente que Ruanda estaba financiando los grupos rebeldes y favoreciendo las masacres de la poblacin civil.

Asimismo, los pases occidentales deben exigir a Ruanda que resuelva de manera definitiva el problema de las FDLR, fuerzas rebeldes hutu, escondidas en territorio congoleo desde el genocidio de Ruanda, hace ya ms de 14 aos. Dado que una solucin militar a este problema ha demostrado ser inviable y slo ha conducido a ms masacres y violaciones de la poblacin civil, urge una solucin negociada. Los pases occidentales deben dejar de actuar con un doble rasero y exigir a Ruanda lo mismo que se ha exigido y se exige a otros pases africanos enfrentados a situaciones similares: que resuelva YA la cuestin de los refugiados hutu ruandeses en el Congo ofrecindoles una posibilidad real de retorno a su pas, mediante un dilogo abierto y pacfico.

Hemos podido elaborar este comunicado gracias a las noticas que nos envan nuestros amigos congoleos. Nos unimos a su grito de sufrimiento, y queremos que este grito rompa el silencio impuesto por los intereses econmicos y polticos, tanto africanos como occidentales.

 

 

 


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