Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-07-2009

Historia del golpe de estado, desde la llegada de Zelaya al gobierno hasta la reunin del presidente legtimo con los golpistas
De la cuarta urna al genocidio en Honduras

Gonzalo Snchez
TerceraInformacin


Antecedentes

Jose Manuel Mel Zelaya Rosales, candidato del Partido Liberal de Honduras, de centro-derecha, gan las elecciones hondureas celebradas en 2006 con poco ms del 50% de los votos emitidos, superando por un 5% a su inmediato perseguidor, Porfirio Lobo, del derechista Partido Nacional. Estos dos partidos suponan un bipartidismo que blindaba los privilegios de las clases altas hondureas, que despus de estas elecciones respiraba tranquila sin imaginar lo que uno de los suyos podra hacer.

Cuando Zelaya comenz su mandato se encontr con un pas muy empobrecido que necesitaba importar petrleo para funcionar, y que si lo haca la deuda externa consumira al pas cada vez ms. Es entonces cuando Zelaya se empieza a enemistar con la oligarqua de Honduras. Venezuela se encontraba ya promoviendo por aquel entonces el PETROCARIBE, una iniciativa de la Alianza Bolivariana para los pueblos de nuestra Amrica por la que Venezuela venda su petrleo a un precio justo y con muchas facilidades de pago a los pases caribeos que no posean en su suelo ese recurso hidrocarburo y no podan permitirse importarlo. Zelaya no se lo pens dos veces y se aadi a la iniciativa para poder pagar el petrleo un 40% ms barato de su precio real y poder pagar la mitad de lo que comprase a un 1% de inters a 25 aos con opcin de pagarlo invirtiendo el dinero en programas sociales.

Ms adelante dio ayudas para abaratar el precio de los combustibles para que el pueblo pudiera hacer uso de ellos sin empobrecerse, tambin ayud al pueblo reduciendo la tasa de inters en el pago de la vivienda, minorndolo una tercera parte. Esas ayudas estimularon la actividad econmica del pas ya que los hondureos espoleados por el abaratamiento de los costes de la vivienda empezaron a construirse sus casas comprando los materiales y dando empleo en el sector de la construccin. Zelaya tambin ha aumentado en los ltimos meses el salario mnimo en un 60%.

Todas estas acciones que ha ido desarrollando Manuel Zelaya en su gobierno han ido soliviantando a la oligarqua de la que l mismo proviene, que estaban viendo como Zelaya iba girando su poltica hacia la izquierda a favor de los pobres de forma decidida. Incluso su propio partido no le apoyaba en el congreso con sus iniciativas, igual que el resto de partidos de Honduras exceptuando a la Unificacin Democrtica, el nico de los cinco partidos existentes en Honduras que, con sus cinco escaos en el congreso apoyaron siempre a Zelaya.

Lo que colm la paciencia de la derecha capitalista fueron tres cosas. La primera fue la unin de Honduras al ALBA, que le cost un ao a Zelaya ya que su ingreso al organismo internacional deba ser aprobado previamente en el congreso, que lo rechaz varias veces. El ALBA le ha proporcionado a Manuel Zelaya fondos para aumentar el gasto social, proyectos conjuntos que han dado trabajo al pueblo hondureo y un nuevo mercado con preferencias comerciales para los productos del pas centroamericano. Lo segundo fue que, gracias al ALBA Zelaya quiso acabar con las bases militares norteamericanas en Honduras para convertirlas en aeropuertos comerciales que beneficiasen al pueblo en detrimento de los Estados Unidos, y la ltima fue la voz que Zelaya quiso darle al pueblo para llevar a cabo una consulta para que los hondureos se pronunciasen sobre si queran celebrar una Asamblea Nacional Constituyente para dotarse de un nuevo texto constitucional. Se hablaba de nacionalizaciones, de democracia participativa, siguiendo el ejemplo de Venezuela, Bolivia y Ecuador. Para ello se iba a celebrar un referndum el domingo 28 de junio donde el pueblo votara sobre si en las elecciones generales de noviembre ponan una cuarta urna, adems de la de diputados, alcaldes y presidente, en la que el pueblo votara si quera que se celebrase una Asamblea Nacional Constituyente.

Zelaya quera incluir el referndum revocatorio, entre otros muchos aspectos de la democracia participativa, por el que el pueblo podra revocar el mandato de cualquier cargo pblico. Eso significaba que gente como el presidente del congreso por aquel entonces Roberto Micheletti, del mismo partido que Zelaya, podra no tener asegurado los 28 aos que lleva ste en el cargo. Tambin se hablaba de que los partidos no fueran el nico medio por el que los ciudadanos influyeran en el gobierno una vez cada cuatro aos, sino que en la nueva constitucin se establecera que los ciudadanos podran influir todos los das de ao en los asuntos pblicos decidiendo aspectos como las obras pblicas que se ejecutasen en sus lugares de residencia o incluso las leyes aprobadas con el parlamentarismo social de calle que se da en, por ejemplo, Venezuela, El Salvador y en Nicaragua.

La derecha tuvo que actuar, Zelaya haba cambiado radicalmente, no slo su discurso, sino que lo haba acompaado por hechos. Un aviso que dio Manuel Zelaya fue cuando junto con los pases del ALBA celebr en Caracas en dcimo aniversario de la Revolucin Bolivariana. Zelaya se dirigi a los cientos de miles de venezolanos que celebraban el aniversario proclamando que Venezuela era el ejemplo a seguir y que haba que tumbar al capitalismo y al imperialismo que por cientos de aos haban expoliado a Amrica Latina.

Antes de dar el golpe, la derecha capitalista dio un aviso. Pensaron que Zelaya se acobardara cuando el general Vsquez Velsquez se negase, desacatando una orden de Zelaya, a repartir los materiales de la votacin sobre la consulta popular que preguntaba al pueblo si quera una Asamblea Constituyente. El argumento era la inconstitucionalidad que supona el injusto delito de preguntar la opinin del pueblo. Se ha podido observar ms adelante que la oligarqua hondurea es consecuente con sus principios ya que por no preguntar al pueblo, han impuesto a Micheletti sin haber sido votado por nadie.

Zelaya destituy de su cargo al general Vsquez Velsquez, pero la justicia hondurea, integrada por la oligarqua lo volvi a restituir, avisando a Zelaya que por all no poda pasar. El presidente hondureo era adems un lder popular y sali junto con el pueblo literalmente a tomar la base area donde se encontraba el material electoral y a repartirlo para efectuar las votaciones. Zelaya estaba irremediablemente del lado del pueblo.

La oligarqua no estaba dispuesta a ceder sus privilegios en beneficio de un pueblo por el que no senta ni lstima y lo haba conducido hasta la extrema pobreza de una forma totalmente egosta.

El Golpe

El da de las controvertidas elecciones donde el pueblo iba a expresar si quera la cuarta urna que diera paso a una Asamblea Constituyente, la oligarqua se desprestigi ante el mundo: doscientos militares entraron abruptamente en la casa del Presidente de Honduras y violentamente lo secuestraron, llevndolo hasta Costa Rica en pijama y dejndolo tirado en ese pas sin avisar a ninguna autoridad del estado costarricense.

Los Golpistas

La oligarqua dej claro desde el primer momento que lo que haban hecho era parte de un plan muy bien trazado a juzgar por su rapidez en las acciones que vinieron despus de secuestrar a Manuel Zelaya.

El congreso se reuni con la excepcin de los parlamentarios de Unificacin Democrtica, que no asistieron por miedo a represalias. En esa sesin legislativa los congresistas golpistas intentaron justificar el golpe de estado como una sucesin constitucional. Para ello se basaron en que Zelaya cometi delito en base a una ley que aprob el congreso al momento de enterarse de que Zelaya quera preguntar al pueblo sobre la constituyente, aprobaron una ley que impeda la celebracin de plebiscitos 180 das antes de las elecciones generales. Presentaron una carta de renuncia supuestamente firmada por Zelaya el 25 de junio, tres das antes de la celebracin del referndum. Zelaya neg rotundamente que l hubiera renunciado. El congreso dando por buenos esos hechos, eligi a Roberto Micheletti, del mismo Partido Liberal de Honduras al que pertenece Zelaya, el mismo partido que vot sin fisuras a favor de Micheletti. Hasta ese momento Micheletti era el Presidente del Congreso de Honduras.

La dictadura que acababa de surgir en Honduras no esper tiempo para actuar contra el pueblo en busca de un silencio que aparentase la normalidad necesaria para su legitimacin por parte de la comunidad internacional. Para ello los golpistas mediante el ejrcito tumbaron la seal del canal pblico de Honduras, para dejar al pueblo cercado comunicativamente y poder dividirlo con informaciones en los diarios propiedad de los empresarios hondureos que apoyan el golpe. Inmediatamente despus de tumbar esta seal comenz la caza de brujas contra los medios alternativos favorables a Zelaya y a la cuarta urna. RadioGloboHunduras y Canal 36 fueron desalojados por el ejrcito dejando al pueblo en total oscuridad meditica. Sus locutores estn siendo amenzados de muerte para que se callen.

La dictadura del golpista Micheletti pronto se manch las manos de sangre. El ejrcito tena tomados los puntos clave de las principales ciudades hondureas, como el Palacio Presidencial y el Congreso en Tegucigalpa y comenz a reprimir al pueblo. El ciudadano Rosel Ulises Pea fue arrollado por un vehculo militar mientras defenda la libertad de prensa en la sede de Hondutel, empresa de comunicacin, impidiendo que los militares entrasen en el edificio. Este asesinato se produjo el lunes 29 de junio, un da despus del golpe de estado.

La represin desde que los golpistas constituyeron la dictadura no slo no ha desaparecido sino que, segn palabras de la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Mench, se ha endurecido alcanzando altas cotas de violencia. Las garantas constitucionales han sido suspendidas por lo que asesinar, entrar en las casas sin orden judicial, espiar llamadas... es legal, mientras que manifestarse o expresarse es ilegal. Desde el primer da las manifestaciones, primero espontneas, y luego organizadas, han sido duramente reprimidas dejando miles de heridos, detenidos y varios muertos. Esto puede observarse de manera muy clara cuando el pueblo asisti en una multitudinaria manifestacin de casi medio milln de personas a recibir al presidente Zelaya en su regreso a Honduras al aeropuerto de Toncontn, en Tegucigalpa. El pueblo march y pudo acceder al aeropuerto gracias a que el coronel Mendoza retir a su regimiento del aeropuerto desobedeciendo las rdenes de Micheletti. Cuando la cabeza de la manifestacin colaps el aeropuerto de manera pacfica, el ejrcito sin motivo comenz a disparar a los indefensos manifestantes matando a tres e hiriendo a ms de dos decenas de personas. Una de las vctimas, Isis Obed Murillo un joven de diecisis aos fue abatido por un francotirador. Poco despus de estos hechos se anunci cuando faltaban diez minutos para las seis de la tarde que se adelantaba el toque de queda a esa misma hora, lo que supuso ms de 800 detenidos.

La familia de Isis Obed, sumida en la tristeza le dijo a Xiomara Castro, la primera dama, en una conversacin telefnica, que se sienten orgullosos de que su hijo muriera luchando por la justicia y la democracia. Los mismos que asesinaron a su hijo, han detenido a su padre para que no siguiera declarando a la prensa, segn ha dicho la propia hermana del fallecido.

La represin ejercida a la ciudadana no slo se llevaba a cabo durante las manifestaciones sino que antes de celebrarse el ejrcito se cebaba con los que identificaba como partidarios de Zelaya. Autobuses y vehculos particulares que transportan sospechosos, distinguidos por su apariencia de pobres, a Tegucigalpa para formar parte de las movilizaciones y acciones contra los golpistas eran parados y sus ruedas desinfladas a disparos siendo sus pasajeros reprimidos a su vez para disiparlos e impedir su llegada a la capital que est fortificada desde el da del golpe y rodeada de puntos de control para que no entren en sus inmediaciones nadie que no deba.

Esta persecucin no ha sido solamente hacia el pueblo que estaba en la calle, los cargos pblicos que se mantuvieron fieles al mandato popular que subi a Zelaya a la presidencia de Honduras tambin han sufrido la persecucin fascista de los usurpadores. El gabinete presidencial que apoya a Zelaya pas a la clandestinidad, altos mandos del ejrcito que dieron la espalda al golpe estn en las crceles y muchos alcaldes han sido perseguidos, algunos salvados por el propio pueblo que desde el primer momento fue a los ayuntamientos a protegerlos de las arremetidas del ejrcito y otros, pese a la proteccin popular, fueron detenidos como el alcalde de San Pedro Sula, Rodolfo Padilla Sunseri. El ejrcito entr violentamente en la alcalda sacando a la gente que protega al alcalde con bombas lacrimgenas y disparos, deteniendo al alcalde y a decenas de ciudadanos y haciendo, en ese mismo instante, alcalde de San Pedro Sula, la segunda ciudad ms importante de Honduras, al sobrino de Roberto Micheletti, William Hall Micheletti. Despus de ir a por el alcalde el ejrcito la emprendi con el pueblo de igual manera virulenta. Se recibieron denuncias de que en las mismas celdas de las crceles la polica tiraba bombas lacrimgenas dentro, en un ataque sin sentido contra los presos polticos.

La familia de Manuel Zelaya tambin est siendo perseguida y haciendo un alarde de valenta Xiomara Castro, la esposa de Zelaya ha salido de las montaas donde la protega el pueblo para manifestarse pacficamente con la ciudadana en su lucha diaria por restaurar la democracia en Honduras.

Los golpistas han constituido una dictadura de terror, reactivando, segn el gabinete presidencial en la clandestinidad, el escuadrn de la muerte 316 y nombrando como asesores de su gobierno a asesinos como Billy Joya que dirigi al nombrado anteriormente escuadrn de la muerte 316 que hizo desaparecer a decenas de personas de izquierda durante los aos 80 en Honduras. Billy Joya est acusado por tribunales internacionales de responsabilidad criminal directa en 16 desapariciones y asesinatos. Todo esto Junto con la represin, la censura, las amenazas y la suspensin de las garantas constitucionales el gobierno golpista de Honduras cumple todos los requisitos de la prctica del terrorismo de estado.

Jose Manuel Zelaya Rosales

Cuando el alba de la maana hondurea estaba a punto de dejar paso al sol que dara comienzo al domingo 28 de junio, el presidente de ese pas centroamericano estaba convencido de que su pueblo iba a escribir una nueva pgina en la historia de Honduras, votando a favor de una cuarta urna que desembocase en una asamblea constituyente basada en la democracia participativa, que diera realmente y sin lmites todo el poder al pueblo. Zelaya que durante el da anterior dio por finalizados los problemas que tuvo con parte de su gobierno y las altas instancias del ejrcito, se vio sorprendido cuando, doscientos militares allanaron su casa violentamente y lo secuestraron en pijama. Lo llevaron en un avin hasta Costa Rica y all lo dejaron.

El presidente costarricense lo recogi y dieron juntos la primera rueda de prensa de las muchas que Zelaya ha dado desde que fuera secuestrado. Inmediatamente despus, Zelaya fue a Managua, capital de Nicaragua para una reunin de la ALBA convocada con carcter urgente. Despus de estas reuniones se sucedieron en Managua muchas otras del resto de organismos americanos como la OEA, SICA o el Grupo de Ro.

Das despus Manuel Zelaya parti a Washington, para hablar ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, pocos das antes de su intento de regresar a Honduras, junto con el Presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas Miguel Descoto, frustrado por los militares golpistas.

Despus del intento pas un da en Nicaragua antes de partir de nuevo a Washington donde se reuni con la secretaria de estado Hillary Clinton. El resultado de esa reunin fue que scar Arias, presidente de Costa Rica, mediase en el encuentro que Zelaya va a mantener con los golpistas en San Jos. Refirindose a ese encuentro Zelaya sentenci que no es una negociacin sino una planificacin de cmo los golpistas van a salir del pas. Zelaya recalc de cara al encuentro que hay cosas innegociables como su presidencia y la celebracin de las elecciones para la cuarta urna que abran la puerta a una Asamblea Nacional Constituyente.

Adems el presidente legtimo de Honduras declar a TeleSUR minutos antes de partir hacia San Jos que los golpistas estaban saboteando el proceso porque no dejaban salir de Honduras rumbo a Costa Rica a los dos ministros del Gabinete Presidencial en la Clandestinidad y advirtiendo que sern detenidos en base a la orden de detencin en su contra que la justicia golpista hondurea, controlada por la oligarqua, ha emitido como parte de la persecucin poltica que los golpistas llevan a cabo a todos aquellos cargos pblicos y periodistas que no apoyan su dictadura sangrienta.

El pueblo de Honduras

Los hondureos contrarios al golpe, el pueblo, nada ms saber el secuestro de su presidente sali a las calles e hizo algo mucho ms importante que eso: organizarse y unirse para encauzar las protestas, mantenerlas y acrecentarlas. Con ese objetivo se cre en las horas siguientes al golpe el Frente de Resistencia Popular, integrado por las tres Centrales Obreras existentes en Honduras, el Sindicato de Taxistas, los sindicatos magisteriales del pas, la mayor organizacin de campesinos hondurea Va Campesina, y el nico partido de izquierdas en Honduras Unificacin Democrtica. Todas las organizaciones de izquierdas de la Patria de Morazn estn presentes en ese punto comn llamado Frente de Resistencia Popular.

Desde el primer da el Frente tuvo claro que los objetivos de su lucha eran restituir al presidente Zelaya en su cargo, juzgar a los golpistas y sobre todo, la realizacin de las elecciones que fueron interrumpidas por el golpe de estado. Tambin estaba claro cul era la forma de conseguirlo: pacficamente. Para ello desde el primer da el Frente de Resistencia Popular llam al pueblo para que tomase las calles y convoc una Huelga General Permanente que ha paralizado todo el pas asfixiando econmicamente a los golpistas quienes, pese a que en un primer momento negaron la existencia de una huelga, das ms tarde el propio Micheletti llam a los trabajadores a volver a sus labores, ya que la mayora de gasolineras, supermercados, restaurantes y todos los colegios pblicos se encuentran cerrados. El pueblo respondi que slo le llegada de Zelaya a la presidencial parar la huelga.

Desde el martes 30 de junio, da en que Zelaya anunci que regresara a Honduras, los esfuerzos del Frente se centraron en aglutinar a todo el pueblo que luchaba por Zelaya y la cuarta urna en Tegucigalpa, la capital del estado, para recibir al presidente Zelaya y unir fuerzas contra los golpistas. Desde ese mismo da cientos de miles de hondureos marchan hacia Tegucigalpa, un camino difcil porque los golpistas usando el ejrcito han cerrado todas las carreteras y han blindado Tegucigalpa. An as fueron 400 000 personas a recibir a Zelaya en su intento abortado por los golpistas y ahora mismo casi un milln de personas se encuentran en Tegucigalpa manifestndose todos los das. Los dirigentes del Frente de Resistencia Popular mantienen que si los golpistas abren las carreteras se llegarn a los dos millones de personas en Tegucigalpa, superando la poblacin de la ciudad situada en un milln doscientas mil personas aproximadamente.

El Frente ha enviado a Costa Rica una delegacin que se reunir con Zelaya para entregarle al presidente sus puntos esenciales para negociar con los golpistas:

- Exigiendo el castigo para los responsables de la muerte de los compaeros cados y la represin a las movilizaciones y locales del movimiento popular.

- Rechazan la posibilidad de la legitimacin de las autoridades de facto y reafirmamos que la nica salida aceptable es el regreso al orden institucional.

- Exigiendo la instalacin de una Asamblea Nacional Constituyente.

- Adems solicitan la integracin de su delegacin en la de Zelaya durante el encuentro con el sangriento dictador Micheletti.

Pese a la represin violenta, el miedo, la censura y la ausencia de derechos, el pueblo est saliendo cada da desde el 28 de junio en mayor nmero por la vuelta del presidente Zelaya y la celebracin de la cuarta urna.

El Mundo

La Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica fue la primera organizacin internacional que se reuni con Zelaya y lo hizo apenas pasadas unas horas de que saltase la noticia del golpe. Los pases integrantes del ALBA rompieron las relaciones diplomticas y comerciales con la Honduras golpista, como presin internacional, sentando el ejemplo que otros pases como El Salvador y Paraguay siguieron. Otros muchos como Mxico, Argentina o Espaa simplemente rompieron relaciones diplomticas con los golpistas.

Los pases del ALBA dinamizaron a la comunidad internacional convocando todas y cada una de las cumbres extraordinarias que celebraron el resto de organizaciones mundiales que se reunieron esos das. En palabras del ALBA dejar que se enfre la situacin beneficiara a los golpistas.

Todas las cumbres celebradas dieron un abrumador respaldo al presidente Zelaya exigiendo la restitucin del orden constitucional, que pasaba por respetar el mandato que el pueblo le haba dado a Zelaya hasta enero de 2010 como su presidente. La Organizacin de los Estados Americanos, por integrar totalmente a todos los pases de Amrica, fue la organizacin que carg con el peso de la situacin. Para ello la primera medida que tom fue retrasar la llegada del presidente Zelaya por tres das, dando un ultimtum a los golpistas contradiciendo al propio Zelaya que tena la intencin de volver cuanto antes por el bien de su pueblo.

El siguiente paso que tom la OEA fue concertar un encuentro con los golpistas en Honduras con Jos Miguel Insulza, el secretario de la organizacin. Este encuentro tuvo el objetivo de notificar a los golpistas del retraso de la llegada de Zelaya, cosa que ya saban. Las consecuencias de no acatar el ultimtum sera expulsar a Honduras de la OEA, algo que los propios golpistas hicieron antes de vencer el plazo.

Durante todos estos hechos el nico medio de comunicacin que impidi que la situacin cayera en el olvido fue TeleSUR estando en todo momento en el lugar donde se encontraba el pueblo. Por ello diversos canales del mundo se plegaron a su seal como Radio Televisin Espaola y CNN en espaol.

Situacin

La oligarqua que anteriormente gobernaba en Latinoamrica muchos pases que ahora estn en manos del pueblo, no respetan las victorias electorales que no les favorecen, e intentan de manera violenta, retomar el poder. Lo intent la oligarqua venezolana en el ao 2.002, lo lograron en Hait en el ao 2.004, lo pretendi la oligarqua boliviana con la teora de la Media Luna mientras cometi genocidio contra la poblacin indgena y la ecuatoriana en base a esas teoras separatistas reclam para s Guayaquil como estado independiente. En Nicaragua y Paraguay difaman a los presidentes que lideran sus pases y claman por fraudes electorales que no pueden demostrar. Acabamos de ver lo que ha hecho la hondurea.

Todos estos pases guardan cosas en comn. Son del ALBA, la organizacin que establece vnculos de uniones comerciales, culturales y sociales en base a los preceptos socialistas de cooperacin, complementacin, solidaridad y respeto a la soberana de los pases que lo forma, y que adems acab con el ALCA, la propuesta de los Estados Unidos para las relaciones entre los pases de Latinoamrica. Adems estos pases, mediante sus gobiernos, han establecido, -o se encuentran intentndolo-, cauces para una mayor participacin ciudadana que de la posibilidad real al pueblo de influir en los asuntos pblicos todos los das del ao y no slo cada cierto tiempo en unas elecciones, donde son los partidos, y no los ciudadanos, los que dirigen los asuntos pblicos.

La oligarqua hondurea ha evitado durante ya 13 das que el pueblo pueda decidir. Y ya ha anunciado que adelantar las elecciones de noviembre para as, legitimar su situacin revistiendo la dictadura de una imagen democrtica que convenciera a la comunidad internacional para que terminase su presin contra los golpistas.

Sufriendo una huelga general y una importantsima presin internacional no se puede explicar que los usurpadores se sostengan en poder sin una ayuda externa. Todas las miradas se han dirigido a los Estados Unidos de Amrica, histrico apoyo econmico y estratgico para los golpistas latinoamericanos. En la actualidad el gobierno de los EUA representado por Barack Obama se ha mostrado como un cambio profundo con respecto a sus predecesores. As lo constatan sus declaraciones respecto al golpe de estado en Honduras, siempre de apoyo a Zelaya y a su restitucin. Sus hechos parecen no confirmar sus palabras, ya que, adems de no cortar relaciones diplomticas con Honduras, ni suspender la cooperacin militar y econmica de la que ahora se benefician los golpistas, y retrasar la llegada de Zelaya a Honduras mediante la OEA, saban los planes de los usurpadores desde un mes antes del secuestro tal como declar su embajador y no evitaron el golpe.

En la ltima reunin que Hillary Clinton mantuvo con el presidente Zelaya, los Estados Unidos dejaron claro que no iban a cortar relacin con los golpistas y que antes de eso preferan una negociacin donde puedan no perder tanto con la vuelta de Zelaya, por culpa de la rpida movilizacin del ALBA y TeleSUR que han movilizado e informado a todo el mundo para que este atentado contra el pueblo no cayera, otra vez, en el olvido. Por ello han nombrado al presidente de Costa Rica, scar Arias, conocedor tambin del golpe de estado antes de que sucediera y elogiado por los golpistas hondureos. Al igual que los estados Unidos de Amrica, scar Arias tambin ha condenado el golpe delante de las cmaras y es un perfecto negociador en este caso ya que no puede representar mejor a las empresas que estn expoliando su pas y estn interesadas en que los gobiernos que llevan a cabo reformas de izquierdas en la economa caigan.

Honduras puede sentar un mal precedente para los pueblos que elijan por ellos mismos. Si este golpe triunfa finalmente las oligarquas anteriormente nombradas podran ver la luz al final del tnel y seguir el ejemplo de Honduras. Ya habran constatado que cuentan con un apoyo que sera el nico sostn que necesitaran para culminar sus golpes.

Masiva movilizacin en las calles

Testimonios de la Represin

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Aumenta la represin

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