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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2009

La ecuacin imposible de la oposicin iran

Al Omar
throwemtothelions.blogspot.com


Repblica Islmica de Irn. Oposicin interna. Qu pretenden decir cuando hablan de apertura del rgimen? En realidad parecen referirse a tres propuestas dismiles: aperturismo en lo relativo a las costumbres sociales, aperturismo con respecto a la poltica exterior y aperturismo econmico. Pero caben todas estas acepciones dentro de la Repblica Islmica? Es ms, tienen estos tres elementos algo que ver entre s? Porque si bien la liberalizacin de las costumbres es masivamente demandada por la mayora de los jvenes, en crecimiento demogrfico imparable y que no vivieron la revolucin islmica; la apertura internacional implica una irremisible alianza con EEUU e Israel en consonancia con buena parte de los regmenes rabes de la regin; mientras que apertura econmica significa la privatizacin total y el fin de los subsidios con los que subsisten las clases populares, las mayoras sociales, y de los que la Presidencia de Ahmadineyad se constituye como garante.

De los tres ejes que contiene esa apertura, slo la liberalizacin de las costumbres tiene un legtimo sustento popular y se convierte en un proyecto indispensable, dentro de la dinmica del islamismo comprendido como reformismo islmico (la nica salafiya que est en el Corn), si se desea lograr la transmisin generacional de la revolucin islmica. Sin embargo, al mezclarse con dos aperturismos espreos, respaldados exclusivamente por una minora que representa a las clases burguesas y a los sectores conservadores del clero de naturaleza quietista, al aadrsele el apoyo exterior cada vez menos encubierto de EEUU y Arabia Saud (por cierto, resulta extremadamente cmico ver a los medios de comunicacin rabes controlados por los prncipes saudes exigiendo "elecciones libres en Irn"), el todava no claramente definido proyecto aperturista puede provocar graves efectos perniciosos: o bien, bajo la bandera de la modernizacin, erigir al grueso de la juventud apoltica en vanguardia de las polticas neoliberales y la paz con Israel y EEUU (dos cuestiones que en su apoliticismo no les conciernen y probablemente no sostendrn activamente, salvo que sobrevenga una coyuntura crtica real que les obligue a posicionarse); o bien blindar a los gobernantes de la Repblica Islmica frente a una liberalizacin social progresiva de carcter ineludible a la que no todos eran radicalmente contrarios en origen, consolidando entonces el distanciamiento pasivo de la juventud con respecto a los valores de la revolucin islmica.

No obstante, pocas veces se considera de modo riguroso el otro lado del espectro, puesto que cualquier amago de anlisis de Ahmadineyad tiende a contener peyorativamente los trminos ultraconservador y populista, si no el de antisemita [y antisionismo no es igual a antisemitismo; sionismo s es igual a racismo, nunca se repetir lo suficiente]. En lugar de lo anterior, en trminos histricos, Ahmadineyad sorpresivamente representa una verdadera ruptura en relacin al establishment poltico inmediatamente anterior de la Repblica Islmica. Ruptura generacional (eliminando la tendencia gerontocrtica), ruptura simblica (no pertenece a los medios clericales que casi monopolizaban la representacin poltica real en alianzas dbiles y oscilantes con la burguesa), ruptura de clase (se ha apartado personalmente de las tramas de corrupcin establecidas, proviene de una familia humilde y ha recuperado el islam de los humildes de Jomeini, ponindolo en prctica a travs de unas polticas econmicas que, con muchas limitaciones, buscan mantener e incrementar la proteccin social a los ms pobres), ruptura, en fin, semitica (de discurso imprevisible en lugar de la retrica aburrida y homologable de casi toda clase gobernante, un discurso que, como en el caso del Presidente Chvez, hace que los que detentan el poder, el poder no legtimo, el poder que no es del pueblo, le teman).

Cul es la fuerza de Ahmadineyad? Haberse convertido en la nmesis triunfante de Rafsanyani, ex-Presidente, el hombre ms rico de Irn (y tambin el ms odiado), la figura que personifica la corrupcin, el clericalismo gerontocrtico, la patrimonializacin amoral del poder, ese poder en la sombra que el Ayatollah Jamenei haba empleado de contrapeso por miedo a Ahmadineyad hasta que todo el engranaje pactista y de equilibrio estacionario (falsa armona) se les ha ido de las manos y la soberana nacional se ha visto amenazada. Entonces llegaron los realineamientos. Al constatar el voto masivo a Ahmadineyad, ese poder constituyente en movimiento que le otorgaba el impulso para llevar a cabo su proyecto poltico revolucionario y que borrara a sus rivales, los sectores polticos conservadores (corruptos, arrogantes, privilegiados, privatizadores, aburridos) se han escindido en dos: los que, formando parte de l, han tratado de derribar (substituir) al rgimen con respaldo exterior movilizando fallidamente a la juventud mayoritariamente apoltica; y los que, observadores parsimoniosos, han terminando realinendose con Ahmadineyad salvaguardando sus posiciones sociales o institucionales con la esperanza de, en un futuro, frenar sus polticas desde dentro, como ha sucedido durante los ltimos cuatro aos.

Se desconoce si Rafsanyani conseguir salir a flote tras haber cruzado la lnea y aproximarse semiconspirativamente a Arabia Saud, pero s se sabe el nombre del perdedor: la liberalizacin social. Secuestrada por una oposicin miserable y tramposa, y en consecuencia bloqueada en la agenda gubernamental, el cambio en las costumbres desde el islam para adaptarse a las demandas sociales es la nica ruptura que le falta a Ahmadineyad; una ruptura que quedar inevitablemente pendiente.

http://throwemtothelions.blogspot.com/2009/07/la-ecuacion-imposible-de-la-oposicion.html


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