Portada :: Europa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-07-2009

Italia y los migrantes
Cambios histricos

Matteo Dean
La Jornada


La operacin lograda representa un cambio histrico, afirma el ministro de Poltica Interior de Italia, Roberto Maroni. Rechazar los barcos de migrantes en el Mediterrneo sin que stos tocaran suelo italiano es finalmente una realidad, abund. Hace cuatro aos, en mayo de 2005, el gobierno recibi de la Comisin de Derechos Humanos de la Unin Europea una condena por las deportaciones realizadas va area hacia Libia. Eran ilegales por dos razones: porque se haban hecho inmediatamente despus de la detencin de los migrantes, sin averiguar su nacionalidad, procedencia, estatus, etctera, y porque Libia, no habiendo firmado la Convencin sobre Refugiados de 1951, no representaba una garanta para que los deportados tuvieran el derecho de pedir asilo y refugio. Pocas semanas despus, en junio, la Corte europea impeda, va resolucin vinculante, la expulsin por el gobierno italiano de 11 ciudadanos tunecinos, por las mismas razones. Y a pesar de los dos episodios, acontecidos justamente cuando en Italia gobernaban el actual primer ministro, Silvio Berlusconi, y su gente, parecen no tener memoria.

En semanas recientes, la armada italiana logr interceptar y salvar a cerca de 500 migrantes perdidos en sus balsas en el Mediterrneo. Sin embargo, sin llevarlos a tierra firme para proveerlos de la debida ayuda alimentaria y mdica, sin identificarlos y sin sobre todo ofrecerles la posibilidad de pedir refugio, el gobierno italiano logr un acuerdo relmpago con el gobierno del coronel Kadafi, de manera que pocos das despus los barcos de la armada italiana pudieron llegar hasta el puerto de Trpoli y dejar ah a los 500 migrantes. No obstante la lluvia de crticas a este tipo de operaciones que le ha tocado al gobierno italiano en semanas recientes por la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR), del Consejo de la Unin Europea, del Vaticano a travs de las pginas del Observador Romano, de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), de la oposicin parlamentaria y de buena parte de la sociedad civil italiana, el primer ministro reivindica: Hicimos lo que tenamos que hacer, dentro de lo marcado por la ley nacional e internacional (sic), y completando cuanto ha declarado su ministro es lo que vamos seguir haciendo.

Como se puede fcilmente observar, el cambio histrico presumido est an lejos de ser alcanzado. Los verdaderos cambios son otros. El primero debera mirar a modificar la ya vetusta convencin mencionada de 1951 (Convencin de Ginebra), que, si bien reconoce el derecho al refugio y al asilo poltico a todo ciudadano, lo concede siempre y cuando la persona interesada pise el territorio de su destino. Esta realidad, como demuestra el gobierno italiano, es fcilmente eludible a travs de la externalizacin de fronteras que la Unin Europea (y Estados Unidos) estn aplicando desde hace muchos aos. As las cosas, cuando el gobierno italiano (y cualquier otro europeo) logra evitar que los migrantes toquen suelo itlico, bien puede declarar: La cuestin del asilo poltico ya no es asunto nuestro, lo tendr que resolver Libia.

El segundo cambio tiene que ver justamente con Libia y pases afines que se prestan al juego sucio de la UE, es decir, detener a los migrantes a cambio de pocas migajas de desarrollo heterodirigido. Cul el destino de esos migrantes deportados? Crcel, tortura, deportacin en medio del desierto, discriminacin, violencia, asesinatos, muerte, son las palabras de los distintos reportes que justamente la UE ha realizado acerca del trato reservado por el gobierno libio a los extranjeros en su territorio.

El tercer cambio va an ms all. Cuando el actual primer ministro italiano toma la palabra dice: La izquierda dej la puerta abierta a todos los migrantes ilegales. Nosotros no. Ellos queran una Italia multitnica (doble sic), nosotros no. La CEI, de la cual no se puede sospechar aspiraciones revolucionarias de signo izquierdista, comenta: El gobierno tiene que entender que Italia ya es un pas multitnico, se es un hecho; es ms, se es un valor. Y es justamente esta ltima valoracin la que cuenta. Ms all de la evidencia, que slo un ciego no puede reconocer, de que Italia (y toda la UE) ya es territorio multitnico, hoy es apremiante para las sociedades europeas meter a valor esa enorme diversidad que la caracteriza. La cerrazn identitaria, empujada por los gobiernos de todos signos hoy existentes en la UE, es uno de los peligros mayores para el futuro del continente.

Finalmente, el ltimo utpico cambio. Como hoy los barcos precarios de los migrantes se ven obligados a cambiar de ruta y regresar all desde donde procedan, hoy es necesario, ante el posible colapso cultural, mas tambin econmico y poltico, encontrar la manera para que los gobiernos europeos cambien de ruta y vuelvan sobre sus pasos. La poltica migratoria ya no puede ser caracterizada por la huella represiva impuesta por las tropas diseminadas a lo ancho y largo de las fronteras de la UE. Al mismo tiempo, una sana poltica en la materia debe conllevar una eficaz accin cultural, educativa y social que evite ahora que an estamos a tiempo (?) los brotes de racismo en los territorios de todo el continente.

http://www.jornada.unam.mx/2009/07/11/index.php?section=opinion&article=014a2pol



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter