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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2009

De la injuria como una de las bellas artes

Alfonso Sastre
Gara


El sueo de la razn produce monstruos (Goya)

La Sombra de Alfonso Sastre est preocupada porque lo encuentra un poco raro. Por fin se decide a decirle algo:)


Sombra.- Oiga, jefe. Usted ha recibido en los ltimos tiempos grandes oleadas de solidaridad.

Sastre.- Eso es muy cierto; y tambin que he agradecido toda esa solidaridad en el alma, aunque no haya sido capaz de hacerlo personalmente a cada una de las personas que me han declarado su impagable simpata. Les doy mis miles de gracias desde aqu.

Sombra.- Pero tambin permtame que le diga que otras personas se han mostrado tan contrarias a usted que le han llamado de todo, o sea que lo han puesto a parir, como suele decirse.

Sastre.- (tratando de mostrar indiferencia) Bueno, bueno. No ofende quien quiere sino quien puede.

Sombra.- Esas personas que le digo han podido y adems lo han hecho desde grandes medios periodsticos y agencias.

Sastre.- Me refera a poder hacerlo moralmente y tambin intelectualmente.

Sombra.- Oiga, y cmo suena que le digan a uno que es una garrapata -que es un caro chupador de sangre-, por ejemplo?

Sastre.- Si me han querido llamar chupador de sangre (no s por qu razn), yo hubiera preferido vampiro, porque soy un admirador del Conde Drcula, y los murcilagos amantes de la sangre, si es que existen, me parecen muy bien, pero en estos casos no puede uno elegir. En general, estoy contento porque mis injuriantes han respetado mi cojera, porque podan haberme llamado, por ejemplo, cojo siniestro, y slo me han llamado siniestro. Algo es algo. En eso hemos avanzado bastante con relacin al franquismo de la posguerra, cuando a los mutilados de la guerra, si eran republicanos, los consideraban jodos cojos, y si eran franquistas llevaban el honorable apelativo de caballeros mutilados y en los autobuses haba asientos reservados para ellos. Era una diferencia, al menos, muy desagradable.

Sombra.- Injuriar a alguien es siempre malo? Es siempre un signo de incultura?

Sastre.- No dira yo eso. Lo que creo es que es muy difcil injuriar bien, al menos en espaol, donde la cuestin no est resuelta y nos encontramos con que los ms fuertes y efectivos insultos son todava puta para las mujeres y cabrn para los hombres, acreditando as un gran machismo y una incultura muy notable, pues est claro que las putas son personas muy respetables y que los cabrones no son sino personas desdichadas a las que sus esposas les han puesto los cuernos.

Sombra.- Usted sabe si alguien ha conseguido insultar bien en espaol, o sea: injuriar con buenos modos?

Sastre.- (afirmativo) Jorge Luis Borges da algunos ejemplos en un trabajillo que incluy en su Historia de la Eternidad (muy breve, por cierto) con el ttulo Arte de Injuriar.

Sombra.- Se acuerda usted de alguno?

Sastre.- (afirmativo) Por ejemplo, al gran poeta Leopoldo Lugones lo injuriaron muy bien -aunque fueran injustos, que esa es otra cuestin- diciendo que l cometa sus sonetos.

Sombra.- (re) Qu diferencia con estas injurias que le han dirigido a usted ahora!

Sastre.- Ha sobresalido la de llamarme garrapata, pero tambin me han llamado inmundo, matn, siniestro, pobre diablo y excrecencia de la historia. Incluso me han dicho que yo no soy un ser humano; que slo tengo de humano el haber sido engendrado por un hombre y una mujer, pero nada ms. Por cierto que si yo hubiera sido gitano, esto ltimo es lo que me habra sentado peor.

Sombra.- Ah, ah. Y por qu?

Sastre.- Porque a ellos les sienta muy mal el mero hecho de que se les miente a los padres.

Sombra.- Y qu habra respondido un gitano a eso?

Sastre.- Seguramente el gitano se habra cagado (as como suena, y perdona la suciedad de la expresin) en los muertos de quien le dijera tal cosa.

Sombra.- (re) No suena muy fino, pero est bastante bien. Y a usted le han dicho alguna injuria ms, as, curiosa, que usted se acuerde?

Sastre.- Es notable la de que yo pertenezco ms al mundo del crimen que al de la literatura.

Sombra.- Y eso quin se lo ha dicho? Algn idiota?

Sastre.- No insultes, no insultes, al menos con esa palabra tan hiriente.

Sombra.- Entonces qu? Imbcil?

Sastre.- se es un insulto sin sentido porque un imbcil no es ms que una persona que no tiene bastn (bculo). Si acaso, puedes llamarle cenutrio.

Sombra.- Y qu es un cenutrio?

Sastre.- Es otro insulto, que he encontrado en un libro muy curioso, que se titula El Gran Libro de los Insultos. Tesoro crtico, etimolgico e histrico de los insultos espaoles, publicado en La Esfera de los Libros, Madrid, 2008. (Le da el libro, que estaba entre los que hay en su mesa) A ver qu definicin da de cenutrio, que ahora no me acuerdo; me gust porque sonaba bien.

Sombra.- (lo busca y al fin lee:) Alude a quien es torpe o sumamente bruto.

Sastre.- Hombre, ahora que lo veo, no le va tan bien a mi injuriante. Tendr que buscar otro insulto mejor para ese sujeto. (De pronto exclama:) Oh! Acabo de encontrarlo: ese sujeto.

Sombra.- Pero eso no es un insulto. Ser sujeto de una oracin es cumplir una funcin importante. O no? (Sastre ha abierto un diccionario comn y consulta la palabra. La encuentra y lee en ella:)

Sastre.- Ah, un sujeto es tambin una persona innominada, y no encuentro ninguna acepcin peor. Pero, bueno, es que yo lo he dicho con un tonillo especial. Acurdate de aquel que deca que lo que le molestaba no es que le llamaran hijo de puta, sino el tonillo con el que algunos se lo decan. Y es verdad que la significacin de las palabras y de las frases no la resuelve un diccionario, as sin ms, sino que la revelan los contextos y, en el habla, los tonos con que las palabras y las frases se dicen. En cuanto al caso que ahora recordamos, no se trata de una persona innominada porque es Jos Bono el nombre de ese personajillo. Por cierto que este nombre de personajillo le va muy bien a este personajillo, y dicho como ahora lo he dicho es una injuria corriente, aunque, bien mirado, lo de cenutrio no le va mal del todo.

Sombra.- Y, volviendo a usted, lo de pobre diablo, qu le parece? Y lo de excrecencia de la historia?

Sastre.- Desde luego, no resulta agradable y an ms, fastidia un poco, y an ms, dicho por la persona que lo ha dicho que, ella, ya de por s, es bastante desagradable.

Sombra.- (con curiosidad) Y quin es esa persona, si se puede saber?

Sastre.- Una forma vulgar de responderte injurindola, aunque dbilmente, sera decir que no me acuerdo de su nombre o que es una tal Mara Antonia. Borges se refiere a un crtico italiano al que no le gustaba Goethe y que lo llamaba en su ensayo el signore Wolfgang. Esta tal se llama ciertamente Iglesias y es una flor de tertulias bastante ignorante pero apaadita en la defensa de lo suyo, y se ve que vive como puede.

En una ocasin o que en un programa de la COPE, rico en insultos y desprecios a las personas, llamaban a esta seora la mujer barbuda, y ello debido, creo, a que su rostro est adornado por una pequea papada. No me pareci ni medio bien y yo rechazo que el rostro no agraciado de una persona (acaso bizca) sea utilizado para injuriarla o que un tartamudo sea objeto de comicidad por su tartamudez. Eso es malo tica y estticamente. En aquella emisora que he citado hay un gran insultador... (La sombra re) De qu te res ahora?

Sombra.- Es que eso de insultador me ha recordado un chiste que usted suele contar.

Sastre.- Ah, s; lo contaba mi amigo Jos Mara de Quinto, y trataba de dos seores que se intercambiaban sus tarjetas, y uno de ellos, al leer la del otro, se extraaba de la profesin que figuraba en ella: Insultador?, le preguntaba, sorprendido, y el otro le responda al instante: S, qu pasa, hijoputa?. (Ren ambos) En fin, el que insulta mucho en la COPE es Federico Jimnez Losantos, que al presidente de Venezuela, Hugo Chvez Fras, lo llama mono rojo.

Sombra.- Eso es peor que un mal insulto. No, jefe?

Sastre.- Digamos que el peor insulto alcanza sus ms altas y repugnantes cotas en casos como ste. Volviendo, para acabar, a ms bellos lugares, recuerdo ejemplos de gran espiritualidad con la que, a lo largo de la historia, se ha respondido algunas veces a las peores injurias, incluso a las agresiones fsicas. El que yo voy a citar lo tom Borges de las obras de Thomas De Quincey, y es el de un caballero que, cuando discuta con otro, recibi el contenido de un vaso de vino en la cara. Entonces, calmosamente, se enjug el rostro con su pauelo y respondi as: Esto es una digresin. Ahora dgame su argumento.

P.S.- En este artculo no he tratado de lo que de calumnias tienen algunas de las injurias de que he sido objeto. se es otro cantar.


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