Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2009

Entrevista al experto en Derecho Internacional Humanitario Enrique Santiago
El nombramiento de Billy Joya como ministro da la medida del gobierno golpista de Honduras

Yvke


"En rbita, programa de anlisis internacional que YVKE emite en vivo todos los martes de 19h a 20h, entrevist el pasado 7 de julio al abogado espaol y experto en Derecho Internacional Humanitario Enrique Santiago Romero.

El capitn Fernando Joya Amndola, ms conocido como Billy Joya, es tristemente clebre en la historia de Honduras y ha vuelto a ser noticia este mes, cuando el gobierno golpista de Roberto Micheletti lo nombr nada menos que ministro asesor. Podra resumirnos quin es Billy Joya y cmo fue su paso por Espaa?

Billy Joya es un oficial del ejrcito hondureo sobre el cual pesan serios cargos. Fue responsable de torturas, crmenes de lesa humanidad y terrorismo, toda vez que fue l quien, junto al jefe de la CIA John Negroponte, disearon un grupo terrorista, incrustado en las estructuras del Estado, denominado Batalln 316 del ejrcito hondureo que, entre otras cosas, fue el que organiz todas las tareas de apoyo a la contra nicaragense desde Honduras, adems de ocuparse de tareas de represin de la disidencia hondurea, especialmente sectores estudiantiles y movimientos sociales.

Este seor operaba al margen de cualquier legalidad, con el aval del ejrcito hondureo y de la CIA norteamericana, deteniendo gente ilegalmente, torturndoles, pasando informacin y cometiendo asesinatos: se le acusa tambin de varias desapariciones y varios asesinatos.

Cuando comenzaron a raz de una denuncia puesta por familiares de quien en ese momento ocupaba la Fiscala General de Honduras por torturas a varios jvenes estudiantes, familiares de esta persona, este seor huy de la justicia y acab escondindose en Espaa, donde fue acogido por una congregacin religiosa ultraderechista, que no solamente lo tuvo escondido, sino que estuvo dndole todo tipo de apoyo econmico para que pudiera mantenerse al margen de la ley y huyendo de la orden de busca y captura internacional que tena. Cuando por fin fue localizado por la polica espaola, a raz de una solicitud de peticin de extradicin a Honduras, en nombre de las vctimas, de las personas torturadas, distintas organizaciones de derechos humanos e Izquierda Unida nos personamos con la finalidad de garantizar precisamente que a este hombre no se le extraditara a Honduras, porque nos temamos que iba a ocurrir lo que finalmente ocurri: que la extradicin a Honduras fue sinnimo de impunidad. Solicitamos que se le juzgara en Espaa por esos delitos de lesa humanidad, por torturas, en aplicacin de los principios de jurisdiccin universal, y cumpliera aqu la condena. Desgraciadamente, esto no fue as: fue sometido a un procedimiento de extradicin a Honduras, donde nunca rindi cuentas ante la justicia por los graves crmenes que haba cometido. Las autoridades hondureas facilitaron su absoluta impunidad.

Cul fue su reaccin al conocer que Billy Joya haba sido nombrado ministro, y qu dice este nombramiento del carcter del gobierno de facto de Honduras?

An no hemos salido de nuestro asombro, al comprobar cmo un asesino, un responsable de crmenes de lesa humanidad, un terrorista es introducido en un Gobierno con el rango de ministro. Esto da la medida del gobierno de facto que actualmente hay en Honduras. Un gobierno que, por supuesto, es golpista, que no respeta la legalidad nacional hondurea ni internacional, que es un gobierno autoritario y con resabios fascistas. Si personajes de esta calaa son los que van a formar parte de ese gobierno hondureo, por lo menos deberamos esperar que cualquier duda que haya en la comunidad internacional sobre la ilegitimidad de ese golpe de Estado, desaparezca.

Es evidente que en Honduras estamos asistiendo en toda su crudeza a comprobar el papel de las oligarquas dominantes en Amrica Latina, las que causaron, las que provocaron y las que facilitaron el desarrollo de la doctrina de Seguridad Nacional, que ti de sangre, de muertos y desaparecidos la prctica totalidad de los pases del continente, y cuando pensamos que esta poca histrica haba pasado al bal de la historia, nos encontramos que pretende ser resucitada por estos golpistas.

No deja de ser sospechoso que esto haya podido ocurrir en un pas donde las fuerzas norteamericanas, especialmente el Comando Sur y todas las agencias de inteligencia norteamericanas tienen una de sus principales bases. Hay una clara connivencia, o por lo menos, permisividad del gobierno y los organismos de inteligencia de los Estados Unidos en su campaa sistemtica de desestabilizacin.

En Honduras lo que no han podido perdonar las oligarquas dominantes es algo tan sencillo como que un presidente pretenda escuchar la opinin del pueblo. Incluso una opinin que, por la frmula de la consulta, ni siquiera era vinculante. Es decir, algo que es la esencia de la democracia, poder escuchar constantemente la opinin de los ciudadanos, en Honduras para estos fascistas se convierte poco menos que en un crimen de lesa majestad, que legitima cualquier vulneracin del orden constitucional establecido.

Mucho nos tememos que si las autoridades golpistas se nutren de individuos como Billy Joya, lo que hasta ahora ha sido una incipiente represin de las clases populares y de los ciudadanos en general en Honduras, va a convertirse en una maquinaria de exterminio, de tortura y de eliminacin sistemtica de opositores, porque esa es la profesin del seor Billy Joya, y en eso es un verdadero experto.

En su opinin, ha hechos el gobierno espaol lo suficiente para aislar y condenar el golpe de Estado en Honduras?

A los demcratas espaoles nos gustara que la posicin del gobierno espaol hubiera sido ms contundente desde el primer momento. Obviamente, a estas alturas, el gobierno espaol se ha pronunciado claramente en contra del golpe. No ocurri as durante las primeras horas del pasado domingo, hace ocho das, cuando desde nuestro punto de vista el gobierno espaol estuvo demasiado a la zaga de las opiniones y posiciones que iba situando la Organizacin de Estados Americanos (OEA). Por otra parte, creemos que en la operativa del golpe pueden haber jugado un papel, al menos de facilitacin, determinadas empresas espaolas que tenan, de facto, el control de las comunicaciones, del espacio radioelctrico y de la energa elctrica en Honduras, que fue uno de los elementos que utilizaron los golpistas para bloquear la contestacin al golpe en los primeros momentos.

Creemos que el Gobierno espaol hara bien en aclarar cul ha sido el papel jugado por empresas espaolas como Unin Fenosa o Telefnica MoviStar, por ejemplo. En todo caso, ahora mismo el gobierno espaol est siguiendo, como no puede ser de otra forma, los posicionamientos de la OEA que estn siendo absolutamente contundentes. Esperamos que sigan as de contundentes, y desde luego, que el tiempo no juegue a favor de los golpistas hondureos y que nadie caiga en la tentacin de reconocer un gobierno hondureo absolutamente elegtimo, como es el actual Gobierno de facto golpista.

Como abogado de larga trayectoria en la defensa del derecho de asilo, qu opina que personajes como Gonzalo Snchez de Lozada, Pedro Carmona Estanga o Manuel Rosales, prfugos de la justicia en sus pases por violar los derechos humanos y la Constitucin, o por robar, estn siendo amparados por terceros pases bajo la figura del asilo poltico?

En estos supuestos hay una clara conculcacin de los principios bsicos de la Convencin de Ginebra, que expresamente excluye cualquier tipo de asilo, ya sea por delitos comunes o lo que la Convencin denomina clusulas de exclusin, que son delitos de lesa humanidad, delitos perpetrados contra la poblacin civil, delitos de tortura, de violencia generalizada, etc, que es lo que ocurri, por ejemplo, en el caso de Snchez de Lozada, o lo que ha ocurrido en Venezuela con Rosales, que est sindicado de delitos comunes y adems graves, de autnticos desfalcos econmicos. Es evidente que siguen existiendo reductos donde se ampara a los polticos y a los gobernantes autoritarios, donde se ampara a las oligarquas, y estos reductos no dudan en utilizar cualquier resquicio pseudo-legal que haya a su disposicin, como puede ser en apariencia la legislacin de asilo.

Desgraciadamente, la legislacin de asilo luego se aplica de una forma mucho ms restrictiva en la inmensa mayora de los casos a personas que huyen de serias violaciones de sus derechos fundamentales y que apenas pueden ni siquiera tener ocasin de probar esas violaciones que han sufrido antes de que los estados de acogida les rechacen sus peticiones.

Llama poderosamente la atencin cmo en estos casos de criminales, de delincuentes polticos de alto standing ver cmo hay todava demasiados gobiernos dispuestos a conculcar las normas internacionales para otorgar una proteccin que, en la prctica, se convierte en impunidad ante la comisin de graves crmenes. Esperemos que esta tendencia cese y que el asilo contine para lo que fue creado, que es para proteger a las personas que sufren violaciones en sus derechos fundamentales y no a aquellos que han ocasionado esas violaciones de derechos fundamentales a sus semejantes.


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