Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2009

La "resistencia no violenta" en los territorios palestinos:
Cambio de estrategia o bsqueda de una nueva legitimidad?

Julien Salingue
www.juliensalingue.over-blog.com

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Este texto es una ponencia elaborada en julio en el marco del Seminario "Violencia, derecho y justicia", co-organizado por el Laboratorio de lo Poltico (Labtop), el Instituto de Ciencias Sociales de lo Poltico (ISP) y el Grupo de Sociologa Poltica y Moral (GSPM).

Los palestinos deben renunciar a la violencia. La resistencia por medio de la violencia y el crimen no tendr xito. Cuando eran esclavos los negros de Amrica sufrieron el ltigo y la humillacin de la segregacin. Pero no fue la violencia lo que finalmente les permiti obtener la igualdad total de derechos. Fue la perseverancia, determinada y pacfica, de hacer realidad los ideales de los fundadores de Amrica. Otros pueblos pueden contar esta misma historia, desde el sur de frica al sur de Asia, de Europa del este a Indonesia. Es una historia con una verdad simple: la violencia no lleva a ninguna parte. Lanzar cohetes contra nios que duermen o matar a ancianas en un autobs no es un signo de valor ni de fuerza. No es as como se reivindica la autoridad moral; as es como se renuncia a ella1.

Introduccin

Desde septiembre de 2000 y el inicio de lo que se ha llamado la segunda Intifada, el enfoque dominante en la comprensin del conflicto que opone al Estado de Israel y el pueblo palestino es el del ciclo de la violencia: las violencias de los unos suceden a las violencias de los otros, por lo tanto, el reto principal sera la ruptura de ciclo operacin armada israel/represalias palestinas (o al contrario). As, de manera cclica tambin se suceden los llamamientos a detener las violencias, que se plantea como cuestin previa a un dilogo en vista a hipotticas negociaciones entre ambas partes.

La guerra israel viene a justificar el "terrorismo" palestino de la misma manera que el "terrorismo" palestino vienen a justificar la guerra israel. Ambos adversarios son prisioneros de la misma retrica por la cual, cada uno de ellos, en una imitacin perfecta del discurso del otro, justifica su propia violencia afirmando defenderse contra la violencia adversa y arroja la responsabilidad al campo de enfrente. Cada uno blande los crmenes del otro para justificar sus propios crmenes argumentando su derecho a la legtima defensa. Y as, cada uno tiene buenas razones que hacer prevalecer para pretender tener razn. Y, sin embargo, cada uno se equivoca y debe pagar l mismo el precio de su error. A fin de cuentas, hay dos perdedores. Y los sufrimientos padecidos por una parte y por otra no hacen sino acumular los odios 2.

No se tratar aqu de discutir la pertinencia de un enfoque que sita en el mismo plano la violencia de un Estado constituido, que posee un ejrcito sobrequipado y armas nucleares, y la de un pueblo que lucha por su independencia. Se tratar ms bien de preguntarse por los ngulos muertos, los puntos ciegos de este enfoque y de preguntarse en qu medida el discurso dominante sobre la violencia en los territorios ocupados reconfigura en el exterior la percepcin de la lucha nacional del pueblo palestino y en el interior la propia resistencia palestina.

La confusin entre violencia y accin militar puntual oculta lo esencial de la violencia infligida por Israel al pueblo palestino: la de la ocupacin militar, continua desde junio de 1967. Efecto de espejo, la resistencia palestina se aprehende amputada de lo esencial: el combate cotidiano contra la arbitrariedad de la administracin colonial. En el curso de su historia reciente esta invisibilizacin de su lucha ha llevado a los palestinos a considerar medios de accin complementarios para romper su aislamiento e invertir una relacin de fuerzas ampliamente desfavorable.

Desde hace algunos aos el tema de la resistencia no violenta ocupa un lugar sustancial en el campo poltico palestino y en el movimiento internacional de solidaridad. En qu medida la resistencia no violenta supone una ruptura con las formas pasadas de lucha palestina? La no violencia tiene el mismo significado para los palestinos y para quienes afirman apoyarlos en su combate? En ltima instancia, el aparente desarrollo de la no violencia traduce una reorientacin estratgica de la lucha o un cambio de tctica para conquistar una legitimidad?

De la no violencia en los territorios palestinos ocupados

Definir la no violencia requiere una definicin de la violencia, que en nuestro contexto se podr considerar como la utilizacin de la fuerza fsica con el objetivo de provocar en el otro daos corporales y/o psicolgicos, incluso la muerte. Sin embargo, una accin no violenta no es slo una accin que no responde a estos criterios. Hay que situarla en un contexto de violencia real o potencial. Por consiguiente, se la podr considerar como un sustituto directo de los comportamientos violentos, [que] implica una contencin deliberada frente a una violencia esperada en un contexto de disputa 3.

Israel (antes el movimiento sionista) y los palestinos estn desde hace ms de un siglo en una situacin conflictiva cuyo reto principal es el control de la tierra. Y si, efectivamente, la resistencia a lo que los palestinos consideran una empresa de desposesin es, como afirma Hussam Khadr, una resistencia cotidiana que ha durado a lo largo de todo el siglo XX y que dura todava hoy 4, hay que constatar que aunque el recurso a formas de accin violentas ha sido muy real, slo ocupa un lugar muy minoritario en la historia de la lucha palestina.

En los aos treinta se constituyeron clulas de guerrilla para luchar contra la ocupacin britnica y la colonizacin sionista. Sern desmanteladas entre 1936 y 1939. La lucha armada se retoma en 1965, pero las acciones militares son relativamente raras y organizadas desde los campos de Jordania y Lbano. El aplastamiento de los campos de Jordania (1970) y despus de Lbano anuncia el fin de la guerrilla. Tanto los secuestros de aviones en los aos setenta como la toma de rehenes en Munich (1972) estn organizados por grupos minoritarios y tienen ante todo el objetivo de atraer la atencin internacional sobre la cuestin palestina.

Estas acciones violentas, muy reales, no sustituyen a la resistencia cotidiana, no violenta : Desde hace ms de un siglo la resistencia civil siempre ha sido un componente esencial de la lucha del pueblo palestinos contra el sionismo. () La resistencia al proyecto colonial sionista adopt principalmente formas no violentas: manifestaciones masivas, movilizaciones populares, huelgas de trabajadores, boicot a los productos sionistas y resistencia cultural, con frecuencia ignorada, a travs de la poesa, la literatura, la msica, el teatro o la danza 5.

Los aos setenta y ochenta asistieron al desarrollo en los territorios palestinos ocupados de multiples marcos de organizacin de lucha: sindicatos, organizaciones de agricultores, de mujeres, de estudiantes, de intelectuales, de artistas El leitmotiv de estas organizaciones era el siguiente: en una situacin de administracin colonial desarrollar al mximo las estructuras que permiten emanciparse de la tutela israel con el objetivo de la autosuficiencia (econmica, alimentaria) y de la constitucin de alternativas a las estructuras del Estado colonial (por ejemplo, universidades palestinas) 6.

El trabajo de construccin de las estructuras de resistencia en toda la sociedad palestina es lo que explica el carcter generalizado, organizado de base, duradero y no violento de la primera Intifada (1987-1990). Slo es posible considerar la Intifada como una ruptura si se resume la lucha palestina en las acciones violentas de los aos sesenta y setenta. Si se tienen en cuenta las mltiples estructuras de resistencia civil, no violenta, desarrolladas en este mismo periodo, la Intifada no es otra cosa que su visibilizacin, la afirmacin de la existencia de un pueblo en lucha colectiva por sus derechos 7.

Los efectos de la Intifada son conocidos: la retrica israel que afirmaba que los palestinos no eran un pueblo y que su resistencia era cosa de organizaciones terroristas pierde una buen aparte de su legitimidad. Bajo presin internacional (y sobre todo estadounidense) se obliga a Israel a abrir negociaciones con los palestinos, que llevarn a los Acuerdos de Oslo 8.

En la memoria colectiva palestina la Intifada de 1987 sigue siendo todava hoy la referencia en trminos de organizacin de la lucha y de ruptura del aislamiento internacional, y ello a pesar del fracaso del proceso de Oslo. Los atentados suicidas de los aos noventa y de principios del siglo actual, y la Intifada armada de 2000-2003 no se consideran en ningn caso como ms eficaces o como sustitutos de la lucha civil, popular, no violenta cuya construccin resulta ser la preocupacin principal de todos aquellos y de todas aquellas palestinas que se plantean la cuestin del (re)desarrollo de la resistencia.

As pues, en los territorios palestinos no es nueva la temtica de la resistencia no violenta, entendida como una forma de accin poltica que a pesar de una situacin de conflicto y de una poltica violenta por parte de la otra parte, se niega a recurrir a la fuerza fsica con vistas a infligir daos al adversario. Es el propio fundamento de la lucha palestina. Por consiguiente, cmo entender los repetidos llamamientos a los palestinos, tanto de parte de los actores estatales internacionales como del movimiento de solidaridad, a renunciar a la violencia, a privilegiar la no violencia?

Qu no violencia?

Se pueden distinguir dos grandes posturas entre los tericos y adeptos de la no violencia: la no violencia como principio filosfico que se desprende de un rechazo a priori de toda forma de accin violenta; la no violencia como opcin pragmtica que resulta de una evaluacin de los diversos modos de accin en un caso preciso y en un contexto dado. Gandhi es probablemente el ms clebre filsofo de la no violencia, mientras que Gene Sharp, a veces apodado el Clausewitz de la lucha no violenta, encarna la no violencia pragmtica.

Mientras que Gandhi escribe [que] la no violencia es la ley de nuestra especie lo mismo que la violencia es la ley del animal 9 situndose deliberadamente en el terreno moral, Sharp afirma que la no violencia es una respuesta a la cuestin de saber cmo actuar con eficacia en poltica 10. Evidentemente, ambos enfoques se pueden combinar y adoptan aqu esencialmente un carcter ideal-tpico. Sin embrago, se podr comprender fcilmente que si el enfoque moral y el enfoque pragmtico a veces pueden coexistir, tambin pueden resultar ser contradictorios.

Vivimos bajo ocupacin desde hacer ms de 40 aos. La violencia est ah, est en todas partes, en cada aspecto de nuestras vidas La no violencia? Esto no puede existir aqu 11. Estas palabras de un militante palestino son esclarecedoras: las brutalidades y humillaciones cotidianas del ejrcito de ocupacin, la arbitrariedad colonial, los miles de muertos y las decenas de miles de heridos convierten la vida en los territorios palestinos un combate permanente contra la violencia. La violencia es la regla, la norma, los palestinos la sienten como un hecho.

La omnipresencia en las calles, en las casas y en los puestos callejeros de carteles con los mrtires (el trmino designa a todos aquellos que de un modo u otro han muerto a causa de la ocupacin israel) procede de este fenmeno. Ms all del homenaje que se rinde a las vctimas, estos carteles son uno de los elementos del entorno de la violencia cotidiana en la que vive la poblacin palestina. Pienso aqu en el punctum de Roland Barthes, este elemento de una foto que parte de la escena como una flecha y me atraviesa 12: incluso en los momentos de relativa calma de la tensin militar, estos carteles desempean un papel de recordatorio.

Por lo tanto, el recurso a la violencia no se percibe como una opcin sino como una necesidad de la situacin, impuesta por el adversario. Hayan elegido o no unirse a grupos armados, para muchos palestinos el recurso a acciones violentas es una cuestin de supervivencia. Ms all del sentimiento de ser una vctima que se defiende frente a un agresor (lo que confirma el derecho internacional) confirma a los palestinos en la idea de que nada puede cuestionar, en principio, la violencia necesaria de su combate legtimo.

A lo largo de su historia el Movimiento Nacional Palestino nunca se ha situado en un rechazo moral de la violencia. Cuando a mediados de los aos ochenta Mubarak Awad funda el Centro de estudio de la no violencia en Jerusaln precisa en el documento fundador que la estrategia no violenta es una cuestin de coyuntura y que no excluye la posibilidad de que la la lucha en el interior [de los territorios palestinos] se transforme en lucha armada durante una prxima etapa 13. A excepcin del Partido del Pueblo Palestino (PPP, ex-Partido Comunista Palestino), ninguna organizacin poltica palestina ha renunciado en principio, a da de hoy, a la accin violenta. Y el PPP explica su postura no por razones filosficas sino por razones pragmticas: la necesidad de construir una resistencia popular de masas, incompatible, segn ellos, con toda militarizacin de la lucha.

Los debates interpalestinos referentes a las cuestiones de principio concernientes a la violencia se refieren casi exclusivamente a los ataques contra civiles: atentados y tomas de rehenes en los aos setenta y ochenta, atentados suicida en Israel en lso aos noventa y primera dcada del sigo actual. Y tambin aqu el debate apenas se sita en el terreno moral sino en el de la eficacia poltica: cuando en los aos ochenta Yasser Arafat afirma renunciar al terrorismo es para que la OLP sea reconocida como interlocutor legtimo en el marco de un proceso negociado; cuando en junio de 2002 una peticin de intelectuales palestinos hace un llamamiento a que se detengan los atentados suicida es [porque] estas operaciones no nos hacen avanzar en la va de la libertad y de la independencia sino que hacen crecer las filas de los que se oponen a la paz y dan al gobierno de Sharon argumentos para proseguir su guerra destructora 14.

Este debate sobre las acciones violentas contra civiles (a los que se diferencia de soldados y colonos) requiere dos observaciones: en realidad traduce un debate ms profundo referente a la legitimidad del Estado de Israel, ya que algunas corrientes palestinas, sobre todo Hams (aun cuando cada vez ms matice sus posturas 15) consideran que no existen civiles israeles sino solamente colonos; su lugar y su contenido indica, adems, que en la estrategia palestina la cuestin no es violencia/no violencia sino qu lugar y qu forma debe adoptar la resistencia armada en la lucha?.

Estos elementos permiten comprender por qu el trmino no violencia slo se emplea raramente en los territorios y en el campo poltico palestinos. El concepto de no violencia opera, de facto, una ruptura entre dos formas de resistencia que los palestinos nunca han pensado como contradictorias sino como complementarias. As pues, se hablar de resistencia popular y de resistencia armada, se privilegiar la reflexin sobre la articulacin de ambos modos de accin y no sobre la superioridad de una respecto a la otra.

Tambin permiten comprender los manifiestos desfases, incluso las incomprensiones, entre los propios palestinos y quienes afirman apoyarlos en su combate al tiempo que condicionan este apoyo al cese de las violencias. Esta incomprensin es triple:

- Para los palestinos la consigna del cese de las violencias slo adquiere sentido en la medida en que se hable del conjunto de las violencias, incluida la ocupacin civil y militar.

- La resistencia no violenta, que los palestinos llaman resistencia popular, no est para estos ltimos en contradiccin con la lucha armada.

- Para los palestinos las discusiones sobre los medios privilegiados de la lucha slo tienen valor si se inscriben en la bsqueda del medio ms eficaz de satisfacer sus derechos.

La primera Conferencia de Bilin

En febrero de 2006 se desarroll en el pueblo palestino de Bilin la primera Conferencia internacional por una resistencia popular no violenta 16. A partir de entonces se ha convertido en un acontecimiento anual. Esta iniciativa merece ser estudiada pues es muy reveladora de los procesos y de las contradicciones que hemos examinado hasta aqu.

Evidentemente, el lugar no se escogi al azar. Bilin es un pueblo en el que desde enero de 2005 existe un comit popular que organiza semanalmente manifestaciones pacficas contras la construccin del Muro de separacin cuyo trazado penetra ampliamente en los limites municipales del pueblo. Bilin se ha convertido rpidamente en un smbolo y muchos manifestantes pacficos extranjeros, incluidos israeles, participan en las manifestaciones semanales. Adems, los habitantes de Bilin han presentado recursos jurdicos ante el Tribunal Supremo israel que en varias ocasiones ha ordenado modificar el trazado del Muro.

Adems hay que recordar aqu que en una opinin consultiva del 9 de julio de 2004 el Tribunal Internacional de Justicia dio la razn a los palestinos que exigan la destruccin del Muro:

Israel est obligado a poner fin a las violaciones del derecho internacional de las que es autor; est obligado a cesar inmediatamente los trabajos de edificacin del muro que est construyendo en el territorio palestino ocupado, incluido en el interior y en el permetro de Jerusaln este, a desmantelar inmediatamente la obra situada en este territorio y a abrogar inmediatamente o privar de efecto el conjunto de actos legislativos y reglamentarios que se refieren a l 17.

Los animadores del comit popular han comprendido perfectamente las virtudes del combate del pueblo de Bilin: una situacin de opresin y de injusticia manifiestas, habitantes desarmados que luchan pacficamente para conservar sus tierras, apoyados por militantes israeles.

Desde 2005 Bilin y su manifestacin semanal se han convertido en el paso obligado de muchos grupos de militantes extranjeros e israeles entrnsito por los territorios palestinos. As es como germin en el espritu de los animadores del comit popular de Bilin la idea de una Conferencia internacional por una resistencia popular y no violenta a la que se invit a los actores de la solidaridad internacional:

Los das 20 y 21 de febrero se celebrar en Bilin una conferencia palestino-israel e internacional que tenga por tema la lucha colectiva no violenta. Durante estos dos das de encuentros discutiremos sobre la lucha colectiva, sobre el significado de las colonias y del muro, sobre las acciones de no violencia sobre el terreno y de los diferentes ejemplos de lucha en el mundo. Esperamos que participen en esta conferencia militantes internacionales y locales que estn de acuerdo con la lucha comn llevada a cabo por los palestinos, los israeles y los internacionales. Nuestro objetivo es promover la lucha comn no violenta creando vnculos entre los militantes de diferentes entornos, intercambiando informacin y creando una red de militantes que apoyan la lucha comn. Para crear esta red discutiremos durante dos das todas las cuestiones evocadas ms arriba y tendr lugar una accin en la que podr participar cada uno de nosotros 18.

No volveremos aqu sobre el contenido y desarrollo de la propia Conferencia. En lo que concierne a nuestro propsito, lo esencial es indicar que la Conferencia de Bilin tuvo ms eco en el extranjero que en los propios territorios palestinos. Aparte de los habitantes de Bilin, la participacin palestina se limit a varios representantes de ONG y de asociaciones.

Ms all de las contingencias materiales (dificultades de desplazamiento debido a los controles israeles), este desequilibrio en la participacin proviene del desfase, entre los palestinos y quienes afirman apoyar su combate, en la percepcin de la no violencia:

a) Evidentemente, la Conferencia de Bilin va a contribuir a popularizar la cuestin palestina y a ayudar a todos aquellos que en el extranjero tratan de demostrar que no hay guerra entre Israel y los palestinos, sino un pueblo que lucha por defender su tierra.

b) Pero para muchos palestinos esta sobrevaloracin de la Conferencia de Bilin, en el extranjero, y este inters repentino prestado por los internacionales a la resistencia no violenta es una condena implcita de otras formas de resistencia y, sobre todo, de la lucha armada. El resentimiento es claro en boca de un militante del FPLP: Es necesario afirmarse no violento para tener derecho a atraer la atencin de los extranjeros sobre nuestra suerte? Que vengan a vivir aqu y vern dnde est la violencia 19.

c) Ms all, y aunque no fuera al principio la intencin de los organizadores de la Conferencia, desde 2006 Bilin focaliza la atencin de muchos actores de la solidaridad con la resistencia palestina en detrimento de otras muchas iniciativas. Pero, por qu van todos a Bilin? Nosotros resistimos por todos los territorios palestinos, Hay cientos de acciones que necesitaran que se las apoyara 20.

d) Por ltimo, la iniciativa de Bilin va a suscitar codicia y rpidamente va a tener que hacer frente a los intentos de instrumentalizacin, incluso de recuperacin poltica .

Desde esta primera Conferencia de Bilin estos fenmenos han aumentado y el comit popular del pueblo ha tratado, bien que mal, de responder a las problemticas que no haba previsto de propio grado.

Los evoluciones: 2006-2009

Expondr aqu las principales evoluciones factuales para los 4 puntos expuestos ms arriba. En un segundo momento los analizar para extraer las principales conclusiones relativas al tema tratado en esta ponencia.

a) Cada ao desde 2006 se organiza una nueva Conferencia en Bilin. Se convierte en un punto de apoyo esencial para la popularizacin de la lucha de los habitantes de Bilin contra el Muro y, ms all de ello, para popularizar la causa palestina. En 2008 cont entre sus participantes con Luisa Morgantini, vice-presidenta del Parlamento Europeo y Mairead Maguire, militante irlandesa, premio Nobel de la Paz en 1976. El ex-presidente de Estados Unidos Jimmy Carter dirigi una carta a los participantes. La Conferencia tambin recibi un mensaje vdeo de apoyo del ex-director general del UNESCO, Federico Mayor Zaragoza. E stos prestigiosos invitados testimonian el incontestable xito logrado por la Conferencia.

b) Al mismo tiempo, los organizadores de la Conferencia tuvieron en cuenta las crticas suscitadas en los territorios palestinos por el empleo del concepto de resistencia no violenta: a partir de 2008 el trmino desapareci del ttulo de la iniciativa y fue sustituido (en ingls) por grassroots resistance, que se podra traducir por resistencia organizada de base. Esta sustitucin no es un detalle semntico sino que traduce una toma en consideracin de las posturas de muchas organizaciones palestinas que condicionaron su apoyo a la iniciativa a la retirada de toda condena a priori de la resistencia armada. Segn palabras de un dirigente del FPLP: Nosotros no hemos renunciado a la lucha armada aunque, sin embargo, apoyamos la lucha de los habitantes de Bilin. Estamos dispuestos a participar en la Conferencia a condicin de que no se excluya de los debates la cuestin de la resistencia armada 21. Para la mayor de las sorpresas de algunos de los participantes extranjeros, en 2008 se organiz una discusin sobre la complementariedad entre resistencia popular y lucha armada. Participaron en ella las principales organizaciones de la OLP (FPLP, FDLP, PPP, FIDA, al-Mubadara, Fatah). Ninguna de ellas conden a priori toda forma de violencia, contrariamente a algunos participantes internacionales.

c) Conscientes del peligro de que la Conferencia de Bilin entrara en competencia con el resto de las iniciativas adoptadas en los territorios palestinos y deseando apoyarse en la popularidad de Bilin, a partir de 2006 los miembros del comit popular desarrollan relaciones con otros comits de pueblos o de campos de refugiados. A partir de 2008 la Conferencia est en parte deslocalizada en algunos pueblos y se organizan excursiones para para que los participantes puedan medir la realidad de la ocupacin israeles en sus diversas dimensiones. Sin embargo, no se trata de una exportacin del modelo de Bilin sino de una rentabilizacin del eco suscitado por este pueblo para popularizar otras iniciativas. En 2008 y an ms en 2009 la declaracin final de la Conferencia pone el acento no en las manifestaciones pacficas sino en la necesidad de la organizacin de una resistencia de base, mientras que invita a los actores de la solidaridad internacional a adoptar la campaa llamada Boicot/Desinversin/Sanciones (BDS) 22 y a convertirla en su campaa central. Como hemos visto, las manifestaciones contra el Muro han pasado a segundo plano. Elemento notable, revelador del desfase entre los actores palestinos y los actores internacionales es que algunos de estos ltimos olvidan dar cuenta del lugar central de la campaa de BDS al volver de la Conferencia.

d) El eco de Bilin suscita la codicia de la mayora de los actores del Movimiento Nacional Palestino. En 2008 el primer ministro de la Autoridad Palestina de Ramala, Salam Fayyad, intervino durante el acontecimiento. Tambin estuvo presente un representante del presidente Mahmoud Abbas. Pero el ejemplo ms sorprendente de los intentos de instrumentalizacin de la lucha de Bilin con fines polticos es el de Mustapha Barghouthi, personalidad poltica palestina que en 2002 fund al-Mubadara, la Iniciativa Nacional Palestina, una organizacin poltica que se basa en una importante red de ONG reconocidas internacionalmente. Presente cada ao en Bilin, Mustapha Barghouthi retom por su cuenta, a partir de 2007, el concepto de resistencia no violenta: Creemos que, en efecto, que Palestina necesita una alternativa. Pero no fundamentalista. Y nosotros apostamos por la no violencia (). Fatah y Hams se apoyan en la fuerza. Nosotros apostamos por la democracia () Una parte no puede imponer a la otra una solucin por la violencia. Si se consigue por medio de violencia no es democrtica. Tanto en Gaza como en Cisjordania ni Hams ni Fatah son democrticos 23. Por consiguiente, a excepcin de Hams, las principales fuerzas del Movimiento Nacional Palestino que se niega a participar en una iniciativa la cual, segn esta organizacin, hace una apologa de la no violencia cuando no se trata de renunciar a la lucha armada, han tratado de una manera o de otra de apropiarse de Bilin. Pero como vamos a ver, no lo ha logrado ninguna de ellas, debido sobre todo a lo que se podr llamar la autosuperacin de la Conferencia.

Anlisis de las evoluciones

a) Los organizadores de la Conferencia de Bilin haban considerado bien las cosas: la lucha ejemplar de los habitantes de este pueblo desarmados contra el Muro suscit entusiasmo en los cuatro rincones del mundo y convenci a la mayora de las organizaciones y de personalidades (que expresaban sus reservas respecto a la forma adoptada por el combate palestino en los aos 2000-2003, lucha armada), de adoptar yna postura pblica en contra de la oposicin israel.

La iniciativa de Bilin rompi en parte el aislamiento internacional del que eran vctima los palestinos desde principios de 2001 (reinicio de los atentados suicida en Israel), a fortiori desde el 11 de septiembre, y la victoria ideolgica de Ariel Sharon que asimil la polticas israel a la guerra contra el terrorismo.

En gran parte Bilin permiti reconstruir las relaciones israelo-palestinas, prcticamente rotas desde septiembre de 2000, con el desarrollo de la colaboracin con grupos como el International Solidarity Movement (ISM) o Anarquistas contra el Muro. Este fenmeno tiene mucho que ver con la ruptura del aislamiento internacional.

Por ltimo, Bilin desempe un papel innegable de fuerza de atraccin hacia los territorios palestinos y anim a muchos militantes internacionales a acudir a Cisjordania y descubrir las realidades de la ocupacin israel. Se puede decir que teniendo en cuenta el contexto internacional y las crticas formuladas contra la estrategia armada, el poner en primer plano el carcter no violento, pacfico de Bilin contribuy mucho a dar un segundo impulso a la causa palestina.

b) Bilin tambin desempe un papel no desdeable en el seno mismo del campo politico palestino al volver a plantear la cuestin de la estrategia en la lucha contra la ocupacin israel. No se trata aqu de sobrestimar estos fenmenos, aunque, sin embargo, es innegable que el eco internacional de Bilin llev, directa o indirectamente, a muchos militantes palestinos a hacerse preguntas acerca de su propia estrategia. As, el dirigente del FPLP antes citado afirma: Aunque hayamos criticado mucho Bilin, hemos estado obligados a admitir que estas manifestaciones y estas conferencias han atrado la atencin de un aparte del mundo sobre nuestra causa. No se trata de decir que es la solucin. Pero es seguro que debemos retomar los lados positivos de Bilin: la organizacin de base y la muy buena comunicacin 24. Como hemos visto, con todo esta toma en consideracin de Bilin por parte de las organizaciones polticas nacionales palestinas no signific una ruptura estratgica.

Y por un efecto de retroalimentacin, la mayor implicacin de las facciones palestinas en las Conferencias permiti a muchas organizaciones internacionales y a militantes extranjeros comprender mejor los debates interpalestinos concernientes al recurso a la violencia. En efecto, a pesar del titulo original de la Conferencia de Bilin, cada uno pudo comprender que la divisin violencia/no violencia no era una interpretacin pertinente en lo referente a la resistencia palestina. En realidad, los palestinos se reapropiaron de una herramienta que amenazaba con escaprseles de las manos porque los participantes internacionalistas, por desconocimiento o por comodidad, valoraban casi exclusivamente el carcter no violento de la resistencia de Bilin, olvidando su dimensin popular y postulando la exclusin a priori de toda violencia. De ser un smbolo para algunos de la resistencia no violenta en Palestina Bilin se ha convertido progresivamente en un smbolo de la lucha palestina, en todas sus dimensiones y componentes.

c) Como hemos visto, la ampliacin geogrfica de la Conferencia fue acompaada de una ampliacin cualitativa. Este elemento es esencial en la comprensin de las dinmicas engendradas por la iniciativa de Bilin. De nuevo, no se trata aqu de sobrestimar el fenmeno. Pero es seguro que de manera directa o indirecta Bilin ha servido de catalizador, de tribuna y de punto de apoyo a otras iniciativas que superan con mucho las manifestaciones pacficas contra el Muro.

As es como la campaa de BDS, lanzada en julio de 2005 por 172 organizaciones palestinas, ha sido central en las Conferencias de 2008 y 2009. En el curso de los tres primeros aos la campaa de BDS slo haba tenido un eco muy relativo, pero conoci una importante aceleracin a partir de 2008 cuando la declaracin final de la Conferencia de Bilin llam a los actores de la solidaridad a promover el boicot, la desinversin y las sanciones; a pedir a todos los movimientos, organismos y asociaciones de solidaridad internacional que hagan campaa por el boicot que comporta la retirada de las inversiones en Israel lo mismo que la aplicacin de sanciones, en particular el Acuerdo de asociacin comercial entre la UE e Israel 25. El Foro Social Mundial de Belem (enero de 2009), al que asistieron muchos de los participantes en la Conferencia de Bilin, adopt por primera vez la consigna del BDS 26. La Conferencia de 2009 la convirti en us prioridad y figura en primer lugar en la declaracin final, mucho antes que la consigna de la destruccin del Muro 27.

Esto es lo que se podra denominar la autosuperacin de Bilin: de un llamamiento al apoyo internacional a unos cientos de habitantes del pueblo desarmados en lucha por defender su tierra se ha pasado a la exigencia de una campaa a nivel mundial para ejercer presin sobre Israel aislndolo del resto del mundo hasta que se satisfagan el conjunto de los derechos nacionales del pueblo palestino.

Aunque ste no fuera el objetivo de los miembros del comit popular de Bilin, su iniciativa que antepone la no violencia ha servido de producto de llamada a la causa palestina en su conjunto y ha permitido valorar a los sectores de la resistencia palestina ampliamente ignorados hasta entonces.

La iniciativa ha permitido salir de la lgica en la que la retrica del ciclo de las violencias haba encerrado al pueblo palestino. Esta retrica mantena la idea segn la cual los errores eran compartidos y que ambas partes tenan que hacer esfuerzos, y haba invadido profundamente al propio movimiento de solidaridad. El xito y desarrollo actuales de la campaa de BDS son una importante victoria ideolgica para los palestinos: lo que se estigmatiza es el Estado de Israel y su poltica, no las violencias.

Por ltimo, ha contribuido a la revisibilizacin de la resistencia popular palestina, restituyndola en su historicidad y en su relacin compleja pero no contradictoria con la lucha armada. Muchos actores del movimiento de solidaridad, que tenan un enfoque filosfico de la no violencia, han podido evaluar que en los palestinos sta era esencialmente la consecuencia de un enfoque pragmtico debido al desequilibrio de la relacin de fuerzas militar. Estos actores han podido comprender que el recurso a la lucha armada era entre otros el resultado del aislamiento internacional de los palestinos y que la exigencia de una renuncia a priori a toda forma de violencia era inadmisible y, por lo tanto, contraproducente.

En otros trminos la Conferencia de Bilin y las dinmicas que ha engendrado han demostrado que la oposicin violencia/no violencia en gran parte era impuesta desde el exterior y que paradjicamente el movimiento de solidaridad podra contribuir a volver a desarrollar la resistencia popular y a un descenso sustancial en el uso de las armas por medio del rechazo de esta divisin y por medio del apoyo sin condiciones previas a las reivindicaciones palestinas.

d) Por ltimo, la constatacin es inapelable en lo que concierne a los intentos de recuperacin y de instrumentalizacin polticos: nadie pudo apropiarse de Bilin por mltiples razones sobre las que no volver aqu porque nos alejaramos de nuestro propsito. Me contentar con indicar que la debilidad organizativa de al-Mubadara (Mustapha Barghouthi) le impidi apropiarse de la iniciativa de Bilin que, como hemos visto, conoci una repercusin cualitativa y cuantitativa significativas. Adems, el (re)ascenso en potencia de la resistencia popular palestina paradjicamente debilit la postura de Mustapha Barghouthi que quera convertirla en una especificidad de su corriente poltica.

Por su parte, la Autoridad Palestina de Mahmoud Abbas y Salam Fayyad no pudo, por razones estructurales, recuperar Bilin. Si bien puntualmente pudo haber una conjuncin de intereses entre una iniciativa que revalorizaba la no violencia y un gobierno que prometa a Israel poner fin a los ataques armados palestinos, la autosuperacin de Bilin y el lugar central adquirido por la campaa de BDS oblig a la Autoridad Palestina a adoptar sus distancias con la iniciativa. Encerrados en la lgica exclusiva de negociaciones, los dirigentes de la Autoridad Palestina de Ramala no pueden retomar por cuenta seriamente la consigna de BDS, que incluye la reivindicacin de la ruptura de relaciones diplomticas con el Estado de Israel.

A partir de entonces, se entiende la declaracin final de Bilin, que exige que las facciones palestinas apoyen a la resistencia popular y, sobre todo, el movimiento de BDS, lo que pone a la direccin de la Autoridad Palestina ante sus responsabilidades y contradicciones, y demuestra que el apoyo formal a la no violencia no equivale a un apoyo real a la resistencia popular.

Conclusiones

Lejos de ser un cambio de estrategia surgido de un aggiornamento cualquiera de las organizaciones palestinas, la aparente novedad de las formas no violentas de resistencia en los territorios palestinos es ante todo el producto de una ilusin ptica. La casi hegemona ideolgica del paradigma del ciclo de violencias, combinado con la ocultacin, voluntaria o no, de la violencia cotidiana de la ocupacin israel, ha invisibilizado la esencia de la resistencia palestina.

Del mismo modo que algunas personas haban descubierto la naturaleza popular y no violenta de la resistencia palestina durante la Intifada de 1987, otras (o, a veces, las mismas) olvidaron estas caractersticas cuando en los aos 2000-2003, el conjunto de las organizaciones palestinas (a excepcin del PPP) retomaron la lucha armada. Esta miopa llev a algunos actores del movimiento de solidaridad internacional a relativizar su apoyo a la lucha palestina, lo que los situ en la paradjica posicin de apoyo a los derechos de un pueblo sin apoyo a su combate.

Confrontados al triple desafo del aplastamiento militar, del aislamiento internacional y de las divisiones entre organizaciones palestinas algunos actores del Movimiento Nacional Palestino tuvieron la inteligencia poltica de anteponer una lucha local ejemplar: la de estos habitantes del pueblo de Bilin. Valorando sus aspectos no violentos, contribuyeron a la reconquista de la legitimidad palestina sin reivindicar, sin embargo, una novedad cualquiera o una competencia con las formas armadas de la lucha.

Sin recurrir nunca a una no violencia filosfica, de principio, que slo puede nacer y/o arraigar en una sociedad confrontada de manera cotidiana a la violencia de la ocupacin, las organizaciones palestinas que se apoderaron del eco internacional de Bilin han vuelto a dar progresivamente su sentido y su audiencia a la resistencia popular que, en realidad, nunca haba desaparecido de los territorios palestinos. As han demostrado que la oposicin formal entre partidarios y adversarios de la violencia era una construccin ideolgica exgena consagrada a disimular una retrica del reparto de responsabilidades entre Israel y los palestinos. Se comprende tanto ms por qu fue mal recibido en Cisjordania y Gaza el discurso de Barack Obama citado en la introduccin, en el que insiste en la cuestin del cese de las violencias palestinas y elogia los mritos de la no violencia.

Al hacerlo, estos actores han vuelto a dar un contenido al concepto de resistencia no violenta, que en el curso de la historia nunca se ha limitado a un pacifismo con frecuencia sinnimo de inaccin 28. A partir de ah se comprende por qu se privilegia el trmino resistencia popular, de base, que no se define en negativo en relacin a un posible recurso a la violencia, sino en positivo, sin excluir a priori la accin violenta: implicacin cada vez mayor de las poblaciones concernidas, multiplicacin de las formas de accin (manifestaciones, huelgas, boicot) y, sobre todo, el llamamiento a la participacin popular internacional. Todava hoy la iniciativa de Bilin sigue siendo muy criticada en los territorios palestinos: aspectos ritualizados, cita obligada de los internacionales, sobrevalorizacin en relacin a otros combates locales. Con todo, ha revelado y generado dinmicas que la superan con mucho y superan las intenciones originarias de sus iniciadores.

Por consiguiente, a lo que se ha asistido en los territorios ocupados es esencialmente a una adaptacin tctica, cuyo alcance supera con mucho el caso estudiado. Cuando en una situacin de injusticia manifiesta, quienes tienen el derecho de su lado con frecuencia estn obligados a hacer aparentes compromisos ideolgicos, a riesgo de debilitar en un primer momento su postura. Cuando los retrocesos en la forma, si se organizan de forma inteligente, pueden llevar rpidamente a avances en el fondo. Cuando una lgica en apariencia exclusiva se convierte por la prctica y la confrontacin de los puntos de vista en una lgica esencialmente inclusiva. Pero tambin cuando la denuncia de la violencia, descontextualizada y despolitizada, disimula mal las insuperables contradicciones de un enfoque equilibrado que trata de conciliar justicia e injusticia, derecho y no derecho.

Notas

1 Discurso de Barack H. Obama en El Cairo, 4 de junio de 2009.

2 Jean-Marie Muller, Conflit isralo-palestinien, la violence sacrilge, 12 de octubre de 2003.

http://www.non-violence-mp.org/muller/violencesacrilege.htm

3 Vronique Dudouet, Nonviolent Resistance and Conflict Transformation in Power Asymmetries, Berghof Resarch Center for Constructive Conflict Management, septiembre de 2008.

http://www.berghof-handbook.net/uploads/download/dudouet_handbook.pdf

4 Entrevista a Hussam Khadr, Miembro del Consejo Legislativo Palestino, Naplus, octubre de 2001.

5 Entrevista a Omar Barghouthi, Coordinador de la Campaa palestina Boicot/Desinversin Sanciones, Bilin, junio de 2008.

6 Vase, entre otros, Joss R. Hiltermann, Behind the Intifada, Labor and Womens Movements in the Occupied Territories, Princeton, Princeton University Press, 1991 y Jamal R. Nassar et Roger Heacock (eds), Intifada : Palestine at the Crossroads, New York, Bir Zeit University et Praeger Publishers, 1990.

7 Vase Hiltermann, op. cit.

8 Para ms detalles, vase mi artculo Retour sur les Accords dOslo.

9 Gandhi, Lettres l'shram, Paris, Albin Michel, 1971, p. 132

10 Gene Sharp, The Politics of Nonviolent Action, Boston, Porter Sargent, 1973, p. 64.

11 Entrevista, mayo de 2008.

12 Roland Barthes, La chambre claire : notes sur la photographie, Paris, Gallimard, 1980, p. 48.

13 Mubarak Awad, Non-Violent Resistance: A Strategy for the Occupied Territories, en Journal of Palestine Studies, Vol. 13, No. 4 (verano de 1984), p. 22-36

14 Llamamiento al cese inmediato de los atentados suicidas publicado en el peridico palestino al-Quds (en rabe), 20 junio de 2002.

15 Vase sobre todo Hroub, Khaled, Un Hamas nouveau?, en Revue dtudes palestiniennes, n 102, invierno 2007.

16 Pgina web: http://www.bilin-village.org/

17 Opinin consultiva del Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), emitido el 9 de julio de 2004. Texto original (en ingls) en

http://www.icj-cij.org/docket/files/131/1677.pdf

18 Llamamiento del comit popular de Bilin (enero de 2006).

http://www.bilin-village.org/francais/conferences/conference2006/Message-du-Comite-Populaire-de-Bil-in

19 Entrevista, junio de 2008.

20 Idem, junio de 2008.

21 Entrevista, febrero de 2006.

22 Vase el llamamiento en http://www.bdsmovement.net/

23 Mustapha Barghouthi, Pour une rsistance de masse non-violente contre Isral (entrevista con I. Ramonet), mayo de 2008.

http://www.monde-diplomatique.fr/carnet/2008-05-09-Moustapha-Barghouti

24 Entrevista, febrero de 2006.

25 Declaracin final de la Conferencia de Bilin, junio de 2008:

http://www.bilin-village.org/francais/conferences/conference2008/Declaration-de-cloture-de-la-troisieme-conference-de-Bilin

26 Nous demandons durgence aux personnes et organisations dans le monde de se mobiliser pour les actions visibles de la campagne BDS. Texto completo en:

http://openfsm.net/projects/facili-tation-de-fsl/assemblee-contre-la-guerre-les-bases-militaires-et-les-armes-nucleaires

27 Declaracin final de la Conferencia de Bilin, abril de 2009:

http://www.bilin-village.org/francais/conferences/conference2009/Quatrieme-Conference-Internationale-sur-la-resistance-non-violente-de-Bilin-au-nom-de-Bassem-Abu-Rahma-Declaration-finale

28 Vase sobre todo, Sharp, op. cit., en la que el autor cita 198 ( ! ) formas de accin no violenta.

Enlace con el original: http://juliensalingue.over-blog.com/article-33622539.html



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