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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-07-2009

Cumbre del G8
Otro canto de sirena

Juan Torres Lpez
Sistema Digital


En la Cumbre del ao pasado los lderes de los ocho pases ms ricos del mundo miraron a otro lado cuando los ms pobres les hicieron demandas imperiosas para hacer frente a la repentina elevacin en los precios de los alimentos que estaba produciendo la especulacin financiera, una actividad que las instituciones gobernadas por los ricos haban consentido cuando no alentado mediante sus medidas liberalizadoras. Ahora, en Italia, al menos han incluido en la agenda cuestiones como la seguridad alimentaria y el cambio climtico que hasta hace bien poco ni siquiera merecan la naturaleza de problemas que hubieran de ser planteados abiertamente en las cumbres. Incluso se ha hablado con cifras en la mano y de cantidades ms generosas. Novedades que han merecido las alabanzas de muchos medios de comunicacin, de dirigentes polticos y creadores de opinin de las tendencias ms variadas. Papi Silvio manifestaba su propio sentir y cabe pensar que el de los dems lderes al decir que tena "la gran satisfaccin de anunciar que se ha acordado crear un fondo contra el hambre de 20.000 millones de dlares".

Las agencias enseguida anunciaban que el G8 se moviliza contra el hambre, que toma las riendas de la lucha contra el cambio climtico y que Obama ha logrado imponer un impulso nuevo y ms contundente para que este grupo de pases privilegiados se convierta efectivamente en el motor que permita aplicar las soluciones que tanto se echan en falta en el mundo.

Mucho ms, si se tiene en cuenta que el acuerdo sobre ese fondo se enmarca en un ambicioso conjunto de reuniones diversas y siete documentos, y que recogen los debates y decisiones de la Cumbre y que tratan sobre el liderazgo responsable para un futuro sostenible, del avance en el Tratado de No Proliferacin, de la lucha contra el terrorismo, de la necesidad de elaborar una agenda global, de los problemas econmicos y del cambio climtico, de los compromisos para afrontar la situacin del continente africano y de la seguridad alimentaria.

Es verdad, pues, que se incorporan elementos novedosos y algunos compromisos que desde luego seran extraordinariamente importantes si se resolvieran en medidas concretas. Pero ni siquiera as se puede considerar que el resultado de la Cumbre sea alentador. No me parece que podamos considerar que se haya dado una respuesta decente ante la situacin en la que se encuentra, concretamente, la economa y el Planeta en su conjunto. Cmo podemos sentirnos satisfechos como Berlusconi, o aceptar que se diga que el G8 se ha movilizado contra el hambre, porque se proponga crear un fondo de 20.000 millones de dlares? Cmo no tener en cuenta que esa cantidad es unas 900 veces ms pequea que la que slo Europa y Estados Unidos han dedicado a rescatar bancos irresponsables cuando no sencillamente corruptos? Se puede considerar que poner esa cifra en tres aos significa una verdadera movilizacin contra el hambre cuando cada da mueren entre 25.000 y 30.000 personas de hambre, cuando slo en 2009 va a haber 100 millones ms de personas hambrientas como consecuencia de la crisis econmica? Acaso es decente decir que eso es una medida contundente y comprometida, satisfactoria, contra el hambre cuando estamos hablando de una cantidad que es ms o menos la misma que en un ao malo como 2008 ganaron solo el Banco de Santander y el BBVA? Y lo que es peor, cmo creer que esta vez los pases ricos s van a cumplir sus promesas y que van a movilizar de verdad esos recursos, algo que hasta ahora nunca, nunca, nunca han hecho?

No cumplieron su propio compromiso de 2005 en Escocia, no cumplen sus compromisos con los Objetivos del Milenio, no han cumplido tampoco con su promesa del ao pasado de donar 6.400 millones de dlares para reforzar a la FAO. Nunca cumplen y ahora nos quieren hacer creer que estn dispuestos a cambiar el mundo porque hablan de un compromiso mayor pero sin dedicar ni un minuto ni una sola lnea de sus conclusiones a explicar por qu no han hecho lo que nos dijeron otras veces que iban a hacer. Como tampoco han cumplido sus compromisos relativos al medio ambiente que ahora pretende hacer creer que saldrn reforzados tras la Cumbre.

Cmo sentir satisfaccin y no indignacin cuando los lderes que han incumplido esos compromisos y ni siquiera se detienen a analizar su incumplimiento dicen ahora en sus conclusiones que han decidido actuar resolutivamente para implementar decisiones para erradicar la pobreza y el hambre? Acaso hay algo ms resolutivo que cumplir inmediatamente con las demandas de las Naciones Unidas, o con sus propios compromisos anteriores? Por qu no se limitan a cumplir con sus propias propuestas y promesas? Es satisfactorio que se acuerde que los lderes de los pases ms poderosos del mundo van a llegar al acuerdo de acordar que hay temas sobre los cuales son necesarios acuerdos para alcanzar respuestas eficientes? Acaso no estn claros esos problemas y no estn sus soluciones desde hace aos sobre la mesa, propuestas por cientos de organizaciones civiles, por las Naciones Unidas, por instituciones o cientficos y otros lderes de todas las tendencias? Cmo creernos que su compromiso para promover la salud global es sincero si para alcanzarla bastara con que hicieran frente a las obligaciones que ellos mismos establecieron al respecto en los Objetivos del Milenio? Y, cmo no pensar que eso es puro humo si al mismo tiempo no se habla de aumentar el gasto pblico y de establecer sistema sanitarios pblicos que es lo nico que puede garantizar un objetivo como ese?

Los documentos del G8 vuelven a estar cargados de palabrera. E incluso de mentiras, como cuando dicen que "los mercados abiertos son la llave del crecimiento econmico y el desarrollo". Una clamorosa mentira porque ni uno solo de los pases que ahora afirman eso ha llegado a su situacin actual de desarrollo privilegiado renunciando a la proteccin o abriendo sus mercados. Es ms, ni siquiera ahora lo hacen, o lo hacen solo en los mbitos en los que, protegindose, han logrado hacerse ya con el dominio de los mercados.

De esta manera, el G8 no busca ayudar a los pases pobres sino que lo que hacen en realidad es "quitarle la escalera", en la expresin de Ha-Joon Chang, que ellos utilizaron para que ya no puedan subir hasta su exclusiva y privilegiada posicin. El G8 vuelve a mencionar los acuerdos de las reuniones de Washington y Londres del G30 sobre la crisis financiera pero sin promover ni un solo avance, sin concretar ni una sola medida que sirva de impulso o para galvanizar actuaciones efectivas. Es ms, habla de adoptar medidas que tengan en cuenta la situacin de los ms necesitados y de los pases ms pobre pero no se menciona ni una sola que comporte la seguridad de que eso es lo que va a ocurrir. Todo lo contrario, porque textualmente se afirma que ese beneficio de los ms pobres va a ser el resultado del relanzamiento del crecimiento econmico que va a provocar la apertura de los mercados. Una quimera (u otra mentira) tan grande que, como est siendo evidente, ni ellos mismos se la creen y ponen en marcha otros tipo de medidas intervencionistas.

Ulises se hizo amarrar al mstil de su barco para evitar el canto de las sirenas. Nuestra tabla de salvacin no puede ser otra que un proyecto social distinto al de los poderosos que crean los problemas y luego cantan para hacernos creer que son ellos quienes tienen las soluciones.

Juan Torres Lpez es catedrtico de Economa Aplicada en la Universidad de Sevilla. Su web personal: http://www.juantorrreslopez.com



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