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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-07-2009

La opinin pblica internacional

Ciro Enrique Hernndez Rodrguez
Rebelin


Desde que, a finales de los aos 60 y principios de los 70, HERBERT MARSHALL MCLUHAM hiciera su planteamiento, cuando acu el trmino aldea global para describir la interconexin humana a escala planetaria, hasta la actualidad, su premonicin no ha hecho otra cosa ms que cumplirse. Su visin fue tan clarividente que origin toda una teora social y poltica sobre el orden internacional, a la que conocemos como globalizacin. Esta ltima se fundamenta en el desarrollo ilimitado de todo tipo de comunicaciones y telecomunicaciones como medios de intercambio y libre circulacin de ideas, bienes, servicios y capital a lo largo y ancho del globo por encima de las fronteras.

El desarrollo imparable de las tecnologas de la informacin, de los sistemas de transmisin y procesamiento de la informacin a gran escala, han contribuido a crear una conciencia global que nos concierne a todos los habitantes del planeta con lo que ocurra en sus lugares ms remotos y recnditos. O al menos, as debera ser.

Socilogos de las Relaciones Internacionales, tan prestigiosos y reconocidos como es el caso MARCEL MERL, rpidamente recogieron la idea y la incorporaron a su Sistema Internacional a travs de la irrupcin casi estrepitosa de un nuevo y determinante actor en la escena internacional: junto a los actores convencionales, debidamente clasificados en las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, aparece con entidad propia la Opinin Pblica Internacional como un factor determinante de los acontecimientos mundiales.

Cada vez son menos los gobiernos y grupos de inters, nacionales e internacionales, que pueden escapar al escrutinio de los medios de comunicacin en el resto del mundo, aunque esto no haya servido para mucho hasta la fecha.

Dentro de este esquema juegan un papel determinante las grandes agencias internacionales de la informacin: REUTERS, ASOCIATED PRESS, UPI, AFP. Tambin tiene mucho que ver en la estructura de la informacin internacional el propio desarrollo de los grandes medios audiovisuales que les ha permitido, no slo desplazar ocasionalmente a reporteros al lugar de la noticia donde quiera que se produzca, tambin ha hecho posible destinar con carcter permanente a corresponsales en las reas ms significadas desde el punto de vista de la informacin, las grandes capitales y metrpolis del mundo, para cubrir as la informacin de grandes extensiones geogrficas, a veces de continentes enteros.

Si a esto sumamos la naturaleza del medio televisivo que, dada la imposibilidad de cegar sus emisiones para vastas reas geogrficas, especialmente si estas se hacen a travs de satlite, se convierte en un vehculo de transmisin de culturas muy por encima de las fronteras, y si adems tomamos en consideracin que la comprensin parcial de los mensajes audiovisuales no requiere del conocimiento de un cdigo determinado, ni siquiera de la lengua en la que se expresan, entonces empezaremos a tener una idea de cmo pueden estar influyendo los poderosos medios audiovisuales occidentales sobre otras culturas menos desarrolladas y ms vulnerables a las influencias externas. El efecto es de inoculacin de la cultura occidental en las dems culturas del planeta. La publicidad comercial es determinante en ese fenmeno.

El problema de este crecimiento hipertrofiado de los medios se encuentra en que es degenerativo. Los pases ms ricos y desarrollados disponen de recursos sobrados para financiar esta actividad informativa internacional. Esto les permite imponer su propia visin de la realidad y su manera de entender la vida a pases menos desarrollados, cuyas poblaciones se ven expuestas, de la noche a la maana, a una oferta imposible de atender para su nivel de desarrollo. As se crean una profunda alienacin y frustracin en esas poblaciones que favorecen la aparicin de patologas sociales crnicas y muy dramticas, como son la emigracin masiva y desesperada y la lacerante inseguridad ciudadana, por no citar otras menos conocidas.

La cosa se agrava si consideramos que esos pases no pueden ni siquiera corresponder desde la limitacin de sus medios de comunicacin para hacernos llegar lo desesperado de su situacin. El flujo informativo y comunicativo es casi unidireccional: desde los pases ms ricos y desarrollados hacia los ms depauperados y atrasados. Esta brecha es cada vez mayor, y sus consecuencias empeoran con el paso del tiempo.

Hay ocasiones en las que la iniciativa de ciertas organizaciones y actores sociales occidentales en los pases ms atrasados consiguen revertir el flujo informativo y hacer que los hechos dramticos de estos pases aparezcan en nuestras pantallas y en las primeras pginas de los peridicos, pero siempre con un efecto limitado y poco duradero. Las exigencias de la actualidad imponen su ritmo y excluyen rpidamente la crnica de la miseria y el drama humano que conlleva.

En realidad, las inmensas posibilidades del desarrollo de los medios de comunicacin social para crear una conciencia global se encuentran limitadas por los tremendos desequilibrios en el desarrollo entre las naciones y pueblos del mundo y el consiguiente acceso selectivo a los medios de comunicacin. As pues, en la actualidad la Opinin Pblica Internacional no es ni la sombra de lo que debera ser. Apenas si nos sirve a los occidentales para otra cosa que no sea tomar conciencia de nuestro ombligo.

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