Portada :: Palestina y Oriente Próximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-07-2009

Las señales de tráfico israelíes
Borrar los nombres árabes del mapa

Jonathan Cook
Counterpunch

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


Miles de señales de tráfico son el último frente en la batalla israelí por borrar la herencia árabe de Tierra Santa.

Israel Katz, ministro de Transportes israelí, anunció esta semana que se iban a “estandarizar” las señales de todas las carreteras principales de Israel, Jerusalén este y posiblemente partes de Cisjordania, y los topónimos en inglés y árabe se iban a convertir en transcripciones directas del nombre en hebreo.

Actualmente en las señales de tráfico aparece el nombre del lugar en su traducción tradicional a las tres lenguas.

Según este nuevo plan se ocultará la identidad árabe de importantes comunidades palestinas: Jerusalén o "al Quds" en árabe, será hebraizada en "Yerushalayim"; Nazareth o "al Nasra" en árabe, la ciudad de la infancia de Jesús, se convertirá en "Natzrat"; y Jaffa, la ciudad portuaria que da nombre a las naranjas palestinas, será "Yafo".

Los dirigentes árabes están preocupados por que el plan de Katz sea un anticipo de la exigencia del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu de que los palestinos reconozcan a Israel como un Estado judío.

El miércoles pasado, Mohammed Sabih, un alto cargo de la Liga Árabe, calificó la iniciativa de "racista y peligrosa". "Esta decisión se produce en el marco de una serie de pasos dados en Israel que tienen el objetivo de implementar sobre el terreno la consigna del 'Estado judío’".

Mientras, los palestinos de Israel y Jerusalén han respondido alarmados ante una política que ellos creen está diseñada para hacerlos aún menos visibles.

Ahmed Tibi, un legislador árabe en el parlamento israelí, afirmó: "El ministro Katz se equivoca si cree que cambiando unas pocas palabras puede borrar la existencia del pueblo árabe o su relación con Israel".

El ministro de transportes ha hecho pocos esfuerzos para ocultar la motivación que había tras su política de hebraizar las señales de tráfico. Al anunciar la medida el lunes pasado Katz, un miembro de la línea dura del Likud, el partido de derecha de Netanyahu, afirmó que se oponía a que los palestinos usen los nombres de las comunidades que existían antes del establecimiento de Israel en 1948. "No lo permitiré en nuestras señales de tráfico", afirmó. "Este gobierno y, desde luego, este ministro, no permitirán que nadie cambie el nombre judío de Jerusalén por el palestino de al Quds".

Otros altos cargos israelíes han restado importancia al significado político de la decisión de Katz. Un portavoz del ministerio de Transportes, Yeshaayahu Ronen, afirmó: "La falta de una grafía uniforme en las señales ha sido un problema para quienes hablan lenguas extranjeras, tanto ciudadanos como turistas".

"Eso es ridículo", respondió Tareq Shehadeh, director de la Asociación Cultural y Turística Nazareth. "¿Realmente cree el ministro que ayuda a los turistas cambiando Nazareth, uno de los lugares más famosos del mundo, por 'Natzrat’, una palabra hebrea que sólo reconocen los judíos israelíes?".

Meron Benvenisti, un ex-diputado alcalde de Jerusalén, afirmó que Israel había empezado a poner obstáculos al uso del árabe en las señales de Jerusalén este nada más ocupar la ciudad en 1967. Inventó una nueva palabra, "Urshalim", que se suponía era la forma árabe de la palabra hebrea para Jerusalén, "Yerushalayim". "Yo fui uno de los que intervino entonces para conseguir que se pusiera en las señales la palabra 'al Quds’ detrás de 'Urshalim’ y separada por un guión. Pero con los años 'al Quds’ descendió a la categoría de estar entre paréntesis y hoy en día no se incluye en absoluto en las nuevas señales".

Añadió que el plan de Katz llevaría aún más lejos este proceso al exigir no sólo el equivalente árabe de la palabra hebrea para Jerusalén, sino reproducir también la grafía hebrea. "Además de un insulto es completamente chauvinista", afirmó.

Meir Margalit, ex-concejal de Jerusalén, afirmó que la política oficial era hacer que la población palestina de Jerusalén este fuera lo más invisible posible, incluso ignorando sus barrios en muchas señales.

Los planes del ministro de Transportes para Cisjordania son menos claros. En su comparecencia Katz afirmó que las zonas del territorio controladas por los palestinos seguirían siendo libres de utilizar los topónimo adecuados. Pero insinuó que también se hebraizarían las señales en el 60% de Cisjordania que está bajo control militar israelí. Esto podría significar que, por ejemplo, los palestinos que conduzcan por partes de Cisjordania hacia la ciudad palestina de Nablus tendrán que buscar el nombre hebreo de "Shechem" con grafía árabe.

Benvenisti afirmó que después del establecimiento del Israel en 1948 se encargó a un comité de nombres borrar miles de topónimos árabes, incluyendo los nombres de colinas, valles y manantiales, y crear nombres hebreos. El primer primer ministro del país, David Ben Gurion, dijo al comité: "Estamos obligados a eliminar los nombres árabes por razones de Estado".

Además, los nombres árabes de más de 400 pueblos palestinos destruidos por Israel durante y después de la guerra de 1948 se perdieron al ocupar su lugar las comunidades judías.

La minoría de palestinos que sobrevive en Israel, hoy una quinta parte de la población, ha tenido que luchar en los tribunales para que se incluyeran los nombres árabes en las señales de tráfico, a pesar de que el árabe es una de las lenguas oficiales. En muchas de las autopistas nacionales los nombres estaban sólo en hebreo e inglés hasta que en 1999 los tribunales insistieron en que se debían incluir los nombres árabes. Tres años después los tribunales dictaminaron que también se debían incluir en las señales los nombres en árabe de las ciudades en las que vivía una cantidad importante de árabes. Sin embargo, dado que el clima político ha girado a la derecha, ha habido un retroceso, incluyendo el año pasado un intento sin éxito por parte de los legisladores de acabar con el estatuto de lengua oficial del árabe.

Hace poco los medios de comunicación israelíes revelaron que grupos nacionalistas habían estado tapando con spray los nombres árabes de las señales de tráfico, especialmente en la zona de Jerusalén.

Israel también ha enojado a los palestinos tanto de Israel como de Cisjordania al dar a las carreteras nombres de figuras de la derecha. La principal carretera a través del valle del Jordán, que atraviesa territorio palestino pero la utilizan los israelíes para desplazarse entre el norte de Israel y Jerusalén, se llama “carretera de Gandhi", no por el dirigente espiritual indio sino por el apodo de un general israelí, Rehavam Zeevi, que pidió la expulsión de los palestinos del Gran Israel.

Jonathan Cook es un escritor y periodista de Nazareth, Israel. Sus últimos libros son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israel's Experiments in Human Despair (Zed Books). Su página web es www.jkcook.net.

Una versión de este artículo se publicó originalmente en The National (www.thenational.ae), de Abu Dhabi.

Enlace con el original: www.counterpunch.com/cook07172009.html



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