Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-07-2009

Pensar fuera de la caja laica
La izquierda y el Islam

Gilad Atzmon
Palestine Think Thank

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


La religin es el suspiro de la criatura oprimida, el corazn del mundo sin corazn y el alma de la condicin desalmada. Es el opio del pueblo, Karl Marx, 1843

Antes de emprender el anlisis del tratamiento engaoso de las religiones por parte de liberales e izquierdistas, me gustara compartir con ustedes un chiste malo. Cuidado, porque puede que ustedes no quieran compartir esta pequea historia con sus amigas feministas.

Una activista estadounidense que visit Afganistn a finales de los noventa estaba asolada al comprobar que mujeres caminaban a quince pies detrs de sus maridos. Pronto supo gracias a su traductor afgano que se deba a cierta pauta religiosa que ordenaba [as es como lo mostramos] respeto al cabeza de familia. Cuando volvi a Estados Unidos la asolada activista lanz campaa tras campaa por los derechos de las mujeres en Afganistn. Resulta que la misma ferviente activista visit Kabul el mes pasado. Esta vez le sorprendi encontrar una realidad completamente diferente. Ahora las mujeres caminaban 30 pies por delante de sus maridos. La activista inform rpidamente a su cuartel general en Estados Unidos: La revolucin por los derechos de la mujer es un gran xito aqu en Afganistn. Mientras que en el pasado los hombres caminaban delante, ahora son las mujeres las que van en cabeza. Su traductor afgano, que oy hablar del informe, llam a la mujer aparte y le inform de que la interpretacin era completamente errnea: Las mujeres, dijo, camina delante debido a las minas..

Por trgico que pueda parecerles a algunos, no somos tan libres como creemos ser. No somos exactamente los autores de la mayora de nuestros pensamientos y de lo que comprendemos. Se nos imponen nuestras condiciones humanas; somos producto de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestro adoctrinamiento ideolgico y, en muchos casos, vctimas de nuestra pereza intelectual. Igual que la activista estadounidense de semi-ficcin de antes, en la mayora de los casos estamos atrapados dentro de nuestras ideas preconcebidas y esto nos impide ver las cosas como son realmente. En consecuencia, tendemos a interpretar y, en la mayora de los casos, a malinterpretar culturas remotas que emplean nuestro mismo sistema de valores y cdigo moral.

Esta tendencia tiene unas consecuencias graves. Por alguna razn nosotros (los occidentales) tendemos a creer que nuestra superioridad tecnolgica junto con nuestra querida ilustracin nos proveen de un sistema antropocntrico laico racional absolutamente tico de la ms alta calidad moral.

La izquierda liberal

Podemos detectar en Occidente dos componentes ideolgicos que compiten por nuestras mentes y nuestras almas; ambos afirman saber lo que est bien y lo que est mal. Los liberales insistiran en alabar la libertad individual y la igualdad civil; los izquierdistas tenderan a creer que poseen una herramienta cientfica social que les ayuda a identificar quin es progresista y quin es reaccionario.

As las cosas, son estos dos preceptos laicos modernistas los que actan como guardianes de nuestra tica occidental. Pero, de hecho, han logrado lo contrario. A su propia manera, cada ideologa nos ha llevado a un estado de ceguera moral. Son estos dos llamamientos denominados humanistas los que o bien preparan conscientemente el terreno para las criminales guerras coloniales intervencionistas (los liberales), o bien no logran oponerse a ellas al tiempo que emplean ideologas errneas y argumentos falsos (la izquierda).

Tanto los liberales como la izquierda, en sus aparentemente banales formas occidentales sugieren que el laicismo es la respuesta a los males del mundo. Sin lugar a dudas, el laicismo occidental puede ser un remedio para algn malestar social occidental. Sin embargo, en la mayora de los casos las ideologas liberales y de izquierda no logran comprender que el laicismo es en s mismo un resultado natural de la cultura cristiana, esto es, un producto directo de la tradicin y de la apertura cristianas hacia una existencia cvica independiente. En Occidente la esfera espiritual y la civil estn profundamente separadas [1]. Es precisamente esta divisin lo que permite el surgimiento del laicismo y el discurso de la racionalidad. Es precisamente esta divisin lo que ha llevado tambin al nacimiento de un sistema laico de valores ticos en el espritu de la ilustracin y de la modernidad.

Pero precisamente esta divisin es lo que ha llevado tambin al surgimiento de algunas formas rotundas de laicismo-fundamentalista que maduraron en crudas visiones del mundo antirreligiosas que no son diferentes del fanatismo. En realidad, es precisamente este muy engaoso laicismo fundamentalista lo que llev a Occidente a un rechazo total de mil millones de seres humanos que estn fuera de l simplemente porque llevan el velo equivocado o da la casualidad de que creen en algo que no logramos comprender.

Progresista frente a retrgrado

A diferencia del Cristianismo, el Islam y el Judasmo son sistemas de creencia con una orientacin tribal. De hecho, el inters principal de ambos sistemas de creencia es la supervivencia de la familia extensa en vez del individualismo ilustrado. Los talibn, a los que la mayora de los occidentales consideran el ms oscuro marco poltico posible, simplemente no se ocupan en absoluto de cuestiones que tienen que ver con las libertades personal o los derechos personales. Es la seguridad de la tribu junto con el mantenimiento de los valores de la familia a la luz de El Corn lo que constituye su ncleo fundamental. El Judasmo rabnico no es en absoluto diferente. Bsicamente est ah para preservar la tribu juda manteniendo el Judasmo como una forma de vida.

Tanto en el Islam como en el Judasmo apenas existe separacin entre lo espiritual y lo civil. Ambas religiones son sistemas que aportan respuestas exhaustivas en trminos de cuestiones espirituales, civiles, culturales y cotidianas. La ilustracin juda (Haskalah) fue en gran medida un proceso de asimilacin juda a travs del laicismo y la emancipacin, y la generacin de diferentes formas modernas de identidades judas, incluyendo el sionismo. Sin embargo, los valores ilustrados del universalismo nunca han sido incorporados al corpus de la ortodoxia juda. Como en el caso del Judasmo rabnico, que es totalmente ajeno al espritu de la ilustracin, el Islam est en gran parte alejado de los valores de la modernidad y racionalidad eurocntrica. En todo caso, debido a la interpretacin de las Escrituras (hermenutica) tanto el Islam como el Judasmo estn, en realidad, ms cerca de la post-modernidad [2].

Ni la ideologa de izquierda ni el liberalismo se relacionan intelectual o polticamente con estas dos religiones. El hecho es desastroso porque la mayor amenaza para la paz mundial la plantea el conflicto rabe-israel; un conflicto que se est convirtiendo rpidamente en una guerra entre el Estado expansionista judo y la resistencia islmica. Y, sin embargo, tanto la ideologa liberal como la de izquierda carecen de los medios tericos necesarios para comprender las complejidades del Islam y del Judasmo.

El liberal rechazara el Islam por siniestro debido a su postura ante los derechos humanos y de las mujeres en particular. La izquierda caera en la trampa de denunciar la religin en general como reaccionaria. Quiz sin darse cuenta, tanto uno como otro caen aqu en un claro argumento supremacista. Dado que tanto el Islam como el Judasmo son ms que meras religiones, transmiten una forma de vida y suponen un todo por medio de respuestas a preguntas que tienen que ver con el estar en el mundo, los liberales e izquierdistas occidentales corren peligro de rechazar completamente a una gran parte de la humanidad [3].

Hace poco acus a un verdadero izquierdista y buen activista de ser islamfobo por culpar a Hams de ser reaccionario. El activista, que evidentemente apoya verdaderamente a la resistencia palestina, se defendi rpidamente afirmando que lo que a l no le gustaba no era slo el Islamismo, que en realidad l odiaba por igual tanto al Cristianismo como al Judasmo. Por alguna razn, l estaba seguro de que odiar por igual a cada religin era una cualificacin humanista adecuada. En consecuencia, el hecho de que un islamfobo sea tambin judefobo y cristianfobo no es necesariamente un signo de compromiso humanista. Segu cuestionando a este hombre bueno; entonces l argument que lo que en realidad a l no le pareca bien era el Islamismo (esto es, el Islam poltico). Volv a cuestionarlo y llam su atencin sobre el hecho de que en el Islam no existe una separacin real entre lo espiritual y lo poltico. La nocin de Islam poltico (Islamismo) bien podra ser una lectura errnea del Islam. Seal que el Islam poltico, e incluso la rara implementacin de la jihad armada, no son sino Islam en la prctica. Tristemente ste fue ms o menos el final de la discusin. Al activista de la solidaridad con Palestina le result demasiado difcil hacer frente a la unidad islmica de cuerpo y alma. La izquierda en general est condenada a fracasar aqu a menos que profundice ms escuchando el vnculo orgnico islmico entre lo material y el llamado opio del pueblo. A una persona de izquierda hacer esto le supone nada menos que fundamental cambio intelectual.

Este cambio lo sugiri hace poco Hisham Bustani [4], un marxista independiente jordano, al afirmar: La izquierda europea debe hacer una seria autocrtica de esta actitud de nosotros sabemos ms y de su tendencia a considerar ideolgica y polticamente inferiores a las fuerzas populares del sur.

Palestina

La solidaridad con Palestina es una buena oportunidad para revisar la gravedad de la situacin. Da la casualidad de que, a pesar del trato asesino que Israel inflige a los palestinos, la solidaridad con Palestina no se ha convertido todava en un movimiento de masas. Puede que nunca llegue a ser tal movimiento. Dado el fracaso de Occidente de mantener los derechos de los oprimidos, los palestinos parecen haber aprendido la leccin: eligieron democrticamente a un partido que les prometa resistencia. Curiosamente, muy pocas personas de izquierda estuvieron ah para apoyar a los palestinos y su eleccin democrtica.

Con la plantilla actual de solidaridad poltica condicionada, vamos perdiendo compaeros a cada recodo de este camino plagado de baches. Las razones son las siguientes:

  1. El movimiento de liberacin palestino es bsicamente un movimiento de liberacin nacional. En este reconocimiento es donde perdemos a todos los cosmopolitas de izquierda, aquellos que se oponen al nacionalismo.
  2. Debido al ascenso poltico de Hams ahora la resistencia palestina es considerada resistencia islmica. Ah es donde estamosperdiendo a los laicos y los ateos furibundos que se oponen a la religin, lo que los catapulta a ser PEP (progresistas excepto acerca de Palestina) [5].

De hecho, los PEP se dividen en dos grupos:

PEP1: aquellos que se oponen a Hams por ser reaccionario, sin embargo, aprueban a Hams por su xito operativo como movimiento de resistencia. Estos activistas estn esperando bsicamente a que los palestinos cambien de idea y vuelvan a ser un sociedad laica. Pero estn dispuestos a apoyar con condiciones a los palestinos como pueblo oprimido.

PEP2: aquellos que se oponen a Hams por ser una fuerza reaccionaria y rechazan su xito operativo. Estos estn esperando a la revolucin mundial. Prefieren dejar a los palestinos en espera por el momento, como si Gaza fuera un centro de vacaciones al lado del mar.

Con estas fuerzas de solidaridad que se evaporan rpidamente, nos quedamos con un movimiento de solidaridad con Palestina en miniatura con un poder intelectual (occidental) lamentablemente limitado y una capacidad an menor incluso de cualquier eficacia a nivel de base. Hace poco Nadine Rosa-Rosso [6], una marxista independiente que trabaja en Bruselas, revel esta trgica situacin al afirmar: La vasta mayora de la izquierda, incluyendo a los comunistas, est de acuerdo en apoyar al pueblo de Gaza contra la agresin israel, pero se niega a apoyar su expresin poltica, como son Hams en Palestina e Hizbola en Lbano. Esto lleva a Rossa-Rosso a preguntarse por qu la izquierda y extrema izquierda moviliza a tan poca gente? Es ms, para ser claros, son todava capaces la izquierda y la extrema izquierda de movilizar en relacin a estas cuestiones?.

A dnde ahora?

Si el apoyo de la izquierda a los derechos humanos en Palestina est condicionado y depende de que los palestinos denuncien su religin y sus creencias religiosas, su herencia cultural y sus tradiciones sociales, y adopten un nuevo conjunto de creencias, valores y comportamientos sociales ajenos que encaje con lo que la cultura de la izquierda considera aceptable, esto significa que el mundo est negando a los palestinos el derecho humano ms bsico, el derecho a pensar y a vivir dentro de un cdigo tico, Nahida Izzat [7].

El actual discurso de solidaridad de la izquierda es intil. l mismo se aleja de su sujeto, logra muy poco y no parece ir a ninguna parte. Si queremos ayudar a los palestinos, a los iraques y a los dems millones de vctimas del imperialismo occidental, realmente debemos pararnos un segundo, respirar profundamente y volver a empezar desde cero.

Debemos aprender a escuchar. En vez de imponer nuestras creencias a los dems, haramos mejor en aprender a escuchar aquello en lo que creen los dems.

Podemos seguir las sugerencias de Bustani y Rossa-Rosso, y revisar toda nuestra nocin del Islam, de sus races espirituales, de su estructura, de su equilibro unificado entre lo civil y el espritu, de su visin de s mismo como un modo de vida. Si podemos hacerlo o no es una buena pregunta.

Otra opcin es reexaminar nuestra ceguera y abordar las cuestiones humanistas desde una perspectiva humanista (por oposicin a poltica). En vez de amarnos a nosotros mismo a travs del sufrimiento de los dems, que es la forma ltima de egosmo, haramos mejor en ejercer por primera vez la nocin de verdadera empata. Nos ponemos a nosotros mismos en el lugar del otro aceptando que puede que nunca comprendamos completamente a este mismo otro.

En vez de amarnos a nosotros mismos a travs de los palestinos y a sus expensas, tenemos que aceptar a los palestinos por lo que son y apoyarlos por quienes son con independencia de nuestro punto de vista sobre las cosas. sta es la nica forma verdadera de solidaridad. Su objetivo es una conformidad tica ms que ideolgica. Sita la humanidad en el centro mismo. Refleja la profunda comprensin que tena Marx de la religin como el suspiro de los oprimidos. Si pretendemos tener compasin por la gente, haramos mejor en aprender a amarlos por lo que son en vez de por lo que esperamos que sean.

Notas:

[1] Tiene algo que ver con una herencia del Bajo Imperio Romano y del desarrollo temprano del Cristianismo como un concepto expansionista que tena el objetivo de difundirse a culturas y civilizaciones remotas.

[2] Se puede argumentar que la agenda principal tras los intentos post-modernos es desestabilizar las bases del conocimiento y la tica modernos desafiando la posibilidad de una aplicabilidad universal moderna. Como lo expres elocuentemente Muqtedar Khan (http://www.ijtihad.org/discourse.htm) , el post-modernista trata de privilegiar el aqu y ahora por encima de lo global. Tanto la filosofa post-modernista como la teologa religiosa, afirma Khan, rechazan la afirmacin modernista de la infalibilidad de la razn. Como el post-modernista, el Islam y el Judasmo son escpticos respecto a la soberana de la razn y de los discursos de racionalidad.

[3] La extraa y muy comn sugerencia marxista de que muchas personas, aparte de nosotros son, de hecho, reaccionarios por ser religiosos implica la asuncin necesaria de que el propio marxismo est cmodamente instalado en una superioridad moral absoluta. Esta asuncin es bastante errnea por dos razones obvias:

Gilad Atzmon es msico de jazz, compositor, productor y escritor.

Enlace con el original: http://palestinethinktank.com/2009/07/14/gilad-atzmon-thinking-out-of-the-secular-box-the-left-and-islam/



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