En Italia no basta con ver lo que sucede en el escenario. Como dice Roberto Scarpinato, autor del libro
Il ritorno del Principe y fiscal adjunto de Palermo, la historia de Italia ocurre
ob-scena, fuera de escena. Quitando el foco del tupido follaje del reality
pornopolítico de Estado, que mantiene ocupado al público soberano con grabaciones y declaraciones escandalosas, se da uno de bruces con otras declaraciones que ayudan a entender mejor el sentido de la farsa erótico-pornográfica que tanta audiencia suscita en el mundo entero. Vayamos por flashes.

1. Hace un año Massimo Ciancimino, hijo de Vito Ciancimino, alcalde mafioso que participó en el “saqueo” urbanístico de Palermo durante los años 60 y 70, después de una larga temporada en la cárcel condenado por
lavar el tesoro del padre, comienza a colaborar con la justicia sacándose de la chistera tres
cartas que la mafia envió a Berlusconi en un periodo comprendido entre 1991 y 1995 (1). Estas tres cartas ya han pasado a formar parte del proceso contra el senador Marcello Dell'Utri, "embajador de Cosa Nostra ante uno de los grupos económico financieros más importantes del País, la Fininvest", fundador de Forza Italia después, condenado en primera instancia a nueve años de cárcel por mafia. Se prevé que esas misivas acabarán teniendo consecuencias políticas también para Berlusconi. Por si fuera poco, Massimo Ciancimino asegura que tiene un documento que prueba que existió una negociación entre Cosa Nostra y el Estado. Ayer la Comisión parlamentaria antimafia
decidió abrir una investigación al respecto.
2. Toto Riina,
Capo dei capi, "padrino de padrinos", el pasado día 19 de julio, aniversario de la muerte del juez Borsellino, declara a
Repubblica, a través de su abogado Luca Cianferoni, que a Borsellino, “lo mataron ellos”, que él “no tiene nada que ver con esa historia”.
Francesco La Licata, un periodista experto en mafia, en un artículo titulado
El Padrino nunca habla por hablar, advierte que Palermo suele ser "un laboratorio donde se experimentan guiones que luego se exportan y representan en el panorama nacional". En las últimas elecciones europeas el Partido de la Libertad de Berlusconi sólo alcanzó el 36,44% en Sicilia, cuando lo normal era superar el 45%, mientras que el Movimiento por la Autonomía del Sur del gobernador de Sicilia, Raffaele Lombardo, superó el 13%. En una palabra: Sicilia traicionó a Berlusconi. Detrás de la "estrategia mediática de desmantelamiento institucional" a la que asistimos actualmente, detrás del folletín de Estado con
Papi, Noemí, la D'Addario y las
veline, habría algo más. Crece el consenso del “Partido del Sur”; nace un nuevo referente político para
Cosa Nostra.
Ayer mismo, Antonio Bassolino, presidente de la Región Campania, representante político de referencia del Partido Democrático en Nápoles y alrededores, en una entrevista al Corriere
afirmaba que "nunca había hablado de partido del Sur", para añadir después que “hace falta un movimiento político-cultural de inspiración moderna que dialogue con las fuerzas mejores del Norte y desmonte el mensaje monotemático de que el Sur es el mal”.
Algo está cambiando en Italia. Ya lo anunció de modo oscuro el cerebro de la siniestra
sinistra, Massimo D'Alema. El 14 de junio
declaró: “Habrá sacudidas de terremoto. La oposición ha de estar lista y ser responsable”. Se interpretaron sus palabras como anuncio del ataque mediático al sultán Berlusconi. El día 5 de julio
volvió a repetir: “Habrá más sacudidas”. Resulta cada vez más difícil esconder mediáticamente la crisis; la prensa extranjera insiste en sus ataques al
Cavaliere; lo ataca buena parte del mundo católico, mientras el Vaticano se lava las manos. Si le faltara el apoyo político de las mafias, tal vez estaríamos asistiendo, ahora sí, al otoño de Berlusconi.
Notas:1. En una de esas cartas Cosa Nostra pide a Berlusconi una de sus tres cadenas televisivas y amenazan con matar a uno de sus hijos.