Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-07-2009

La agenda oculta de Israel: Por qu es tan importante Jerusaln?

Dan Lieberman
Al Ahram Weekly

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Tres inmensas piedras de granito reposan acomodadas en la parte alta de la Calle Midabar Sinai, en Givat Havatzim, el distrito situado ms al norte de Jerusaln. Cortadas a medida, las imponentes piedras simbolizan diversos preparativos del Movimiento del Monte del Templo y la Fidelidad a la Tierra de Israel, que tienen como objetivo levantar un Tercer Templo sobre el Monte del Templo de Haram AlSharif. Ya que es el Culto Islmico quien posee y controla todas las propiedades en Haram Al-Sharif, cmo es posible que esas piedras puedan ser trasladadas all para construir un templo? No a travs de medios legales, por supuesto.

Las piedras suponen una provocacin pero el gobierno israel se niega a quitarlas. Negligencia y pasividad han llevado a creer que una eventual reaccin musulmana ante las crecientes provocaciones servira de excusa a Israel para apoderarse del control total de la Cuenca Santa: las propiedades que Israel trata de incorporar a un Gran Jerusaln.

Durante dcadas, las autoridades israeles han hablado de un Jerusaln unido apuntando una cualidad espiritual en su mensaje-, como si Israel quisiera ser la patria de las tres fes monotestas para as ganar en solidez y estabilidad. Si llegara a establecerse una autoridad central, un Jerusaln unido ofrecera tambin la posibilidad de preservar una ancestral y comn herencia.

Sin embargo, al subrayar la palabra unido, Israel oculta la ausencia de una narrativa histrica verificable de apoyo que refuerce su idea dominante de incorporar dentro de sus fronteras todo un Gran Jerusaln artificialmente creado. Adems de un sinfn de contradicciones e inconsistencias, el ansia de Israel por crear un Gran Jerusaln bajo su total control es plenamente sospechosa. Tan intensiva concentracin en un Jerusaln unido revela una agenda oculta que degrada la unificacin religiosa de Jerusaln y fomenta la divisin, el odio y el enfrentamiento.

Examinemos la Cuenca Sagrada. La Cuenca Sagrada contiene instituciones y santos lugares musulmanes y cristianos bien sealados que desde hace milenios tienen su ubicacin histrica. Aunque gentes de fe juda tuvieron mayor presencia en Jerusaln durante los siglos del Jerusaln Bblico, representada por el gobierno del rey Hezekiah y el control de las dinastas hasmoneas, su dominio y presencia se vieron interrumpidos durante dos mil aos.

Numerosas y extendidas crnicas han posibilitado que parezca que esos 2000 aos de ausencia y falta de control nunca hubieran sucedido y que tan slo hubiera transcurrido un breve tiempo desde los aos de Hezekiah. En la Ciudad Vieja de la Jerusaln actual pueden encontrarse algunas moradas y baos rituales, pero muy pocos, si es que hay alguno, monumentos, edificios o instituciones judos importantes del perodo bblico. El tan a menudo citado Muro Occidental es el muro de apoyo de la plataforma de Herodes y no tiene relacin directa alguna con el Segundo Templo. En Jerusaln no se ha encontrado resto alguno del Templo Judo, ni una sola piedra.

Segn la escritora religiosa Karen Armstrom, los judos de Jerusaln no rezaron ante el Muro Occidental hasta que los mamelucos les permitieron trasladar sus congregaciones desde un peligroso Monte de los Olivos, y es a partir del siglo XV cuando empezaron a orar a diario ante el Muro. Estima que puede que en esa poca no hubiera ms de 70 familias judas en Jerusaln. Una vez que los otomanos reemplazaron a los mamelucos, Suleiman el Magnfico emiti un edicto formal en el siglo XVI que permita que los judos tuvieran un lugar para rezar ante el Muro Occidental.

El nico smbolo importante que queda de presencia juda en la Ciudad Santa de Jerusaln es el barrio judo, que Israel desaloj de rabes y volvi a construir en 1967. Durante sus operaciones de desalojo, Israel demoli el Barrio Baghribi, que estaba junto al Muro Occidental, destruy la Mezquita Al-Buraq y la Tumba del Sheij Al-Afdhaliyah, desplazando a unas 175 familias rabes.

Aunque la poblacin juda en siglos anteriores ocup un gran segmento de la Ciudad Vieja (se estima que haba 7.000 judos a mediados del siglo XIX), los judos fueron dejando gradualmente la Ciudad Vieja y emigraron a nuevas barriadas del Oeste de Jerusaln, quedando all slo unos 2.000 judos. El control jordano tras la guerra de 1948 redujo el nmero a cero. En 2009, la poblacin del barrio judo en la Ciudad Vieja ha crecido hasta 3.000 habitantes, el 9% de la poblacin de la misma. Las poblaciones cristiana, armenia y musulmana son sus principales integrantes y sus barrios contienen casi todo el comercio de la Ciudad Vieja.

Tratando de vincular el antiguo Israel con la actual Jerusaln, las autoridades israeles continan adjudicando denominaciones falsas a los puntos de referencia de la Cuenca Sagrada, mientras proclaman que la falsificacin se debe a los bizantinos. Los restos de la ms temprana Torre del Rey David, por ejemplo, fueron construidos varios cientos de aos despus de la fecha en que la Biblia sita el reino de David. Ahora es un obvio minarete islmico. Los restos ms tempranos de la Ciudadela del Rey David son del perodo hasmoneo (200 aos a.C.). La ciudadela fue enteramente reconstruida por los otomanos entre 1537 y 1541.

La tumba del Rey David, que se encuentra en la Abada de la Dormicin, es un cenotafio cubierto por un pao (no hay restos) que honra al Rey David. El casco relacionado con David no es ms que un husped no verificado. Se considera que las Piscinas de Salomn, ubicadas en un pueblo cerca de Beln, forman parte de una construccin romana durante el reinado de Herodes el Grande. Las piscinas suministraban agua a un acueducto que llevaba el agua a Beln y Jerusaln. Est asumido que los Establos de Salomn, bajo el Monte del Templo, son unas criptas que el Rey Herodes construy para ampliar la plataforma del Monte del Templo. La Tumba de Absaln es obviamente un edificio esculpido por los griegos y por tanto no puede ser la tumba del hijo de David.

La Ciudad de David contiene artefactos que datan de antes y durante la poca de David. Sin embargo, algunos arquelogos sostienen que su nmero es insuficiente para poder estar seguros de una presencia israelita, incluida la del Rey David, antes de finales del siglo nueve. En ningn caso, una presencia israelita podra haber aparecido en un asentamiento pequeo y sin fortificar.

El Parque Arqueolgico de Jerusaln en el interior de la Ciudad Vieja, junto con el Centro de Reconstruccin Virtual y Exhibicin Davidson, arrojan en realidad poca luz sobre la cuestin. El Centro Davidson contiene una exposicin de monedas, de cuencos y vasijas de piedra de Jerusaln. El Parque Arqueolgico en la Ciudad Vieja contiene entre otros muchos objetos, incluyendo estructuras de la poca de Herodes, baos rituales, un suelo de un palacio omeya, una calzada romana, puertas otomanas y la fachada de lo que se ha denominado el Arco de Robinson, una entrada al parecer herodiana al Monte del Templo. Sin embargo, las exposiciones no muestran muchas, ni siquiera alguna, estructuras o instituciones antiguas hebreas de especial importancia.

Arquelogos serios, tras examinar las excavaciones que han hallado fragmentos de cermica y restos de edificios, han concluido tambin que los hallazgos arqueolgicos no sostienen la historia bblica de Jerusaln y su importancia durante las eras de un reinado judo nico bajo David y Salomn.

Margaret Steiner, por ejemplo, en un artculo titulado: No es ah: la arqueologa prueba una negativa, en la revista Biblical Archaelogy Review de julio/agosto de 1998, afirma que desde el siglo dcimo antes de Cristo no hay pruebas arqueolgicas de que en Jerusaln hayan vivido muchos pueblos, slo que fue una especie de centro administrativo pblico No tenemos nada que indique que ah hubo una ciudad durante los supuestos reinos [de David y Salomn] Parece improbable, por tanto, que esta Jerusaln fuera la capital de un gran estado, la Monarqua Unida, como aparece descrita en los textos bblicos.

Jerusaln Oeste es ya otra cancin. Con la proliferacin del bandidaje y las puertas de la Ciudad Vieja cerradas antes de que anocheciera, la poblacin prefera vivir dentro de las puertas de la ciudad. Sin embargo, el rico filntropo Moses Montefiore quera atraer a la poblacin juda a los nuevos alrededores y construy la primera comunidad juda fuera de la Ciudad Vieja; las primeras casas de Yemin Moshe se completaron en 1860. Desde aquel momento en adelante, la presencia juda jug un papel fundamental en la creacin de Jerusaln Oeste.

Otras instituciones las ortodoxas griegas, catlicas, ortodoxas rusas y musulmanas- se atrevieron pronto a salir tambin y empezaron a poseer propiedades en el desarrollo de Jerusaln Oeste.

En 1948, una vez que el ejrcito israel se apoder del control de Jerusaln Oeste, el nuevo gobierno israel confisc all todas propiedades pertenecientes a instituciones musulmanas. La razn que se dio fue que eso era propiedad del enemigo. Pocos musulmanes y ninguna mezquita quedan hoy en la zona.

Pero esto supona una contradiccin. Al atacar y limpiar tnicamente las comunidades rabes cristianas de Deir Yassin y Ein Kerem, las fuerzas israeles definan a los palestinos cristianos como su enemigo. Sin embargo, Israel no confisc las propiedades cristianas, muchas de las cuales son evidentes en Jerusaln Oeste. La Iglesia Ortodoxa Griega posee amplias propiedades en Jerusaln Oeste, muchas de las cuales estn marcadas por su smbolo T, interpretado como la palabra sepulcro.

Otra contradiccin es que Israel ha cuidado el cementerio judo del Monte de los Olivos y lo ha ampliado como patrimonio cultural. Parte del famoso cementerio musulmn Mamilla en Jerusaln Oeste ha sido clasificado como propiedad refugiada y se estn haciendo los preparativos para demolerlo y construir el nuevo Museo de la Tolerancia.

Jerusaln Este revela an ms contradicciones. La repetida advertencia de los dirigentes israeles de que no es posible la coexistencia y que hay que separar a las comunidades judas y musulmanas se contradice con el deseo israel de incorporar Jerusaln Este a Israel. Esa incorporacin significara aceptar en una parte del estado judo entre 160.000 y 225.000 palestinos.

Sera as? Mientras que las antiguas e histricas barriadas judas en Jerusaln Este han mantenido sus particularidades meticulosamente cuidadas, o se han ido reconstruyendo en su estilo original, las barriadas antiguas de Jerusaln Este han sido totalmente descuidadas (todo el Jerusaln Este rabe est abandonado) o destruido. Cunto deterioro y destruccin son capaces de aguantar los palestinos antes de decidir marcharse?

La construccin de casas judas en las barriadas del Jerusaln Este rabe prosigue imparable su marcha, as como la destruccin de hogares rabes, a base de declararlos ilegalmente construidos o ilegalmente adquiridos. Sobre 44 dunums [44.000 metros cuadrados] de tierra confiscada de familias palestinas, una compaa privada ha construido la comunidad cerrada de Nof Zion, y ha separado convenientemente el palestino Yabal Al-Mukabir de otras partes de Jerusaln Este. Ningn rabe puede concursar. Los condominios, por valor de millones de dlares, se anuncian para inversores estadounidenses.

El Ministerio israel del Interior ha aprobado un plan para demoler un jardn de infancia y el mercado para mayoristas situado en la barriada Wadi Yoz de Jerusaln Este para construir un nuevo hotel cercano a la Ciudad Vieja y al Museo Rockefeller. La consecuencia ser la destruccin de una barriada rabe y su sustitucin por intereses judos, a los que un da se unirn otros intereses judos ms.

Esos son slo dos ejemplos de un plan maestro para sustituir la presencia rabe de siglos de antigedad en Jerusaln Este con una moderna presencia juda. La antigua presencia rabe se sigue subdividiendo cada vez ms por el Muro de Separacin que discurre a travs del paisaje de Jerusaln Este, separndolo de Cisjordania, haciendo que sea imposible que un estado palestino pueda tener su capital en Jerusaln Este.

El plan maestro ampla los lmites de Jerusaln para incluir el gran asentamiento (ciudad) israel de Maale Adumim. Entre Maale Adumim y Jerusaln Este, Israel se propone construir el Corredor E1, que unira los asentamientos formando un anillo y reforzara la separacin de Jerusaln Este de Cisjordania. El Corredor E1 dividir el norte y el sur de Cisjordania e imposibilitar el trnsito directo entre la Beln palestina, que est al sur de E1, y la Ramala palestina, que est al norte de la E1. La construccin del Corredor E1, partes del cual son propiedad palestina, podra as impedir la formacin de un estado palestino viable.

Si Israel est destruyendo el patrimonio cultural de Jerusaln y aplastando su significacin espiritual, por qu Israel quiere unificar Jerusaln?

Israel es fsicamente un pequeo y nuevo pas con una poblacin codiciosa y grandes ambiciones. Necesita conseguir ms prestigio y quiere que la consideren como un poder emergente en la escena mundial. Para conseguir esas cosas, Israel necesita una capital que inspire respeto, contenga tradiciones antiguas y sea reconocida como una de las ciudades importantes del mundo. Casi todas las naciones principales del planeta, desde Egipto a Alemania a Gran Bretaa tienen capitales que son grandes ciudades. Para conseguir sus objetivos, Israel quiere una Jerusaln descomunal que contenga la Ciudad Santa.

Sin embargo, eso no es todo. Jerusaln tiene un importante mercado turstico que podra ampliarse. Eso podra proporcionarle nuevas oportunidades comerciales y una va de entrada en todo Oriente Medio. Una Jerusaln indivisible bajo control israel supondra un buen montn de shekels.

Israel compite con Estados Unidos como centro del pueblo judo. Necesita un Jerusaln unificado para conseguir reconocimiento como la patria del judasmo. Al controlar todos los lugares sagrados, Israel conseguira la atencin de los dirigentes musulmanes y cristianos. Esos dirigentes se veran forzados a hablar con Israel, y ste tendra ventaja a la hora de negociar en las disputas.

Todo lo que Israel consiga, ser a costa de los palestinos. Incluso aunque Israel est de acuerdo con el establecimiento de un estado palestino, dirigir sus polticas a limitar la eficacia de ese estado. Ya que Jerusaln Este y sus lugares santos benefician en gran medida la economa palestina y aumentan la legitimidad palestina, Israel har todo lo que pueda para impedir que se ceda Jerusaln Este al nuevo estado de Palestina. Un Jerusaln indivisible forma parte de ese esfuerzo.

Jerusaln Oeste slo le proporciona a Israel una capital norte/sur. Un Jerusaln ntegro le dara a Israel una mirada a largo plazo hacia una capital este/oeste, o una capital centralizada para la tierra de las anteriores tribus judas bblicas.

Los ideales socialista sionista y el movimiento cooperativo de los kibbutzim recibieron apoyo durante muchos de gente idealista de todo el mundo. El equiparar a Israel con la tragedia del Holocausto extendi esa simpata y apoyo. Con el fin del sueo sionista, la decadencia de la vida del kibutz y la vulgarizacin del Holocausto, Israel necesita un nuevo smbolo de identidad que pueda capturar la atencin mundial.

Si es que Israel tiene algo que reivindicar sobre Jerusaln, esa reivindicacin debera orse y discutirse en un foro adecuado. Sin embargo, no es ese el proceso puesto en marcha. Al contrario, el gobierno israel est utilizando procedimientos ilegales e ilegtimos, as como mtodos falsos e hipcritas para cumplir a la fuerza su agenda. Israel no est defendiendo su postura sino empleando su poder para atropellar todas las consideraciones legales, morales e histricas.

En el Museo de la Ciudadela de David hay una inscripcin: la tierra de Israel est en el centro del mundo y Jerusaln es el centro de la tierra de Israel.

Esta autoalabanza fue recogida recientemente en un caf de Jerusaln Oeste durante una conversacin que mantuve con varios israeles. Un joven israel que estaba sentado en la mesa intervino bruscamente en la conversacin con las palabras: El mundo mira a Jerusaln. Jerusaln es el centro del mundo y Jerusaln es la capital de Israel. Todo el mundo necesita a Jerusaln y por lo tanto tendrn que hablar con Israel.

Esa es la razn por la que Israel necesita desesperadamente su Gran Jerusaln.

Dan Lieberman es editor de Alternative Insight, un boletn informativo que se publica de forma mensual en Internet.

Enlace con texto original: http://weekly.ahram.org.eg/2009/956/special.htm


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