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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-07-2009

Un repaso post electoral en Irn

Txente Rekondo
Rebelin


 Las elecciones presidenciales en Irn se celebraron el pasado mes de junio, y tras el triunfo de Mahmud Ahmadinejad, las protestas en la capital y las denuncias de fraude se han sucedido. Hay que reconocer que a da de hoy, buena parte de esas noticias en torno al supuesto pucherazo electoral, y que tan amplio eco han encontrado en los medios occidentales, siguen sin aportar pruebas concluyentes que avalen esa denuncia. A varias semanas vistas, y con un acercamiento ms calmado, se pueden entresacar algunas consecuencias de los acontecimientos de los ltimos das.

Uno de los mayores errores que se aprecian al acercarnos a la realidad poltica y social de aquel pas es la de intentar encuadrarla conforme a los parmetros eurocntricos al uso, y buscando en ese sentido presentar el espectro poltico iran como la divisin de dos campos ideolgicos contrapuestos, los reformistas y los conservadores. En ese anlisis simplista se deja de lado la existencia por un lado de un complejo sistema poltico donde la religin juega un papel determinante en la configuracin del mismo, y por otro lado se esconde una realidad poltica mucho ms rica, donde existen diferentes tendencias, facciones, familias ideolgicas que estn en contina pelea por adquirir mayor protagonismo o poder.

Y a este desbarajuste analtico contribuyen en buena medida algunos medios de comunicacin occidentales que confunden sus deseos con la realidad. En este sentido hemos podido ver cmo esos actores mediticos han ido variando el eje central de sus discursos. Primero nos encontrbamos ante una supuesta revolucin de colores, para dar paso posteriormente a una probable pugna de poderes entre las diferentes facciones del rgimen. Basaban sus supuestas predicciones en las declaraciones de algunos actores locales, mayormente entre habitantes de la zona norte de la capital, y en otros casos daban importancia a otros protagonistas confundiendo su peso real.

En este sentido, un analista iran comentaba con sorna la confusin en Occidente a la hora de dar protagonismo a determinadas fuentes. As, llegaron a confundir a la Asociacin de Profesores e Investigadores de Qom (un grupo de clrigos reformistas pero con poca incidencia poltica o religiosa) con la poderosa Sociedad de Profesores del Seminario de Qom (una asociacin conservadora en torno a los ayatollahs y que felicit a Ahmadinejad por su victoria).

Los grandes derrotados en estas elecciones han sido los candidatos, Mir-Hosaain Moussavi, y sobre todo, Akbar Hashemi Rafsanjani. El primero, presentado como la esperanza del cambio en Occidente, ha cometido importantes errores de bulto. Su alianza con Rafsanjani y Khatami provoc importantes rechazos entre sus propios seguidores, que no podan olvidar el papel de Rafsanjani hace veinte aos, buscando acabar con la carrera poltica del propio Moussavi.

Tampoco tuvo mucho acierto cuando proclam su victoria electoral nada ms cerrarse las urnas, y siguiendo el clsico manual para generar la posterior confusin en torno a las elecciones. Ese paso se volver contra sus posteriores argumentos que acusaban a los dirigentes del pas de haber contado demasiado pronto las paletas. Esa alianza contra natura ha generado muchas grietas en el soporte de Moussavi y ha supuesto que algunos apoyos que poda haber conseguido entre los partidarios del actual sistema hayan optado por darle la espalda.

Otro que tampoco ha salido muy bien parado ha sido Rafsanjani, el tiburn. Si en 2005 ya fue derrotado por Ahmadinejad, en esta ocasin ha decido apoyar a Moussavi en lugar de volver a enfrentarse directamente con el presidente iran. La figura de Rafsanjani es una de las ms rechazadas por la mayora de la poblacin en Irn, que ven en l la personificacin de la corrupcin y del abuso del poder en beneficio propio. Es evidente que este camalen poltico est perdiendo buena parte de su poder, y que los ataques directos de Ahmadinejad contra su persona durante los debates electorales en televisin le han debilitado todava ms.

Por ello tras las elecciones ha seguido forjando su estrategia en torno a tres pilares. Mostrando su apoyo a Moussavi y sus seguidores, presentndose como el principal oponente de Ahmadinejad (haciendo un guio a Occidente) y criticando a parte del establishment actual, pero sin atacar al lder supremo. De ah su interesado discurso del pasado viernes, presentando la situacin en Irn como una crisis. No debemos olvidar que tras estos movimientos se oculta la intencin de capitalizar de forma pragmtica las protestas contra el rgimen y buscar desesperadamente su supervivencia en esas esferas del poder.

En el otro lado, los v encedores son Mahmoud Ahmadinejad y el Lder Supremo Ali Khamenei. A pesar de todas las campaas para demonizar la figura de Ahmadinejad, ste cuenta con un importante soporte y apoyo en Irn. Su apuesta por luchar firmemente contra la corrupcin, sus medidas para acabar con las polticas privatizadoras impulsadas por Rafsanjani, una orientacin ms cultural hacia el islamismo junto a su origen humilde y piadoso, y su rechazo a cualquier tipo de ostentacin material, generan importantes apoyos en una sociedad como la iran, en cierta medida cansada de asistir a los tejemanejes de personajes como Rafsanjani.

Como sealan algunos analistas locales, Ahmadinejad es en definitiva un importante lder de una faccin que ha incrementado su poder e influencia dentro del sistema pero que todava no ha logrado dominar a ste en su conjunto

Tambin se ha reforzado la figura de Khamenei, que sigue manteniendo un soterrado pulso con Rafsanjani, pero al igual que ste antepone su propia supervivencia en la cima del rgimen. Su discurso tras las elecciones, emplazando a la lealtad a la Repblica Islmica por encima de las lealtades a las facciones ideolgicas se enmarca en sus llamamientos para articular las respuestas de la llamada masa ideolgica del rgimen, generando una relacin de acercamiento con la misma.

Mientras que el llamado campo reformistas quiere dar muestras de unidad, tras esa fachada se esconden importantes diferencias ideolgicas que haran muy difcil mantener esa alianza en el futuro. Los conservadores reformistas de Moussavi, los conservadores liberales de Khatami, los tecncratas de Rafsanjani, los conservadores tradicionales de Nategh-Nouri y otras fuerzas de derecha ms moderada como Larijani, han salido derrotados en estas elecciones, mientras que la faccin de la derecha islmica se ha impuesto.

Los llamamientos a la liberalizacin o modernizacin del pas , por parte de algunos reformistas, buscan englobar dentro de los mismos, diferentes cambios, intentando presentar las demandas en materia de costumbres (muy apoyada entre las capas ms jvenes), junto a otras medidas, como el giro en materia exterior o la poltica de privatizaciones, que apenas cuentan con respaldo popular.

Frente a ellos, los primeros pasos de Ahmadinejad parecen orientarse a una cierta moderacin que corte de raz los argumentos de sus opositores. El nombramiento de Ali Akbar Salehi como responsable de la organizacin al frente del programa nuclear iran, y que en el pasado logr acuerdos importantes con Occidente en esa materia es un signo de esa tendencia.

Tambin el nombramiento del polmico Esfandiar Rahim Mashai como vicepresidente se interpreta en la misma lnea. Adems, con esta medida el presiente iran se ha encontrado con el rechazo abierto de algunos de sus tericos apoyos, lo que muestra que la complejidad institucional en Irn no dar ninguna facilidad a Ahmadinejad.

En materia de poltica exterior, ya ha sealado en su primer mitin post-electoral, su intencin de buscar un acuerdo constructivo con el mundo, al tiempo que rechazaba los intentos de crear un aislamiento internacional en torno a Irn.

Todava es pronto para anticipar el rumbo que tomar la poltica iran en los prximos meses, lo que es evidente son las dificultades que se va a encontrar Ahmadinejad en ese camino. Las influencias y disputas entre los diferentes grupos ideolgicos, las presiones de los llamados barones provinciales y otros lobbys para incrementar su poder, junto a las presiones de agentes extranjeros, son algunos obstculos que no facilitarn el mandato presidencial de los prximos cuatro aos.

TXENTE REKONDO.- Gabinete Vasco de Anlisis Internacional (GAIN)




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