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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-08-2009

El nuevo ataque a Walter Chvez confirma que la CIA desarrolla un plan de Operaciones Sicolgicas en el pas
Surge en Bolivia un periodismo separatista

Wilson Garca Mrida
Datos & Anlisis

El Comando de Operaciones Sicolgicas del Pentgono, que opera en Venezuela a travs de una empresa mercenaria de comunicacin, ligada a la CIA, viene expandiendo sus mtodos en Bolivia. Prueba de ello es el reciente ataque meditico sufrido por el periodista libertario Walter Chvez Snchez, cuya presencia en la ltima reunin del gabinete de Evo Morales caus un insulso escndalo nacional. Con la misma mala fe, este emergente periodismo separatista contina haciendo apologa de la frustrada tentativa balcanizadora del mercenario Eduardo Rzsa y desinforma cnicamente sobre los inobjetables avances de la revolucin agraria en Pando.


Anualmente, y de manera muy selectiva, el Servicio de Informaciones del Gobierno Norteamericano ms conocido por sus siglas en ingls, USIS, invita a periodistas que por lo general trabajan en medios masivos de comunicacin, preferentemente jefes de prensa, editorialistas, conductores de TV o reporteros estrella, con la finalidad de formatear no solo el estilo sino tambin, sobretodo, los contenidos que se disearn en el trabajo cotidiano de estos informadores privilegiados por las gentilezas de la embajada de Estados Unidos.

Prcticamente todos los periodistas bolivianos, con raras excepciones, que hoy ocupan puestos decisivos en los grupos y redes empresariales de la comunicacin, han sido favorecidos por lo menos con un viaje a ciudades norteamericanas, a invitacin de USIS, de donde retornan convencidos que el indio que gobierna a Bolivia es un terrorista. Son viajes de placer con hospedajes en hoteles de cinco estrellas para participar en seminarios y visitas guiadas a importantes medios norteamericanos. Una vez que retornan de esos viajes, estos colegas se ponen a rdenes de polticos fascistas directamente ligados a los dueos de los medios.
Esta forma de cooptacin que es parte de las estrategias de la CIA para ejercer control sobre los sistemas informativos en Latinoamrica, se intensific y ampli vorazmente desde los atentados del 2001 que derribaron las torres gemelas. Y est hoy intensificndose en Bolivia.

Soldados de la falacia

Tras la crisis del golfo Prsico, la guerra contra Irak y el ataque del 11 de Septiembre, Estados Unidos descubri que el control de la informacin y de todo el aparato tecnolgico inherente a este mbito, son las ms eficaces armas de guerra. El periodista es conceptuado como una pieza clave en esas batallas invisibles pero de letales efectos sociales llamadas Operaciones Sicolgicas (OpSic), cuyo objetivo es evitar que el enemigo (en este caso el gobierno de Evo Morales) pueda tener una opinin pblica favorable a su gestin. La moderna concepcin blica de Estados Unidos opta por disparar mentiras, previamente a las balas o junto con ellas, produciendo efectos igual de devastadores.

Federico Montanari, citado por Jom Evans, afirma que hoy es la comunicacin misma la que puede convertirse en continuacin de la guerra por otros medios, a travs de una continua reversibilidad entre poltica y guerra, entre guerra y poltica convertida en comunicacin. Y esto nos lleva a la guerra psicolgica en si, entendida como el uso planificado de la propaganda y otras acciones orientadas a generar opiniones, emociones, actitudes y comportamientos en grupos forneos, sean enemigos, neutrales o amigos, para que apoyen la consecucin de los objetivos nacionales (de EE.UU. ndr) (Daugherty).

Y no son precisamente siclogos los profesionales llamados a ejecutar estas Operaciones Sicolgicas, sino ante todo periodistas, comunicadores y publicistas.

Amrica Latina, como en su momento lo fueron el Golfo Prsico, el Medio Oriente y los Balcanes, es hoy el escenario donde se est librando una guerra informativa con todo su vigor, y tal es as que el Pentgono, en el afn de deshacerse de la incmoda presencia del presidente venezolano Hugo Chvez en el escenario mundial, ha reforzado su Unidad de Operaciones Sicolgicas, con sede en Fort Bragg, desde donde operan 1.200 especialistas encargados de crear mensajes fiables para apoyar las polticas intervencionistas de Estados Unidos. En los hechos es un flamante apndice de la CIA.

Segn Rodrigo Guevara, el Comando OpSic del Pentgono se encarga de empaquetar discursos y lecturas de coyuntura pre-fabricados para su consumo en las poblaciones-objetivo. Durante la invasin a Irak y Afganistn, segn informaba el Times, USAID (la agencia de cooperacin norteamericana de la que depende USIS), elabor y distribuy decenas de miles de dispositivos de audio del tipo iPod (reproductor de msica digital con disco duro o memoria flash) en los cuales transmiten mensajes cvicos empaquetados, pero lo hacen por intermedio de una empresa contratista que asegura que no habr huellas del Pentgono o del gobierno de los EE.UU. en los mensajes.

Rodrigo Guevara explica que adems de la contratacin de empresas mercenarias de comunicacin, el Pentgono apela tambin al soborno de periodistas en los pases ocupados o asediados. O se los copta mediante los placenteros viajes organizados por USIS.
En su guerra contra Hugo Chvez y el pueblo venezolano, el Comando OpSic del Pentgono contrat a una empresa mercenaria de comunicacin, la Rendon Group , que es la encargada de empaquetar la lnea informativa que gua el accionar de los periodistas venezolanos subordinados a esta forma belicosa de tergiversar la informacin. Tales mtodos ya estn en Bolivia.

Todo vale contra el peruano

El mercenarismo informativo que imponen la CIA y el Pentgono, est generando en Bolivia el surgimiento de un periodismo separatista, prejuicioso y abiertamente racista por la manera en que busca enfatizar las debilidades del presidente Evo Morales. En Bolivia, la famosa objetividad periodstica, la tica informativa y la imparcialidad en el manejo del hecho noticioso son reliquias de un lejano pasado. Hoy pesa ms la capacidad de convencer que el enemigo est a la otra vereda, que es indio y terrorista, aunque en ello se tenga que difamar y desinformar en detrimento del derecho ciudadano a conocer la verdad de las cosas.

Los ejemplos abruman; pero el caso reciente del periodista peruano Walter Chvez, que fue sorprendido por las cmaras ingresando al gabinete de Evo Morales durante una reunin celebrada en el municipio de Huajchilla, y que fue motivo de escandalosos titulares en primera plana, muestra en carne viva el modo en que el periodismo boliviano dominante desde los grandes medios de comunicacin, se ha convertido en un vergonzoso apndice de las estrategias separatistas y racistas que an estn en marcha. Acusado de terrorista vuelve al gabinete de Evo, es uno de los titulares mentirosos con que se busca intimidar a la opinin pblica en el afn, alentado por la CIA , de minar la confianza ciudadana en el actual Gobierno indgena.

Walter Chvez, como todos sabemos en nuestro pas, es un intelectual formado en la Universidad San Marcos, Per, y se encuentra en Bolivia desde 1992 como refugiado poltico al ser perseguido por la dictadura de Fijumori. Se desempe como periodista durante ms de diez aos, fundando al comenzar la dcada de los 2000 el semanario independiente El Juguete Rabioso, que allan el camino de Evo a la Presidencia. A mediados del 2008, el fascismo desempolv la vieja calumnia de Fujimori sobre supuestos vnculos, nunca probados, con el MRTA y se promovi su extradicin al Per con el nico afn de desacreditar al gobierno boliviano. Chvez fue periodista de La Razn y otros medios tradicionales durante los gobiernos neoliberales de Paz Zamora, Snchez de Lozada, Banzer, Tuto Quiroga y Carlos Mesa, que lo consideraban un buen periodista, y a ninguno de ellos se le ocurri extraditarlo al Per cuando ejercan el poder. Pero cuando se lo vio junto a Evo Morales, result ser un peligroso terrorista al cual haba que expulsar del pas, sin considerar que adems de gozar derechos de refugiado bajo el amparo de la ONU , Walter Chvez tiene un hogar formado en Bolivia, una hija nacida en La Paz , y en muchos aspectos es ms y mejor boliviano que muchos polticos y potentados locales que buscan balcanizar a su pas contratando a verdaderos terroristas como fue el mercenario hngaro-croata Rozsa.

En mayo del 2008, la Corte Suprema de Justicia emiti una sentencia inapelable asegurando que Walter Chvez no puede ser de ningn modo echado de Bolivia, menos extraditado, pues goza de estatus de Refugiado Poltico con todas las prerrogativas consagradas por la ONU. Y aunque se logr su destitucin como asesor del Presidente, Chvez no perdi sus vnculos con los entornos de Evo Morales y tampoco tena por qu andar oculto. Su aparicin en el gabinete de Huajchilla no fue tal. Walter ingresa regularmente al Palacio para reunirse con Evo Morales, lvaro Garca Linera o Juan Ramn Quintana, coordinando una serie de trabajos investigativos como aquel que, por ejemplo, viene realizando junto con el Servicio Informativo Datos & Anlisis en relacin al caso Rozsa.

Walter Chvez versus Rzsa Flores

Oposicin ve preocupada el retorno de Chvez al entorno de Evo, dice un titular claramente insidioso, en el marco de la Operacin Sicolgica para minar la gobernabilidad del rgimen. Walter Chvez es el chivo expiatorio que la CIA utiliza para que el periodismo separatista haga de las suyas.

Se miente con idntica mala fe y perversa capacidad manipuladora cuando se pretende convertir la revolucin agraria de Pando en una simple jugarreta electoral, y se busca impedir la migracin de campesinos sin tierra del Ande a la Amazona , estigmatizando ese hecho histrico como un genocidio en potencia.

Este mismo periodismo separatista que hace escarnio del derecho a la libre circulacin que le asiste, como refugiado poltico, al periodista Walter Chvez, pretende convertir a Eduardo Rozsa Flores, el balcanizador contratado por los latifundistas del oriente, en una inocente vctima del rgimen terrorista de Evo Morales. Fue inmoral la manera en que estos periodistas lograron amedrentar y desacreditar al colega espaol Julio Csar Alonso, quien lleg al pas para informar sobre los antecedentes de Rozsa como un criminal de guerra investigado por la ONU. Ninguno de los detractores de Alonso se tom la molestia de verificar los expedientes de la ONU con relacin a los Balcanes, donde Rozsa efectivamente es acusado de varios asesinatos. He aqu lo que inform la Comisin de Derechos Humanos a travs de un documento titulado Carta de fecha 10 de febrero de 1994 dirigida al Presidente de la Comisin de Derechos Humanos en su 50 perodo de sesiones por la Misin Permanente de la Repblica Federativa de Yugoslavia ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, donde se hace alusin explcita a las pilleras de Rozsa con un leve error incurrido en su apellido:

A fines de 1991, la zona de operaciones de Osijek del Ejrcito croata contaba con una brigada internacional creada por Eduardo Rosses Flores (sic), el corresponsal del peridico cataln " La Vanguardia " en Zagreb. La brigada estaba compuesta de ex combatientes de la Legin francesa y mercenarios de las guerras en el Oriente Medio y Amrica Latina. Sola operar por propia iniciativa en la regin de Eslavonia oriental y particip en matanzas de civiles serbios en las aldeas de Divos, Ernestinovo, Tenjski Antunovac y otras.

El mismo Relator de Naciones Unidas denunci que el gobierno de Croacia protega a Rozsa Flores para impedir su enjuiciamiento en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Segn el informe de la ONU , el gobierno croata lo encubri con el argumento de que al ser ciudadano croata, no era mercenario:

Con respecto a la octava acusacin sobre una brigada internacional, de hecho se refiere a voluntarios. No hay datos que demuestren que fueran autores de asesinatos. Su comandante en jefe, el Sr. Eduardo Jorge Rosses Flores, nacido en 1960, es un ciudadano croata.

Pese a esta contundencia del dato histrico que pudimos conocer gracias a JC Alonso, para los desubicados periodistas bolivianos que dominan la gran audiencia, nuestro colega espaol era el malo de la pelcula slo por decirnos que Rozsa fue un mercenario qumicamente puro y que bien merecido tiene un lugar en el infierno.

El modelo ms acabado de este indito periodismo mercenario y separatista que est tomando cuerpo en Bolivia, es aquel que maneja en Santa Cruz el ex socialista Cayetano Llobet, empleado del empresario croata Branco Marinkovic, quien hace pocos das se compr todas las acciones del peridico El Da, cuyas pginas baadas de frivolidad se imprimen ahora con las plvoras empaquetadas del Comando OpSic del Pentgono. Y La Razn no se queda atrs. Ni qu decir de las grandes cadenas televisivas cuyos propietarios son aquellos latifundistas orientales que creen que el saneamiento de tierras y su distribucin a los desposedos del pas es un acto terrorista.

La estrategia bsica del genuino terrorista consiste en acusar de terroristas a sus propias vctimas. Fue algo elemental durante los sombros das del Plan Cndor. Y cuando el periodismo se presta a ese juego vil, significa que algo est fallando en las conciencias de estos colegas que deben estar aguardando, ansiosos, la prxima invitacioncita de USIS para viajar a EE.UU.


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