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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-08-2009

Civilizacin y modernidad
El movimiento indgena en Amrica Latina

Mnica Bruckmann
Alai-amlatina


La crisis mundial contempornea no slo se manifiesta en su dimensin econmica y principalmente financiera, sino que representa tambin una profunda crisis civilizatoria del capitalismo mundial como modo de organizacin de la sociedad y como forma de producir conocimiento, al mismo tiempo que cuestiona fuertemente el sistema de poder en el planeta. Asistimos a la decadencia de un sistema hegemnico unipolar que necesita cada vez ms de la intervencin militar brutal para validar su condicin de dominacin, convirtiendo la civilizacin occidental en una fbrica de barbarie y de polticas de irrespeto a los principios fundamentales de convivencia de la humanidad.

La visin eurocntrica

En la base de este sistema de dominacin se ubica la perspectiva eurocntrica como fundamento ideolgico y como forma de produccin y control de la subjetividad de las sociedades. La produccin y reproduccin de la vida material de los pueblos y la elaboracin de sus imaginarios estn dominados por la idea de que la civilizacin occidental es el nico modelo civilizatorio del planeta, y que todas las dems civilizaciones, sin importar su nivel de elaboracin y complejidad, su grado de desarrollo o sus aportes a la humanidad, son consideradas apenas culturas atrasadas respecto al modelo impuesto. La arrogancia de esta visin eurocntrica no slo justific violentas formas de colonizacin y colonialismo sino que se convirti en una barrera cognitiva que impidi a Occidente conocer y comprender la complejidad del mundo y las ms antiguas e importantes civilizaciones del planeta. De esta manera, se despreciaron conocimientos milenarios, formas de organizacin de la vida y la sociedad no-occidentales, formas ms humanas de relacin con la naturaleza y la vida, sensibilidades estticas altamente elaboradas, produccin artstica y cultural de gran importancia, aportes filosficos e inclusive el denso pensamiento social producido fuera de los pases centrales de occidente.

El eurocentrismo impuso una forma de hacer ciencia y un camino nico de produccin de conocimiento, que redujo a la condicin de a-cientfico, para-cientfico o folklrico todo aquel conocimiento producido fuera de estos cnones. En esta perspectiva, el tiempo no existe, pues el conocimiento es universal y vlido para cualquier tiempo histrico y para cualquier realidad social del planeta. Esta incapacidad de comprender que la teora, la ciencia y el conocimiento son productos histricos, ha significado una de las principales limitaciones de la ciencia positivista. Esta ciencia, cada vez ms preocupada con su coherencia interna que con la realidad social, se ha encerrado en s misma para producir sus propias premisas y otorgar a sus deseos, la condicin de conclusiones cientficas. De esta manera, ha perdido la capacidad de comprender la complejidad del mundo contemporneo y de cualquier intento de prever escenarios futuros. La humanidad est en camino a romper profundamente con estos paradigmas de ciencia y con esta visin del mundo y de la humanidad.

Modernidad vs atraso?

En Amrica Latina la idea de modernidad, como modo de existencia social y como patrn de desarrollo, surge en el centro mismo del sistema colonial y como parte integrante de esta estructura de dominacin y de poder. Como sostiene el socilogo peruano Anbal Quijano, al analizar el surgimiento de la nocin de modernidad, se trata de un momento en la historia en el cual los varios tiempos e historias se configuran en complejas, contradictorias y discontinuas asociaciones entre estructuras fragmentarias y mutantes de relaciones de sentidos y de significados partes de un mismo y nico mundo nuevo en plena constitucin. [1] La idea de modernidad, entonces, surge en la base de la estructura de poder colonial, y se convierte en un mecanismo legitimador que impone la civilizacin occidental como la nica va de alcanzar el llamado progreso. Todo aquello que estuviera fuera de esta visin y de esta forma de organizacin social era considerado pre-moderno o atrasado.

Esta nocin de modernidad, insertada orgnicamente a la estructura de poder colonial tuvo una enorme capacidad destructora y desarticuladota de las sociedades originarias latinoamericanas. En nombre de la modernidad se destruyeron estructuras enteras de conocimiento y sabidura milenaria, as como avanzados modos de produccin agrcola y formas de organizacin social comunitarias. Se puso en prctica una accin sistemtica de destruccin de la memoria colectiva de los pueblos y civilizaciones americanas, de su imaginario histrico y de su propia percepcin de pasado y futuro. Esta enorme capacidad destructiva signific tambin el propio exterminio de las poblaciones originarias, que a la llegada de los colonizadores europeos se estimaba en ms de cien millones de habitantes y que en pocas dcadas se vio reducida a casi la mitad.

Si Amrica Latina fue el lugar desde donde se gener la acumulacin de capital y las bases materiales para la construccin de la Europa Occidental como centro hegemnico mundial a partir del siglo XVI, es ahora la regin donde se estn desarrollando los nuevos elementos para la construccin de una civilizacin planetaria, ms equilibrada e inclusiva, capaz de romper radicalmente con la herencia colonial y la visin eurocntrica. Estn surgiendo, en el continente latinoamericano, experiencias ricas y diversas de transformacin social que estn cambiando el escenario poltico, econmico y cultural en la regin.

Este proceso de transformacin nos plantea grandes desafos. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia fuera de la visin colonial y crear matrices tericas y metodolgicas de produccin de conocimiento capaces de dar cuenta de la complejidad y densidad de la realidad social. Pero sobre todo, se hace necesario apelar a nuestro legado civilizatorio, al conocimiento milenario y ancestral, a los saberes y formas de ver y sentir el mundo para re-construir nuestra memoria colectiva, deformada o destruida por la colonialidad, y construir nuestras identidades y nuestros proyectos de futuro y de sociedad.

El movimiento indgena latinoamericano

El movimiento indgena es quizs uno de los elementos ms transformadores de esta densa realidad latinoamericana contempornea. ste se construye como un movimiento social de dimensin regional con un profundo contenido universal y una visin global de los procesos sociales y polticos mundiales. Al mismo tiempo, ha dejado de ser un movimiento de resistencia para desarrollar una estrategia ofensiva de lucha por el gobierno y el poder, especialmente en la regin andina de Amrica del Sur. A partir de una profunda crtica y ruptura respecto a la visin eurocntrica, a su racionalidad, a su modelo de modernidad y desarrollo inserto en la estructura de poder colonial, el movimiento indgena latinoamericano se plantea como un movimiento civilizatorio, capaz de recuperar el legado histrico de las civilizaciones originarias para re-elaborar, no una, sino varias identidades latinoamericanas; no una forma de producir conocimiento, sino todas las formas de conocimiento y produccin de conocimiento que han convivido y resistido a ms de quinientos aos de dominacin. El elemento indgena se va convirtiendo en el centro del discurso y de la construccin de una visin del mundo, de un sujeto poltico y de un proyecto colectivo y emancipatorio. En las lneas que siguen, analizaremos este proceso.

El movimiento indgena como unidad geogrfica e histrica

El movimiento indgena latinoamericano ha dejado de ser un conjunto de movimientos locales para convertirse en un movimiento articulado y articulador que se construye en los espacios geogrficos de donde se desarrollaron las civilizaciones originarias. En el caso Amrica del Sur, el movimiento indgena se construye en el espacio geogrfico donde se desarroll la civilizacin inca y las varias civilizaciones que la precedieron, ocupando los territorios de Ecuador, Colombia, Per, Bolivia, Chile y Argentina. Quinientos aos de colonizacin no fueron suficientes para desarticular una unidad histrica y civilizatoria, como fue el Tawantinsuyo de los incas, y su profundo arraigo en un espacio geogrfico especfico: Los Andes. Los Estados nacionales conformados a partir del siglo XIX con las guerras independentistas no sustituyeron las profundas races histricas de los pueblos indgenas, que se reconocen quechuas, aymaras o mapuches, antes que bolivianos, peruanos o ecuatorianos.

La reconstruccin de los Andes como unidad geogrfica y las civilizaciones pre-Incas e Inca, como unidad histrica, ha profundizado el proceso de integracin del movimiento indgena sudamericano, que en julio de 2006, en la ciudad de Cuzco, funda la Coordinadora Andina de Organizaciones Indgenas CAOI - con la participacin de los pueblos Quechuas, ichwas, Aymars, Mapuches, Cymbis, Saraguros, Gumbinos, Koris, Lafquenches, Urus, entre otros tantos pueblos indgenas originarios de la regin Andina [2] . En el acta fundacional, firmada por ms de once organizaciones representativas, se establece una amplia plataforma de lucha para el movimiento indgena de todo el continente que incluye entre sus principales banderas la construccin de los Estados Plurinacionales; la defensa de los recursos naturales y energticos, el agua y la tierra; los derechos colectivos de las comunidades indgenas y la autodeterminacin de los pueblos como principio fundamental. Se trata de un plan de accin que incluye principios fundamentales de convivencia humana y de profundo respeto a las diferentes culturas, pueblos y nacionalidades.

Se han creado, en los ltimos aos, mltiples y diversos espacios de coordinacin y articulacin del movimiento indgena en la regin, diversos foros de intercambio y movilizacin, al mismo tiempo que se han diversificado las organizaciones y redes indgenas y de los pueblos originarios. Esto ha generado una intensa dinmica y una creciente capacidad de movilizacin en los niveles locales, regionales y continental, con una clara vocacin de articulacin planetaria. Durante el ltimo Foro Social Mundial de Beln, en enero de 2009 [3] , las organizaciones y redes indgenas ah reunidas emitieron una declaracin llamando a la ms amplia unida para articular alternativas a la crisis de civilizacin occidental capitalista. Entre los principales ejes movilizadotes de este llamado estn:

- La tierra como fuente de vida y el agua como derecho humano fundamental;
- Descolonialidad del poder y el autogobierno comunitario;
- Los Estados Plurinacionales;
- La autodeterminacin de los pueblos;
- La unidad, equidad y complementariedad de gnero;
- El respeto a las diversas espiritualidades desde lo cotidiano y diverso;
- Liberacin de toda dominacin o discriminacin racista, etnicista o sexista;
- Las decisiones colectivas sobre la produccin, mercados y la economa;
- La descolonialidad de las ciencias y tecnologas;
- Por una nueva tica social alternativa a la del mercado.

La Coordinadora Andina de Organizaciones Indgenas se ha convertido en un espacio dinmico de articulacin poltica y social, que se proyecta hacia las organizaciones indgenas de la Cuenca Amaznica y de Centro y Norte Amrica, ampliando el espectro de unificacin, articulacin e integracin del movimiento indgena en todo el continente.

El Estado plurinacional como proyecto poltico

La plurinacionalidad, planteada como bandera poltica por el movimiento indgena de los aos 90, ha sido asumida por las fuerzas progresistas de pases como Bolivia y Ecuador, lo que ha permitido un amplio movimiento poltico y social capaz de aprobar en plebiscitos nacionales, o a travs de asambleas constituyentes, esta nueva forma poltica e institucional de Estado. El Estado Plurinacional se plantea como proyecto poltico que cuestiona profundamente la visin homogenizadora del Estado-nacin y con ello, la tradicin poltica occidental en Amrica Latina. Este nuevo modelo de Estado es profundamente incluyente. Basado en el principio de unidad en la diversidad, reconoce la existencia de mltiples nacionalidades, culturas, lenguas, religiones, y formas de espiritualidad. Incorpora las formas comunales de organizacin y autoridad en la propia institucionalidad del Estado, constituyendo una experiencia poltica absolutamente nueva en la regin.

La constitucin boliviana, recientemente aprobada por plebiscito nacional, establece en su primer artculo:

Bolivia se constituye en un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario, libre, independiente, soberano, democrtico, intercultural, descentralizado y con autonomas. Bolivia se funda en la pluralidad y el pluralismo poltico, econmico, jurdico, cultural y lingstico, dentro del proceso integrador del pas. [4]

Se trata de un proyecto que debe construir an su propia institucionalidad, pero que puede representa un modelo poltico cualitativamente superior al Estado-nacin que sustenta la unidad nacional en la homogenizacin superficial y en la discriminacin y exclusin cultural.

La tierra que nos acoge

La histrica lucha de los indgenas latinoamericanos por la tierra no slo tiene que ver con la recuperacin de un medio de produccin fundamental que les fue violentamente expropiado desde los primeros momentos de la colonizacin europea hace ms de quinientos aos. La tierra tiene un sentido muy profundo en la cosmovisin y en la forma misma de existencia de los pueblo indgenas: ella es la madre que nos acoge o Pachamama [5] , el espacio donde la vida se crea y se re-crea. En la visin indgena, el hombre debe criar a la madre tierra y dejarse criar por ella. Esta relacin profunda entre el hombre y la tierra como fuente de vida se contrapuso radicalmente a la visin del colonizador que vea la tierra como objeto de posesin y espacio de saqueo y extraccin de metales y piedras preciosas, objeto de depredacin. Estas visiones contrapuestas produjeron enormes tensiones y sufrimientos en los pueblos indgenas de nuestro continente, pues fue justamente la mano de obra indgena la que sustent la minera en las colonias, que permiti la acumulacin de capital que sustent la hegemona portuguesa y espaola en el sistema mundial. El trabajo esclavo en las minas fue uno de los principales mecanismo de exterminio de la poblaciones indgenas en nuestro continente.

Despus de varios siglos de resistencia, el movimiento indgena contemporneo recupera el sentido fecundo de su relacin con la tierra, exigiendo el respeto a sta como fuente de vida. Se trata entonces de preservar la tierra, el medio ambiente en que vivimos, el espacio donde nuestros hijos nacen y crecen, donde la flora y fauna nativa debe ser aprovechada por el hombre con un sentido de respeto y preservacin. Esta postura ecolgica, que corresponde a una visin milenaria del mundo, coloca al movimiento indgena latinoamericano en una posicin de vanguardia planetaria, que levanta banderas universales para la sobre vivencia de la humanidad y del planeta, que exige que la extraccin de recursos naturales y energticos se realice sin depredar la tierra y favoreciendo principalmente a las poblaciones que viven en los territorios donde estos recursos se encuentran.

De esta manera, la vida y el ser humano se elevan a la condicin de valores fundamentales para la organizacin de la sociedad y de un nuevo modelo de desarrollo y proyecto colectivo de futuro, sintetizado en el principio indgena del buen vivir.

Descolonialidad del poder: mandar obedeciendo

La organizacin comunitaria, el principio de la reciprocidad y solidaridad social, son caractersticas de algunas sociedades indgenas pre-coloniales, que han sido retomadas por el movimiento indgena latinoamericano como prcticas cotidianas que afirman un legado civilizatorio y una forma propia de ver el mundo. Al mismo tiempo se crean nuevas formas de autoridad colectiva y de autogobierno comunitario que rescata la comunidad como fuente de todo y cualquier poder y el poder del individuo sometido a la comunidad. Un ejemplo de estas nuevas formas de autoridad y ejercicio del poder han sido dadas por el Movimiento Zapatista en Mxico, con el principio de mandar obedeciendo, que refleja claramente estas dos dimensiones de la autoridad.

Estamos pues frente a enormes desafos. Tal vez una de las principales tareas emancipadoras consiste en liberarnos del eurocentrismo como visin del mundo y como estructura de produccin de conocimiento. Se hace necesario re-elaborar nuestra historia y recuperar nuestra memoria colectiva y legado civilizatorio para construir nuestros propios modelos de desarrollo y proyector de futuro. El movimiento indgena nos ofrece enormes potencialidades y, por la profundidad de su propuesta y de su praxis, abre un nuevo horizonte histrico en Amrica Latina y en el mundo.

Mnica Bruckmann es sociloga peruana, doctoranda en ciencia poltica por la Universidad Federal Fluminense (Brasil) e investigadora de la Ctedra y Red UNESCO/UNU sobre Economa Global y Desarrollo Sustentable REGGEN.

Referencias Bibliogrficas

BLANCO, Hugo. Avance del movimiento indgena en la lucha contra el sistema. En: ALAI Amrica Latina en Movimiento, 18 de setiembre de 2006. www.alainet.org

BRUCKAMANN, Mnica; DOS SANTOS, Theotonio. Los movimientos sociales en Amrica Latina: un balance histrico. Red de Bibliotecas Virtuales de Ciencias Sociales de Amrica Latina y el Caribe de la red CLACSO. http://www.clacso.org.ar/biblioteca

COORDINADORA ANDINA DE ORGANIZACIONES INDGENAS. Declaracin de Cuzco, 17 de julio de 2006. www.alainet.org

CAOI. Declaracin de los hijos de la tierra. En: ALAI Amrica Latina en Movimiento, 13 de mayo de 2008.

DAVALOS, Pablo (compilador). Pueblos indgenas, Estado y democracia. CLACSO Libros. Buenos Aires. 2005. 356 p.

GARCIA LINERA, Alvaro. El evismo: Lo nacional popular en accin. En: Revista del Observatorio Social de Amrica Latina, Ao VII, N 19, enero-abril de 2006.

GARCIA LINERA, Alvaro. Indianismo y marxismo. En: publicao: Encarte

CLACSO. Cadernos da Amrica Latina No. 2. So Paulo : CLACSO, Conselho Latino-americano de Cincias Sociais. Janeiro 2008.

GONZALEZ CASANOVA, Pablo; ROITMAN RESENMANN, Marcos. (Org.). Democracia y Estado multitnico en Amrica Latina. La Jornada Ediciones y Centro de Estudios Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades-UNAM. Mxico. 1996. 390 p.

LANDER, Edgardo (Compilador). La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales, perspectivas latinoamericanas. CLACSO Libros. Buenos Aires. 2005. 248 p.

QUIJANO, Anbal. Dom Quixote e os moinhos de vento na Amrica Latina. En: Revista de Estudos Avanados 19 (55), 2005, p. 9-31.

SOUSA SANTOS, Boaventura. Estados Plurinacionales y constituyente. En: Boletn del Foro Latinoamericano de Polticas Educativas FLAPE, N 24, Ao 5, Diciembre de 2008.

Notas:


[1] QUIJANO: 2005.

[2] Ver: COORDINADORA ANDINA DE ORGANIZACIONES INDGENAS. Declaracin de Cuzco, 17 de julio de 2006.

[3] Ver Declaracin de los Pueblos Indgenas: Llamamiento desde los Pueblos Indgenas frente a la Crisis de Civilizacin Occidental Capitalista, Foro Social Mundial 2009, Belem, Amazona, Brasil.

[4] Constitucin Poltica de la Repblica de Bolivia, vigente.

[5] En quechua significa madre tierra.

http://alainet.org/active/32149


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