Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2009

Volver a imaginar Palestina. Autodeterminacin, descolonizacin tica e igualdad

Omar Barghouti
Znet

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Introduccin [1]

Con la desaparicin de Yassir Arafat, la duplicacin de la poblacin de colonos colonizadores judos israeles en los territorios palestinos ocupados, el ltimo genocidio lento en Gaza y la rpida desintegracin de los ltimos vestigios de la democracia israel, la solucin de los dos Estados para el conflicto colonial palestino-israel est finalmente muerta. Por fin! Desde un principio sta nunca ha sido una solucin prctica o moral ya que su principal objetivo siempre ha sido obtener la legitimacin oficial palestina de la existencia colonial y de apartheid de Israel en la mayor parte de la Palestina histrica. Ya es hora de avanzar hacia la solucin ms justa, ms firme moralmente y ms sostenible: un Estado unitario democrtico y laico.

Cegado por la arrogancia de poder y la efmera comodidad de la impunidad que le otorgan su socio estadounidense y una Europa cmplice, Israel, en contra de sus propios intereses sionistas, no control su apetito insaciable de limpiar tnicamente a ms personas originarias de Palestina y de expandir su control a expensas de sus tierras, con lo que devor hasta el ltimo pedazo de la tierra que se supona iba a formar los cimientos materiales de un Estado palestino independiente.

Con su ltimo asedio a Gaza que culmin con la matanza televisada de ms de 1.500 palestinos, la inmensa mayora de ellos civiles, Israel ha entrado en una nueva fase en su implacable poltica de hacer la vida de los palestinos originarios tan intolerable que los obligue a partir: la fase del genocidio lento.

En este artculo argumentar que un Estado laico, democrtico y unitario en la Palestina del mandato britnico es la solucin ms justa y moralmente coherente para el conflicto colonial de un siglo de duracin, fundamentalmente porque ofrece la mejor esperanza de reconciliar lo aparentemente irreconciliable: los derechos inalienables de los palestinos originarios, particularmente el derecho a la autodeterminacin, y los derechos adquiridos de los colonos colonizadores a vivir en paz y seguridad, individual y colectivamente, una vez que se hayan deshecho de sus privilegios coloniales.

Para establecer este Estado es absolutamente necesario un largo y complicado proceso de lo que denomino des-colonizacin tica o de-sionizacin, que implica dos procesos simultneos y relacionados dialcticamente, reflexin y accin, en trminos del educador brasileo Paulo Freire [2]

La descolonizacin tica anclada en el derecho internacional y los derechos humanos universales es un profundo proceso de transformacin que por exige encima de todo un movimiento de resistencia popular palestina sofisticado, basado en principios y popular con una clara visin de justicia y una sociedad democrtica e inclusiva, as como un movimiento internacional que apoye los derechos palestinos y luche para acabar con todas las formas del apartheid sionista y del gobierno colonial, y, en paralelo, desdicotomizar el conflicto. Sin visin y reflexin nuestra lucha sera como un barco sin patrn. Sin resistencia nuestra visin equivaldra a nada ms que a un intelectualismo de saln, si no a una irrelevante sofistera.

La visin: de-sionizacin tica

Entre las alternativas ms discutidas para resolver la cuestin de Palestina la solucin de un Estado democrtico plantea el mecanismo ms claro para acabar con el rgimen de injusticia en tres grados que han sufrido los palestinos desde que se cre el Estado de Israel sobre las ruinas de la sociedad palestina: la ocupacin y colonizacin de territorio palestino (y de otros pases rabes) ocupado por Israel en 1967; el sistema de discriminacin racial institucionalizada y legalizada[3] o apartheid al que estn sujetos los ciudadanos originarios palestinos de Israel por ser no judos; y la constante negacin de los derechos sancionados por la ONU de los refugiados palestinos, especialmente su derecho a retornar a sus hogares de origen y a reparaciones.

Una solucin de dos Estados no puede abordar adecuadamente (si es que puede tratarlo de algn modo) la segunda o la tercera de estas injusticias, el centro de la cuestin palestina. Aparte de sus defectos inherentemente lgicos y legales, una solucin binacional tampoco puede satisfacer el derecho al retorno tal como lo estipula la resolucin 149 de la Asamblea General de la ONU, por no mencionar el hecho de que infringe, por definicin, los derechos inalienables de los palestinos originarios sobre parte de su patria, particularmente el derecho de autodeterminacin. Reconocer los derechos nacionales de los colonos judos en Palestina no puede por menos que reconocer implcitamente su derecho a la autodeterminacin, aparte de que contradecir precisamente la letra, el espritu y el propsito del principio universal de autodeterminacin como un medio de realizar sus derechos para los pueblos que estn bajo la dominacin colonial o extranjera, o bajo ocupacin extranjera puede, en un extremo, llevar a reivindicaciones de secesin o de soberana nacional juda sobre parte de la tierra de Palestina. Independientemente de la forma que tenga, un Estado judo en Palestina no puede menos que violar los derechos bsicos sobre la tierra de la poblacin originaria palestina y perpetuar un sistema de discriminacin racial al que habra que oponerse categricamente.

Aceptar a los colonos colonizadores como ciudadanos iguales y compaeros plenos en construir y desarrollar una nueva sociedad compartida, libre de toda subyugacin y discriminacin colonial como se exige en un modelo de Estado democrtico es la oferta ms magnnima que cualquier poblacin originaria, oprimida durante dcadas, puede presentar a sus opresores. Sin embargo, para que se logre y mantenga dicha sociedad los colonos deben deshacerse de su carcter y sus privilegios coloniales, aceptar la justicia, el derecho de los refugiados al retorno y a las reparaciones, y una igualdad absoluta. Por otra parte, una vez que se haya alcanzado la justicia y se hayan restaurado los derechos la poblacin indgena debe estar dispuesta a perdonar y a aceptar a los colonos como ciudadanos iguales que disfrutan de vidas normales; ni amos ni esclavos.

Como se afirma en la Declaracin de Un Estado [4], hecha publica por varios intelectuales y activistas palestinos, israeles e internacionales:

La tierra histrica de Palestina pertenece a todas las personas que viven en ella y a aquellas que fueron expulsadas o exiliadas de ella desde 1948, independientemente de su religin, etnia, origen nacional o actual estatuto de ciudadana;

Todo sistema de gobierno debe basarse en el principio de la igualdad en derechos civiles, polticos, sociales y culturales para todos los ciudadanos. El poder se debe ejercer con una estricta imparcialidad en nombre de todas las personas en la diversidad de sus identidades; ...

Aparte de la viabilidad, hay varias cuestiones clave que se deberan examinar al formular la consigna un Estado democrtico en la Palestina histrica. En su mayora estas cuestiones giran en torno a cmo, incluso cundo, esta visin pretende tratar las siguientes cuestiones. Cualquier respuesta exhaustiva indudablemente exigir una investigacin generalizada, por consiguiente, slo propondr breves respuestas que plantean los principios moralmente consecuentes que yo creo son necesarios para tratar estas cuestiones teniendo constantemente en mente la preeminencia de los principios de des-colonizacin, justicia y autodeterminacin como condiciones mnimas para lograr una justicia relativa.

El derecho de autodeterminacin y el pueblo palestino

Pero, por qu el derecho de autodeterminacin es un instrumento legal esencial en la bsqueda de los derechos palestinos y de una solucin justa y duradera para el conflicto de colonos y colonial en la Palestina histrica?

Naciones Unidas ha calificado el derecho de autodeterminacin de requisito previo para disfrutar de los dems derechos humanos. Este derecho se inscribi, al menos formalmente, en el derecho internacional en la Carta de Naciones Unidas, Artculo 1(2), que establece:

El propsito de Naciones Unidas es desarrollar relaciones amistosas entre las naciones basadas en el respeto del principio de derechos iguales y de autodeterminacin de los pueblos.

Ntese que los derechos iguales de todos los pueblos siempre preceden al derecho de autodeterminacin y a todos los dems derechos como el ms fundamental de los principios de la Carta de Naciones Unidas.

En 1960, con la adopcin de la Declaracin sobre la Concesin de Independencia a los Pueblos Coloniales, resolucin 1514 de la Asamblea General, el principio se elev a la categora de un derecho incondicional para los pueblos bajo dominacin extranjera, colonia u opresiva" y exiga un fin rpido e incondicional del colonialismo en todas sus manifestaciones.

En las dcadas siguientes el alcance y aplicabilidad del derecho de autodeterminacin se extendi a incluir a los pueblos indgenas que sufran las consecuencias de un pasado dominio colonial, los pueblos sin representacin y las minoras nacionales oprimidas dentro de los lmites de un Estado.

La resolucin 3236 de la Asamblea General de Naciones Unidas del 22 de noviembre de 1974 eleva a derecho inalienable la aplicabilidad del derecho de autodeterminacin al pueblo de Palestina. La resolucin:

1. Reafirma los inalienables derechos del pueblo palestino, incluyendo:

(a) El derecho de autodeterminacin sin interferencia externa;

(b) El derecho a la independencia y a la soberana nacionales;

2. Reafirma tambin el derecho inalienable de los palestinos a retornar a sus hogares y propiedades de los que fueron desplazados y desarraigados, y exige su retorno;

3. Hace hincapi en que el respeto de estos derechos inalienables del pueblo palestino y su plena realizacin son indispensables para la solucin de la cuestin de Palestina ... .

Por consiguiente, un enfoque consecuente desde el punto de vista moral y basado en los derechos para resolver la cuestin de Palestina requiere abordar los tres derechos inalienables de los pueblos originarios de Palestina en armona con los derechos humanos universales y con el derecho internacional.

Reconciliar el inalienable derecho palestino a la autodeterminacin con los derechos individuales y colectivos judo-israeles

Aparte de la cuestin fundamental del inalienable derecho palestino a la autodeterminacin hay varias cuestiones clave relacionadas con los derechos que se deberan examinar cuando se formula la consigna de un Estado democrtico en la Palestina histrica:

(1) Ciudadana igual y democrtica: esto excluye todo estatuto privilegiado para ciudadanos debido a su identidad tnica, religiosa o de otra forma, ms all de los requisitos iniciales de justicia y reparaciones para los desposedos palestinos. Esta ciudadana debera abarcar tanto a todos los palestinos dentro de la Palestina histrica como a los palestinos del exilio y de los campos de refugiados; comprende tambin a todos los judos israeles actuales.

(2) El derecho al retorno y a reparaciones para los refugiados palestinos: Cmo se pueden implementar la repatriacin y la reparacin en este Estado? Qu se debera hacer con las actuales colonias o asentamientos judos israeles construidos en tierras palestinas y con las casas expropiadas ilegalmente durante y desde la Nakba de 1948?

Segn lo estipula el derecho internacional, la norma general es el derecho de cada refugiado y refugiada palestina a retornar a su casa originaria y a recibir reparaciones completas y retroactivas. Esto se debe hacer al tiempo que se evita la imposicin de cualquier sufrimiento desproporcionado e innecesario a la comunidad juda en Palestina. Por consiguiente, es necesario distinguir entre dos tipos de propiedades saqueadas: (a) propiedades posedas privada o colectivamente y (b) propiedades que fueron calificadas de propiedad del Estado antes de la Nakba.

De acuerdo con el derecho internacional, en el primer caso, propiedades posedas privada o colectivamente, se deberan devolver a sus dueos legtimos. Cuando sea razonable esperar que hacerlo cause un dao injusto a una gran cantidad de ciudadanos (se debe desarrollar un criterio justo, inspirado en otros similares adoptados en Bosnia o en otras partes, para decidir qu grado de dao y el nmero de personas afectadas se considera injusto), se debera ofrecer a los dueos originales compensaciones en forma de propiedades con una ubizacin y un valor comparable.

En el segundo caso, el de las propiedades estatales, los edificios y estructuras actuales pueden permanecer intactas siempre y cuando beneficien a todos los ciudadanos del Estado democrtico, sin discriminacin.

(3) La comunidad juda en una Palestina democrtica: ha evolucionado en las seis ltimas dcadas una identidad nacional juda-israel? En caso afirmativo, a quin incluye? En todo caso, tienen los judos israeles, como comunidad aparte, derecho a la autodeterminacin en Palestina?

(a) Algunos investigadores, particularmente idelogos sionistas y aquellos influenciados por las afirmaciones sionistas, han reivindicado un inherente o adquirido derecho judo a la autodeterminacin en Palestina que es equivalente, incluso moralmente simtrico, al derecho palestino a la autodeterminacin, desdibujando con ello las diferencia esenciales entre los derechos inalienables de las poblaciones indgenas y los derechos adquiridos de la poblacin colona y colonial. Aun ignorando el formidable conjunto de pruebas que refutan el fundamenta derecho sionista histrico a la tierra de Palestina, no existe paridad moral o simetra legal entre los colonizadores modernos y las personas que fueron sometidas al colonialismo, y nunca la ha habido en ningn caso de colonialismo de colonos en toda la historia moderna. Despus de todo, tal como lo define y aplica la ONU, el derecho de autodeterminacin nunca se pens como una herramienta para perpetuar los privilegios coloniales y reforzar regmenes discriminatorios de comunidades de colonos y coloniales. Por ejemplo, despus de ms de 300 aos de dominacin de colonos y colonial europea en Sudfrica, los colonos nunca hicieron una reivindicacin creble del derecho de autodeterminacin como un pueblo diferente.

(b) Una conferencia de la UNESCO de expertos en implementacin del derecho de autodeterminacin celebrada en Barcelona en 1998 [5] reafirm que el derecho de autodeterminacin se aplica a todos los pueblos segn el derecho internacional contemporneo, pero hizo hincapi en su particular aplicabilidad a pueblos bajo represin que sufren regmenes coloniales, racistas y ocupantes, poblaciones enteras de Estados, en trminos del derecho a determinar su estatuto poltico y su desarrollo econmico, social y cultural, as como grupos dentro de la poblacin de Estados, originarios o de otro tipo, que son considerados pueblos y sufren bajo formas contemporneas de colonialismo, como el colonialismo de colonos, que no encajan en el concepto tradicional y arbitrario de colonialismo de agua salada'*"[6]. En otras palabras, el derecho de autodeterminacin es un instrumento para promover una paz justa y acabar con la opresin, no para consolidar sta ltima.

(c) La autodeterminacin se logra por medio de procesos democrticos completamente participativos entre las personas que buscan la realizacin de la autodeterminacin, incluyendo referndumes cuando sea apropiado. (...) Es imprescindible impedir toda accin por parte de cualquier actor relevante, incluyendo gobiernos nacionales e internacionales, y otras organizaciones, individuos y corporaciones, que pueda dar como resultado la negacin del ejercicio del derecho de autodeterminacin, como la agresin o manipulacin demogrfica, la asimilacin cultural y la destruccin del entorno natural, fundamentales para la supervivencia de los pueblos [7].

La celebracin de un referndum es ampliamente aceptada como un acto de autodeterminacin. Sin embargo, pueden surgir conflictos en las zonas que la comunidad que desea ejercer el derecho de autodeterminacin comparte con otros pueblos y comunidades. A muchos expertos de la conferencia de la UNESCO le pareci que donde especficamente estos otros habitantes son colonos estos no deben tener derecho a participar en estos referndumes. Un informe de la conferencia aade que esto es particularmente cierto donde los colonos han sido trasladados a regiones originarias o han sido animados a hacerlo por un programa gubernamental con el objetivo de cambiar la composicin demogrfica de la region en cuestin. Ya sean abiertas o encubiertas, estas prcticas han provocado que muchos pueblos sean reducidos a una minora numrica en su propia patria.

Un buen ejemplo es el referndum aprobado por la ONU en Shara occidental en 1975. Estableciendo un importante precedente, Naciones Unidas ha decidido que las personas transferidas a la regin a las que el gobierno marroqu anim a trasladarse desde 1975 no tienen derecho a votar en el referndum[8]

(d) Aparte del colonialismo de colonos, constituyen un pueblo los judos israeles en el sentido de derecho al derecho de autodeterminacin? La ampliamente aceptada definicin Kirby, adoptada por un Encuentro Internacional de la UNESCO de Expertos en la Implementacin del Derecho de Autodeterminacin como una Contribucin a la Prevencin de Conflictos en 1989[9], puede sugerir una respuesta afirmativa a esta pregunta. Identifica a un pueblo como un grupo de seres humanos individuales que disfrutan de alguna o de todas las caractersticas siguientes: historia, identidad tnica, cultura, lenguaje, conexin territorial, etc..

Con todo, los expertos de la UNESCO subrayan adems que el grupo como conjunto debe tener la voluntad de ser identificado como pueblo o la conciencia de ser un pueblo como el elemento subjetivo clave comn a otras definiciones legales de pueblo. Este elemento subjetivo es considerado una condicin necesaria que falta en el caso de los judos israeles, que de forma predominante slo reconocen una nacin juda no una nacin israel, ni siquiera una nacin juda-israel. El Tribunal Supremo israel tambin se niega a reconocer la nacionalidad israel. Tal como lo plasma la Ley israel del retorno, la nacionalidad israel es una construccin extraterritorial que incluye a toda la poblacin juda del mundo, contraviniendo las normas del derecho internacional pblico referentes a la nacionalidad [10]

(e) Aparte de ser un crimen de guerra e infringir el derecho de autodeterminacin del pueblo originario de Palestina, la clase dirigente de Israel por medio de la destruccin sistemtica y deliberada de la sociedad palestina y de la transferencia forzosa de una mayora del pueblo palestino, considerado por dirigentes sionistas una condicin necesaria para establecer un Estado de mayora juda, no puede dar origen a un derecho de autodeterminacin para la comunidad de judos israeles, que actualmente forman una mayora en el Estado. Esto es acorde con el principio del derecho internacional de "ex injuria non oritur ius": ningn derecho puede derivar de la injusticia o de la comisin de un mal.

(f) Pero incluso si, pongamos por caso, ignoramos todo lo anterior, tendran los judos israeles como grupo derecho al derecho de autodeterminacin en Palestina? Entre otros factores morales y legales, puesto que el derecho de autodeterminacin implica en un extremo el derecho a separarse en un Estado independiente, no se puede aplicar a una comunidad colonial de colonos ya que inherentemente violara y entrara en conflicto con el derecho de autodeterminacin de la poblacin originaria.

Pero la realizacin de la autodeterminacin puede asumir una de muchas posibilidades en un espectro. Al fin y al cabo, los instrumentos internacionales, en particular la Declaracin de Principios del Derecho Internacional Concerniente a las Relaciones Amistosas y Cooperacin entre Estados, estipula que los modos de implementacin del derecho de autodeterminacin van ms all del derecho de secesin. La Declaracin estipula[11]:

El establecimiento de un Estado soberano e independiente, la libre asociacin o integracin dentro de un Estado independiente o la emergencia en cualquier otro estatus poltico libremente determinado por un pueblo constituyen modos de implementar el derecho de autodeterminacin por ese pueblo ....

Aunque no existe una diferencia universalmente aceptable entre autodeterminacin interna y externa puede ser instructivo investigar las diferencias entre ellas en el contexto del conflicto colonial en Palestina. La autodeterminacin interna conlleva en gran parte democracia participativa: el derecho a decidir la forma de gobierno y a elegir a gobernantes por parte de toda la poblacin de un Estado, as como el derecho de un grupo de poblacin dentro del Estado a participar en la toma de decisiones a nivel estatal. La autodeterminacin interna tambin puede significar el derecho a ejercer una autonoma cultural, lingstica, religiosa o poltica (territorial) dentro de los lmites del Estado existente.

Por otra parte, la autodeterminacin externa (que algunos describen como autodeterminacin plena) significa el derecho a decidir sobre el estatuto poltico de un pueblo y sobre su lugar en la comunidad internacional en relacin a otros Estados, incluyendo el derecho a separase del Estado existente del que es parte el grupo concernido, y a establecer un nuevo Estado independiente, segn van Praag.

En todos los casos, dado que la eleccin se deja al pueblo que tienen derecho a ejercer el derecho de autodeterminacin, no se puede acceder al derecho del grupo a la autodeterminacin y al mismo tiempo restringir este derecho para excluir la posibilidad de separacin en un Estado independiente. Incluso si dejamos de lado el extremo de la secesin, cualquier ejercicio de autodeterminacin por parte de los judos israeles en cualquier parte de la Palestina histrica que excluya a los palestinos originarios, ya sean ciudadanos que viven en esa parte o refugiados desarraigados de ella, no puede ser legal, ya que infringira el inalienable derecho de esta parte del pueblo palestino a la autodeterminacin; tampoco puede ser moral, ya que negara a aquellos palestinos sus derechos bsicos, incluyendo el derecho a la igualdad, el ms fundamental de todos los derechos en la Carta de Naciones Unidas y en las convenciones de derechos humanos.

(4) La Ley del retorno sionista y los derechos de los refugiados judos de Estados rabes y de otros Estados

En un Estado democrtico debe ser derogada la Ley del retorno y todas las dems leyes discriminatorias similares por ser una ley explcitamente racista que contraviene el derecho internacional y que ha desempeado un papel clave en el proyecto sionista de colonos y colonial.

Por lo que se refiere a los judos refugiados de los Estados rabes, segn el derecho internacional tienen derecho a los mismos derechos que los refugiados en cualquier parte del mundo, incluyendo a los palestinos: el derecho a la repatriacin y a reparaciones.

(5) Particularidades tnicas y culturales de los rabes palestinos y de los judos israeles

La identidad y particularidad cultural deberan ser alimentadas, y no simplemente toleradas por la sociedad y protegida por la ley. Durante siglos Palestina fue un frtil punto de encuentro de diversas civilizaciones y culturas que foment la comunicacin, el dilogo y la aculturacin entre ellas. Esta herencia, casi olvidada bajo la hegemona cultural del dominio sionista colonial, debe ser revivida, alimentad y celebrada con independencia de cualquier asimetra de poder en el nuevo Estado. Tambin tenemos que tener en cuenta que la poblacin juda israel, los judos mizrahi, tienen sus races culturales en la cultura rabe y en otras culturas de Oriente Medio.

Con independencia de los componentes vitales de la visin que hemos sealado, quiz la cuestin ms difcil a la que se enfrentan los defensores de un Estado es si nuestra visin es factible, si se puede llevar a cabo y en caso afirmativo, cmo. Muchos comentaristas y analistas, incluso entre quienes apoyan la solucin de un Estado, parecen estar obsesionados con una pregunta a este respecto: cmo se convence a los israeles de que acepten esta visin?

El vehculo: resistencia y solidaridad eficaces

Hay un problema bsico en la premisa asumida de esta pregunta, que una sociedad colonial puede o debera ser persuadida de renunciar a su dominacin racista y a sus privilegios coloniales. A lo largo de toda la historia del colonialismo los colonizados slo fueron capaces de acabar con su opresin por medio de una resistencia continua, ya fuera armada, civil o ambas, nunca por medio de ruegos, apaciguamientos o de cualquier otra forma de persuasin por medio del dilogo. Slo despus de alcanzar un terreno comn basado en la igualdad, en los derechos humanos universales y en el derecho internacional puede haber un dilogo y una reconciliacin genuinos. La experiencia de Sudfrica es una importante fuente de inspiracin a este respecto.

Adems de desarrollar y promover de manera efectiva una visin moralmente consecuente y convincente, organizar un estado democrtico alternativo implica fundamentalmente desarrollar una estrategia correspondiente de resistencia que tenga el objetivo de acabar con todas las formas de opresin sionista al tiempo que crea terrenos frtiles para las reconciliacin y coexistencia pacfica futuras basadas en una igualdad absoluta, en la justicia y en los derechos humanos. Esto es lo que yo denomino la des-sionizacin/descolonizacin tica de Palestina, un proceso que conlleva una des-dicotomizacin de las dos identidades principales implicadas en este conflicto colonial.

La reconciliacin moral entre comunidades en conflicto es imposible si se mantiene la esencia de la relacin opresiva entre ellas. Las identidades objetivamente contradictorias de opresor y oprimido no pueden encontrar un terreno moral intermedio. Mientras impere la relacin de opresin, los nicos resultados posibles son la coaccin, la sumisin y la injusticia. Por lo tanto, la reconciliacin y la coexistencia slo pueden ser resultado de la descolonizacin tica.

Qu forma de resistencia y de accin se necesitan para acercarnos a la realizacin de la solucin del Estado democrtico laico? Creo que hay tres pilares en los que se debe basar un movimiento dirigido por palestinos por un Estado democrtico:

El pilar palestino: El principal vehculo que puede llevar adelante este proceso debe ser un movimiento palestino unificado, democratizado y revolucionario que represente a los palestinos en todas partes, incluya a todos los partidos polticos sindicatos e instituciones de base, mantenga la visin democrtica del Estado y dirija a la resistencia en todas sus formas a lograrlo. Un movimiento palestino que mantenga la igualdad, los principios universales de moralidad y el derecho internacional es ms crucial que nunca (particularmente dada la desilusin que no deja de aumentar entre los palestinos respecto a la solucin de los dos Estados) el los tres segmentos del movimiento palestino: en el exilio, en los territorios palestinos ocupados en 1967 y dentro de Israel.

El movimiento del derecho al retorno, que representa al mayor grupo de palestinos, los refugiados, ha estado entre los ms fervientes defensores de la solucin de un Estado democrtico al darse cuenta de que el derecho al retorno y la solucin de los dos Estado son bsicamente incompatibles. En tres documentos histricos[12] publicados por destacadas instituciones, y entre ellos, dirigentes polticos e intelectuales, han adoptado en su mayor parte la consigna de un Estado para todos sus ciudadanos, que da crdito al enfoque y a los principios de la visin de un Estado. Recientes encuestas revelan[13] que incluso los palestinos en los territorios ocupados han estado expresando un apoyo cada vez mayor a un Estado a pesar del hecho de que ningn partido poltico lo est pidiendo.

Se necesita urgentemente volver a examinar de manera exhaustiva y crtica toda la estrategia palestina de resistencia para movilizar creativamente en la lucha a los palestinos de todos los sectores y puntos geogrficos. Para ello promover la resistencia civil, como la campaa por el boicot, la desinversin y sanciones [a Israel] o BDS, es una prioridad fundamental[14]

Para lograrlo hay que reconstruir completamente la OLP con una participacin masiva particularmente de los sindicatos democrticos de base; debe ser dirigida por una democracia sin restricciones que mantenga el principio de la representacin proporcional[15]

El pilar rabe: Cualquier lectura de la historia de la regin rabe nos dice que no se pueden mantener o desarrollar transformaciones en un parte sin la madurez de cultivar condiciones en el contexto que la rodea. Formar parte de la nacin rabe, con toda su importancia estratgica, es uno de los factores bsicos que ha librado a los palestinos del destino de los americanos originarios y de otras poblaciones aborgenes que fueron sometidas a un genocidio a gran estala en el nuevo mundo. Y aunque la mayora de los regmenes rabes son hoy autocrticos, despticos, no representan a sus propios pueblos y en su mayora depende de la proteccin occidental para sobrevivir, las masa rabes son ms conscientes de la lucha palestina y estn ms comprometidas con ella que nunca, como demostr la lluvia de apoyos (hay que reconocer que en su mayora emocional) durante la criminal guerra de agresin a Gaza de Israel.

El factor palestino es considerado en gran parte un factor interno, no slo en los pases que rodean a Palestina, sino tambin en pases rabes tan lejanos como Marruecos, Yemen y los Emiratos rabes Unidos. Con todo, la emergencia de un liderazgo palestino que defienda una solucin de un Estado democrtico tienen todas las posibilidades de movilizar un apoyo de las bases rabes ms amplio, que puede convertirse en una fuerza poltica que habr que tener en cuenta. El boicot a Israel y a las compaas que se considera que perpetan su opresin ya se est extendiendo por la mayor parte de todo el mundo rabe, si bien es cierto que sin una dirigencia organizada. Est desapareciendo rpidamente el llamado dividendo de paz con el que Israel ha contado desde Oslo sin conceder a cambio tierra o derecho alguno. Israel vuelve a ser considerado el enemigo estratgico de la nacin rabe y una entidad inherentemente beligerante y artificial cuya existencia como puesto de avanzada colonial y racista no puede ser tolerada o normalizada.

El pilar internacional: Al igual que en la lucha contra el apartheid sudafricano, es indispensable conectar la lucha por los derechos palestinos con movimientos sociales, sindicatos, organizaciones basadas en la fe, grupos acadmicos y culturales internacionales, entre otros organismos de la sociedad civil. Si los grupos de solidaridad de la sociedad civil internacional comprometidos con la campaa de BDS para aislar a Israel empezaron a emerger desde la Conferencia Mundial del Naciones Unidas contra el Racismo de Durban en 2001, ahora, cuatro aos despus de que se lanzara el llamamiento a BDS de la sociedad civil palestina, estos grupos estn empezando a tener el aspecto de y a actuar como un movimiento guiado por el llamamiento palestino y que est arraigando en varios pases, desde Sudfrica hasta Suecia y desde Australia a Canad, sin olvidar, por supuesto, Reino Unido.

Este movimiento resueltamente antiracista y diverso est guiado por los principios de inclusin, gradualidad, sostenibilidad, sensibilidad con el contexto y de la primaca del derecho internacional y de los derechos humanos. Y aunque Occidente sigue siendo el principal campo de batalla para esta resistencia no violenta debido a su abrumador poder econmico y poltico as como a su complicidad en la perpetuacin de la dominacin colonial y de apartheid de Israel, no se debera ignorar al resto del mundo. El movimiento de boicot debera llegar a China, India, Malasia, Sudfrica, Brasil y Rusia, entre otros Estados que buscan desafiar el monopolio de poder de Occidente. La influencia sionista sigue siendo significativamente menor en estos Estados que en Occidente. Adems, la sociedad civil sudafricana es hoy el ms comprometido partidario de la lucha palestina por el BDS.

Sin embargo, puede la campaa de BDS cambiar algo sobre el terreno dada la formidable influencia de Israel en el Congreso, en la Casa Blanca y, por extensin, en la Unin Europea? La todava joven campaa palestina de BDS, inspirada en la lucha contra el apartheid en Sudfrica, ya ha dado amplias muestras de que tiene posibilidades de unificar los movimientos de solidaridad palestino e internacional en una estrategia de resistencia que es moral, eficaz y sostenible. Slo en los ltimos aos muchos grupos, sindicatos e instituciones influyentes y de la corriente dominante han hecho caso al llamamiento palestino de BDS y han empezado a considerar o a aplicar diversas formas de presin eficaz a Israel.

Desde la guerra de Israel contra Gaza y durante ella la sociedad civil palestina ha permanecido ms unida que nunca en urgir a las personas de conciencia de todo el mundo que hagan a Israel responsable de sus crmenes tratndolo como se trat a la Sudfrica bajo el gobierno de apartheid. En respuesta, sindicatos, grupos acadmicos organizaciones basadas en la fe, partidos polticos y otros han adoptado campaas de BDS creativas, sensibles con el contexto y sostenibles, desde Sudfrica a Noruega, desde Australia a Canad, desde Gran Bretaa a Venezuela, e incluso desde la tribuna del Presidente de la Asamblea General de la ONU.

El terrorismo de Estado de Israel en Gaza, posible gracias al apoyo casi ilimitado de Estados Unidos y de los gobiernos occidentales en general, fue un catalizador clave para difundir y profundizar la campaa de BDS por todo el mundo, que indujo a los defensores de los derechos palestinos a sentir que finalmente ha llegado nuestro momento sudafricano. A nivel de grupos de base, Israel es ahora considerado en general un paria internacional que comete crmenes de guerra con impunidad y al que hay que hacer responsable segn el derecho internacional y los principios bsicos de derechos humanos.

Con cada logro del movimiento de BDS se hace ms corto el largo camino hacia la solucin de un Estado democrtico. Despus de todo, aunque el movimiento de BDS nunca ha adoptado una postura en el debate sobre uno o dos Estados, al ser un movimiento basado en los derechos, la nica solucin que puede dar cabida lgicamente a los tres derechos bsicos estipulados en el llamamiento de BDS es una solucin de un Estado democrtico. La difusin por todo el mundo del convincente mensaje de BDS est inspirando a nuevos sectores de la sociedad civil internacional a unirse a la lucha por los derechos palestinos; est despertando bastante eficazmente la conciencia del sistema de Israel de opresin en tres grados del pueblo palestino; e involuntariamente est convenciendo a muchos de que slo vale la pena luchar por un Estado unitario y democrtico.

Al hacer hincapi en que la igualdad de los seres humanos es su principio fundamental el Estado laico y democrtico promete acabar con las injusticias fundamentales que han asolado Palestina y, al mismo tiempo, trascender las dicotomas nacional y tnica que ahora hacen casi imposible imaginar la coexistencia tica en una Palestina descolonizada, basada en la igualdad, la justicia y la libertad.

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Notas:

Este artculo es una contribucin al Proyecto de Reimaginar la Sociedad de Zcommunications.

[1] Basado en dos ponencias, la primera en la Conferencia internacional sobre las soluciones de uno y dos Estados para Palestina/Israel, Boston, 28-29 marzo de 2009, patrocinada por el Instituto de Investigacin Transrabe (TARI, en sus siglas en ingls) y el Centro para el estudio de la guerra y sus consecuencias sociales de la Universidad de Massachusetts, Boston; y el segundo para la conferencia titulada Israel/Palestina: Trazar modelos de Estado y caminos hacia la paz, Toronto, 22-24 de junio de 2009, patrocinada por la Universidad de Queen y la Universidad York, Canad.

[2] Paulo Freire, Pedagogy of the Oppressed. New York: Continuum Books, 1993 [traduccin al castellano, Pedagoga de la educacin].

[3] Incluso informes de derechos humanos publicados por el Departamento de Estado estadounidense han condenado la discriminacin institucional, legal y social de Israel hacia los palestinos originarios. Vase, por ejemplo, el informe de 2008: http://www.state. gov/g/drl/ rls/hrrpt/ 2008/nea/ 119117.htm

[4] http://electronicin tifada.net/ v2/article9134. shtml

[5] http://www.unpo. org/content/ view/446/ 83/

*N. de la t.: El colonialismo de agua salada se refiere a la ocupacin de tierras y territorios de pueblos indgenas, nativos o aborgenes en frica, Asia y el Caribe, que estaban fsicamente separados de sus potencias coloniales por mares y ocanos.

[6] Amy Maguire, Law Protecting Rights: Restoring the law of self-determination in the neo-colonial world. En Law Text Culture, Volume 12, N 1. 2008. http://ro.uow. edu.au/cgi/ viewcontent. cgi?article= 1002&context=ltc

[7] Conferencia de expertos de la UNESCO, ibid.

[8] http://www.tamilnat ion.org/selfdete rmination/ 98unesco. htm

[9] http://www.unpo. org/downloads/ THE%20IMPLEMENTA TION%20OF% 20THE%20RIGHT% 20TO%20SELF. pdf

[10] Para ms informacin al respecto, vase: United against Apartheid, Colonialism and Occupation - Dignity and Justice for the Palestinian People. Palestinian Civil Society Strategic Position Paper. Octubre de 2008. http://bdsmovement. net/files/ English-BNC_ Position_ Paper-Durban_ Review.pdf

[11] http://www.whatconv ention.org/ en/conv/0703. htm

[12] La Constitucin Democrtica (2007): http://www.adalah. org/eng/democrat ic_constitution- e.pdf; la Declaracin de Haifa (2007): http://www.mada- research. org/archive/ haifaenglish. pdf; la Visin Futura (2006):http://www.adalah. org/newsletter/ eng/dec06/ tasawor-mostaqba li.pdf

[13] http://electronicin tifada.net/ v2/article10497. shtml

[14] www.BDSmovement. net

[15] Para ms informacin al respecto, vase: http://www.palestin e-studies. org/journals. aspx?id=6804&jid=1&href=fulltext

http://www.zcommuni cations.org/ znet/viewArticle /22158



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