Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2009

Cual es la causa del golpe hondureo

Vicen Navarro
El Plural


Varios medios de informacin en Espaa han reproducido los argumentos dados por los propios golpistas hondureos para explicar el golpe de estado en aquel pas. Tales medios han sealado que el Presidente Zelaya haba violado la Constitucin, convocando ilegalmente un referndum para perpetuarse en el poder. Se acepta as, la explicacin dada por los golpistas, que sealan que la expulsin del Presidente Zelaya ocurri para impedir que ste convocara un referndum a fin de alargar su mandato. Un ejemplo de ello es el reportaje del corresponsal de El Pas en Tegucigalpa, que indicaba que Zelaya fue derrotado y expulsado el 28 se junio pasado, despus de intentar organizar un referndum para abrir la va a la reeleccin, que haba sido declarada ilegal por las instancias judiciales (04.08.09). Segn tal reportaje, el golpe tena por objetivo, pues, evitar que Zelaya se perpetuara en el poder.

Esta explicacin ha aparecido en los cinco diarios de mayor tiraje del pas. De todos ellos, La Vanguardia ha sido el peridico que ha promovido con ms intensidad esta explicacin. Su corresponsal en Amrica Latina ha entrevistado nada menos que a Romeo Vsquez, General que realiz el golpe militar, el cual niega en la entrevista que lo que ocurri en Honduras hubiera sido un golpe militar pues la detencin y expulsin del Presidente responda a principios constitucionales. El entrevistador, el Sr. Ibarz, de cuyos reportajes habl ya en otro artculo (Las falsedades sobre Honduras, Pblico, 23.07.09) tambin entrevist al Cardenal de Honduras, el Sr. Rodrguez Maradiaga, que aleg los mismos argumentos. Por cierto, ninguno de los dirigentes del movimiento en defensa del Presidente Zelaya ha sido entrevistado por La Vanguardia.

La causa principal del golpe, sin embargo, no fue impedir que Zelaya se perpetuara en el poder. El mal llamado referndum (en realidad fue una encuesta popular gestionada por el Instituto Nacional de Estadstica) no hablaba de la reeleccin del Presidente. En tal encuesta se consultaba a la poblacin si sta crea aconsejable que se eligiera a una Asamblea Constituyente que permitiera cambiar la Constitucin. Y ah est el meollo de la cuestin. Lo que motivo el golpe fue el deseo de la oligarqua hondurea de mantener intacta la Constitucin instaurada por la ltima dictadura militar. Tal Constitucin otorga gran nmero de privilegios a la oligarqua del pas, incluyendo a las fuerzas armadas y a sus aliados en EE.UU. Eran estos privilegios los que la oligarqua y sus fuerzas armadas queran mantener a toda costa. Exista el temor, entre la oligarqua, de que una nueva Constitucin pudiese, por ejemplo, pedir la eliminacin de bases militares extranjeras en territorio hondureo. Hoy, el Pentgono de EE.UU. tiene una base militar en Honduras, la nica existente en Centroamrica, una regin de gran importancia estratgica para las fuerzas armadas de EE.UU. stas y las fuerzas armadas hondureas eran conscientes del intento de los progresistas hondureos de cerrar la base, una base que ha sido el centro de actividades militares y represivas llevadas a cabo por las fuerzas militares estadounidenses en toda la regin. Las fuerzas armadas hondureas y sus aliados estadounidenses no desean cambios en la situacin actual. De ah que una de las primeras condiciones que puso el nuevo gobierno golpista al Presidente de Costa Rica (Sr. scar Arias) en su mediacin fue precisamente que no se cambiara la Constitucin.

Las fuerzas progresistas hondureas queran, tambin, el enjuiciamiento de los militares que aterrorizaron a la poblacin durante la horrible dictadura que se estableci con el apoyo del Gobierno Federal de EE.UU. Tambin pedan que (como en Espaa) se encontraran a los desaparecidos durante la dictadura y periodos posteriores, en actos de represin poltica, cuando miles de hondureos y ciudadanos de otros pases de Centroamrica fueron asesinados debido a su defensa de la libertad y de los derechos civiles y sindicales de las clases populares. El Presidente Zelaya haba aprobado el inicio de tal investigacin.

La respuesta de EE.UU.

En EE.UU. la administracin Obama est dividida sobre como responder a esta situacin. El Partido Republicano apoya a los golpistas y sus argumentos son semejantes a los propuestos por el corresponsal de La Vanguardia, el Sr. Ibarz. El Sr. Zelaya segn ellos- no es ya el Presidente de Honduras, pues, ha sido sustituido por un nuevo gobierno que es el legal. Es interesante sealar que hace setenta aos, La Vanguardia (llamada entonces La Vanguardia Espaola), propiedad de la familia God (que apoy el golpe militar del General Franco en 1936 y la enormemente represiva dictadura que estableci), promovi argumentos legitimadores del golpe militar espaol, utilizando argumentos casi idnticos a los que su corresponsal utiliza ahora para apoyar a los golpistas hondureos. En Espaa, el gobierno del Frente Popular, en 1936, haba violado -segn los golpistas- la Constitucin espaola. Se sublevaban segn ellos- para defender la legalidad.

Este apoyo al nuevo gobierno golpista hondureo aparece tambin entre sectores conservadores del Partido Demcrata. La Administracin Obama, sin embargo, considera al Presidente Zelaya como el Presidente legal de Honduras. Este reconocimiento es un paso positivo y marca una distancia con administraciones anteriores. Ni que decir tiene que adoptar una postura distinta habra significado enfrentarse a la gran mayora de gobiernos de Amrica Latina, as como a la opinin mundial. Ahora bien, la va de la mediacin, propuesta por la Administracin Obama y por la OEA, y dirigida por el Presidente de Costa Rica, scar Arias, ha abierto la posibilidad de que el Presidente Zelaya vuelva a Honduras como Presidente y a la vez se cancele el intento de cambio de la Constitucin. El proceso de mediacin, al reconocer a los golpistas, sentndolos en la mesa de mediacin al mismo nivel que al gobierno legtimo de Honduras, dio gran poder de veto a los golpistas con lo cual, si se elimina cualquier intento de cambio de la Constitucin, se habr conseguido lo que los golpistas deseaban, es decir que no se cambie la Constitucin. De ah el gran riesgo que supone el proceso de mediacin, promovido por la Administracin Obama, y liderado por el Presidente de Costa Rica. Tal proceso puede conseguir lo que los golpistas deseaban. De ser as, el proceso habr alentado a que se produzcan otros golpes de estado en Amrica Latina, pues mostrar que dar golpes de estado es rentable, al conseguirse a travs del golpe lo que no se puede obtener a travs de las urnas.

Una ltima observacin. El argumento de evitar que dirigentes polticos de Amrica Latina se perpeten en el poder se utiliza constantemente para intentar parar los intentos de aquellos presidentes latinoamericanos, democrticamente elegidos, de cambiar el sistema electoral permitindoles presentarse de nuevo, convirtiendo sus sistemas electorales en sistemas semejantes a los sistemas europeos. En la mayora de pases europeos no existen lmites en el mandato del Presidente. En Catalua, el Presidente Pujol gobern durante 23 aos y el Presidente Erlander en Suecia, tambin, 23 aos, sin que los sistemas electorales cataln o sueco pudieran considerarse dictatoriales, pues siguieron las reglas del proceso democrtico. El hecho de que los candidatos puedan ser elegidos tantas veces como el electorado desee, no convierte el proceso en dictatorial. Que un proceso sea democrtico o no depende del proceso electoral en si y sobre todo de la pluralidad de partidos y opiniones existentes en el proceso electoral sin limitaciones en la presentacin de alternativas. Y es ah donde el centro del anlisis debiera fijarse y no en que sea o no el mismo candidato el que se presente. El sistema electoral bipartidista, no proporcional, que existe en muchos pases de Amrica Latina, limita enormemente las posibilidades democrticas de aquellos pases, lo cual se debe, no al nmero de veces que los Presidentes pueden presentarse de nuevo a las elecciones, sino a la escasa representatividad proporcional de sus sistemas electorales y limitada posibilidad de participacin popular en sus sistema poltico. Fijarse en lo primero (la posibilidad de repetir mandato), ignorando lo segundo (la escasa diversidad de sensibilidades polticas y limitada participacin ciudadana), es el punto flaco de la mayora de crticas a la mal llamada perpetuacin en el poder, argumentacin que se hace en nombre de la defensa del sistema democrtico.

Vicen Navarro es Catedrtico de Polticas Pblicas. Universidad Pompeu Fabra, y Profesor de Policy Studies and Public Policy. The Johns Hopkins University



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