Portada :: Economa :: Especial "El capitalismo cruje"
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-08-2009

La "salida" capitalista a la bancarrota capitalista

Jorge Altamira
Argenpress


En la reciente zafra de balances trimestrales, una mayora de industrias norteamericanas ha revelado ganancias mayores a las esperadas. En medio de la crisis mundial, el "enigma" tiene mucho de parecido a los supervit comerciales que registran numerosas naciones "emergentes" que, sin embargo, estn exportando menos: ocurre que importan mucho menos an.

As, las empresas en cuestin tambin venden muchsimo menos, como resultado de la crisis, pero sus ganancias derivan de un recorte furioso (textual de los diarios) de costos. Aunque han "ahorrado" fuerte mediante la reduccin, tambin drstica, de sus inventarios, la fuente principal de los mayores beneficios ha sido una mayor tasa de explotacin de la fuerza de trabajo. Aunque la crisis se acenta, los accionistas cobran sus dividendos. De todos modos, no todo son rosas: la reduccin del valor de la fuerza de trabajo lleva, en determinado punto, a la deflacin; uno, como consecuencia de la cada del consumo; dos, como consecuencia de la mayor competencia que provoca el mayor rendimiento de la fuerza de trabajo en relacin con el capital utilizado. La deflacin implica la mayor generalizacin de la crisis. La historia de las crisis capitalistas demuestra que el punto de partida de una recuperacin pasa por la revalorizacin de la fuerza de trabajo (el precio de la canasta familiar cae ms que el salario) y por la desvalorizacin del capital (un capital ms barato eleva el porcentaje de la ganancia sobre la inversin). Pero para llegar a esto habr que atravesar an una fase de catstrofes econmicas y polticas.

La presin para reducir el valor de la fuerza de trabajo explica la velocidad del incremento de la desocupacin en los Estados Unidos en el primer semestre del ao. Segn la mayor parte de los expertos supera a la cada que experiment la produccin. La resultante ha sido una fenomenal intensificacin del trabajo del personal que sigui ocupado. Otro aspecto es la reduccin directa de los salarios, o la reduccin de la jornada laboral acompaada por una reduccin mayor de los sueldos. La cifra oficial de desempleo en Estados Unidos es de 9,5% de la poblacin activa, unos veinte millones de trabajadores, pero cuando se aade a las personas que han dejado de buscar trabajo, a las que estn obligadas a trabajar menos (6%) y a la poblacin carcelaria -el porcentaje se eleva a los veinte puntos, o sea a cuarenta millones de desempleados. Recientemente, las cmaras empresariales rechazaron la decisin de los estados de elevar el salario mnimo de 5,25 a 7,0 dlares la hora, con el argumento de que no podran soportar ese mayor costo. Otro elemento fundamental es el recorte en los aportes patronales a la cobertura de salud, que forma parte del llamado "costo laboral"; el nmero de personas sin proteccin mdica ha crecido en forma impresionante. Un ejemplo brutal de la reduccin del precio de la fuerza de trabajo se observa en el caso de la industria automotriz, donde los salarios fueron recortados un 70% y la cobertura de salud en cerca de la mitad. Como ocurriera en la primera fase de la crisis del "30, los trabajadores no han opuesto una resistencia significativa a este desplome, sorprendidos por la magnitud de la catstrofe y por la completa traicin de las burocracias sindicales y polticas.

A la tendencia generalizada a la reduccin de los salarios y contribuciones complementarias, se ha sumado una tendencia a arrebatar conquistas significativas de los trabajadores. La violencia de algunas acciones de los trabajadores, en Francia, ha sido la respuesta a un enorme fraude laboral, pues las patronales no han querido pagar las indemnizaciones por despidos amparndose en disposiciones de la Unin Europea, que eran desconocidas por los trabajadores, en contraposicin a la antigua legislacin nacional. En Espaa acaba de producirse una suerte de "ruptura" entre el gobierno y las cmaras patronales, como consecuencia del reclamo de stas para reducir o simplemente anular la indemnizacin por despido. La desocupacin espaola es la ms alta del oeste de Europa. La voracidad de los explotadores de todo el Estado espaol parece no tener lmites, pues casi la mitad de los empleados se encuentran precarizados y no tienen derechos indemnizatorios. Rodrguez Zapatero se ver obligado a fijar un subsidio para este sector del proletariado. En Gran Bretaa hay una crisis similar, pues el partido Conservador sostiene que la salida a la crisis pasa por una purga sin contemplaciones.

Esta tendencia patronal ha sido recogida por la Organizacin Internacional del Trabajo, que en su reciente reunin (a la que asisti la Presidenta K) impuls la llamada flexiseguridad, que consiste en abolir la indemnizacin por despido a cambio de un curso de capacitacin para nuevos empleos. Los "expertos" de la OIT parecen creer que la bancarrota capitalista es producto de la "disfuncionalidad" de los trabajadores, no del capital. Si se observa con un poco de cuidado se comprueba que, ochenta aos mediante, las patronales siguen siendo tan deflacionarias como en los aos "30 o que el keynesianismo (limitacin del capital por medio de la intervencin del Estado) es una receta para perodos de "prosperidad" aunque, en este caso, sin casi limitaciones para los capitalistas.

La "moda" que impera en el mundo capitalista es, hoy, lo que en Argentina llamamos Repro, o sea la suspensin con salarios reducidos, que el Estado (no la patronal) paga en una proporcin sustancial. Los gobiernos se jactan que, de este modo, "preservan" la relacin laboral; en realidad se trata de una forma de evadir la indemnizacin por despido, como lo prueba el hecho de que los contratados no reciben este "beneficio".

Otra forma de evadir las indemnizaciones es lo que ocurre en Mahle o Massuh, donde el cambio de dueo no habilita al pago de indemnizaciones por antigedad, o se disimula ese cambio (promesa de devolver la empresa) para evitar el pago de indemnizaciones y el peligro de que se desconozca la antigedad en el futuro.

Las burocracias sindicales colaboran, en todos los pases, con este despojo a los trabajadores. Naturalmente, esto recin comienza. No est dicha la ltima palabra, ni la penltima siquiera.


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter