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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2009

La poltica exterior de Colombia en la relacin con Estados Unidos y Amrica Latina

Medfilo Medina
Razn pblica / Colombia Plural


En medio de la confrontacin con los vecinos, Colombia subordina su poltica exterior a su conflicto interno y a las polticas de Estados Unidos. Recuerdos inquietantes de Laureano Gmez, de los orgenes del Plan Colombia y de un reciente documento del Pentgono sobre la base area de Palanquero.

En el ojo del huracn

Est de nuevo Colombia en el ojo del huracn en las relaciones con los pases vecinos. Es claro que la tempestad no se desprendi de un cielo sereno. En el prrafo final de un texto de anlisis de la confrontacin colombo-venezolana a propsito del caso Granda (13 de diciembre de 2004 - 18 de febrero de 2005) publicado en 2005, anot: Los motivos y situaciones objetivas que dieron lugar a la crisis estn en pie. Una de las hiptesis que se ha esbozado a propsito del conflicto interno colombiano es la de su regionalizacin. Esta posibilidad est cargada de peligros para la preservacin de la paz, al menos en los pases andinos[1].

Era una reaccin escptica frente a las declaraciones optimistas y de renovado afecto de los presidentes Uribe y Chvez, expresadas con ocasin de la visita del 18 de febrero de 2005 que el primero realiz a Venezuela. Dijo entonces el anfitrin: Hemos decidido dar la vuelta a la pgina. Venezuela es una nacin que lucha contra el terrorismo cualquiera que sea su rostro, disfrcese como se disfrace, vstase como se vista. Respondi el visitante: No vea la hora de venir, pues el dilogo entre hermanos hay que mantenerlo y profundizarlo[2]. Desde entonces hasta ahora se han registrado cuatro episodios de crisis entre los dos pases.

Por otra parte, el ataque del las Fuerzas Armadas colombianas al campamento de Ral Reyes en territorio ecuatoriano el 1 de marzo de 2008 abri el frente de conflicto con Ecuador. La hostilidad entre los dos pases se ha mantenido y en la actualidad se ha incrementado peligrosamente.

El convenio para el uso de las bases militares colombianas que reemplazarn las funciones estratgicas que cumpla para el Pentgono la base de Manta en Ecuador ha implicado un escalamiento del conflicto en toda la regin y una ampliacin geogrfica de su influencia. Michelle Bachelet y Luiz Incio Lula da Silva han pedido la convocatoria del Consejo de Defensa Suramericano, rgano de defensa de UNASUR. Se pide al presidente Uribe explicar en ese escenario los alcances del acuerdo de cooperacin militar con E.U. El gobierno colombiano ha expresado su intencin de no asistir a la reunin de UNASUR que tendr lugar el 10 de agosto y en la cual asumir Ecuador para el prximo perodo la presidencia rotativa del organismo.

La continuidad a manotazos

Si se miran los distintos episodios que azarosamente van acotando el curso de la poltica exterior de Colombia, y si se tiene en cuenta su renuncia a considerar la visin internacional de los vecinos, se tiene la impresin de estar ante una poltica jalonada a manotazos. Ms all de esa percepcin no injustificada, es posible advertir tambin una lnea de continuidad, al menos durante el ltimo decenio. Los dos elementos principales que caracterizan esa poltica son: (1) La inextricable asociacin del curso exterior con la guerra interna contra la subversin, y (2) El alineamiento incondicional con la visin y las maneras como los Estados Unidos desarrollan sus intereses estratgicos en la regin y en el mundo. En este punto es pertinente una digresin. Para cualquier pas es cierto que la poltica exterior est vinculada a la interna. Pero ello no quiere decir que esa relacin se haga con el privilegio asimtrico de un solo factor: el militar, como es el caso de Colombia.

Tambin se va articulando cierta continuidad en la manera de reaccionar de los pases que se sienten afectados por la poltica de seguridad de Colombia. No huelga al respecto recordar que con motivo de la firma del Plan Colombia en el ao 2000, los gobiernos de los pases que tienen fronteras con Colombia expresaron su preocupacin an cuando el mapa poltico de la regin se diferenciaba notablemente del actual. El Plan Colombia no figuraba con antelacin en la agenda de la cumbre de pases suramericanos que inici sus deliberaciones el 31 de agosto de 2000. Sin embargo se le hizo objeto de controversia en dicha asamblea realizada en Brasilia.

En aquella ocasin dijo Fujimori: Per en su momento ha sido uno de los pases en alertar del riesgo que significa introducir o tomar acciones de armas contra las guerrillas por un monto de tres mil millones de dlares[3]. Gustavo Noboa, que tan obsecuente se mostr con los norteamericanos, acot: El Plan Colombia tiene muy preocupada a Amrica, y con razn[4]. El canciller brasileo Luis Felipe Lampreia seal: El conflicto en Colombia es la ms seria amenaza a la seguridad nacional brasilea[5].

El establecimiento de la base de Manta en Ecuador y el Plan Colombia se inscribieron en la bsqueda por parte de los Estados Unidos de bases que llenaran el gran vaco que haba dejado el retiro del Comando Sur de la Zona del Canal en Panam. Hoy Manta no va ms, pero la presencia militar gringa se refuerza en Colombia.

El recuerdo de una pesadilla

Por el detrimento de la soberana nacional, el gobierno de la Seguridad Democrtica slo resulta comparable al de Laureano Gmez a comienzos de los aos cincuenta del siglo XX. Recurdese que no obstante que en Amrica Latina reinaba el alineamiento junto a los Estados Unidos en el esquema planetario de la Guerra Fra, Colombia fue el nico pas de Latinoamrica que envi tropas a la aventura norteamericana de Corea. De acuerdo con el decreto del 26 de diciembre de 1950 fueron despachados a Corea, la Fragata Almirate Padilla y un batalln de infantera. As Colombia result, como anota la historiadora rusa I.G. Ilina, tomando parte en una guerra contra un pas separado por el Ocano Pacfico y con el cual jams haba tenido conflicto alguno.

En aquella coyuntura enseoreada por el Gran Burundm Burund, Colombia y Estados Unidos firmaron el Pacto militar Bilateral el 17 de abril de 1952. El gobierno conservador no present el pacto a la aprobacin del Congreso no obstante que el poder legislativo estaba integrado exclusivamente por miembros del partido de gobierno. Tan vergonzoso era el pacto que su texto no se publicara en Colombia sino hasta 1960, ocho aos despus de firmado.

Hay un elemento que completa el sentido de la alusin a la poltica exterior de Laureano Gmez. Aquel borrascoso caudillo cargaba el estigma de su militancia a favor del Eje en vsperas de la Segunda Guerra Mundial y en los primeros aos de esta. Era una cuerda ms de la cual tiraba el Departamento de Estado para mantener a Gmez en sus manos. Las convenientes filtraciones de la CIA en nuestros das con respecto a supuestos nexos del Presidente Uribe o sus familiares, o la lectura de un reciente reportaje del embajador Frechette, me llevan a hacer memoria de las vulnerabilidades de Laureano y a admitir la importancia que pueden tener en los procesos polticos las circunstancias personales de un mandatario.

Despus de firmado el acuerdo de cooperacin militar con los Estados Unidos, tanto el Presidente Uribe como el canciller Jaime Bermdez y el comandante de las Fuerzas Armadas, general Fredy Padilla de Len, han abundado en declaraciones sobre el respeto que estara incorporado en el documento hacia la soberana de otros Estados. Dijo el presidente Uribe: Estos acuerdos nunca tienen por objeto crear condiciones de agredir a terceros Estados. Esto est excluido en el texto, en los acuerdos que lo enmarcan y en la prctica colombiana[6].

An suponiendo sinceridad en esas palabras, surge la pregunta: Estn las autoridades colombianas en condiciones de responder por las acciones del personal norteamericano, cubierto por la inmunidad en los tratados? Y la alusin a la prctica colombiana, puede resultar convincente a los venezolanos despus del secuestro de Granda en Caracas, y a los ecuatorianos despus de la violacin de su territorio por parte de Colombia en el ataque al campamento de Reyes?

Quiz tiene ms sentido atender a las fuentes norteamericanas sobre el tema. En un documento elaborado en abril de 2009 por el Comando Areo para la Movilidad (AMC) de la Fuerza Area de EE.UU. se pueden leer apartes a cual ms preocupantes: Recientemente el Comando Sur se ha comenzado a interesarse en establecer un punto para ejecutar operaciones de movilidad () El Comando Sur ha identificado a Palanquero, Colombia, como una localidad de cooperacin en seguridad (CSL por su sigla en ingls, la forma como EE.UU. denomina las bases en otros pases)[7].

Pertenecen al mismo documento los siguientes apartes: Incluir a Suramrica en la estrategia de ruta global logra dos objetivos: ayuda a materializar nuestra estrategia de compromiso en la regin y asiste con la movilidad en la ruta hacia frica. Hasta hace poco, las preocupaciones en seguridad en Suramrica se enfocaban slo en antidrogas. Y el cumplimiento de esa misin no requera el uso estratgico del transporte areo. Hasta que el Comando Sur establezca un teatro de operaciones ms robusto, Palanquero debe ser suficiente para el alcance en movilidad area[8].

Cabe preguntarse: A quin creern los vecinos, al canciller Bermdez o a los estrategas del Comando Areo para la Movilidad, que preside el general Arthur J. Lichte? El precandidato liberal y ex ministro de Defensa Rafael Pardo sabe muy bien de qu habla cuando dijo en estos das: Entregar territorio a fuerzas de otro pas para vigilar vecinos es una poltica exterior equivocada. Seguramente se va a desarrollar en ms amplio debate sobre la lnea de peligro que est trazando la poltica exterior de la Seguridad Democrtica.

Notas de pie de pgina

[1] Medfilo Medina, Colombia - Venezuela: una crisis sintomtica, Nmero, Bogot, 46 octubre - noviembre 2005, pg. 80

[2] El Tiempo, Bogot, 16 de febrero de 2005, pg. 1-3

[3] El Tiempo, Bogota, 26 de agosto de 2000 p. 1-12

[4] El Tiempo, 1 de septiembre de 2000, p.1

[5] Ibid.

[6] El Tiempo, 24 de julio de 2009, pg. 1-3

[7] Base de Palanquero, cada vez ms interesante para Estados Unidos, El Tiempo, 31 de mayo de 2009

[8] Ibid.



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