Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-08-2009

Honduras, Venezuela, Colombia y el Gobierno espaol

Pedro M De Palacio
Rebelin


No hace falta ser inteligente para advertir que la recomposicin de los movimientos revolucionarios en Amrica Latina y la llegada de algunos de ellos al Gobierno (Si llegaron al Poder es debatible dependiendo del caso concreto. En cualquier caso en un primer momento llegaron al Gobierno, posteriormente podramos decir que alguno o algunos a partir de ah han conquistado el Poder, y en ningn caso de forma total) ha tenido como consecuencia directa el que la estrategia imperial liderada por los EEUU y las subordinadas oligarquas locales hayan apostado por lgicas golpistas ante la imposibilidad de derrotarles una vez llegados al Gobierno incluso dentro de los marcos de las democracias representativas bajo la hegemona de las estructuras burguesas (Capital financiero, industrial, medios de comunicacin, desigualdad de oportunidades en los procesos electorales, control de los poderes del Estado, etc.). Se podra decir que la Contra nicaragense fue el ltimo gran despliegue en este sentido en la ltima mitad del s.XX, y que finaliz con la restauracin de los poderes tradicionales en el pas, un saldo de unos 40.000 muertos a manos de una Contra organizada por EEUU con la omisin del conjunto de Occidente, ahogamiento de la economa a pesar de los logros del Gobierno sandinista, etc. No me olvido de Cuba, por supuesto, pero de sta hay que decir que con todas las dificultades del mundo de momento ha resistido durante dcadas la ofensiva imperial y sobrevivio al s. XX y hoy en da con sus limitaciones en todos los sentidos continua luchando y apoyando a los movimientos revolucionarios de Amrica Latina.

Ejemplos actuales de la estrategia comentada son el golpe de Estado en Venezuela en el ao 2002 (Dirigido por EE.UU, aplaudido por todo occidente por debajo de la mesa, y con la prensa espaola liderada por el Grupo PRISA directamente implicada en el proceso golpista desde su poder meditico -ejemplo la editorial de El Pas el da siguiente del golpe en donde es justificado por activa y por pasiva-), los intentos de desestabilizacin de Ecuador, las intentonas golpistas en Bolivia junto con los intentos de desmembrar el pas cumpliendo la estrategia imperial (En donde por cierto, de nuevo, las empresas espaolas han sido partcipes de los hechos, y en donde de nuevo el Grupo PRISA ha cumplido un papel importante en esta estrategia siendo uno de los grupos de comunicacin que daba voz a dicha estrategia por su poder comunicativo en el pas), el intento de amao de las elecciones en El Salvador y Nicaragua, etctera, y finalmente el golpe de estado en Honduras diseado desde una base militar de EE.UU y sabido por el embajador de este pas un mes antes, adems de la posterior cobertura al nuevo rgimen del pas (Cobertura no basada en las palabras de cara a lavar la cara ante la opinin pblica mundial, sino a los hechos concretos de la poltica internacional).

Honduras ha sido histricamente una plataforma de intervencin sobre Amrica Latina por parte de los poderes hegemnicos a travs de la tecnologa, el dinero, recursos militares, formacin militar, un ejrcito totalmente infiltrado, etctera, y es de dnde se planificaron y de dnde partieron intervenciones agresivas como la contra contra la Nicaragua sandinista que caus miles de muertos, contra El Salvador, etc.

Por lo tanto si haba un lugar con posibilidad de triunfar un movimiento as en estos momentos era en Honduras por pura lgica. Y eso que el Presidente tampoco es un revolucionario desde una concepcin tradicional, pero tampoco lo era Jacobo Arbenz, con el que hay bastantes similitudes, la cuestin est en que reformas mnimas en un pas como Honduras pueden ser revolucionarias, y lo que es mucho ms importante y determinante, la activacin de movimientos sociales desde la base.

Creo que de ah es de dnde se debe partir. Y a continuacin seguir porque el ejrcito no acta slo, ni mucho menos hace esto por iniciativa propia, empezando porque es un ejrcito totalmente infiltrado. Y consecuentemente sucede que a nivel internacional se estn diciendo unas cosas y por debajo de la mesa se estn haciendo otras.
Por otra parte lo que han hecho es fcil de ver. La burguesa hondurea local e internacional -fundamental este ltimo aspecto-, el ejrcito infiltrado, los congresistas, etctera han ilustrado cul es la posicin de los poderes superiores, porque su accin slo est pudiendo subrevivir si desde ah se sigue trabajando en la misma direccin, y sobretodo cul es su grado de aguante sobre lo que ha sucedido y en el futuro prximo.

Claro que esto no son los aos 50, y la OEA tiene influencias internas diferentes que la han obligado a hacer determinados movimientos, al menos a nivel superficial pero que han sido relativamente importantes para deslegitimar internacionalmente el golpe. Pero en esta fase las posiciones de EEUU y Europa no han ayudado en absoluto, al contrario, ya que en los primeros momentos la restitucin de la legalidad pasaba por un posicionamiento claro de EE.UU -fundamentalmente- y de Europa contra el nuevo rgimen, por la sencilla razn de que son precisamente ellos los que tienen el principal poder para cambiar la posicin interna de los golpistas en su conjunto, empezando por la propia estructura econmica del pas que est directamente conectada con los centros de poder mundiales y no durara un mes en pie si estos quisieran. Y esto por no comentar la presencia militar de los EE.UU en el pas antes, durante y despus del golpe.

Desde una ptima ms global del conflicto latinoamericano lo ocurrido en Honduras es obvio que debilita el frente anti imperialista que se est creando, debilita al ALBA, supone un soplo de aire fresco al Imperio (En maysculas, es decir, no ya al Estado de EEUU como elemento central que garantiza su continuidad, sino a la estructura real que sustente a ste, es decir, el capital transnacional fundamentalmente con sede en Washington pero tambin al europeo, del cual el que tiene sede en Espaa tiene una considerable importancia). Pero a nadie se le escapa que adems de ser una agresin directa a Honduras, a los movimientos sociales y la propia ciudadana del pas -especialmente los ms pobres-, el Imperio afronta esto como una posicin regional y de forma especial en su lucha contra el Gobierno de Venezuela, ya que ste tiene un papel protagonista en los nuevos vientos que soplan en la regin, empezando por sus posicionamientos polticos de estrategia regional como por sus ingentes recursos energticos, los cuales son fundamentales para el funcionamiento del sistema a nivel global y los cuales hasta la fecha haban estado bajo severo control de los EE.UU y las transnacionales occidentales.

En este sentido lo que est pasando en Colombia est directamente relacionado con Venezuela, evidenciando una nueva apuesta por tensionar la poltica regional y activar nuevos resortes de poder que dificulten o impidan el asentamiento del frente anti imperialista en los pases que actualmente los sustentan y en los que se puedan sumar (Per, etc.). Colombia es ni ms ni menos que la Israel de EE.UU en Amrica Latina, utilizndola como plataforma militar en la regin, adems de explotarla econmicamente de forma brutal a travs del Tratado de Libre Comercio, controlando de forma indirecta su ejrcito y tambin de forma indirecta la promocin del paramilitarismo en la regin, apoyando y financiando un rgimen poltico que de democrtico no tiene nada, en el cual hacer sindicalismo y la muerte est muy relacionado, en el que los movimientos polticos de base estn perseguidos y cuyos protagonistas en muchas ocasiones mueren, en donde han muerto en las ltimas dcadas varios candidatos presidenciales opositores al rgimen, en donde el paramilitarismo, el narcotrfico el Gobierno hay una conexin absoluta demostrada, en donde segn informes internacionales ms del 90% de la violaciones de derechos humanos los cometen entre el ejrcito y los paramilitares, etc.

Por todo esto que comento es especialmente relevante el posicionamiento del Gobierno espaol, del PSOE, a travs de la seora Fernndez de la Vega, a favor de instalar ms bases de EEUU en Colombia, ya que implica un posicionamiento claro tanto a nivel gubernamental como del PSOE en el conflicto, ya que dichas bases son una extensin, una vuelta de tuerca, de la estrategia comentada, que en definitiva tiene como objetivo ahogar los movimientos sociales de izquierdas y volver a aduearse de los recursos naturales de la regin -del petroleo, s, pero tambin del agua-. Y es ms relevante an porque a pesar de que el PSOE siempre ha tenido una poltica de cobertura al capital espaol en la regin (Concretamente en Colombia el BSCH, el BBVA tienen grandes inversiones e influencia, y el Grupo PRISA es un baluarte comunicacional) ha solido tener de cara a la opinin pblica posicionamientos ms disimulados que el PP, al que nunca le ha importado posicionarse pblicamente con este tipo de lineas duras en los conflictos. Asistimos en toda regla a una clara internacionalizacin del conflicto, a una alianza a toda luz tanto econmica como poltica de los poderes occidentales para intervenir en la regin que slo traers ms muerte, ms miseria, ms tragedias, etc.

Y no, no vale con que la historia los vaya a juzgar, que eso pasa siempre. Es hora de solidarizarnos con nuestros hermanos latinoamericanos, con los movimientos polticos y sociales que van a hacer frente a una situacin larvada de hace tiempo pero que se va a recrudecer, y en nuestro mbito denunciar las posiciones de nuestros Gobiernos.

Pedro M De Palacio es militante del PCE e IU y autor de la bitcora "La escarpada subida".


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter