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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-08-2009

La vulnerabilidad energtica de la Unin Europea: EEUU, una amenaza creciente?

Gloria Teresita Almaguer
Cubadebate


Por razones conocidas, frica constituye la principal zona de influencia de una parte importante de los Estados miembros de la Unin Europea y en consecuencia del bloque en general. Sin embargo, irrespetando estos coloniales y cuasi sagrados vnculos, EEUU mira hoy hacia esos territorios -como a todo el mundo- desde su voracidad imperial, dando muestras de un creciente inters en la regin y subregiones especficas del continente, lo que pudiera estar generando un cierto conflicto de influencias con el liderazgo comunitario obligndole a fortalecer su posicin y tomar medidas al respecto.

Con una mirada crtica y desde una perspectiva histrica, el presente trabajo analiza las principales motivaciones de EEUU al impulsar este acercamiento con el objetivo de demostrar, que no existen grandes diferencias entre uno y otro imperialismo, dgase el europeo y el estadounidense.

1 De los inicios de la historia

EEUU fortalece hoy sus vnculos con frica, sin embargo, se trata de una relacin de larga data. Un estudio realizado en el 2004 por el Centro de Estudios de frica y Medio Oriente de La Habana (CEAMO), apuntaba a que en 1957 el imperialismo estadounidense elaboraba sus primeras polticas[1] hacia el continente africano. Accin comprensible si se toma en consideracin dos hechos notorios, significativamente relacionados con la cuestin:

Primero , el proceso de descolonizacin que se desarrollaba desde el ao 1945[2] promovido por la entonces recin creada Organizacin de Naciones Unidas[3]. En frica, solo 2 pases gozaban de independencia, Etiopa y Liberia.

Segundo , el que fuera precisamente en 1957 cuando se rubricaran los Tratados de Roma que dieron lugar a la Comunidad Econmica Europea, (CEE); el nuevo actor internacional que dej institucionalizadas en sus documentos constitutivos sus pretensiones colonialistas en el rea. Importante recordar que la entonces CEE se form a partir de la unin de 6 Estados, entre ellos 5 de las principales potencias coloniales que dominaron frica: Alemania, Blgica, Francia, Italia y Pases Bajos.

Lgicamente, EEUU deba garantizar su presencia en la rica y entonces prometedora regin, an cuando se viese obligado a reconocer el predominio europeo; y lo hizo en el propio 1957, durante la presidencia de D. Eisenhower -1952 a 1961-. De entonces a la fecha, 9 direcciones estadounidenses, incluyendo la recin concluida de G. W. Bush han mantenido una contradictoria relacin con frica, en la que, ms all de los colores polticos, ha primado siempre el inters imperialista estratgico -y tambin especfico- de los grupos de poder, en cualquiera de las esferas de intercambio e invariablemente en detrimento de los pueblos africanos.

Es esta la razn por la cual dos de las cuestiones en las que EEUU ha mostrado mayor dinamismo dentro de los vnculos resultan la actividad inversionista y el comercio. Segn refiere el africanista cubano David Gonzlez, Eisenhower propuso canalizar multilateralmente la ayuda al frica a travs de la ONU, pero las ex metrpolis europeas no estuvieron de acuerdo[4]. Durante su Gobierno, en 1957, el vicepresidente R. Nixon realiz una emblemtica visita al continente que incluy 8 pases[5].

Ms tarde R. Kennedy -1961 a 1963-, defendiendo la poltica de fortalecer la -supuesta- ayuda como estmulo al crecimiento del movimiento inversionistas y las relaciones comerciales bilaterales, aument los prstamos y subsidios e inici las inversiones directas e indirectas de envergadura. Una estrategia que dados los enormes gastos militares generados por la guerra contra Viet Nam, L. Johnson -1963 a 1969- y R. Nixon -1969 a 1974- debieron dejar a un lado, aunque no totalmente: si bien limitaron los montos de la pretendida cooperacin, impulsaron las inversiones y el comercio, principalmente en Angola, Mozambique y Sudfrica, an a pesar de que en 1973 Nigeria ya haba desplazado a Sudfrica como primer socio comercial de EEUU en la regin[6].

Fue precisamente J. Carter -1977 1981- con su controvertido Gobierno, el primero de los presidentes estadounidenses que visitara frica, especficamente a Liberia y a Nigeria. Nada casual si se relacionan dos hechos importantes: el primero, durante su mandato, Carter debi afrontar la grave crisis que conmocion al mundo y particularmente a EEUU en la dcada de los 70[7], para lo cual identific como una de las prioridades de su gobierno, el establecimiento de un programa energtico destinado a reducir la dependencia estadounidense del petrleo forneo cosa que logr potenciando el sector privado. El segundo, desde hace varios aos Nigeria constituye el mayor productor de petrleo del continente africano. Conjuntamente Carter intent mantener la presunta cooperacin con frica, objetivo que no logr cumplir dada la situacin interna que se vio obligado a enfrentar.

Una historia que continu con el Gobierno de Ronald Reagan, y la presencia en l de George H. Bush, en calidad de Vicepresidente, y que tuvo una segunda etapa con el inicio de la dinasta presidencial Bush. Segn analistas, fue precisamente Bush padre, en representacin de la petrocracia texana, quien dise y puso en ejercicio toda una nueva estrategia petrolfera.

Estrategia que luego sera reforzada por William Clinton, indicando con ello que cuando se trata de salvaguardar los intereses y la defensa del gran capital trasnacionalizado e imperialista la cuestin trasciende los colores polticos. As, el controvertido Presidente demcrata, agudiz su atencin hacia frica, que ya se vislumbraba como otro importante polo de fuentes energticas, esencialmente petrleo -pero tambin gas-. Y es que fue precisamente en la poca en que terminaba esta administracin -que gobern de 1993 a 2001-, cuando se produjo el descubrimiento de grandes reservas petroleras en la zona del Golfo de Guinea, las que se sumaron a las ya conocidas.

En consecuencia, en 1998, desde un filantrpico discurso, William Clinton se convirti en el segundo presidente de los EEUU que visit frica Subsahariana en dos grandes giras, consideradas en su momento sin precedentes.

Pero adems se preocup por comenzar un proceso de institucionalizacin de las relaciones con el rea, destacndose en ese orden, la Ley de Comercio y Desarrollo aprobada en el 2000 que inclua el Acta de Crecimiento y Oportunidad Africanos (AGOA), y la Asociacin Comercial entre Estados Unidos y la Cuenca del Caribe (CBTPA). Ley que en su opinin representaba Un pago inicial en lo que esperamos ser una relacin econmica perdurable con frica, y la renovacin del compromiso de inyectar nuestra energa a la oportunidad econmica de la Cuenca del Caribe; el primer proyecto de ley comercial que el Congreso aprobaba en sus seis aos de Gobierno, y en ms de una dcada, sin que hubiese sido necesario el beneficio del fast track o va rpida[8], demostrando la importancia estratgica del asunto.

2. Por qu frica? De la historia reciente, la era Bush II

Por su parte, G. W. Bush y su Gobierno reconocieron abiertamente este renovado inters hacia la regin: la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos de Amrica, emitida por la Casa Blanca el 20 de septiembre de 2002 hizo pblico e institucionaliz dicho inters, vinculado, entre otros aspectos y esencialmente, a la cuestin de la denominada seguridad energtica.

Ya a inicios del 2001, el entonces vicepresidente, Richard Cheney, reconoca lo crtico de la situacin: Sean cuales sean nuestras esperanzas de desarrollar fuentes alternativas y conservar energa, en realidad los combustibles basados en el petrleo cubren virtualmente el 100% de nuestras necesidades de transporte, y una porcin abrumadora de nuestros requisitos de electricidad. En el futuro, y durante aos, esto seguir siendo cierto.

Sabemos que en las prximas dos dcadas la demanda de petrleo por parte de nuestro pas crecer un tercio. Sin embargo, ahora producimos menos petrleo -el 39% menos- que en 1970. Compensamos la diferencia con importaciones, confiando cada vez ms en la afabilidad de los proveedores extranjeros. Cun dependientes nos hemos vuelto? durante el embargo petrolero rabe de los aos 70, el 36% de nuestro petrleo vena del extranjero. Hoy, es el 56% y esa cifra aumenta constantemente. Segn la tendencia actual se estima que alcanzar el 64% en menos de dos dcadas[9].

En cuanto al gas natural: para 2020, nuestra demanda aumentar en dos tercios. (). Y la demanda total de energa elctrica se espera que aumente un 43% en los prximos 20 aos[10].

A su vez, Cheney informaba acerca de la nueva estrategia energtica nacional, entonces en proceso de preparacin. Un documento altamente esclarecedor en el ejercicio de anlisis de las vandlicas acciones que el Gobierno estadounidense perpetrara poco tiempo despus, dgase guerra contra Afganistn e Irak. Presentado en el mes de mayo de 2001 bajo el ttulo de Poltica Energtica Nacional[11], el Informe fue preparado por un muy selecto conjunto, el llamado Grupo de Desarrollo de la Poltica Energtica Nacional -NEPDG, por sus siglas en ingls-, integrado por 14 miembros encabezados por el propio Cheney y 7 Secretarios gubernamentales; entre ellos, Colin L. Powell, Donald L. Evans y Spencer Abraham, entonces al frente de los ministerios de Estado, Comercio y Energa, respectivamente.

As, el documento, ampliando las declaraciones adelantadas por Cheney, ratific la gravedad de la situacin energtica que enfrenta el Imperio y la urgencia de encontrar soluciones a mediano y largo plazos. Las cifras, reveladoras, tienen un elemento muy a su favor: el anlisis de la cuestin se desarrolla desde una visin prospectiva con miras hacia el 2020.

De acuerdo al Informe, El frica Subsahariana tiene el 7% de las reservas mundiales de petrleo y cuenta con el 11% de la produccin mundial. Junto con Amrica Latina[12], el frica Occidental se espera que sea una de las fuentes de ms rpido crecimiento de petrleo y gas para el mercado americano. (). En el ao 2000, Nigeria export un promedio de 900.000 barriles de petrleo por da a los Estados Unidos, de su produccin total de 2,1 millones de barriles de petrleo por da. Nigeria, en colaboracin con el sector privado, se ha fijado ambiciosos objetivos de produccin tan altos como 5 millones de barriles diarios durante la prxima dcada. Angola, con la participacin de EEUU y las empresas petroleras internacionales, es tambin una fuente importante de abastecimiento.

En el 2000, export a Estados Unidos 300 000 barriles diarios de petrleo de su produccin de 750 000 barriles (al da), y se cree que tienen el potencial de duplicar sus exportaciones en los prximos diez aos. Otros importantes exportadores a los Estados Unidos incluyeron a Gabn y al Congo-Brazzaville [13].

Como resultado, el Grupo NEPD recomend dar un nuevo impulso a la relacin EEUU-frica profundizando los lazos bilaterales y multilaterales para promover una participacin ms activa en el comercio de petrleo y gas, as como en inversiones y operaciones, y garantizar la diversificacin geogrfica de los suministradores.

Y es que, con una reserva petrolera que representa slo alrededor del 3% de las mundiales, una produccin que significa el 9,8% de todo el petrleo que se obtiene a escala planetaria y un consumo que supera el 25% de dicha produccin, el acceso y control de nuevas fuentes del llamado oro negro -manteniendo y fortaleciendo a la vez su posicin en las actuales-, constituye un problema de alta prioridad para el Gobierno estadounidense, que lo ha convertido en un importante pilar de sus dos Estrategias de Seguridad, tanto la de 2002, como la del 2006.

En el ao 2002 la Estrategia de Seguridad Nacional, converta en Ley esta idea, Debe mejorarse la seguridad energtica. Fortaleceremos nuestra propia seguridad energtica y la prosperidad compartida de la economa mundial colaborando con nuestros aliados, socios comerciales y productores de energa. Todo lo cual tiene una explicacin muy evidente si se analiza en cifras.

Dos aos despus, en mayo de 2004, un Informe de Spencer Abraham, entonces secretario de Recursos Energticos, aseguraba que: Los estimados ms recientes de la Administracin de Informacin Energtica (EIA) presentan de manera muy clara los futuros retos en materia de energa para Estados Unidos. (..) se estima que el consumo total de energa aumentar de 98.000 billones de unidades trmicas britnicas (Btu) en 2002, a 136.000 billones de Btu en 2025. Debido al crecimiento lento de la produccin nacional de energa, se estima que las importaciones netas aumentarn en 2025 desde una cuarta parte de la demanda estadounidense, hasta sobrepasar una tercera parte de esa demanda.

Las importaciones de petrleo representan una gran porcin de la energa importada, y se espera que la Organizacin de Pases Exportadores de Petrleo (OPEP) sea la fuente principal de abastecimiento marginal para cubrir la demanda incrementada de petrleo. Para 2025, se espera que la produccin de la OPEP llegue a cerca del doble, y el crecimiento estimado de la demanda apunta a un precio mundial de 27 dlares por barril en dlares constantes de 2002.

Suponiendo un aumento de alrededor del 3% anual del producto interno bruto en el mismo perodo, la demanda total de petrleo en EEUU podra crecer de alrededor de 20 millones a 28 millones de barriles diarios. Como resultado, las importaciones netas de petrleo podran aumentar del 53% a un 70% por ciento, () se estima que los productos refinados representarn una porcin cada vez mayor de estas importaciones, para llegar a un estimado del 20% del total de las importaciones netas de petrleo en 2025.

Si bien la produccin norteamericana puede suministrar actualmente la mayor parte del gas natural que necesita Estados Unidos, la tendencia aqu es tambin que una porcin mayor del gas se importe desde fuera del Hemisferio Occidental. Incluso con un aumento acelerado de la eficiencia energtica, Estados Unidos todava depender enormemente de las importaciones de energa para satisfacer futuras necesidades de consumo[14].

En este contexto, Cyril L. Obi, coordinador de un programa de estudios africanos en el Instituto Nrdico de Suecia, apuntaba en el 2007 que Del Delta del Nger procede gran parte del petrleo producido en la subregin y supone un 8,5% de las importaciones petrolferas de EEUU () el petrleo procedente de frica Occidental y Central supone un 15% de las importaciones de EEUU y se espera que representen un 25% en el 2020″[15]. En consecuencia no resulta sorprendente la afirmacin de S. Abraham, La energa procedente de frica desempea un papel cada vez ms importante en la seguridad energtica estadounidense[16].

A su vez, de acuerdo con Obi, los denominados por los medios de comunicacin nuevos Estados del Golfo, estn en el centro de las iniciativas estadounidenses para diversificar los suministros petrolferos de Oriente Prximo y garantizar un suministro estable de petrleo y gas. () Los intereses petrolferos de Washington se centran en grandes productores como Nigeria, Angola, Argelia, Gabn y los nuevos Estados petroleros en auge como Chad, Guinea Ecuatorial y Santo Tom y Prncipe[17].

Pero adems con una importante garanta poltica: exceptuando a Angola, Argelia y Nigeria, el resto de los productores africanos no son miembros de la OPEP -los primeros incorporados en 2007-, organizacin a la que desde hace ya mucho tiempo Estados Unidos trata de boicotear. Entendible el atractivo si se conoce que esta condicin les exime de la necesidad de acordar precios, es decir los convierte en muy manipulables.

En consecuencia, frica fue sentenciada. La Estrategia de Seguridad Nacional de 2002 no dej dudas al respecto, Vamos a trabajar con otros pases para que el continente africano viva en libertad, paz, y creciente prosperidad. Junto con nuestros aliados europeos, debemos contribuir a fortalecer a frica, a sus Estados frgiles. () La formacin de coaliciones, la voluntad de cooperacin y las medidas de seguridad son clave para enfrentar estos nuevos retos[18].

Para lograrlo, en el 2006 la entonces Secretaria de Estado adjunta para Asuntos Africanos Jendayi E. Frazer afirmaba: Estados Unidos seguir respaldando las instituciones fundamentales de la democracia, a saber: una prensa libre, un poder judicial independiente, un sistema financiero firme y partidos polticos activos. En los prximos dos aos una de las prioridades ser la consolidacin de la infraestructura electoral[19], el objetivo? el Apoyo a la propagacin de la libertad poltica en frica[20].

Un ao despus, en el 2007, Washington anunci la creacin del Mando Militar Estadounidense para frica, AFRICOM; en ingls, el frica Command, USAFRICOM. Un proyecto que presentado como parte de la llamada y falaz proteccin humanitaria en la guerra global anti terrorismo, constituye realmente un nuevo instrumento del Gobierno de EEUU para asegurar su presencia, una muestra de lo que pudiera ser considerado como una nueva Guerra Fra contra quienes identifica como sus competidores, en este caso en el continente africano, esencialmente la propia UE y China, pero tambin India y Rusia[21].

El objetivo?, el mismo, asegurar una mayor cuota de poder poltico y econmico de EEUU en el rea, y particularmente sobre los recursos energticos. El cerco fue cerrado.

Una historia que condensada por Eduardo Galeano en un ejemplo con esa forma tan sagaz que tiene de decir, En 1978 se descubri petrleo en el Sur del Sudn. Siete aos despus, se sabe que las reservas llegan a ms del doble, y la mayor cantidad yace al oeste del pas, en la regin de Darfur. All ha ocurrido recientemente, y sigue ocurriendo, otra matanza. Muchos campesinos negros, dos millones segn algunas estimaciones, han huido o han sucumbido, por bala, cuchillo o hambre, al paso de las milicias rabes que el gobierno respalda con tanques y helicpteros. Esta guerra se disfraza de conflicto tnico y religioso entre los pastores rabes, islmicos, y los labriegos negros, cristianos y animistas. Pero ocurre que las aldeas incendiadas y los cultivos arrasados estaban donde ahora empiezan a estar las torres petroleras que perforan la tierra[22].

3 Y el nuevo Gobierno de EEUU? Y Obama?

Ya quedan pocas dudas acerca de cuales sern los verdaderos caminos que seguir el nuevo Gobierno de EEUU en su estrategia de poltica exterior, al menos en sus relaciones con el Sur geopoltico. La primera seal lleg con la designacin de Hillary Clinton al frente de esta gestin; luego vendran otras, tambin muy reveladoras.

Hoy existe un estrecho margen para especulacin y lo que resulta an peor para la esperanza de que se produzca un cambio realmente significativo. Y es que ms all de las posibles intenciones personales del presidente Obama, ha quedado muy claro que los grandes intereses a los que realmente representa no le dejaran adelantar mucho en esa direccin.

Al menos con frica los hechos apuntan hacia esta conclusin. As, Obama despert grandes ilusiones en ese continente, en el que fueron muchas las manifestaciones de jbilo de quienes vieron en l, ms que al estadounidense, a un descendiente de los otrora salvajemente maltratados y saqueados pueblos africanos, algo as como el inicio de una real reivindicacin de la raza negra en los sempiternos racistas Estados Unidos de Norteamrica.

Pero cmo puede explicar el actual Gobierno de EEUU que asumir una nueva posicin respecto a frica si mantiene iguales posiciones que su predecesor? As, el Gobierno de Barack Obama no dud en mantener las condenas a la Repblica de Zimbabwe, acompandolas adems de expresiones altamente injerencistas del embajador en ese pas, James D. McGee quien en una entrevista concedida el pasado 23 de marzo, declar: EEUU simplemente no va a levantar esas sanciones. Tenemos sanciones individuales y tenemos sanciones contra instituciones estatales. Ambos tipos de sanciones estn ah por una razn (), porque ciertas personas y entidades han estado utilizando el pas para su propio enriquecimiento. Lo que los Estados Unidos estn buscando, es una nueva constitucin en Zimbabwe en un plazo de 18 meses y una nueva eleccin dentro de 24 meses. Esa es la clave -elecciones libres y justas en Zimbabwe en el plazo de 24 meses[23].

A esto smesele la biografa poltica del recin nombrado secretario de Estado Adjunto para Asuntos Africanos, Johnnie Carson. De la raza negra como su predecesora -Jendayi E. Frazer-, Carson se incorpor a la labor de asuntos exteriores en la dcada del 70, acumulando ms de 37 aos de servicio, lo que le ha llevado a trabajar bajo el mandato de varias presidencias, entre ellas la de R. Ronald Reagan, la dinasta Bush, y la de William Clinton. Por sus resultados, ha sido acreedor de varios premios superiores de Honor del Departamento de Estado y de un Premio al Servicio Meritorio otorgado por la ex secretaria de Estado Madeleine Albright.

Con estos antecedentes, qu pueden esperar los pueblos africanos de su gestin futura? Seguramente muy poco de lo que resulta necesario para revertir la posicin imperialista y depredadora que ha asumido siempre EEUU con los empobrecidos pueblos del Sur, de los cuales los africanos se encuentran muy lejos de ser la excepcin.

CONCLUSIONES

En resumen, para la Unin Europea la creciente presencia de EEUU en frica constituye indudablemente una amenaza devenida reto, mucho ms ahora que esta regin ha sido identificada como uno de los pilares sobre los cuales el bloque comunitario ha proyectado sustentar su seguridad energtica.

Podr su liderazgo revertir este impulso? Obviamente se trata de una de las clsicas contradicciones inter-imperialista que podra terminar con un, tambin muy clsico, reparto de zonas de influencia.

Para frica, condenada hace mucho tiempo a padecer el peso de la voracidad de los poderes imperiales, el riesgo es muy grave, y las consecuencias impredecibles. La nica solucin ante tan acuciante panorama sera el triunfo de un nuevo orden internacional, tarea compleja pero no imposible, America Latina representa hoy lo que pudiera ser el epicentro de estos posibles cambios, el reto se encuentra en saberlos conducir y en vencer.

[1] Vase Gonzlez D. Opciones histricas en la formulacin de polticas norteamericanas para el frica. En : CEAMO, volumen 14, nmero 1; 2004. CEAMO, La Habana, Cuba; pp. 7-19.

[2] Ao en el cual segn datos del propio organismo, 750 millones de personas -casi una tercera parte de la poblacin mundial de aquel momento- se encontraba en condicin de coloniaje.

[3] Esencialmente a travs de la Carta de las Naciones Unidas, rubricada el 26 de junio de 1945; en especial el Capitulo XI, Declaracin Relativa a Territorios no Autnomos, artculos 73 y 74. Al constatar lentitud en el proceso de descolonizacin, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba en 1960 la Declaracin sobre la Concesin de la Independencia a los pases y pueblos coloniales, Resolucin 1514 (XV). En 1962 estableci el Comit Especial de los 24″ o Comit de Descolonizacin. Sitio WEB: www.un.org

[4] Gonzlez D. :Opus Cit.; pgina 13.

[5] Ibidem

[6] Ibidem

[7] Relacionado con la desaceleracin econmica que sufri la propia economa estadounidense desde fines de la dcada del 60 y las medidas de ajuste -suspensin unilateral de la convertibilidad del oro; devaluacin del dlar en un 10%- y su principal impacto, el fin del sistema monetario de Bretton Woods, sumado a la crisis energtica de 1973 vinculada a la Guerra del Yom Kipur y a la de 1979 como resultado directo de la revolucin iran.

[8] Ross S. W. El Presidente Clinton firma Ley de Comercio con frica y el Caribe. Mayo de 2000. Sitio WEB: usembassy.state.gov

[9] Cheney, R. Discurso pronunciado ante la Reunin Anual de la Associated Press. Lunes, 30 de abril de 2001, Toronto, Canad. Sitio WEB: www.usa.gov

[10] Ibidem

[11] NEPDG: Nacional Energy Policy. Report of the National Energy Policy Development Group, May 2001. Sitio WEB: www.usa.gov

[12] Importante y peligrosa esta mencin.

[13] Ibidem

[14] Abraham, S. La Poltica Energtica Nacional de Estados Unidos y la seguridad energtica mundial. Spencer Abraham era Secretario de Recursos Energticos de Estados Unidos. Revista Perspectivas Econmicas, mayo 2004.

[15] Obi C. Elecciones en Nigeria Petrolear la democracia? Revista Poltica Exterior, nmero 117; mayo/junio 2007.

[16] Abraham, S. Opus Cit.

[17] Obi, C. Opus Cit.

[18] The White House, Wahington, The Nacional Security Strategy of the United States of America September 2002.

[19]Frazer, J. Asuntos Africanos. Sitio WEB:http://usinfo.state.gov

[20] Ibidem

[21] Vese Garca C., D. La creacin del AFRICOM y los objetivos de la poltica de EEUU hacia frica: gobernanza, contraterrorismo, contrainsurgencia y seguridad energtica (ARI). ARI N 53/2007 - 10/05/2007. Sitio WEB: Real Instituo Elcano

[22] Galeano E. Las guerras no mienten. Y las del agua que ya estn ocurriendo, 2005. Sitio WEB: www.voltairenet.org

[23] Corey, Ch. Sanctions Will Remain on Zimbabwe, U.S. Ambassador Say. Sitio WEB:http://usinfo.state.gov/af/



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