Portada :: Ecologa social
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-08-2009

El costo ambiental de un desarrollo arcaico
La amazonia brasilea en el umbral de una nueva era

Marina Silva
Informe-Dipl

La Amazonia brasilea se encuentra en una situacin lmite. El gobierno de Luiz Incio Lula da Silva debe decidir si desea liderar la transicin hacia nuevos parmetros de desarrollo global o prefiere continuar avalando la sobreexplotacin de los activos sociales y ambientales en beneficio de una minora.


Varios estudios recientes han expuesto diferentes facetas del modelo econmico arcaico y predatorio que todava predomina en la Amazonia brasilea. A pesar de los esfuerzos realizados en los ltimos aos por el gobierno federal, las administraciones estatales y municipales, y la sociedad civil lo que dio como resultado una reduccin continua de los ndices de deforestacin desde 2005, el hecho es que el 17% del bosque tropical brasileo ya ha sido consumido; y los mecanismos y prcticas que destruyen la biodiversidad, perjudican los servicios ambientales (1), generan conflictos sociales, empobrecen la cultura, marginan poblaciones, agravan el calentamiento global y comprometen la imagen de Brasil, continan vigentes.

La edicin de junio de 2009 de la revista Science (2) incluye un estudio sobre el tema, firmado por investigadores del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (Imazon), que bautiza este modelo como boom-colapso, en alusin al efecto sube y baja que caracteriza la economa de la regin: grandes ganancias financieras para un pequeo grupo al principio, seguidos de prdidas y perjuicios para la sociedad en general.

Los investigadores constataron que, en el corto plazo, mejoran los indicadores socioeconmicos, como por ejemplo el ndice de Desarrollo Humano (IDH). Sin embargo, los beneficios duran alrededor de una dcada y media, agotndose cuando se terminan la explotacin de madera y la productividad de la ganadera. En ese momento, entonces, los municipios pasan a presentar ndices de calidad de vida parecidos a los del perodo anterior a la deforestacin, con una diferencia fundamental: perdieron la oportunidad de hacer un uso adecuado de los activos naturales y de crear una economa sostenible con una distribucin de la renta ms ecunime. Sumado a eso, heredan suelos degradados, desempleo, concentracin agraria, xodo rural, miseria urbana y, por supuesto, el fin de los bosques y de los recursos naturales disponibles.

El ao pasado se publicaron asimismo otros importantes trabajos realizados por Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) que describen las prcticas deletreas de poderosos grupos empresariales y sus negocios globales, lo que caus un fuerte impacto en la opinin pblica.

En octubre de 2008, la ONG Reprter Brasil redact una lista de las empresas establecidas en San Pablo que se benefician con el avance predatorio de la actividad agropecuaria y maderera ilegal sobre el bosque, adems de mantener relaciones comerciales con propietarios e inversores rurales que explotan el trabajo esclavo. La divulgacin del trabajo, titulado Conexiones sustentables San Pablo-Amazonia: quin se beneficia con la destruccin de la Amazonia (3), dio como resultado la firma de tres pactos empresariales para el control de las cadenas productivas de la madera, la ganadera y la soja oriundas de la Amazonia.

La organizacin Amigos de la Tierra-Amazonia Brasilea public, en abril de 2008, el informe La hora de la cuenta Ganadera, Amazonia y coyuntura (4), en el que explica que la Amazonia se consolid como una importante regin productora de carne debido a la instalacin de megafrigorficos, financiados con recursos pblicos subsidiados por el Banco Nacional de Desarrollo Econmico y Social (BNDES) de Brasil del orden de los 6.000 millones de reales en 2008, un rcord histrico. De ese monto, casi nada se destin al aumento de la productividad y la recuperacin de tierras degradadas o abandonadas. El informe muestra incluso que uno de los factores centrales para la viabilidad de la ganadera en las principales regiones productoras de la Amazonia es la invasin y la posesin ilegal de tierras pblicas, acompaada de deforestacin irregular.

A comienzos de este mes, Greenpeace Brasil divulg por su parte, despus de tres aos de estudios, el informe La farra del buey (5). All, la organizacin ambientalista revela que la destruccin de la Amazonia se debe mayoritariamente al sector ganadero, responsable de una de cada ocho hectreas de bosques tropicales destruidas en el planeta. Ese trabajo analiza las fuertes inversiones gubernamentales destinadas a ese sector, con el objetivo de consolidar el liderazgo de Brasil en la exportacin de carne bovina y duplicar su participacin para alcanzar los dos tercios del mercado mundial de aqu a 2018. El informe hace tambin una lista de varias empresas nacionales e internacionales que se abastecen de productos de esa cadena productiva ilegal y antitica, y acusa al BNDES de contribuir a la devastacin ambiental, en la medida en que financia a los frigorficos sin exigir contrapartidas ambientales.

La novedad que introdujo el estudio de Greenpeace fue su sociedad con el Ministerio Pblico Federal para iniciar acciones civiles pblicas en el Estado de Par contra los frigorficos y las redes de venta minorista citados en el texto. La medida gener diferentes reacciones: grandes cadenas minoristas, como Wal-Mart, Carrefour y Po de Acar, suspendieron las compras a los frigorficos involucrados, exigiendo a los proveedores trazabilidad y garantas socioambientales confiables para los productos provenientes de la Amazonia. Las entidades ruralistas ya intentaron descalificar el estudio e intimidar a sus autores con procesos judiciales, en lugar de adoptar tcnicas productivas sustentables que favorezcan la ganancia de productividad, trazabilidad y recuperacin de las reas degradadas.

A pesar de las evidencias recabadas en los estudios citados y de importantes resultados alcanzados en el mbito del Programa de Prevencin y Control de la Deforestacin en la Amazonia, la ideologa y las fuerzas que sustentan el modelo predatorio continan en plena forma debido, especialmente, a la postura equivocada de algunos sectores del gobierno federal y del Congreso Nacional. Teniendo en cuenta las urgencias de nuestro tiempo sintetizadas por la confluencia del agravamiento del calentamiento global y la situacin dramtica de las poblaciones pobres en todo el planeta la persistencia de un patrn de desarrollo arcaico en Brasil pas clave para iniciar el viraje necesario hacia un modelo de base sustentable es muy preocupante.

Desde los ministerios que definen polticas vitales para la Amazonia llegan discursos y medidas que aumentan esa preocupacin, al converger en el desmantelamiento de la legislacin ambiental y la defensa de facilidades econmicas para sectores que especulan con tierras en la regin (6), y al negarse a asimilar mtodos que eviten nuevas deforestaciones. Esos sectores fueron premiados recientemente con una regularizacin agraria que distribuy ms de 60 millones de hectreas de tierras pblicas, buena parte de ellas a personas y grupos que las invadieron y promovieron su deforestacin a gran escala. O sea, las autoridades responsables de las polticas de desarrollo tratan a los bosques como un obstculo y no como un beneficio para la nueva economa del siglo XXI.

 

La voz del pueblo

 

Tal postura, no obstante, est siendo confrontada por las constantes alertas tanto de respetados formadores de opinin como de la propia sociedad. En una investigacin realizada por el Instituto DataFolha en mayo pasado, el 96% de la poblacin brasilea defendi la legislacin ambiental y dio un mensaje claro a los productores rurales: pide respetar los lmites establecidos por la ley para la proteccin de bosques, ros, suelos y biodiversidad (7). Ya no se acepta la justificacin de la produccin de alimentos a costa de la destruccin ambiental.

Se ha llegado as, a un umbral. El gobierno brasileo necesita hacer una eleccin clara: liderar una transicin que convierta a Brasil en una referencia mundial en la bsqueda de nuevos parmetros de desarrollo, o seguir siendo fiador del pasado, garantizando sobrevida a una concepcin de mundo ya superada, que se basa en otorgar privilegios y permitir la sobreexplotacin de los activos sociales y ambientales para usufructo de algunos pocos, sin medir las consecuencias.

La investigacin de Datafolha mostr que los brasileos quieren empleo, renta y acceso a bienes de consumo, pero no a cualquier precio. Quieren tambin seguridad ambiental, compromiso tico y visin a largo plazo para crear hoy las condiciones para un salto civilizatorio indeclinable.

En la Amazonia ese dilema se plantea de varias maneras. La explotacin ganadera y maderera irregular es slo uno de los aspectos. Otro, de igual importancia, es la puesta en marcha de obras de infraestructura. El conocimiento acumulado sobre las debilidades del bioma amaznico recomienda cuidados especiales en ese tipo de proyectos, comenzando por el imprescindible proceso de licenciamiento ambiental, hecho en forma y tiempo adecuados. Frente a eso, las maniobras para evitar o flexibilizar los procedimientos exigidos por la legislacin con el objetivo de acelerar la aprobacin de las obras, como se intenta, por ejemplo, con la ruta BR 319, son inaceptables. La historia ensea que, realizadas en discrepancia con las contingencias ambientales, esas obras son inductoras de procesos econmicos y sociales que pueden redundar en verdaderas catstrofes sociales, culturales, ecolgicas y econmicas en toda el rea de influencia del emprendimiento, en vez de generar los beneficios esperados.

Brasil vive un momento crucial, que exige, para que sea posible prosperar, elecciones valientes en pos de un cambio de rumbo y de patrones. Las alternativas ya existen, tienen fuerte base tecnolgica, una concepcin poltica e institucional innovadora y sectores de punta dispuestos a superar sus lmites adoptndolas. Se trata de un desafo que no es slo de los brasileos. Se impone a toda la comunidad global. Evidentemente, el pas que detenta un patrimonio tan significativo como la Amazonia tiene una misin especial que cumplir.

Una misin domesticadora, en trminos del siglo XXI. Si antes, en la historia de la humanidad, domesticar significaba dominar, sojuzgar e imponer, hoy quiere decir tener la capacidad de reinventar la civilizacin, sumando el ambiente natural como parmetro para la superacin de los excesos y equvocos de la sociedad de consumo, en una perspectiva anticipatoria de la sociedad sustentable que se pretende consolidar.

Brasil es candidato natural a ser una gran nacin para navegar el futuro y no puede continuar preso de las peores amarras de su historia, sin utilizar plenamente lo que sta le ofrece como herramienta liberadora: los excepcionales recursos naturales y la igualmente excepcional diversidad social y cultural. A lo largo de las ltimas dcadas, esta opcin ya fue realizada por crecientes contingentes sociales en los espacios acadmicos, comunitarios, empresariales, de organizaciones de la sociedad civil y en nichos de excelencia del sector pblico. De esa nueva cultura han emanado continuas demostraciones de que dar el salto cualitativo es posible y viable. Falta la opcin decidida de aquellos que tienen mucho poder en el proceso decisorio del pas y en la implementacin de grandes polticas, es decir, los gobernantes y los sectores empresariales de peso.


Marina Silva es senadora de la Repblica Federativa del Brasil por el Estado de Acre en representacin del Partido de los Trabajadores (PT), fue ministra de Medio Ambiente (2003-2008).

Traduccin: Claudia Solans

Notas:

 

1 Los servicios ambientales son funciones ecolgicas y procesos que aseguran el equilibrio de los ecosistemas y posibilitan la supervivencia y el bienestar de todas las especies en el planeta.

2 Science, Vol. 324, N 5.933, Nueva York, junio de 2009.

3 www.reporterbrasil.org.br/documentos/conexoes_sustentaveis.pdf

4 www.amazonia.org.br/arquivos/308285.pdf

5 www.greenpeace.org.br/gado/FARRAweb-alterada.pdf

6 Vase Dario Pignotti, Polmica diplomacia del crbono, en el dossier Amazonia, el espacio geoestratgico del siglo XXI, Le Monde diplomatique, ed. Cono Sur, Buenos Aires, agosto de 2009.

7 http://datafolha.folha.uol.com.br/po/ver_po.php?session=891

 

M.S.

LMD ed. Brasil

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter