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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-08-2009

An no hay solucin a la dependencia de un material escaso que es fuente de explotacin infantil y graves conflictos
Coltn, el futuro insostenible

David Bollero
Pblico


el futuro insostenible
Un minero congoleo lava el material que baja por el curso de un arroyo en busca de minerales.-REUTERS

"Se trata del futuro. Muy pronto quien no tenga coltn no tendr nada que hacer en la industria de las telecomunicaciones [...] Quien controle el Congo, controlar el mercado". As describe el protagonista de Coltn, la novela de Alberto Vzquez-Figueroa, la importancia de este material al que se atribuye el origen de las guerras tnicas de frica Central, que ya han causado ms de cinco millones de muertos.

En realidad no se trata de un mineral, sino de una mezcla formada por columbita y tantalita (el nombre es una contraccin de ambos, col-tan); precisamente este ltimo, el tantalio, una vez separado, es el que le otorga tan extraordinario valor. La catedrtica de Yacimientos Minerales de la Facultad de Ciencias Geolgicas de la Universidad Complutense de Madrid Rosario Lunar, y su colega, Jess Martnez Fras, son dos de los mayores expertos en coltn de Espaa. Sus estudios reflejan cmo las propiedades del tantalio han contribuido al progreso de la industria electrnica. La superconductividad, su carcter ultrarrefractario (capaz de soportar temperaturas muy elevadas; se funde a los 2.996C), su capacidad para almacenar carga elctrica temporal y liberarla cuando se necesita, y su alta resistencia a la corrosin, lo han convertido en un material imprescindible para la fabricacin y miniaturizacin de condensadores para telfonos mviles, ordenadores, pantallas, sistemas GPS, satlites o armas teledirigidas.

La dependencia de este compuesto es tal, que Vzquez-Figueroa asegura que "hemos construido el futuro destruyendo los puentes del pasado; porque, si se agotan las reservas, cmo regresaremos a los telfonos mviles de maleta o a los enormes monitores, y cmo volarn los aviones sin sistemas de navegacin?".

Los principales yacimientos de coltn se encuentran en la Repblica Democrtica del Congo, que acumula el 80% de las reservas mundiales, seguida de Australia con un 10% y de Tailandia y Brasil, con un 5% cada uno. Aunque los yacimientos tambin se encuentran asociados a granitos alcalinos y minerales relacionados cuarzo o feldespatos, la mayor parte de la explotacin se practica en los depsitos aluviales puesto que su recuperacin es mucho ms sencilla, pudindose emplear para ello utensilios de madera. Esta ha sido, precisamente, la causa de la explotacin infantil en el Congo en condiciones de trabajo infrahumanas: se estima que por cada kilo de coltn han muerto entre dos y tres nios. El kilo de coltn se pagaba al minero en 2000 y 2001, los aos del boom, a 4 o 5 dlares, alrededor de 3 euros. Hoy se paga a 2 dlares, menos de un euro y medio. El precio en el mercado internacional en 2000 era de hasta 600 dlares el kilo (421 euros), pero ha cado hasta los 400 dlares (280 euros).

Segn los ltimos datos ofrecidos por el Gobierno congoleo, en 2007 se exportaron cerca de 428 toneladas de coltn de la regin de Kivu, y slo en la primera mitad de 2008, casi 271 toneladas. Con las 428 toneladas de 2007 pudieron extraerse cerca de 116 toneladas de tantalio.

La profesora Lunar indica que an hay mucho por avanzar en la investigacin del coltn: slo hay un estudio especfico sobre este compuesto, fechado en 2002, si bien existen 183 referencias de estudios sobre tantalita y 474 sobre columbita. La importancia de estos estudios es bsica, puesto que servirn para identificar los afloramientos geolgicos de procedencia, ayudando de este modo a controlar su trfico ilegal. Se estima que Ruanda obtiene alrededor de 14 millones de euros al mes con el trfico ilegal de coltn.

Aunque la explotacin infantil y el genocidio son lo ms acuciante en el conflicto del coltn, no hay que olvidar el impacto ambiental. El Congo alberga, despus del Amazonas, el segundo pulmn ms grande del mundo, con 100 millones de hectreas de selva y el 70% del agua dulce de frica. Segn Greenpeace, los bosques de frica Central retienen el 8% del carbono almacenado en el planeta, por lo que su deforestacin liberara 34.400 millones de toneladas de CO2, 65 veces las emisiones de Espaa en un ao.

Pero la deforestacin parece inevitable, no slo para acceder a los yacimientos sino, adems, para aprovechar la madera con objeto de acomodar a los mineros, usar la lea para cocinar y calentar, utilizar la corteza para fabricar las bandejas con las que se lava el coltn y las lianas para transportarlo. A ello se suman otros impactos, como la contaminacin de las corrientes con el limo procedente del proceso de lavado, lo que mata los invertebrados y reduce la fotosntesis de las plantas acuticas.

La fauna tambin sufre las consecuencias. En 2006, el Gobierno congoleo otorg nuevas concesiones mineras. El resultado, tras los sondeos y la deforestacin asociada, fue la migracin de buena parte de los elefantes a Zambia. Segn la organizacin de conservacin Wildlife Direct, la poblacin de elefantes ha disminuido un 80% en los ltimos 50 aos, pasando de los cerca de 100.000 elefantes en 1950 a los actuales 20.000. Entre 1995 y 1999 se mataron 4.000 ejemplares.

Mineros contra gorilas

Uno de los parques naturales ms castigados es el de Kahuzi-Biega, en Kivu sur, donde se encuentra el hbitat del gorila de montaa. En este parque la poblacin se ha visto prcticamente reducida a la mitad, pasando de 258 ejemplares a 130, segn la Fundacin Dian Fossey. Las causas son la escasez de comida y la caza furtiva para alimentar a los mineros. Segn el Programa de Medio Ambiente de Naciones Unidas, en los ocho parques del Congo la poblacin de gorilas ha descendido un alarmante 90%. Hoy apenas quedan 3.000 ejemplares.

La comunidad internacional no es ajena a los problemas, pero los intereses comerciales son tan fuertes que hasta la fecha todas las medidas han quedado en papel mojado. Ya en 2001, el Consejo de Seguridad de la ONU subrayaba que "el papel del sector privado en la explotacin de los recursos naturales y en la continuidad de la guerra ha sido determinante. Un nmero de compaas han estado implicadas y han impulsado la guerra directamente. Otras han facilitado acceso a recursos financieros, que han sido empleados para la compra de armas". El Consejo lleg a establecer un embargo a la importacin y exportacin de recursos ligados a estas actividades, so pena de sanciones, que nunca se han aplicado.

Las ltimas propuestas quieren introducir sistemas de trazabilidad y certificacin. El ao pasado, el ministro de Minas del Congo, Victor Kasongo, asegur que para 2009 el Gobierno dispondra de un mapa de la produccin de coltn en el pas. La idea que subyace es marcar la trazabilidad del coltn para incidir en la tica de fabricantes y consumidores; estos "podrn ver muchos de sus dispositivos, muchos iPod, con la certificacin que prueba el comercio justo", seal el ministro. En esencia, se trata de establecer un sistema similar al Kimberley Process que se aplic a los diamantes de sangre, causa tambin de conflictos. El objetivo es contar, segn Kasongo, con "licencias, control centralizado, certificacin, ms beneficios, paz y estabilidad para el Congo".

Sin embargo, un informe de la organizacin Global Witness publicado el pasado julio advierte de que "los gobiernos no deberan hacer depender todas sus esperanzas del desarrollo de sistemas internacionales de certificacin, porque llevar tiempo y recursos considerables". Global Witness aboga por priorizar otras acciones, como la exclusin de los pases beligerantes del sector minero.

Por el momento, algunos fabricantes de electrnica, dentro de sus polticas de responsabilidad social corporativa, ya exigen a sus proveedores que el coltn no proceda del Congo, tal y como solicit en 2001 la ONU. Es el caso de Nokia o Apple, que niegan que su coltn y otros minerales como el cobalto procedan de conflictos ilegales.

El director de Comunicacin global de LG Electronics, Kenneth Hong, precis a Pblico que esta compaa "no tiene una poltica o postura especfica sobre el comercio con pases o materiales concretos". "Lo que s realizamos regularmente", aadi, "son evaluaciones de nuestros proveedores para que no violen nuestro cdigo tico de conducta". Este cdigo prohbe la explotacin infantil y el trato inhumano, defendiendo el pago y duracin de la jornada "de acuerdo a las leyes locales". Pero siempre hay resquicios: como denuncia Vzquez-Figueroa, existen casos de partidas extradas en el Congo y comercializadas desde Brasil.

Reciclar o buscar otros materiales

La industria de la electrnica busca alternativas al coltn. Pero, tal y como seala Vzquez-Figueroa, "lo ms aproximado es el paladio, aunque no sea sustitutivo, ni mucho menos". Entre Rusia y Surfrica acaparan el 80% de las reservas mundiales de paladio. Al hecho de que est lejos de reunir las mismas propiedades que el coltn, se suma que tambin es muy escaso. Hace tres aos la produccin mundial apenas alcanzaba las 200 toneladas. En cuanto al reciclaje, Vzquez-Figueroa asegura que "nicamente se puede aprovechar un 12% del coltn utilizado". En el caso de otros minerales, el aprovechamiento es algo mayor, como el aluminio (33%), el cobre (30%) o el estao (30-40%). El escritor sostiene que la mayor parte de los mviles reciclados se llevan a Canad, donde se realiza una primera separacin de componentes, "siendo despus en pases como India o Pakistn donde terminan el proceso". Otro problema es la contaminacin producida por el reciclaje; por eso el coltn va a parar a pases pobres, donde no hay un control medioambiental.



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