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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2009

La literatura del poder

Jorge Majfud
Alai-amlatina


El fetichismo nunca pudo estar exento de una narracin que lo recorriese de pies a cabeza pero la imagen era el elemento central que lo defina. Con el mito, esta jerarqua se invirti. La palabra oral era el centro y las imgenes derivaban de ella. Mucho ms tarde la escritura rompi la forma circular y eterna del mito y cre la percepcin lineal de la historia, marcada por un inicio y un final y construida por infinitas singularidades. En la Biblia, como en muchos otros escritos sagrados, el principio y el final del tiempo son dramticos. Diferentes al mito, la creacin y la destruccin no se repiten.

El Dios o los dioses que vencieron en el neoltico eligieron la palabra y maldijeron las imgenes. Pero las imgenes volvieron, de alguna forma, con el fetichismo o con la iconolatra catlica y de las religiones perifricas.

En el siglo XX el fetichismo laico tuvo un regreso espectacular, pero el recurso del mito no cedi su espacio central. Por el contrario, los discursos sobre el dominio de la imagen son eso, discursos, narrativas que crean y recrean la nueva realidad.

La clase poltica dominante y la clase financiera estn educadas en las universidades donde la palabra es alfa y omega. Slo los consumidores de las clases manufactureras, quienes rara vez acceden a estos crculos de poder, estn ms expuestos a la lgica de la imagen, a la publicidad. Pero como la publicidad y la propaganda son resultados de una cultura letrada, de una crtica y de una tcnica de produccin, es la palabra la que gobierna. An en las fotografas de carteles y en los comerciales con imgenes mudas, es la referencia a una historia ya conocida la que da sentido y significado al caos fetichista. Significa que X es mejor que sus adversarios y su sentido es el mismo que en todos: seguir consumiendo, desodorantes, autos o presidentes.

La imagen de un bombardeo alude a una guerra. A esa imagen llamamos hecho y a esa guerra llamamos realidad. Pero ese fragmento cobra significado de un hecho gracias a la narracin del periodista y, en un marco mayor, su sentido es justificar o condenar u ocultar una accin poltica.

Cuando una cadena como Fox News repiti sin pausa los argumentos del gobierno de George Bush para invadir Irak, una abrumadora mayora de la poblacin de Estados Unidos crey en la veracidad de esos argumentos y la guerra se hizo realidad. Cuando la narracin no pudo ser sostenida, no slo por los hechos sino por una contranarracin apoyada en esos hechos y en un creciente poder contestatario, el gobierno modific su narratura para suturar la fractura anterior. Mientras no hay un reconocimiento pleno de un error, el error no existe. Y para que esto no ocurra lo mejor es realizar reconocimientos parciales, pequeos fracasos como forma de negociar la verosimilitud de la nueva narratura.

Cuando don Quijote es el rey, los gigantes malvados son destruidos por sus caones y el delirante Sancho Panza que protesta que no hay gigantes muertos sino molineros destrozados entre los escombros es neutralizado por la verborragia realista y responsable de don Quijote rey. Neutralizado, en el mejor de los casos.

El poder secreto de la palabra, del discurso hegemnico, radica en declarar la importancia insobornable de los hechos. Pero no son los hechos los que construyen los hechos; son las palabras. Aunque las imgenes sustitutos de los hechos son cuidadas hasta en sus detalles mnimos, nada importan al lado del poder de la narratura.

Las ceremonias de honor no toman su poder de las imgenes sino porque confirman, a travs de un pequeo captulo de la gran novela, la narracin central. No importa si ese soldado desconocido muri por la libertad de un pueblo o al servicio de una dictadura bananera o de un imperio agresor. Lo que importa es la habilidad literaria del poder para integrar ese soldado a su propia ficcin. No slo para escribir y confirmar una historia sino, sobre todo, para consolidar un presente y un futuro conveniente donde haya ms soldados desconocidos deseosos de dar su vida por la misma narratura, al tiempo que cualquier posible crtica o cuestionamiento al poder se convierte en inmoral.

La repetida frase una imagen vale por mil palabras es otra mscara reciclada de la narratura ideolxica. Los hechos, los rdenes polticos nacionales y mundiales se mantienen no por las imgenes que pueden ser favorables o adversas a los principales poderes sino por lo que se dice de esas imgenes. Si vemos, leemos y escuchamos los mass media del mundo, podemos observar que las imgenes de la opresin y de la guerra, an las ms crueles, pueden mover la indignacin de mucha gente pero rpidamente son absorbidas, neutralizadas por la narratura ideolxica en forma de justificaciones o convirtiendo una invasin y una masacre en un puro acto de defensa de la paz.

Cuando Estados Unidos invadi Irak esgrimiendo razones que luego se probaron falsas, muchos diarios publicaron imgenes de nios muertos, despedazados por los bombardeos. Pero nada o casi nada import esas imgenes. Lo mismo ocurre en cualquier otro conflicto mundial cuando se enfrenta un gran ejrcito a un ejrcito irregular o a la poblacin civil. No importa de qu lado estn la razn y la justicia. El verdadero campo de batalla es el campo dialctico y, sobre todo, el narrativo. Toda la violencia nace o se legaliza ah. Al poder de turno tampoco le importa la dialctica en s mismo, la lgica del discurso que justifique una determinada accin militar, sino la verbalizacin fracturada y repetida de una verdad construida para el caso. El objetivo de nuestros ataques no es Y sino X. Pero en el ataque a X mueren cientos, miles de Ys. El objetivo es X. Las fotos de los inocentes Ys agonizando no importan, ya que la verbalizacin de la realidad es ms fuerte: el objetivo es X, un objetivo noble, justificable, la verdad, el objetivo es X, y punto.

A principios del ao 2009, el ejrcito israel bombarde dos refugios de la ONU. La primera vez el gobierno declar que se haba tratado de un trgico error, como en tantas otras ocasiones. Los buenos se equivocan. Los malos no; son ms efectivos. Despus del segundo bombardeo, el secretario general de las Naciones Unidas dijo en la Radio Pblica de Estados Unidos, We demand a full explanation (16 de enero de 2009). Las naciones del mundo exigen una narratura completa, de mayor calidad literaria.

Sea cual sea la respuesta, si es completa a full explanation, ser suficiente. En cualquier caso ser fotocopiada, copy and paste, por quienes apoyan una medida de fuerza y criticada por quienes se oponen a ella. Pero la crtica, la literatura subversiva, no tendr efecto al menos no inmediato en la realidad. Porque la imagen, el hecho, estn totalmente subordinados a la narrativa del poder, genio sin par de la literatura poltica.

El autor es la autoridad; el autor es el poder. Como Dios, el poder crea su mundo a partir del verbo. Y lo destruye cuando el mundo no sigue su palabra.

- Jorge Majfud, Lincoln University . Ultimo libro: La ciudad de la Luna (2009), novela. http://www.montevideo.com.uy/nottiempolibre_87809_1.html http://www.cervantes.com/index.php?pag=modulo&IdModulo=145&ean=9788492528264



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