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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-08-2009

Agrocombustibles en Centroamrica

Olivia Acua Rodarte, Alberto Alonso Fradejas


Biocombustibles y crisis agroalimentaria

Por Olivia Acua Rodarte.

En materia de crisis alimentaria, el Banco Mundial clasifica a Amrica Latina como una regin de perdedores moderados. Si bien los efectos de sta resultan incomparables frente a los sufridos por frica, las catstrofes naturales han agudizado la pobreza en naciones como Hait, Honduras y Cuba y se ha profundizado la escasez de alimentos. Destacan consideraciones de la Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe (CEPAL) en el sentido de que el alza de los alimentos en 2007 impidi que ese ao aproximadamente cuatro millones de personas saliesen de la situacin de pobreza e indigencia en la regin. La misma institucin seal que en 2008 el efecto fue mayor, pues el incremento de los costos de los alimentos acumulado desde 2006 produjo pobreza e indigencia en 11 millones de personas en Latinoamrica.

Amrica Central se diferencia del resto del subcontinente por el peso que tiene la actividad agrcola en su economa y por la presencia de 50 por ciento de su poblacin en el campo. Segn el Consejo Agropecuario Centroamericano, la contribucin directa del sector agrcola al PIB representa 20 por ciento en Guatemala y Nicaragua; entre 10 y 15 en Honduras, El Salvador y Belice, y menos de 10 por ciento en Costa Rica y Panam. El mismo organismo seala que alrededor de 70 por ciento de sus exportaciones son de origen agropecuario. A pesar de ello, la actividad primaria se caracteriza por la baja productividad y por la pobreza de su poblacin: 64 por ciento de los pobres de Amrica Central se concentran en el medio rural.

La dependencia alimentaria es otra caracterstica en Centroamrica. Desde principios de los 80s, los alimentos del exterior representan alrededor de 80 por ciento de todas sus importaciones agrcolas, y el valor de stas ltimas se ha incrementado significativamente: en Belice y Nicaragua se duplicaron y en el resto de los pases de la regin se han cuadruplicado.

Esta situacin indica que si bien la crisis alimentaria de 2008 agudiz el problema de la disponibilidad de alimentos en la regin centroamericana, los orgenes de sta se encuentran en una produccin de alimentos estancada y con un ritmo creciente hacia la dependencia externa. Esta situacin despeg prcticamente desde los 90s, en que las polticas neoliberales comenzaron a tener sus primeros efectos en la actividad primaria. As, entre 1990 y 2000, la dependencia de cereales tuvo un comportamiento alarmante. Un diagnstico del Consejo Agropecuario Centroamericano determin que en Belice, El Salvador y Nicaragua la necesidad de compras de cereales del exterior represent en ese periodo 30 por ciento de su abasto total; en Honduras y Guatemala, 40 por ciento; 60 en Panam y casi 80 por ciento en Costa Rica. Habra que agregar que otros factores como la alta vulnerabilidad de la regin a los desastres naturales (huracanes, inundaciones, el fenmeno de El Nio, erupciones volcnicas y deslizamientos, entre otros) han afectado seriamente al sector agroalimentario, expulsando a millones de campesinos hacia la migracin como nico recurso de sobrevivencia.

A finales de 2006 las primeras seales de escasez de alimentos fueron evidentes, y ya para los primeros meses de 2008 Centroamrica enfrentaba de lleno una crisis alimentaria. Dos elementos contribuyeron de manera importante: el alza constante del precio internacional de los granos y una acelerada inflacin provocada principalmente por el aumento diario en el precio mundial del petrleo.

En 2007 la regin registr una inflacin de seis por ciento, gastos por petrleo por alrededor de seis mil millones de dlares y un dficit comercial de ms de 24 mil millones de dlares. Le acompaaron a esta situacin la escasez y el encarecimiento de trigo, maz, arroz, frijol, hortalizas, verduras, ajonjol y ganado menor (cerdo, pollo y otras aves). Un informe de la CEPAL mostr que entre diciembre de 2006 y septiembre de 2008 el ndice de precios al consumidor se elev en 20.5 por ciento en promedio en la regin y al mismo tiempo el ndice de precios de los alimentos se increment ms de 27 por ciento. La FAO report que en Guatemala y Honduras el precio al menudeo del maz era entre un cuarto y un tercio ms alto en noviembre de 2008 que en el mismo mes del ao anterior. Los precios del arroz, principalmente importado, subieron desde el comienzo del ao en la mayora de los pases de la regin, y en noviembre de 2008 eran 54 por ciento ms altos que un ao atrs en Nicaragua.

Se observa entonces que si bien Centroamrica presentaba una situacin complicada de dependencia alimentaria derivada de las transformaciones estructurales en los 80s y 90s en toda la regin, la coyuntura del alza de los precios vinculada en este caso a la produccin de biocombustibles, coloc a la zona en un escenario de extrema vulnerabilidad.

Sin lugar a dudas, la produccin de los llamados combustibles verdes, est ligada a la inseguridad alimentaria en la regin, ya que en los ltimos aos Guatemala, Nicaragua y Panam, se han convertido en importantes proveedores de etanol hacia la Unin Europea (UE). Alemania, Italia y Espaa han promovido, junto con el Banco Interamericano de Desarrollo, la produccin de agrocombustibles en Amrica Central, incluso Finlandia financi en 2007 una planta de biodiesel en El Salvador.

Destaca sin embargo, el caso de Guatemala, que sobre la base de la caa y palma africana en grandes extensiones, ha incrementado significativamente la produccin de etanol y biodiesel, ambos exportados principalmente a la Unin Europea. Si bien no se trata de cultivos bsicos, el hecho es que grandes superficies de tierras antes en manos de familias campesinas dedicadas al maz y al arroz han sido desplazadas por empresas privadas que han intensificado los cultivos destinados a generar biocombustibles. La expansin de este agronegocio ha sido incluso promovido por otras naciones latinas como Colombia, que con miras a posicionar su tecnologa en la produccin de biodiesel, ha donado plantas piloto para este energtico en Guatemala, El Salvador y Honduras.

Tan slo en 2007 Guatemala produjo cerca de 800 mil litros de etanol que en el marco del Acuerdo de Asociacin entre la UE y Centroamrica, fueron exportados libres de arancel. Frente a la oportunidad de comercio que representa esta actividad, contrasta el hecho de que Guatemala cuenta con el ndice de desnutricin ms alto del continente.

El escenario de Centroamrica parece poco alentador, ya que las ltimas previsiones de la FAO para el ao comercial 2008/09 (junio/julio) apuntan a nuevos incrementos en el uso de cereales para la produccin de biocombustibles: en total 104 millones de toneladas, un 22 por ciento por encima de lo estimado para 2007/08. Esta cifra representa 4.6 por ciento de la produccin mundial de cereales.

En Estados Unidos se prev que el uso total de cultivos para transformacin en agrocombustibles se incremente a cerca de 93 millones de toneladas (de las cuales 91 millones son de maz), un 19 por ciento ms sobre el nivel de 2007/08. Las previsiones anteriores indicaban un aumento ms rpido en el uso del maz para biocombustibles, pero el fuerte descenso de los precios del petrleo y la desaceleracin de la economa mundial redujeron estas expectativas en los meses recientes.

La gran paradoja es que naciones con una alta vulnerabilidad en su oferta alimentaria como los centroamericanos hayan hecho de la produccin de biocombustibles una alternativa productiva y econmica para su campo agrcola. Sin lugar a dudas, esta situacin obedece a las estrategias neocolonizadoras, en este caso de pases europeos, en complicidad con gobiernos neoliberales que han permitido y promovido el uso de tierras de agrcolas para la produccin de los nuevos energticos.

La condicin crtica en cuanto a disponibilidad de alimentos que vive Amrica Central debera obligar a los gobiernos nacionales a revisar sus polticas agroalimentarias. La escasez sufrida particularmente en 2008 asociada a la produccin de biocombustibles, hizo evidente la fragilidad en que se encuentran estos pases en materia de alimentos. Revisar y revertir esta poltica tendr que pasar necesariamente por revalorar la agricultura campesina que histricamente fue el sector que, con apoyo estatal, logr garantizar la autosuficiencia alimentaria de esta regin.

Agrocombustibles? No, gracias

Por Alberto Alonso Fradejas.

Tras ros de tinta vertidos en el debate sobre la sustitucin de buena parte de los combustibles fsiles (derivados del petrleo o uso de carbn), consumidos en el Norte econmico (especialmente), por combustibles de origen agrcola, pareciera que poco queda por aadir.

El veredicto es claro en el caso de la produccin de etanol a partir de granos bsicos. Academia, movimientos campesinos, la Organizacin de las Naciones Unidas para la Alimentacin y la Agricultura (FAO), la Organizacin para la Cooperacin y el Desarrollo Econmico (OCDE), numerosos Estados del Sur (incluyendo a los mesoamericanos y a Brasil) e incluso el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, coinciden excepcionalmente en culpabilizar al etanol de maz de ser un importante factor (aunque no el nico) tras el incremento de los precios de los bsicos, sin mayores aportes netos a la reduccin de emisiones contaminantes.

Para variar, no deja de sorprender, ms por la necedad que por la falta de poderosas motivaciones, la excepcin a este consenso discursivo anti agrocombustibles derivados de granos bsicos, que genera la dizque progresista y verde administracin Obama con su decisin de no slo refrendar, sino incluso tratar de superar la meta de consumir 36 mil millones de galones de agrocombustibles en Estados Unidos para el ao 2020, fijada a raz del Decreto de Independencia Energtica y de Seguridad (y la lucha contra el cambio climtico?). Una meta que, al igual que las de la Unin Europea, pretenden alcanzarse usando lo propio y especialmente lo ajeno.

Ahora bien, esta casi unnime oposicin da un giro de 180 grados cuando se trata de cuestionar a los agrocombustibles derivados de cultivos que aparentemente ahorran ms energa de la que consumen. Concretamente, por sus implicaciones en Mesoamrica, quiero referirme al etanol derivado de caa de azcar y al diesel que puede obtenerse del aceite de palma africana.

Una cuestin de insumos. El principal cuello de botella para la venta masiva de agrocombustibles no es de corte financiero o tecnolgico, sino de disponibilidad de suficiente materia prima agrcola al menor costo posible. Una nueva demanda del mercado internacional, cuya rentable satisfaccin motiva a capitales y Estados a expandir el latifundio caero/palmero sobre la base de los renovados procesos de dominacin territorial (pues adems de tierra, estos monocultivos necesitan agua, y ocasional, pero previsible, disponibilidad de fuerza de trabajo) derivados del desplazamiento espacial y temporal que han emprendido en la regin los agronegocios vinculados con la produccin, transformacin o distribucin de cualquiera de los productos derivados de la caa y la palma.

Un desplazamiento que combina estrategias orientadas a desviar capitales hoy excedentarios hacia la exploracin de usos futuros, con la adecuacin de territorios rurales para la produccin extensiva de caa y palma. Estrategias viabilizadas por las mismas configuraciones histricas de los Estados mesoamericanos y respaldadas por polticas de comunicacin de masas y acadmicos al servicio del mejor postor, para facilitar la formacin y circulacin de capital ficticio (con valor monetario y existencia documental, pero sin respaldo material), el cual es ya un mecanismo tradicional para la acumulacin en etapas del capitalismo donde predomina el capital financiero sobre el productivo.

Se conforma, en definitiva, un discurso que identifica a estos monocultivos con la nueva panacea del desarrollo territorial rural en Mesoamrica, y que legitima la oferta pblica totalizadora alrededor de la caa, la palma y sus derivados. Respaldo oficial que impacta fuertemente sobre los procesos y mecanismos de integracin regional por ejemplo, va la Comisin Mesoamericana de Biocombustibles, promovida por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y liderada por Colombia y Guatemala en el Proyecto de Integracin y Desarrollo de Mesoamrica (el conocido PPP), la Estrategia Energtica Centroamericana 2020, la Poltica Agrcola Comn Centroamericana o la epidemia de tratados de libre comercio que proliferan intra y extra regionalmente y que adems conlleva graves implicaciones sobre los derechos y las condiciones de vida de la poblacin de los territorios objetivo.

Al contrario de lo que promueve ese discurso hegemnico, y con base en nuestro trabajo en Guatemala (http://www.congcoop.org.gt/design/content-upload/canita.pdf), la caa y la palma generan hasta diez veces menos riqueza territorial que los cultivos campesinos y mucho menos empleo que stos a escala territorial y nacional. Si a esto le sumamos los desplazamientos forzosos por los procesos de (re)concentracin agraria, el acaparamiento de las fuentes de agua, la degradacin del suelo por mayor uso de agroqumicos, la sustitucin de cultivos alimentarios y/o la ampliacin de la frontera agrcola que altera/destruye ecosistemas completos, la adecuacin de las relaciones sociales de produccin al rgimen acumulador flexible de estos agronegocios y el ataque contra el tejido socio organizativo comunitario y los patrimonios colectivos territoriales, tendremos ms que sobrados argumentos legitimadores de la oposicin y resistencia manifiesta por mucha poblacin indgena, mestiza, afrodescendiente y campesina que defiende los territorios rurales mesoamericanos como espacios apropiados colectivamente.

Que no nos confundan, el debate entre agrocombustibles buenos y malos no es ms que otra cortina de humo para desviar la atencin de las consecuencias del nuevo ciclo de acumulacin, despojo y dominio territorial en Mesoamrica.

http://www.ecoportal.net/content/view/full/87667

Olivia Acua Rodarte es Profesora-investigadora de la UAM Xochimilco - Mexico

Alberto Alonso Fradejas es Responsable de Estudios del Instituto de Estudios Agrarios y Rurales de la Coordinacin de ONGs y Cooperativas de Guatemala (Idear-Congcoop)

La Jornada del Campo - Mexico - http://www.jornada.unam.mx



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