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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2009

Anlisis de una regla eclesial contra natura vista desde la realidad boliviana
El don del celibato

Wilson Garca Mrida
Tlaxcala


Apena que el Vaticano persista en mantener aquellas normas corruptas de los tiempos de Borgia, cuando se instaur el celibato totalitario con el fin de conculcar el derecho a la herencia que asista a los hijos de los clrigos casados, los diconos. El brahmn polgamo exigiendo abstinencias plenas a los ignorantes y humildes pastores. Tal la gnesis de la doble moral. Aqu radica la clave oculta de la crisis del celibato. El celibato obligatorio es la perversin ms vil de una virtud, de un don. Esto desat el Protestantismo, al otro extremo de la misma doble moral.

1. Las sotanas son inocentes

El celibato es una institucin monstruosa, hipcrita, que debilita del fe del pueblo en su Iglesia y causa frustracin entre los propios sacerdotes con autntica vocacin cristiana que no estn de acuerdo con la abstinencia forzada, dijo un famoso ex cura, estalinista y fierrero, que despus fue poderosa e indolente autoridad con su ensima mujer pavonendose tras el trono, cual doa Yola la del General.

La crisis del celibato, dijimos, divide a los sacerdotes que sucumben ante la naturalidad de la carne entre kuchi curas y tata kalinchos. Los primeros, inmorales de verdad, son aquellos curas que alzan el grito al cielo cuando juzgan el pecado ajeno, pero en las penumbras de su intimidad dan rienda suelta a sus ms bajos instintos. En cambio los tata kalinchos son hombres que llevan la sotana con gracia popular, asumen la imperfeccin humana sin doblez moral y son transparentes, ante Dios y la grey, cuando comparten con su feligresa el gusto de vivir, incluso amando a una mujer.

El kuchi cura proviene generalmente de esas familias seoriales que fija lija deban criar un hijo para ser militar, otro para abogado y otrito para cura. Por eso el kuchi cura se cree predestinado a ser poderoso dentro la poderosa jerarqua catlica, y en el camino se enamorar de un seminarista al cual sodomizar con la promesa de los privilegios que otorga el poder. El kuchi cura es poltico en esencia, casi siempre jesuita, y cuando se le cierren los caminos hacia la cpula clerical, digamos que por razones ideolgicas, colgar la sotana y despotricar contra el celibato, el muy cochino. Monseor Fernando Lugo, el presidente socialista del Paraguay, es nuestro paradigma del kuchi cura sudamericano. Ahora, tambin se ven kuchi curas de poca monta y de clase baja que, aquejados por insospechadas patologas sexuales, sucumben ante la flagrancia de sus delitos como chivos expiatorios de los kuchi curas de la lite.

Los tata kalinchos son el equilibrio que sostiene a la Iglesia Catlica en sus bases mismas. Tienen origen popular, comnmente prrocos de provincias, que al involucrarse con su feligresa adquieren gustos y costumbres del pueblo sin remilgos, y por ah llega el amor de una mujer, para solaz de todos los parroquianos. De ellos nos ocuparemos despus.

Finalmente, en medio de los kuchi curas y los tata kalinchos se hallan los sacerdotes autnticamente clibes, que s los hay, y por haberlos con ese don bblico no es justo achacarle al celibato por los descontroles del padre Alberto, el de Miami.

2. Elogio del tata k'alincho

Hay entre ellos un lmite imperceptible, muy imperceptible, pero lmite al fin. Les une irremediablemente su falta de don, su incapacidad real, humana, de cumplir los votos del celibato, virtud que engalana a muy pocos elegidos, ungidos por esa inaccesible santidad. Pero el invisible lmite que los diferencia es el don de la honestidad: Hay sacerdotes que rompen el celibato con doble moral y extrema hipocresa, son los kuchi curas. En quechua, kuchi significa inmoral. Y hay aquellos que estn conscientes de su debilidad carnal, asumen su crisis vocacional con franqueza, y viven el sacerdocio liberados a su destino, sin ocultar sus deseos y sin llevar una doble vida, son los tata kalinchos. El quechua llama kalinchos a los varones alegres y dicharacheros, buenos tipos.

Siguiendo tan singular definicin de don Alfonso Prado, digamos que la Iglesia Catlica existe, al menos en Bolivia, gracias a los tata kalinchos. Son la correa de transmisin entre la cotidiana feligresa y el inmanente poder clerical; entre la masa devota y la institucin vaticana. Son ellos que al despojarse de una falsa inmacularidad en su imperfecta dimensin humana, refuerzan su liderazgo espiritual, e incluso su autoridad moral, en un plano horizontal, de igual a igual con los dems pecadores. Es la evangelizacin a lo San Pablo, hombres llevando a hombres la palabra de Cristo, sin reclamar privilegios por ello, sino ms bien haciendo de la humildad el camino de la fe impartida. Estos sacerdotes son un fenmeno cultural en Cochabamba. Los podemos ver tomndose un buen tutumazo de chicha despus de un bautizo, bailar borrachitos con la novia recin casada en su parroquia, organizando campeonatos y conciertos. Hay muchos y autnticos clibes entre los tata kalinchos, pero los no clibes son mayora.

A diferencia de los kuchi curas que se dicen acrrimos defensores del celibato (cuando en los hechos lo aborrecen e infringen srdidamente), los tata kalinchos son muy respetuosos de aquel instituto bblico; dicen que el celibato es un desafo muy duro que hubiesen querido vencer, y muy pocos lo logran, como don Walter Rosales, que se fue a la guerra para poner a prueba de fuego su templanza y su fe, sin perder el don la alegra.

Lo interesante es que el pueblo comprende y tolera a sus tata kalinchos incluso cuando stos se enamoran y procrean. Son honestos en su relacin y responsables en su paternidad, como buenos cristianos. Esto es muy comn especialmente en las provincias del valle cochabambino, como veremos luego.

3. Los alegres devotos vallunos

En Morochata, legendario pueblo de rebeldes ayopayeos que protagonizaron la guerrilla indgena de 1947, vivi hasta hace algunos aos un cura bohemio llamado Nicmedes N.N. Era tan conocido su gusto por la chicha, que un obispo de visita en la provincia le sugiri cambiarse el nombre. En vez de Nicmedes, debas llamarte Nibberes, brome el obispo. Este hermoso tata-kalincho desapareci un da sin dejar rastros. Algunos morochateos aseguran que huy con una chola voluptuosa a quien hizo parir en su ley.

La fertilidad del valle cochabambino es un poder holstico irresistible, una energa telrica que irradia insondables magnetismos. En estos lares del seor ningn voto de castidad resiste impunemente. Debajo de las sotanas hay pantalones, como dijo el tropical y recin casado padre Alberto, el de Miami. El erotismo valluno es la lgica consecuencia de la fecundidad que rodea a estos pueblos agrcolas y festivos, y no es extrao que en ese contexto estos pueblos sean capaces de darse un gobierno espiritual donde la tolerancia y el sentido comn valores fundamentales de una cultura democrtica se sincretizan con las instituciones de la Iglesia. El campesino devoto del valle no tolera a un cura acartonado y dado a los sermones, desconfa de l y le niega autoridad; en cambio es reverente y confiado con esos sacerdotes que no le rechazan una tutuma de chicha ni se hacen rogar para bailar una cueca en la fiesta del matrimonio en lo religioso. El mundo espiritual valluno ha moldeado su perfil del cura ideal en el tata-kalincho, de entre los cuales son incontables aquellos que sucumben sin remedio ante los encantos de una india bandose en el ro Sapenco, mientras Dios andaba awaytendole(1) a la Pachamama (2).

Pero el sentido tico de aquella tolerancia por las debilidades humanas del sacerdote de parroquia, no es una carta blanca para la inmoralidad sin lmites y las perversiones ms grotescas, que son habituales entre aquellos que el hombre quechua denomina kuchi cura, cuyo ejemplo paradigmtico en Cochabamba fue el arzobispo Genaro Prata, italiano, de quien es preferible ni hablar.

El devoto valluno reclama una hermandad ldica con la curia que gobierna su espritu; pero tambin exige honestidad en el ejercicio de esa autoridad espiritual. En ese marco, el celibato es visto como una fortaleza moral que supera los lmites terrenales de nuestra precaria vulnerabilidad carnal. Un sacerdote clibe, y a la vez tata kalincho, como veremos, es el lder moral ideal entre la feligresa valluna

4. Pablo o el sndrome de Tecla

A diferencia de los kuchi-curas, los tata-kalinchos asumen su sexualidad de manera franca y abierta. Son seductores por naturaleza y en muchos casos proclives a ser seducidos en los plpitos y confesionarios; y modernamente en congregaciones catlicas juveniles. No en vano hoy las telenovelas latinoamericanas explotan este tema con xito entre el pblico femenino especialmente. Suelen ser las feligresas quienes asumen la iniciativa de relacionarse sentimental y sexualmente con ellos.

Muchos sacerdotes jvenes o en edad sexualmente activa que, comnmente, son sinceros con su voto de castidad o celibato y pretenden cumplirlo fielmente, de pronto son atacados por el Sndrome de Tecla, es decir el acoso inesperado que viene desde alguna angelical y apasionada fmina; y chau celibato. Es lo que segn Karl Kautsky en su erudita obra Orgenes y Fundamentos del Cristianismo(1) le pas al apstol Pablo, quien fue encarcelado y desterrado bajo sospecha de adulterio, por haberse involucrado con una mujer casada, Tecla, la cual se haba enamorado perdidamente del predicador al extremo de haberse vestido de varn para seguir los pasos del evangelista clibe.

Una vez consumada la relacin, estos sacerdotes atrapados en las redes de Tecla enfrentan una lucha cotidiana por no condenar esa relacin a la clandestinidad y en tal sentido son honestos con sus parejas e hijos si llegan a tenerlos. Entienden que la fidelidad y la monogamia son perfectamente equivalentes al celibato sacerdotal. Estos curitas annimos han logrado un balance armonioso entre su ferviente profesin religiosa y su sexualizada vida personal. Decenas de ellos ejercen el sacerdocio como prrocos (muchos de ellos inclusive diconos con "rango" de presbteros) en varias provincias y comunidades campesinas del Departamento de Cochabamba. Uno de los debates no resueltos con relacin al tema del celibato, se refiere al espacio real que corresponde a ciertos niveles clericales como el de los diconos y los presbteros, es decir la base social principal del orden catlico. Los diconos pueden ser hombres casados con facultades limitadas y supletorias en el ejercicio clerical, pero no llegan a ser obispos, a diferencia de los presbteros que s tienen garantizada una carrera sacerdotal hasta el papado mismo. Sin embargo, pese a que el diaconado es abierto a hombres casados, se cierra para los solteros exigindoles celibato obligatorio; entonces quienes no tienen vocacin clibe tampoco pueden acceder a ser diconos salvo que estn casados; y por lo tanto prefieren seguir la carrera sacerdotal de presbteros, aspirando a ser obispos incluso, sin tener el don del celibato; entonces, cuando "pecan" cohabitando con una mujer hasta procrear, al Vaticano no le queda ms salida que "sancionar" a estos sacerdotes "degradndolos" a diconos.

En Cochabamba, diconos y presbteros que no aspiran a ser obispos pero s tener una familia de tipo muy cristiano, gozan del respaldo de la sociedad civil. Son apoyados por su feligresa.

En Tarata, por ejemplo, fue donde se hicieron famosos las correras de sacerdotes franciscanos que criaban a sus hijos tenindolos como monaguillos del Convento y educndolos en el arte de la msica sacra. Nuestro colega Walter Gonzles Valdivia nos proporcion interesantes datos al respecto. Recuerda a un prroco dadivoso en Sipe Sipe, afectuoso y amante de la buena vida, a quien le gustaba bailar levantando polvo, personaje infaltable en todas las fiestas y muy querido por todo el pueblo; muri a fines de los noventa(2). Naturalmente que sus hijos le decan padre, recuerda Walter con amable irona.

Y cul es el lugar que ocupa el celibato en este singular mundo espiritual del valle cochabambino?

5. Quien pueda entender que entienda

El abismo dado entre el progreso material de la humanidad y su desarrollo espiritual, es la mayor contradiccin del mundo actual. La abrumadora revolucin tecnolgica que acelera al planeta a la velocidad del Internet, no est acompaada por un salto cualitativo en la evolucin tica y moral de los humanos. Mientras ms nos acercamos a la perfeccin virtual, ms nos asechan la corrupcin del poder, la irracionalidad de la guerra, la indolencia social, la perversin egosta y dems pecados capitales. El espritu de la poca radica en esta paradoja cruel con que Stanley Kubrick inici su 2001: Odisea en el Espacio: una revolucin material (ciberntica) sin precedentes, frente a una degradacin espiritual (intelectual) descomunal.

En tal contexto, las corrientes ms renovadoras de la sociedad civil exigen seales de una necesaria des-bestializacin de la humanidad. Las religiones buscan reencontrarse con las culturas ofreciendo sus ascticas panaceas en el mundo de las acuciantes necesidades espirituales, y ah caben como haces de luz en el sombro horizonte los ideales de la pureza, la castidad y el celibato, que son inherentes a valores superiores tan venidos hoy a menos como la honestidad, el renunciamiento y el amor al prjimo.

La santidad es una utopa universal que reclama un lugar preferente en este planeta afiebrado por el triunfo de la tecnologa que irrumpi aparejada de inseguridades, incertidumbres y descontroles. Los agnsticos, budistas y vdicos vuelven a enfatizar sobre el poder de las abstinencias, avanzan los adventistas con su prdica vegetariana, los yatiris(1) cuidan ms a sus achachilas eunucoizados(2), y los catlicos comienzan a re-pensar la pertinencia del celibato.

El celibato es una institucin que reafirma nuestra naturaleza animal como seres humanos, pero a la vez funciona como un referente moral que nos propone una visin elevada de nuestra condicin, sin ella somos una especie antropomorfa librada a la ley del ms fuerte. Demasiado darwinismo en un mundo y en un siglo donde nuestra especie evoluciona autodestructivamente.

Nos atrevemos a sostener que el celibato es una opcin sexual como cualquier otra, y merece toda consideracin social. El celibato es una forma de administrar la sexualidad como una energa transformada en misticidad qumicamente pura. Se dice que Mohamed Ali(3) se someta a meses de abstinencia sexual para descargar mejor su potencia en el ring. Del mismo modo los sacerdotes (obispos y presbteros) verdaderamente clibes, vuelcan ese acto de disciplina a desarrollar sus capacidades de liderazgo espiritual en favor de su comunidad, igual que Cristo.

El problema es que el celibato no est all donde debera estar

6. La rebelin de los diconos

El Diaconado(1) es la institucin que ms aproxima a la Iglesia Catlica hacia una ruptura con el celibato. Pero en rigor no es ruptura sino una mejor relacin; aunque nada mejora en los hechos. Resulta poco fecundo, por no decir castrante, que slo aspirantes casados pueden ser diconos, con facultades para casar y bautizar, y a la vez se exige a los aspirantes solteros tomar los votos del celibato para ser diconos permanentes, como si para ello no existieran las instituciones del Presbiterado(2) y el Obispado(3). Es un absurdo administrativo dentro la Iglesia Catlica que no puede ser justificado por la va del misterio. Apena que el Vaticano persista en mantener aquellas normas corruptas de los tiempos de Borgia, cuando se instaur el celibato totalitario con el fin de conculcar el derecho a la herencia que asista a los hijos de los clrigos casados, los diconos. El brahmn polgamo exigiendo abstinencias plenas a los ignorantes y humildes pastores. Tal la gnesis de la doble moral. Aqu radica la clave oculta de la crisis del celibato. El celibato obligatorio es la perversin ms vil de una virtud, de un don. Esto desat el Protestantismo, al otro extremo de la misma doble moral.

Cristo es Cristo porque fue clibe, y no todos podramos (ni debemos) serlo. Jess es un lder espiritual popular y universal, aclamado desde los ms diversos credos el mito insuperado en ms de dos milenios por la fecundidad emblemtica de su pureza que era fuente de su todopoderoso carisma. Nos equivocamos al pensar que el celibato es sinnimo de infertilidad, cuando el Cristianismo nos muestra aqu en Occidente (como el Islamismo o el Budismo en otros lares del Seor) que las civilizaciones nacen de la fe ideolgica que ponen los hombres en las utopas de su perfeccin ms all de su mera reproduccin para conservar la especie. Por eso es que en Occidente la Antigedad est antes de Cristo. Grecia, Roma y lo que antes hubo, quedaron a la otra orilla de la Era en que vivimos, llamada Era Cristiana.

Y si el Catolicismo quiere vencer este nuevo Siglo, debe depurar sus niveles Presbiteral (sacerdotes) y Episcopal (obispos) de tantos kuchi curas que aspiran a tronos slo reservados para apstoles directos de Cristo, clibes a toda prueba. Se puede servir a Jess desde el humilde rebao, a lo tata kalincho, siendo fiel esposo y abnegado padre, en el nivel Diaconal (clrigos), que debe abrirse tambin a las mujeres. Hay que ordenar mejor la Orden. Sin esta reforma fundamental en la estructura eclesistica, la crisis del Cristianismo persistir.

Notas

(1) Diaconado: Del latn diaconus y del griego diconos: "servidor". El dicono o clrigo es un hombre que ha recibido el primer grado del sacramento de rdenes Sagradas por la imposicin de las manos del obispo. La funcin del dicono es asistir a los sacerdotes en la predicacin, la administracin del bautismo, los matrimonios, la administracin de las parroquias y otros servicios. Los sacerdotes son primero ordenados diconos. Son, por un tiempo, diconos transitorios (en trnsito hacia el sacerdocio), para distinguirlos de los diconos permanentes. El Diaconado es para siempre. Segn sus atribuciones fijadas por el Cdigo Cannico, los diconos proclama el Evangelio y asisten en el Altar, administran los sacramentos del bautismo, del matrimonio y bendicen, llevan el Vitico a los enfermos (no pueden administrar la Uncin de los Enfermos, antes llamada Extremaucin, adems pueden dirigir la administracin de alguna parroquia, se les puede designar una Diacona y otros servicios segn la necesidad de la Dicesis. Las vestiduras propias del dicono son la estola puesta al modo diaconal, es decir, cruzada en el cuerpo desde el hombro izquierdo y anudada por sus extremos en el lado derecho, a la altura de la cintura y sobre esta la dalmtica, vestidura utilizada sobre todo en las grandes celebraciones y solemnidades. Despus del Concilio Vaticano II, se restaur la prctica de permitir al Diaconado Permanente hombres casados. Quin es ordenado dicono siendo soltero se compromete al celibato permanente. Un dicono casado que ha perdido a su esposa, no puede volver a contraer matrimonio. El origen del Diaconado se remonta a la Biblia. Los primeros diconos fueron ordenados por los Apstoles, segn los Hechos 6, 1-6. Desde un principio los diconos eran clrigos con derecho al matrimonio.

2) Presbiterado: Del griego, via latn, presbyteros: anciano. Hace alusin a la costumbre antigua, relatada en el Nuevo Testamento, por la cual los ancianos formaban un consejo de sabios sin ser sacerdotes. En las primeras partes del Nuevo Testamento se usaba como sinnimo de episkopos (Obispo), que significa en griego 'vigilante'. Originalmente en la Iglesia los presbteros eran solo los miembros del concejo administrativo bajo el obispo local y haban casos aislados de admisin al Presbiterado sin ser sacerdotes. Ms tarde, con la muerte de los apstoles, se fue distinguiendo el papel de episckopos de la de presbyteros. En la Iglesia Catlica, el presbtero es quien ha recibido el Sacramento del Orden para ser pastor en Cristo con ciertas facultades (celebrar Misa, perdonar pecados, predicar, administrar los sacramentos, dirigir y cuidar al pueblo cristiano). Est bajo la autoridad del obispo y reglamentado por el derecho cannico de la Iglesia. El Presbiterado, conocido comnmente como Sacerdocio, es el ministerio que desempean los miembros de jerarqua en la Pastoral: prrocos, vicarios y capellanes.

 

3) Obispado (Episcopado): Cargo y dignidad de obispo: era muy anciano cuando alcanz el obispado. El Episcopado o Dicesis es el territorio o zona donde un obispo ejerce sus funciones. Cada Dicesis se estructura habitualmente alrededor de una ciudad, y en esa ciudad se encuentra la iglesia principal (Catedral), de la que es titular su obispo y en donde se encuentra su ctedra (sitial), lugar desde donde preside las celebraciones litrgicas, eventualmente imparte justicia y confiere los sacramentos. En la Iglesia Catlica los obispos son los sucesores de los apstoles, y como tales, son constituidos como pastores para que sean maestros de la doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros para el gobierno (Cdigo de Derecho Cannico, can. 375, 1). El obispo se inicia en la estructura eclesistica como presbtero. Tiene la plenitud del sacerdocio, con potestad total, por la que gobierna una iglesia local o particular en comunin con el Papa. El obispo en cada Dicesis ocupa el centro de la iglesia local, y, ayudado por su presbiterado, tiene autoridad mxima en materia de magisterio, santificacin y gobierno. De su autoridad dependen los sacerdotes (presbteros) y los clrigos (diconos). En la actualidad son nombrados de manera directa por el Papa en el caso de la Iglesia catlica o el Patriarca en el caso de la Iglesia ortodoxa y copta. El modo que sigue la Iglesia catlica es el siguiente: El Nuncio Apostlico de cada pas rene informacin en cada provincia eclesistica del pas sobre los candidatos al Episcopado, envindola a la Santa Sede. Una vez estudiado cada caso, se procede a la eleccin. El Nuncio consulta al sacerdote si acepta su eleccin como obispo. Una vez que el presbtero ratifica su deseo, se emite la Bula y se hace pblico el nombramiento episcopal. Obispos y presbteros, a diferencia de los diconos, estn obligados al celibato para culminar su carrera episcopal.

 

 

 

Fuente: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=8304&lg=es

La serie completa de estos seis artculos, aparecidos de forma dispersa con anterioridad, se ha publicado en Tlaxcala el 21 de agosto de 2009

Sobre el autor, el boliviano Wilson Garca Mrida



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