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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-08-2009

Los periodistas, nuevos protagonistas de las relaciones internacionales

Ren Naba
Rebelin

Traducido para Rebelin por Caty R.


Resumen de la intervencin del autor en el seminario Medios de Comunicacin y Democracia, celebrado en el Instituto de Estudios Polticos de Pars el mircoles 29 de abril de 2009, con ocasin de la aparicin de su libro De notre envoy spcial, un correspondant sur le thatre du monde, Harmattan, mayo 2009. Sophie Pommier y Mohamed El-Oifi fueron los directores del seminario.

Es gratificante para el ego influir en las relaciones internacionales, hasta el punto de que muchos se consideran, al menos dentro de la corporacin periodstica, como protagonistas de la escena mundial; hasta el punto de que muchos se imaginan que participan en una aventura humana emocionante, la remodelacin del mundo. Pero la realidad periodstica es muy diferente. En la corporacin periodstica coexisten dos categoras de periodistas totalmente contradictorias: los periodistas de leyenda, realmente escasos, que viven su misin como un sacerdocio, y los periodistas de feria, que sacan provecho del periodismo, del prestigio de la profesin y de sus privilegios, a menudo movidos por consideraciones extraperiodsticas, en particular una posicin de poder, un reconocimiento social e incluso privilegios ilegales o ventajas materiales. La lista de los suministradores de ropa de grandes firmas y accesorios de lujo que desfilan cotidianamente en los ttulos de crdito de las grandes emisiones de televisin lo demuestra. Certifica la idea de un periodismo alimentario a la manera de una gran feria de la que sacan beneficios. Es una constatacin emprica. Se desprende de la observacin de los comportamientos durante un largo perodo.

I. LOS PERIODISTAS DE FERIA (PERIODISTAS ACADMICOS, PERIODISTAS DE IMPORTANCIA, CRIPTOPERIODISTAS, ETCTERA)

A. Los periodistas acadmicos pertenecen a una categora que practica el periodismo institucional aplicando las reglas de la profesin en el sentido estricto, sin elementos de ponderacin o evaluacin. Velan por un equilibrio formal de la informacin, con una especie de equidistancia indiferente, olvidando que la equidad consiste en tratar desigualmente una situacin desigual. Esto se traduce en una transmisin de los comunicados sin estados de nimos particulares, sin juicios de valor, en funcin de la fuente de la informacin y su posicin jerrquica. La competencia es funcional, en suma. En este caso, el periodista opera en las empresas periodsticas como un funcionario, un burcrata de la informacin. En Estados Unidos, el 40% de lo que se publica en la prensa se reproduce directamente, sin alteracin, de los comunicados de los Public relations (1). El mismo objetivo persigue en Francia Frderic Lefebvre, portavoz del UMP y ejecutor de las maquinaciones del sarkozysmo en su intento de marcar el comps a la Agence France Presse (AFP), la principal empresa de prensa francesa.

B. Los periodistas de importancia se consideran la casta nobiliaria de la profesin

De un narcisismo exacerbado, se arrullan con la ilusin de participar en la definicin de las relaciones internacionales, en la batalla de las ideas. Son sensibles a las seales de puntos de vista personales en su contra, olvidando rpidamente que todo adulador vive a expensas de quien le escucha. Sensibles al halago, al tuteo, a los gapes polticos, conscientemente o no, son los ejecutores fieles de un trabajo organizado desde arriba. Amplificadores del ruido meditico, constituyen una formidable caja de resonancia. Ese periodismo de reverencia y deferencia se ha erigido en el periodismo de referencia, cuya variante ms reciente es el periodismo de validacin, es decir, un periodismo que se limita a confirmar la veracidad de los hechos reportados por otros periodistas que incluso arriesgan sus vidas. Una especie de rbitro supremo de la elegancia de la fauna periodstica francesa, una caracterstica particular de la profesin periodstica en Francia.

Walter Lippman, periodista del New Republic y despus del New York Herald Tribune, inaugur este gnero periodstico. Un periodismo elitista, en realidad un periodismo de personas que se consideran una lite, presuntos gurs que transmiten al pueblo la complejidad de las cosas. Defensor del neoliberalismo, el autor de Public Opinion 2002 y despus de Public Fantome (Demoplis/ Pars 2008), Walter Lippman ha teorizado sobre la impotencia e incompetencia relativas de los ciudadanos de a pie, los ciudadanos de base, para entender las complejidades del mundo. La forma de seleccionar, presentar y censurar un hecho puede tener una importancia sobre su recepcin, y en consecuencia en el futuro de los acontecimientos, escribi. Esto que admite Walter Lippman demuestra claramente que la manipulacin de la informacin no es de dominio exclusivo del totalitarismo. La opinin pblica es una ilusin y un peligro. Para ella lo esencial es invisible y el proceso de decisin se le escapa. Es importante confiar a la lite el cuidado de aclararla y guiarla, contina, anticipando el comportamiento del periodismo de principios del siglo XXI, especialmente el enfoque seguido por la clase meditica francesa durante el referndum sobre el tratado europeo de 2005 con los resultados que conocemos.

En Francia, este periodismo de lite se vive como un determinante de opinin por excelencia. Jean Pierre El-Kabbache, ex director de la cadena de televisin France2 y de la radio Europe1, se autoproclam un da el mejor entrevistador de Europa, sin molestarse en averiguar si exista alguno mejor que l, en otros sitios que en Francia, fuera del crculo de los eglatras periodistas de los salones parisinos; y hace tiempo que Christine Ockrent lleva el ttulo de la reina Christine sin que sea posible determinar los orgenes de ese reinado, su fundamento y su legitimidad. Su misin ya no es informativa sino, hablando con propiedad, salvadora. Esos periodistas se hallan, generalmente, dentro de un crculo de la razn, por oposicin a la irracionalidad de los ciudadanos de a pie, y captan el debate democrtico para su exclusivo beneficio. As, en la ltima dcada del siglo XX, la Fundacin Saint Simon se vanagloriaba de haber propulsado la modernizacin postindustrial de Francia promoviendo las temticas que acompaaron a la globalizacin y al ultraliberalismo desenfrenado.

Al principio, dicha temtica fue concebida y propagada por los laboratorios ideolgicos del otro lado del Atlntico, especialmente el Consenso de Washington y el Consenso de Bruselas (desregulacin, privatizacin, reduccin de las prestaciones sociales). Fue aplicada, sin la menor contencin, por los espritus ms brillantes de la Repblica, segn la expresin consagrada, con las desastrosas consecuencias sobre la economa mundial que ya conocemos; sin que sus directores, sin embargo, hayan padecido las consecuencias de sus prescripciones. Jean Marc Sylvestre, periodista econmico de varias firmas ( France-inter, LCI ) es un ejemplo perfecto. El periodista, en este caso, no es un actor, sino un ejecutor. Pero para muchos de ellos lo esencial es participar, figurar en el crculo ultraprivilegiado del happy few (los elegidos).

Aunque la Fundacin Saint Simon ha jugado un papel principal en la fabricacin de la opinin francesa, especialmente a favor de la construccin de una Unin Europea ultraliberal, en el mbito mundial el gran director de la estrategia occidental y de la carrera poltica de sus servidores sigue siendo, sin ninguna duda, el Foro de Bilderberg (2), que rene todos los aos, con la mayor discrecin, a los decididores de Estados Unidos, Europa y Japn, con la asistencia y participacin de las cien empresas ms poderosas del mundo (Microsoft, Unilever, Coca cola, British Petroleum, Total, Chase Manhattan Bank, American Express, Goldman Sachs). El quincuagsimo sexto encuentro de Bilderberg, que se celebr en junio de 2008 en Chantilly (regin parisina), por la parte francesa estuvo marcado, como debe ser, por la participacin de Christine Ockrent, directora del polo audiovisual exterior ( France24, TV5, RFI, RMC International ) y compaera del ministro francs de Asuntos Exteriores Bernard Kouchner; Franois Prol, nuevo PDG (presidente del consejo de administracin, N. de T.) del grupo Natixis Nexis (Banco Popular + Caja de Ahorros) y ex secretario general adjunto del Elseo; Manuel Valls, diputado socialista, representante del sector de la seguridad del Partido Socialista y partidario de la reconciliacin de la izquierda y del ultraliberalismo, el hombre que suea con poblar la ciudad de Evry, de donde es alcalde, de blancos y blancos; y Bassma Kodmani, franco-sirio, director de la Initiative Arabe de Reforme (Iniciativa rabe de Reforma), un think tank que agrupa diversos institutos de investigacin del mundo rabe y trabaja en sociedad con institutos europeos y estadounidenses sobre la transicin democrtica en el mundo rabe, en coordinacin, en Pars, con el Instituto de Estudios de Seguridad.

La quincuagsima sptima edicin, celebrada en Grecia en mayo de 2009, estuvo marcada por la participacin de las siguientes personalidades francesas: Alexandre Bompard ( Europe1 - Grupo Lagardre) y Xavier Bertrand (secretario general de la UPM).

C. Los criptoperiodistas: el periodismo como camuflaje de la militancia poltica.

Soldados de la guerra ideolgica, los periodistas de Radio Free Europe y los que emergieron sobre el presupuesto del Congreso por la Libertad y la Cultura, rgano subterrneo de la CIA en la poca de la guerra fra sovitico estadounidense, aparecen en esta categora; as como en la actualidad Fox News, la cadena ultraconservadora estadounidense, y en el mbito rabe los periodistas de Radio Sawa y de la cadena de televisin Al Hurrah, los dos vectores de EEUU lanzados tras la invasin de Iraq en 2003 (3). A pesar de su talento, generalmente, los periodistas de importancia y los criptoperiodistas son periodistas multicarta (comerciantes que representa varias marcas, N. de T.) afectados de una amplificacin mxima de sus tesis.

Alexandre Adler en Francia y Abdel Rahman Al Rached en el mundo rabe son ejemplos perfectos de periodistas multicarta. Pasado sin transicin, a la manera de su ta poltica Annie Kriegel, del comunismo ms rgido al ultraliberalismo ms desenfrenado, el editorialista de Le Figaro y France Cultura asumi, por aadidura, la funcin de portavoz compulsivo de las crispaciones de las comunidades del judasmo institucional francs. En cuanto al director de Al Sharq al Awsar, el peridico panrabe saud, acumula esta responsabilidad con las funciones de director de la cadena saud Al Arabya y editorialista de la cadena estadounidense de habla rabe Al Hurrah, creada tras la invasin de Iraq.

Asumiendo una funcin declamatoria, los periodistas de importancia rivalizan con los diplomticos, los intelectuales mediticos y su excrecencia: los intelectuales mediticos evolutivos, cuyo ejemplo ms ilustre no es otro que Alexandre Adler, ya citado, que fue de LHumanit a Le Figaro pasando por Libration, Courrier International y Le Monde, sin que a nadie se le haya ocurrido preguntarle por esa movilidad y sus repercusiones sobre su credibilidad, hasta el punto de arrojar un velo de sospecha sobre un amplio espectro del campo meditico. As, muchos de ellos aparecen como mercenarios de la prensa exonerados de las consecuencias de sus prescripciones, una sospecha acentuada por el prestigio de las recin llegadas a la escena meditica, las Organizaciones no gubernamentales (ONG), operadoras principales cuya presencia sobre el terreno confiere a sus miembros una credibilidad real en tanto que testigos dotados de experiencia, al contrario que numerosos autoproclamados expertos de la hueste periodstica.

II. LOS PERIODISTAS DE LEYENDA

El periodista de leyenda representa una incongruencia en el paisaje meditico, porque no se siente como un socio menor del gobierno, sino como un observador mayor de la vida poltica. No practica el deber de referencia o deferencia, sino un deber de impertinencia. Su exposicin no revela una lectura lineal de los fenmenos polticos y sociales, ni una lectura alimentada de prejuicios, sino una lectura fragmentada, una lectura a contraplano de los acontecimientos y no dudar, si llega el caso, de pensar contra su propio campo si es necesario. Los periodistas franceses que denunciaron la tortura en Argelia durante la guerra de la independencia, los periodistas estadounidenses en la lista negra de los servicios de EEUU que rompieron la ley del silencio (4) denunciando las manipulaciones de la opinin pblica estadounidense y las operaciones de desestabilizacin en el tercer mundo, entran normalmente en esta categora.

Conocido por su profesionalidad, reconocido a regaadientes dentro de la profesin, desconocido por los poderes pblicos e ignorado por el gran pblico, el periodista de leyenda padece una tara irremediable. Al infringir las reglas de la connivencia, ese periodista es un indeseable, en tanto que incontrolable, porque induce a pensar que, por el contrario, el periodista de importancia es recomendable porque es controlable. La prohibicin es una prctica corriente del debate de ideas para neutralizar una opinin disidente. Fue as en el siglo XIX con el Syllabus, dictado en 1864 bajo Po IX, que enumeraba las ideas condenadas por el Sumo Pontfice (laicismo, atesmo, etc.) y que acab, por analoga, englobando el conjunto de las ideas que el pensamiento dominante prohiba que se expresaran. Salvando las distancias, el rgimen de Hitler en Alemania, tambin decret su propia Lingua franca, el lenguaje codificado que permita a sus usuarios identificar a los nazistas contumaces. Ms cerca, la Francia sarkozysta tambin dispone de su propia Linguae Quintae Respublicae (5), con su retahla de sandeces trabajar ms para ganar ms, flexibilidad del mundo laboral en vez de precarizacin del trabajador, etctera

Un resultado de las relaciones incestuosas entre medios y poltica, el embedded (*), ha dado a la historia de la prensa la forma ms perfeccionada de la imbricacin del periodismo con el poder poltico. El embedded (6), que hizo su aparicin durante la invasin estadounidense de Iraq en marzo de 2003, en Francia llega a ser un fenmeno de tal magnitud que constituye un caso de manual sin parangn, al menos dentro de las grandes democracias occidentales. Literalmente, el encamado es quien comparte la cama con el objeto de su reportaje. Un emparejamiento, en suma.

La escena meditica-poltica contempornea francesa abunda en esos clebres emparejamientos, entre los cuales los ms visibles son el de Bernard Kouchner, ministro de Asuntos Exteriores, y Christine Ockrent (directora del polo audiovisual exterior francs); Jean Louis Borloo, ministro de Estado y ministro de Desarrollo Sostenible, y Beatriz Schoenberg (France2); Dominque Strauss-Khan, ex ministro de Economa y candidato a la direccin del Fondo Monetario Internacional, y Anne Sinclair (RTL-TF1); Franois Baroin, ex ministro de Ultramar y de Interior, y Marie Drucker (France3); con anterioridad, Alain Jupp (en la poca ministro de Asuntos Exteriores), e Isabelle Jupp (La Croix); sin olvidar los dos ltimos idilios, el de Nicolas Sarkozy con Anne Fulda (Le Figaro), en la poca de la escapada a Nueva York de su esposa Cecilia Sarkozy, y el de Franois Hollande, primer secretario del Partido Socialista, con Valrie Trierweiler (Paris Match y despus Direct TV).

La evolucin profesional ha dado paso al acoplamiento. En el nuevo modelo la actividad no cambia pero se acopla, tanto en el mbito de la vida profesional como conyugal, con un compaero que representa el otro polo del poder, alimentando de esta forma el proceso de una confusin de los gneros perjudicial para la democracia. Ah donde Clemenceau y Jaurs dos periodistas convertidos en polticos- cambiaron la forma de su combate manteniendo la fidelidad a su compromiso anterior, la nueva generacin parece haber tomado un camino diferente privilegiando el plano de la carrera frente a la fidelidad a los compromisos anteriores.

El periodista deja de ser un observador crtico de la vida poltica para convertirse por sinergia, si no en un amplificador de las ideas de su compaero poltico, por lo menos en un factor de sobreexposicin meditica de su compaero de vida. Los medios de comunicacin aparecen ya como vehculos de una ideologa dominante, la sobreinformacin desemboca en desinformacin y los ciudadanos, as como la gran mayora de los directores de los analfabetos secundarios, en plena desorientacin, segn la expresin de Hans Magnus Eisenberger, autor de Mediocrit et folie. Todo un programa.

La comunicacin, en efecto, tiende a sustituir a la informacin; y sus derivas nos devuelven a la propaganda de base de los regmenes totalitarios que los pases democrticos se supone que combaten. A finales de los aos 90, el nmero de empleados de las agencias de relaciones pblicas en Estados Unidos (150.000) sobrepas el de periodistas (130.000), y el presupuesto estadounidense de la industria de las relaciones pblicas ha sobrepasado el de la publicidad. La cifra mundial de negocios de los peridicos y revistas se aproxim, en 2006, a los 275.000 millones de dlares, de los que alrededor de 175.000 fueron financiados por la publicidad, es decir, el 65%, en aumento, con un mximo del 88% en Estados Unidos. Si aadimos las emisoras de radio, sumaran alrededor de 540.000 millones de dlares al ao, es decir, casi el doble de los gastos anuales del Estado francs. Entertainment (entretenimiento) como herramienta y advertising (publicidad) como finalidad. El objetivo no es informar, sino llamar bastante la atencin para colar el verdadero producto: la publicidad. La informacin que va incluida no es ms que un excipiente como cualquier otro cuyo objetivo no es informar sino llamar la atencin y transmitir los mensajes publicitarios.

La informacin se convierte en infotainement, una informacin de entretenimiento, lo que explica que en Francia las grandes emisiones polticas de los decenios anteriores, como La hora de la verdad de France 2, hecha por periodistas, desde hace tiempo ha cedido su lugar a las emisiones de entretenimiento. Los polticos prefieren, con mucho, pasar por los animadores de variedades (Michel Drucker o Marc Olivier Fogiel) para promover sus ideas. El tiempo disponible del cerebro (**) del lector o telespectador engulle cada ao mensajes interesados por valor de 400.000 millones de dlares, emitidos por quin? De los 360.000 millones proporcionados a los antiguos medios por la publicidad, 160.000 millones, es decir, un 44%, son asignados por los siete primeros grupos de publicidad, que hacen un volumen de negocios directo de unos 50.000 millones.

En Francia, en dos aos (2004-2005), los tres principales diarios franceses han cambiado su accionariado ante una relativa indiferencia: Dassault rescat Le Figaro, Rothschild recapitaliz Libration y Lagardre reflot Le Monde (7). Se deduce de este panorama que el periodista que se propone ser un actor de las relaciones internacionales raramente se ver en la mesa de los convidados.

El periodista actor de las relaciones internacionales es el que rompe el monopolio del mensaje meditico de los medios del consenso. Ese es el caso, en Estados Unidos, de Seymur Hersch (8) (New Yoker), que revel las masacres de My Lay (Vietnam 1969), o de Franklin Lamb, de la revista Counterpunch (Estados Unidos), que desvel la connivencia del clan Hariri de Lbano con los grupos radicales del Islam sun en los enfrentamientos del campo de refugiados palestinos de Nahr el Bared (norte de Lbano) en 2007. En Francia, la revista bimestral RILI (Revista Internacional de los libros y las ideas), el mensual Le Monde diplomatique, especialmente durante su batalla victoriosa para torpedear el AMI (acuerdo multilateral sobre los bienes culturales) y tambin, cada uno a su manera, el semanario satrico Le Canard Enchan y Le plan B, la revista crtica de los medios, aparecen en esta categora. En el mundo rabe, Al Qods al arabi, el peridico transfronterizo rabe con sede en Londres, y la cadena de televisin Al Jazeera, han conseguido modificar la agenda meditica internacional, a contracorriente de la tendencia general.

Como consecuencia de la endogamia de la clase poltica meditica, los grandes pontfices de la prensa padecen la desafeccin del pblico a su punto de vista y el entusiasmo de una nueva generacin de lectores por el periodismo electrnico especialmente, en Francia, el sitio Bakchich (periodismo de investigacin), Acrimed, el sitio crtico de los medios de comunicacin, los grandes sitios federados a la manera de Rebelion.org (Espaa y Amrica Latina), Mondalisation.ca (Amrica del Norte), Oumma.com (Francia), Al Andalus.ma (Magreb), que absorben ms de quince millones de lectores habituales en Francia.

Los periodistas son protagonistas de la historia? Es la historia la que decidir en realidad quines son los periodistas que son protagonistas y quines los que hacen la historia. Es la historia la que har la clasificacin, la que designar a los elegidos, distinguir para la posteridad a quienes han contribuido a la historia y apartar a los falsificadores.

Qu queda, en efecto, de Judith Miller, la gran sacerdotisa del periodismo estadounidense de Oriente Prximo? Despedida sin miramientos del prestigioso peridico New York Times, al que desacredit gravemente con su manipulacin de la opinin pblica internacional en relacin con las armas de destruccin masiva de Iraq, en una operacin coordinada con el vicepresidente Dick Cheney, el sulfrico opositor iraqu Ahmad Chalabi y la sobrina de este ltimo, empleada del diario estadounidense en Kuwait. Con la transmisin y amplificacin de una informacin convertida por saturacin en uno de los argumentos justificativos de la administracin neoconservadora para la invasin estadounidense de Iraq, Judith Miller ya arrastra como un fardo su apodo abrumador: el arma de destruccin masiva de la credibilidad del New York Times, recuperada, justo retorno de las cosas, por el American Enterprise Institute, el baluarte del neoconservadurismo estadounidense y del cristianismo sionista, al final de cuarenta aos de mistificacin profesional.

Qu queda de Robert Maxwell, el flamante magnate de la prensa britnica, agente secreto de los servicios de inteligencia de Israel? Un suicidio por ahogamiento, en una noche negra a bordo de su yate, y su familia acorralada por la bancarrota.

Qu queda de PPDA ( Patrick Poivre d'Arvor, N. de T.) ms all de sus xitos mundanos? La falsa entrevista con Fidel Castro y la condena por uso indebido de bienes sociales en el asunto Pierre Botton. El presentador ms popular de Francia de la principal cadena de televisin de Europa (TF1), que tuvo la impertinencia de fijar l mismo la fecha de su retiro, fue despedido por medio de un mensaje a su mvil como un vulgar recadero, resignado a buscarse la vida en los medios perifricos.

Qu queda de Jean Pierre El Kabbache? El amargo recuerdo de su vergonzosa maniobra para librarse de su responsabilidad en el anuncio prematuro de la muerte del artista Pascal Sevran y su deseo de obtener el aval previo de Nicolas Sarkozy para la nominacin de periodista acreditado en el ministerio del Interior en la poca en que el presidente francs era titular de dicho ministerio.

Qu queda de Christine Ockrent? La entrevista a un condenado a muerte la vspera de su ejecucin, el ex Primer Ministro monrquico iran Amir Abbas Hovyda, revel prematuramente su gran oportunismo. Su reputacin de profesionalidad desinflada como un globo por su recurrencia abusiva a los publireportajes supervalorados, en contradiccin con la deontologa, acreditan la imagen de una domstica especuladora vida y codiciosa.

Qu queda de Jean Marie Colombani? Rechazado por su propia redaccin debido a su gran proximidad a un plagiario, Alain Minc, el enterrador del imperio italiano de Carlo de Benedetti, y su fanfarronada vergonzosa al da siguiente de los atentados del 11-S: todos somos estadounidenses, despreciable para todos las personas del mundo que han sufrido el belicismo de EEUU: los vietnamitas carbonizados por el agente naranja, los latinoamericanos oprimidos por United Fruit, la poblacin abrasada de Hirosima y Nagasaki (Japn), los palestinos en proceso de erradicacin

Qu quedar de Claude Askolovitch, la estrella ascendente del periodismo sarkozysta, el nuevo patrn de prensa del grupo Lagardre? El asunto Sin: una carrera meterica propulsada por una delacin calumniosa de un falso proceso por antisemitismo contra un colega satrico. La ambicin satisfecha de un odio recocido, recurriendo a una prctica vergonzosa de la historia de Francia que un amplio sector de la comunidad juda tuvo que padecer durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Protagonista o no de la historia, el periodista, en primer lugar, es el reflejo de su poca. La notoriedad no es forzosamente sinnimo de credibilidad. Es sobre todo el reflejo de una poca en la prensa, a veces en su aspecto glorioso, en su aspecto repugnante ms a menudo.

Notas:

(1) Paul Moreira, productor de la emisin de referencia de Canal+ y autor de una obra documentada sobre Les nouvelles censures dans les coulisses de la manipulation de linformation, Robert Laffont, 2007. Un objetivo idntico es el que busca en Francia Frderic Lefebvre, portavoz y operador del UMP.

(2) El grupo Bildeberg vio la luz en 1954 por iniciativa de Josef Luns, ex secretario general de la OTAN, secundado por el banquero estadounidense David Rockefeller y el prncipe Bernhard de los Pases Bajos, esposo de la reina Juliana, posteriormente salpicado por el escndalo de los sobornos de la empresa aeronutica Lockheed. El grupo debe su nombre al lugar de sus primeras sesiones, el hotel Bildeberg en Oosterbeek (Pases Bajos).

(3) Ver Mohamed el Oifi, maestro de conferencias en el Instituto de Estudios Polticos de Pars, Al Hurrah ou los limites de la diplomatie mdiatique en Les Arabes parlent aux Arabes, la rvolution de linformation dans le monde arabe, bajo la direccin de Yves Gonzales-Quijano y Tourya Guaaybess (Sindbad, mayo de 2009).

(4) Ver al respecto las dos obras de Kristina Borjesson: Black List, quinze grand journalistes amricains brisent la loi du silence, Les Arnes 2003, y Media control huit grand journalistes amricains resistent aux pressions de ladministration Bush, Les Arnes, mayo de 2006.

(5) LQR (Lingua Quintae Republicae), la propagande au quotidien de Eric Hazan, Raisons dagir 2006.

(6) Ver De notre envoy spcial, un correspondant sur le thtre du Monde (1969-2009) Ren Naba, LHarmattan, especialmente los captulos Media et dmocratie, 1- lEmbedded la franaise, 2- Les Mdias comme vhicule dune idologie dominante.

En lo que concierne, la prensa rabe en general y a la prensa libanesa en particular, Las tribulations de la presse libanaise: de rfrence journalistique au contorsionnement mercantile.

(7) Libration de Sartre a Rothschild de Pierre Rimbert, Raisons dagir, 2005.

(8) Seymur Hersch, premio Pulitzer 1970, es el autor de las revelaciones de la masacre de My Lay en Vietnam en noviembre de 1969, del proyecto Jennifer (intento de recuperacin de los restos del submarino sovitico K-129), de las actividades de la CIA en territorio estadounidense contra los movimientos pacficos y otros opositores bajo la cubierta del contraespionaje, que oblig a dimitir a James Jesus Angleton, el jefe de contraespionaje de la CIA en 1974.

(*) Sistema informativo, que se hizo clebre en particular durante la guerra de Iraq, que consiste en que los periodistas autorizados por el gobierno de EEUU para transmitir la guerra iban incluidos (encamados) en el ejrcito y protegidos por ste: http://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2349529

(**) ahora bien, para que un mensaje publicitario sea percibido es necesario que el cerebro del telespectador est disponible. Nuestros programas tienen por vocacin hacer que est disponible: es decir, divertirlo, relajarlo para prepararlo entre dos mensajes [publicitarios]. Lo que vendemos a Coca-cola es el tiempo disponible del cerebro humano ... (Patrick Le Lay, gerente general de la cadena francesa de televisin TF1).

Texto original en francs: http://www.renenaba.com/?p=1159



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