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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-08-2009

La izquierda, la ignorancia y el pueblo

Pedro L. Angosto
Rebelin


Los acontecimientos de mayo del sesenta y ocho marcaron un punto de inflexin en el caminar de la izquierda europea de consecuencias nada positivas para su futuro. Tras aqul relmpago que llen de luz las calles de las principales ciudades del viejo continente, que movi los cimientos de una sociedad acomodaticia y complaciente, las aguas volvieron a su cauce y aunque no se pueda decir que aquellos das no dejaran huella la dejaron en la integracin de la mujer en el modo de produccin capitalista, en ciertos cambios en los hbitos sexuales y en la ruptura de unos cuantos tabes-, lo cierto y verdad es que la izquierda al apostar por el orden establecido y desentenderse de lo que peda la calle, dej buena parte de su equipaje ideolgico tirado en los andenes de una estacin por la que nunca ms volvi a corren tren alguno, todo lo ms algn mercancas nocturno con las luces mortecinas. A mayo del sesenta y ocho, sucedi la crisis del petrleo iniciada en 1973, la recesin, el miedo en el cuerpo y la aceptacin, con matices y diferencias, de la poltica econmica neocon como nica posible. No quiere decir esto que esa poltica se aplicase lo mismo en Espaa que en Chile, no, ni mucho menos. En Espaa durante la dcada de los ochenta se construy lo que tenemos de Estado del bienestar, en Chile se acab con la esperanza a caonazos, cortndole las manos a Vctor Jara, asesinando a Allende y a miles de chilenos, instaurando la tortura y el sometimiento como modo de ser del Estado.

Sin embargo, hay una cuestin que afecta por igual a casi todos los pases de la aldea global, y es la globalizacin de la ignorancia. La ignorancia es el mejor aliado del fascismo, del totalitarismo, porque al ignorante le importa muy poco gritar vivan las caenas si con eso el jefe le da unas palmaditas en la espalda, unas migajas de pan, ms abundantes en la Unin Europea hasta ahora, menos en el resto del mundo, o le permite seguir trabajando aunque sea sin seguros sociales y sesenta y cinco horas a la semana. Pero la ignorancia actual no se ha generado por s sola, no se reproduce por esporas, ni por arte de magia, es el fruto unas veces intencionado, otras no- del abandono por parte de los gobiernos de la principal de sus misiones: La Educacin, entendiendo el trmino en el sentido ms amplio, profundo e integral del mismo. Cuando los Estados dejaron de lado la enseanza y comenzaron a traficar con ella entregndosela a
sociedades mercantiles muchas veces dependientes de las iglesias, cometieron un crimen, un crimen para el que no existe pena posible, pues es el ms execrable de cuantos se pueden cometer: Dejar la formacin de ciudadanos a quienes no creen en la ciudadana, confiar la transmisin de los valores verdaderamente democrticos a quienes no creen en la democracia, delegar la socializacin del amor a la libertad y a la justicia social, en quienes son injustos por esencia y liberticidas por nacimiento.

De tal manera es esto as, que el espritu neoconservador, no es slo el causante del desastre econmico actual, de la perpetuacin e intensificacin de la explotacin y la injusticia, sino que gracias al dominio que tiene sobre los grandes medios de comunicacin de masas, a la claudicacin de una parte de la izquierda y al selenitismo de la otra, hemos llegado a una situacin en la que nada importa que una persona tenga tres carreras y domine cuatro idiomas para que siga siendo un perfecto ignorante o, lo que es peor, un soberbio con aspiraciones despticas y nula capacidad para la solidaridad. Por qu ha ocurrido esto? Por qu se ha dado este tremendo paso atrs? Porque la ineducacin lleva instalada entre nosotros ms de cuarenta aos en Espaa desde el final de la guerra civil- y se ha dejado de lado la formacin humana y humanstica de las personas, relegndolas al desvn de los objetos inservibles, intiles,molestos, esos que son pasto de la basura peridicamente, cuando se hace limpieza general y se elimina todo aquello que no vale. Hace aos, muchos nos reamos de aquellos universitarios norteamericanos que respondan en concursos televisivos que Espaa estaba al sur de Mxico. Hoy podemos or contestaciones similares en cualquier punto del Estado espaol y de la magnfica Unin Mercantil europea. Con todo, no es eso lo ms grave, la dejacin de las funciones educativas consustanciales al Estado moderno, ha producido, gracias sobre todo a la televisin y sus millones de mensajes directos y subliminares, un tipo de ciudadano que no merece ese nombre, grosero, autista, egosta, dspota, insolidario, un tipo que cree que l y los suyos son sujetos de todo tipo de derechos y de obligacin ninguna, un tipo que mide sus triunfos en relacin a los fracasos ajenos, un ser que cuya forma de vida primaria ha llegado a modificar el urbanismo demuchas ciudades, ciudades que se han llenado de reservas para la buena gente en forma de urbanizaciones cerradas, de jardines privados robados al espacio pblico, de colonias perifricas ultravigiladas dnde slo ellos, los nuevos notables, tienen cabida.

Este tipo de sujeto, que habita por toda la faz de la tierra pero que es mucho ms detestable en aquellos pases que tienen un alto grado de desarrollo econmico, ha sido fabricado a conciencia para que pierda la conciencia, la conciencia de clase, la conciencia crtica, la conciencia solidaria, en definitiva, la conciencia de ser humano, todo ello con la anuencia de la izquierda posibilista y de la izquierda que se considera pura y anda perdida en cientos de debates que muy poca gente escucha. Qu interesa a ese sujeto? Le interesa un sistema impositivo autnticamente proporcional y progresivo? Le interesa la condena del genocidio franquista y la reparacin debida a las vctimas? Le interesa que los corruptos sean condenados y pasen unos aos en la crcel? Le interesa dejar de ser un consumidor compulsivo? Le interesa la ampliacin de la ley del aborto, los matrimonios homosexuales, la sanidad pblica, el crecimiento sostenible, acabar con la exclusin social? Siento decirles que, en mi modesta opinin, a esos sujetos, que hoy son mayora en Espaa y en la Unin Europea, todo eso les importa un bledo, un carajo, una mierda, sencillamente porque han perdido buena parte de su condicin humana.

No estamos viviendo en el peor de los mundos posibles, ni mucho menos en el mejor. Estamos inmersos en un periodo de reaccin posibilitado por ese ciudadano que con gusto ha dejado de serlo. Sigo creyendo en lo mismo que decan los viejos republicanos, los viejos lderes obreros, la educacin y la cultura son las llaves de la emancipacin social, de la libertad de los pueblos y de los individuos. Desde estas hojas, me gustara hacer una proposicin que seguro a muchos parecer tmida y conformista, pero que para m es premisa imprescindible para acometer los cambios radicales que necesita una sociedad injusta, depredadora y sanguinaria: No demos ms vueltas al molino, no perdamos el tiempo en proclamas que nadie atiende, trabajemos por objetivos concretos, nada podremos lograr quienes estamos disconformes con el sistema actual si no nos ponemos todos de acuerdo de que la primera Bastilla que hay que tomar es la de la Educacin. Hacia esalucha deben dirigirse todos los esfuerzos de los ciudadanos que sigan creyendo en que otro mundo es posible, porque si logramos un sistema educativo que sea capaz de conformar ciudadanos conscientes, crticos, libres y solidarios, todo lo dems caer por su peso.


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