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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-08-2009

El caso AMIA, o la danza de las conveniencias

Marcos Salgado
Rebelin


La postulacin de Ahmad Vahidi como ministro de Seguridad de Mahmud Ahmadineyah levant un tembladeral en la comunidad juda en Argentina, donde se lo vincula al atentado terrorista contra la AMIA, que quince aos despus sigue impune. Sin embargo, la prueba contra Vahidi se basa en informes de inteligencia que difcilmente resistan un proceso judicial serio. La investigacin por el atentado ya fracas una vez, y de nuevo a merced de conveniencias varias- parece encaminarse a un segundo fracaso.

Escribamos en Google News AMIA y encontraremos referencias a dos informaciones recientes. Una, los actos de recuerdo a las vctimas del bombazo que mat a 85 personas en 1994 en el centro de Buenos Aires, otra, la decisin del reelecto presidente de Irn, Mahmud Ahmadineyah, de proponer como ministro de Seguridad de su nuevo gabinete a Ahmad Vahidi, a quien se nombra en el expediente judicial por el atentado.

Sabemos que en realidad las noticias que podemos encontrar en Internet dicen ms que eso sobre Vahidi, aseguran que est acusado de participar en el atentado y, se agrega que tiene un pedido de captura de INTERPOL, por el mismo hecho.

Los entrecomillados antedichos son, en lo esencial, correctos, pero la jerga judicial es tan tremendista como poco precisa. La palabra acusado, suena bastante parecida a culpable, en especial en un caso tan aterrador como el del ms luctuoso atentado terrorista de toda la historia en Amrica Latina. Tambin un pedido de captura suena a sentencia judicial. A quin busca INTERPOL? A los criminales y a los terroristas, claro.

Y en este contexto internacional, donde todos los caones apuntan a Irn, nuevo integrante del eje del mal elaborado a conveniencia por EE.UU. y sus aliados, viene como anillo al dedo recordar que la justicia de un pas remoto pide la captura internacional de un ministro del rgimen (Ahmadineyah y Chvez encabezan regimenes, pero nadie dice lo mismo del mexicano Caldern o del costarricense Arias por nombrar dos que vencieron en elecciones amaadas-).

Pero lo que se cuece a fuego muy lento en los tribunales federales argentinos es otra cosa. El caso AMIA, como se conoce a la investigacin por el atentado es un engendro de medio milln de pginas imposible de manejar.

El fracaso de la investigacin

A las 9.53 del 18 de julio de 1994 una bomba de altsimo poder derrumb la parte delantera del edificio de la Mutual de la comunidad juda local, la AMIA y de la representacin de la Delegacin de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA). Murieron 85 personas, la mayora en el edificio, en la calle muy concurrida a esa hora y en los edificios lindantes. Hubo centenares de heridos y daos cuantiosos en la populosa zona de El Once, muy cerca del centro de Buenos Aires.

La Argentina estaba por aquellos das casi en la mitad de la dcada neoliberal de Carlos Menem (1989-1999), quien para esa poca haba colocado varios jueces recomendados por amigos en lugares clave, especialmente en el fuero federal, encargado de investigar a funcionarios corruptos.

El caso recay en el juez Juan Jos Galeano como instructor (estaba de turno el da del ataque) y de la Polica Federal como investigadora. En Argentina no haba ni hay- un cuerpo civil de investigaciones. La pesquisa se dirigi casi exclusivamente a determinar quin era el propietario del vehculo que se us como coche bomba. As, cay el ltimo poseedor conocido, un revendedor de autos y un grupo de policas (no de la Federal, sino de la provincia de Buenos Aires) acusados de entregar ese vehculo a los terroristas.

Sobre la entrega a los terroristas nada se supo durante quince aos, ni nada se sabe. Aquellos acusados que durante una dcada fueron presentados ante la opinin pblica como despreciables terroristas terminaron absueltos tras un juicio oral que dur tres aos y donde se determin que toda la prueba fue armada desde lo ms alto del poder poltico, con la participacin y/o tolerancia del juez.

Del veredicto de este juicio, confirmado luego por un tribunal superior, se desprende que el gobierno de Menem aprovech la indignacin social del atentado para enterrar a un adversario poltico, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, al inventar pruebas contra policas de esa jurisdiccin para ligarlos al atentado.

Las absoluciones masivas, en el ao 2004, fueron la segunda bomba en el caso. Pero igual que despus del atentado- aparecieron los funcionarios dispuestos a preservar las instituciones y de paso- llevar agua para su molino.

As, la justicia encontr un fiscal para asignarle el caso, Alberto Nisman, a quien le gusta hablar de AMIA1 y AMIA2, para diferenciar la investigacin anterior de la nueva, a su cargo. El juez Galeano termin destituido, pero no preso.

Las instituciones atacadas, la AMIA y la DAIA, co-responsables del fracaso de la investigacin judicial, tambin salieron golpeadas pero de pie. Carlos Menem ya no estaba en la Casa Rosada. Todos tambin la prensa que acompa casi sin chistar la fracasada pesquisa- necesitaban dirigir los caones hacia nuevos enemigos.

Si queremos acusar a alguien por robar caramelos en el kiosco, tendremos ms xito si sealamos al ms feo, al ms malo, al que tenga peor fama. Ganada o no con justeza? Qu importa? El nuevo malo estaba ah, perdido en algunas pocas- pginas del expediente: Irn.

 

La trampa de la declaracin indagatoria

 

Los conocedores del expediente del caso AMIA recuerdan que muy temprano se empez a nombrar a los posibles autores intelectuales del ataque. Se habl del partido poltico libans y milicia armada anti israel Hezbollah, y de algunos vnculos no muy claros con la Jihad Islmica, tambin acusado de un atentado anterior (tambin impune) contra la embajada de Israel en Buenos Aires, en 1992.

Sin embargo, se trataban ms de acusaciones pblicas a la medida de las necesidades polticas de Israel que de datos certeros. Uno de los primeros sealados fue el embajador de Irn en la Argentina, Hadi Soleimanpour, que form parte de un primer paquete de pedidos de captura internacionales de Argentina a INTERPOL.

En 2003, Soleimanpour fue ubicado en Londres y detenido durante algunas semanas. La justicia argentina remiti los elementos de sospecha sobre el ex diplomtico y el juez londinense no los tom en cuenta. Soleimanpour fue liberado.

Fue un proceso testigo para auscultar la validez de los elementos de prueba contra los iranes acusados, y la primera seal de la endeblez de los elementos de la justicia argentina. Puede decirse, sin embargo, que aquel pedido de captura y los otros que llegaron despus, que incluyen a Vahidi, estn manipulados polticamente? No.

Es que la justicia argentina tiene su coartada. Segn el Cdigo Penal local, no se puede procesar por un delito a alguien que previamente no haya tenido la oportunidad de defenderse en una declaracin indagatoria.

La declaracin indagatoria es, recitan los abogados, un acto de defensa, en donde el sospechoso se anoticia de las pruebas en su contra y puede declarar o no. Es decir, se cita a declaracin indagatoria a aquellos sobre los que pesa algn grado de sospecha, aunque no sta no sea concluyente, y no alcance para un procesamiento, una elevacin a juicio de la acusacin y una eventual condena. Es decir, los tres pasos por donde debe pasar un acusado para llegar a la resolucin ltima del caso, si es que antes no se decide su sobreseimiento definitivo por falta de pruebas.

Este cronista pregunt varias veces a funcionarios judiciales del caso la misma pregunta: Hay pruebas contra los iranes para dejarlos presos? y siempre recibi la misma respuesta: Lo primero es que vengan a declarar. Una forma elegante de evadir cualquier responsabilidad ante el fracaso de la prueba. Como sucedi con Soleimanpour en Londres y con los acusados locales de proveer el coche bomba.

Loquitos sueltos o Estado asesino?

 

Las teoras judiciales sobre la inspiracin internacional del atentado contra la mutual juda variaron diametralmente de AMIA1 a AMIA2. Mientras el juez Galeano hablaba de funcionarios iranes que formaban una suerte de asociacin criminal dentro del Estado iran, los ltimos pedidos de captura dicen que fueron las mximas autoridades de Irn de la poca las que ordenaron el atentado en Buenos Aires.

Un cambio de visin ms que oportuno: lleg justo cuando EE.UU. comenz a enfilar sus caones contra Irn.

Segn AMIA2, en una reunin en agosto de 1993 donde participaron dos de los imputados se decidi el atentado de Buenos Aires, que estuvo a cargo de una unidad que cometi otros en Suiza, Alemania y Francia (aunque en ese caso no se trataba de grandes bombazos con el de la mutual sino de asesinato de personas).

El fiscal Nisman, en una entrevista al portal delacole.com explic que su investigacin es diferente a la de Galeano, y asegur que se basa en otras pruebas prcticamente nuevas en su totalidad. Conocedores del caso aseguran que tcnicamente- esto es as. Los datos son nuevos. Lo que no es nuevo es el origen: servicios secretos de EE.UU., Israel y el testimonio de disidentes iranes protegidos en Europa.

Alguien podra tomar en serio un pedido de captura internacional contra por ejemplo- Fidel Castro, basado en el testimonio de gusanos maiameros y de la CIA? Algo parecido sucede en el caso AMIA.

Recientemente un tribunal federal Estados Unidos dictamin que el gobierno incurri en violaciones fundamentales del debido proceso al congelar los bienes de la organizacin de caridad KindHearts por sospechas de vnculos con actividades terroristas y remarc que el gobierno debe asegurarse de que la organizacin tenga una clara oportunidad de defenderse de la acusacin.

Es un fallo que de quedar confirmado- supone un duro mazazo a la cacera extrajudicial de supuestos terroristas elevada a dimensin internacional por los Estados Unidos despus de los atentados de 2001.

En la legislacin argentina los informes de inteligencia no pueden ser tomados como prueba, a menos que sus autores queden identificados en el expediente y sus dichos se prueben con otras evidencias. As, las pruebas que se utilizan ahora para pedir las capturas de encumbrados dirigentes iranes jams resistiran un juicio oral. Al menos no uno serio.

AMIA2, como AMIA1, est destinada al fracaso mientras el dolor de los familiares de las vctimas y el anhelo legtimo de justicia quede subordinado a las conveniencias polticas del momento. Antes, a las nacionales, ahora, a las internacionales.

*Marcos Salgado - Periodista argentino. Coautor del libro "El Veredicto", sobre el juicio oral del caso AMIA.



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