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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2009

Venezuela
Democratizar las comunicaciones s, pero... sabemos cmo y para qu?

Aram Aharonian
Alai-amlatina



Se ha puesto de moda hablar de la necesidad de desalambrar los latifundios mediticos (Viglietti/Aram dixit), de la necesaria democratizacin de la comunicacin y de la informacin y del llamado terrorismo meditico (Chomsky dixit). Y muchas veces, todo eso no pasa de consignas o, peor, de lamentos.

Y mientras desde por aqu declamamos, desde el Norte siguen usando a los medios de comunicacin masiva trasnacionales y sus repetidoras nacionales- como arietes de la globalizacin neoliberal a travs del impacto combinado de la informacin, la publicidad y el entretenimiento, como poderosas armas que imponen su estilo de vida y sus intereses, aumentando el individualismo, el consumismo, la prdida de identidad, y la dependencia cultural, social, econmica, poltica.

Estas consignas y lamentos tambin incluyen declamaciones instando a cambiar la legislacin. Claro, desde arriba, sin debate ni participacin y sin siquiera identificar cul es la problemtica y cual es la estrategia a implementar.

Es necesario identificar con claridad cules son las razones por las cuales es necesaria una nueva legislacin, y establecer con precisin los objetivos que se buscan con dicha normativa legal.

Qu es lo que se quiere

Todos parecen estar de acuerdo en la necesidad de democratizar los medios, pero cada uno tiene su propia idea de para qu debemos hacerlo. Hay demasiadas fisuras en este reclamo colectivo.

Cuando se habla de la necesidad de democratizar los medios, las frecuencias y las comunicaciones, hay que saber para qu se quiere tomar esas medidas, qu significa realmente esa democratizacin. En definitiva, si las nuevas medidas respetan el derecho a informar y estar informados, si fomentan la formacin de ciudadana, si impiden monopolios y oligopolios, si garantizan la recuperacin de le memoria y la cultura propias.

La peor de las situaciones que podra ocurrir consistira en que se pagase el costo poltico de una normativa que fuese denunciada como autoritaria y restrictiva de la libertad de expresin sin que en realidad se produzca con una nueva normativa legal ningn avance significativo desde el punto de vista de los objetivos que deberan orientarla. Ejemplo sobran en nuestra regin.
Y cuando hablamos de democratizar no debemos olvidar que la Ley venezolana de Telecomunicaciones es considerada como las ms neoliberal de Amrica Latina. Es imprescindible comenzar por una revisin de esta ley madre, para seguir con la Ley de Responsabilidad Social de Radio y TV (alias Resorte), con los reglamentos que impiden la difusin libre y en igualdad de condiciones de las radios y televisoras comunitarias...

Lo que hace falta es una Constituyente Comunicacional, donde participe el pueblo todo y no quede la normativa en el libre albedro de unos funcionarios. Para no seguir recitando socialismo, hay que garantizar que las decisiones sean colectivas. No hay nada que se construya desde arriba: slo un pozo.

Una nueva normativa debiera facilitar la democratizacin del acceso plural a la informacin, a las opiniones y a las opciones culturales como condicin para la democracia. Sin una esfera pblica democrtica, plural, no es posible la democracia. Debe, asimismo, garantizar la libertad de expresin, sin que quede abierta la posibilidad de la censura, sea sta previa o a posteriori.

Una democratizacin significa normar restricciones a los monopolios y oligopolios en los medios y avanzar en la democratizacin de la propiedad y el control de los medios, porque si no, 80% de la audiencia seguir controlada por la estructura monoplica de los medios corporativos.

Una nueva normativa debe avanzar en la contralora social de los medios, sin duda un objetivo democratizador, dado que los medios juegan un papel vital en la construccin del imaginario colectivo y de la reproduccin cultural, en la educacin y en el acceso a la informacin.

En materia de los medios audiovisuales, es necesario recordar que las ondas radioelctricas son patrimonio de la humanidad, administradas por cada Estado. Ningn particular puede ser propietario de una frecuencia, pues solo tiene derecho a usufructuar una concesin otorgada por el Estado. El uso de las ondas radioelctricas es para la nacin en su totalidad y corresponde al Estado tomar las medidas administrativas acorde con los marcos legales establecidos.

En el caso venezolano, no slo es procedente sino necesario democratizar el uso de ese bien pblico, mediante una reingeniera de frecuencias y licencias, que permita una distribucin equitativa entre el sector estatal, el privado y el espacio pblico. Por lo menos, ese es el criterio que prima en las legislaciones ms adelantadas en el continente. Pero si esta sociedad avanzara hacia el socialismo, no se debiera hablar de un solo y gran espacio pblico? Asimismo, es necesario establecer una vigilancia de su uso a travs de un marco regulatorio que garantice su uso democrtico.

No es suficiente realizar una nueva redistribucin de las licencias efectivamente democrtica y limitar la cantidad de emisoras que pueden participar en una red. Es necesario tener presente que la cartelizacin de los medios privados venezolanos no se basa tanto en el rgimen de transmisin (redes) como en la difusin unvoca de mensajes. De all la necesidad de establecer un marco regulatorio preciso que, en ningn caso, debera atentar contra la libertad de expresin, principio considerado como el valor absoluto en un sistema democrtico.

Comunicacin y democracia

Hoy somos concientes de que el tema de los medios de comunicacin social tiene relacin directa con el futuro de nuestras democracias, porque la dictadura meditica pretende suplantar a las dictaduras militares de tres dcadas atrs. Hoy no hacen falta bayonetas: los medios llevan el bombardeo ideolgico hasta la sala o el dormitorio, en su propia casa.

Desde el Norte, nos bombardean con una gran cantidad de informacin-basura que solo sirve para desinformarnos y sentirnos dependientes. Sabemos de Afganistn y los talibanes, pero no conocemos siquiera nuestro reflejo y mucho menos a nuestros propios vecinos.

Son los grandes grupos econmicos, que usan a los medios y deciden quin tiene o no la palabra, quien es el protagonista y quin el antagonista. Y plantean una realidad virtual, invisibilizando la realidad adversa a sus intereses. La democracia sigue instalada como sistema formal, sin apropiacin ciudadana, razn por la cual su institucionalidad es precaria. Construir democracia es construir ciudadana, empoderar a los pobres.

Tambin somos concientes del necesario cambio de paradigmas. Hemos sido entrenados para pensar que prensa alternativa significa comunicacin marginal. Hoy sabemos que la nica forma de plantearse la batalla de las ideas es con una estrategia comunicacional masiva, que sea realmente alternativa al bombardeo constante, hegemnico, que nos llega desde el Norte.

No cabe duda de que los medios comunitarios, populares, alternativos, son un paso en el camino a la democratizacin, pero por s mismo no son suficientes. Podemos tener centenares de medios comunitarios, pero si el 93% de la audiencia est controlada por una estructura monoplica y/o oligoplica de los medios corporativos comerciales, poco ser lo que habremos avanzado en la direccin de la democratizacin.

Debemos tener conciencia de que lo que se est librando es una guerra cultural, la batalla de las ideas. Es una guerra que no se agota en consignas, sino para la cual hay que prepararse adecuadamente. Para ello debemos aduearnos de la tecnologa, aprender a usarla mejor o tan bien- como el enemigo y, sobre todo, tener en claro para qu queremos esas armas, para que, en definitiva, no se sumen al arsenal hegemnico en contra de nuestros propios pueblos.

Las ltimas experiencias nos indican, asimismo, que de nada sirve tener medios nuevos, televisoras nuevas, si no tenemos nuevos contenidos, si seguimos copiando las formas hegemnicas. De nada sirven nuevos medios si no creemos en la necesidad de vernos con nuestros propios ojos. Porque lanzar medios nuevos para repetir el mensaje del enemigo, es ser cmplice del enemigo.

- Aram Aharonian es periodista y docente uruguayo-venezolano, director del mensuario Question, fundador de Telesur, director del Observatorio Latinoamericano en Comunicacin y Democracia (ULAC)


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