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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-08-2009

A quin amenazan los medicamentos genricos?

Andrea Coa
Rebelin


Por la industria se ha hecho comn entender las transnacionales farmacuticas, y para stas, la empresa que no reciba la chorrera de millones que ellos exprimen al sufrimiento de la humanidad, es pirata, sobre todo si se trata de los pases del Sur.

En Venezuela, una poltica soberana sobre patentes originar una recuperacin econmica de las empresas que, con una capacidad instalada muy superior a su actual produccin, ven restringidas las posibilidades de fabricar porque la mayora de los medicamentos estn patentados por las transnacionales, las cuales han extendido el lmite del monopolio legal por medio de triquiuelas, que hacen pasar por innovacin o por invencin, el aadido de cualquier aditivo inocuo o innecesario, con el fin de mantener el monopolio.

Sin embargo, la matriz de opinin que se ha venido difundiendo es que Venezuela trama una ley comunista que acabar con la industria.

No faltan analistas sesudsimos e informes econmicos -de esos que analizan al detalle quin gan ms dinero y evalan por qu gan o perdi- ya andan diciendo que los genricos se van a tragar a la industria, porque sta no va a competir con aquellos que producen lo mismo y lo venden a menor costo.

A su favor, los magnates farmacuticos tienen la mentira aceptada de que la marca sera garanta de calidad, pero cualquier persona con una mediana cultura sabe que la marca no es ms que el sello de una empresa, y puede ser posicionada en el mercado simplemente con publicidad, independientemente de la calidad de los productos que vendan. Y cada da la gente es menos inocente en el mundo, cada da se tragan menos el cuento de las marcas.

Dicen los analistas que las empresas no cuentan con tiempo suficiente para hacer investigaciones, y que ya las patentes estn expirando. Tiene que ser muy caradura quien diga que quince aos no es suficiente para crear medicamentos que resuelvan ingentes problemas que tiene la humanidad, teniendo los recursos y las instalaciones con tecnologa de punta de que disponen esas corporaciones. Lo que pasa es que no estn interesados en investigar, sino en acumular riquezas.

Todos esos comentarios se anotan en una ofensiva publicitaria para lograr, en un futuro prximo, el alargamiento del tiempo de vigencia de las patentes y la llamada patente mundial, por medio de la cual las transnacionales farmacuticas pretenden aduearse de todo el mercado mundial y reventar de una vez por todas a los productores ms pequeos de los diferentes pases, sobre todo a los que producen genricos, que la gente compra porque, al no estar bajo el rgimen de patentes, son ms baratos y tienen la misma efectividad.

Los magnates estaran muy preocupados buscando sustitutos para las grandes ganancias que obtienen an por el monopolio de las medicinas, entre ellos las vacunas, y esto nos recuerda el boom reciente de la famosa gripe porcina, mexicana o H1N1, que sirvi para recuperar econmicamente a una empresa fabricante, utilizando como estrategia de marketing el terrorismo publicitario, adems de arreglrselas para lograr que la gente se infectara, mover sus influencias con los gobiernos y vender millones de dosis.

Sabido es que la H1N1 no es ms peligrosa que el dengue y, de acuerdo a un alto funcionario de la Organizacin Mundial de la Salud, en esa institucin el proceso para declarar una pandemia es muy sencillo, tanto que ya la famosa gripe porcina recibi ese triste rtulo, creando as un amplio mercado global para la inocua vacuna y el Tamifl, acerca del cual se ha dicho que no sirve para nada.

As estn las cosas en la industria farmacutica, algo que debera reservarse el Estado para s, porque de ella depende un derecho fundamental como es el derecho a la salud y a la vida, pero que es utilizado por estos magnates como una manera fcil de exprimir a los pueblos sus ahorros y el producto de su trabajo. Por supuesto que quienes no tienen dinero, en el capitalismo, estn destinados a morir de enfermedades curables.

Por eso, y ahora ms que nunca, el socialismo es la solucin para los problemas de salud de la humanidad. Que la gente valga ms que el dinero, y que los Estados sean responsables de sus ciudadanas y ciudadanos, en vez de servir de mayordomo a las corporaciones.


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