Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-08-2009

Los peligros que enfrenta la conciencia nacional palestina

Haidar Eid
The Electronic Intifada

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


El sexto congreso del movimiento Fatah, celebrado en Beln a primeros de mes, nos ofreci un asiento de primera fila en el acto de liquidacin de un perodo importante del nacionalismo palestino.

As es, la conferencia se celebr en suelo palestino, pero, irnicamente, bajo el ojo vigilante de soldados israeles. El fracaso del Movimiento para la Liberacin Nacional (Fatah) al no conseguir ninguno de sus objetivos declarados qued simbolizado en esta conferencia celebrada bajo la ocupacin. Esto refleja no slo la desaparicin de Fatah la faccin que durante dcadas ha venido dominando la Organizacin para la Liberacin de Palestina- sino la desaparicin del nacionalismo contemporneo palestino.

Un movimiento de liberacin nacional que empez con eslganes del tipo la nica va para la liberacin es mediante el can de un fusil y liberacin desde el ro Jordn al Mediterrneo y el derecho al retorno es sacrosanto, se ha transformado asumiendo una condicin post-colonial sin haber conseguido la independencia. El espectro de los Acuerdos de Oslo estaba en la conferencia por todas partes, aunque nadie deseaba mencionarlo. A todos esos ex combatientes convertidos en polticos no se les hubiera garantizado un permiso israel para entrar en el territorio controlado por Israel si no fuera por los Acuerdos de Oslo.

Como declaracin poltica de la conferencia se aprob el discurso de apertura ofrecido por el presidente de Fatah. El discurso mismo fue la constatacin de lo que Oslo, Taba, la Hoja de Ruta y la cumbre de Annapolis perseguan, a saber, la transformacin de la causa palestina de autodeterminacin y liberacin en un caso de beneficencia al que se le aplica el eslogan de independencia. La evaluacin crtica de los veinte aos transcurridos desde que se celebr el quinto congreso de Fatah, o incluso del perodo transcurrido desde los desastrosos Acuerdos de Oslo firmados en 1993, jams estuvo en la agenda. Asimismo era tab cuestionar la lgica de la tolerancia de Israel hacia la conferencia.

El giro de ciento ochenta grados adoptado por el ala derechista palestina, claramente representado por los dirigentes fundadores y por los de ahora, no debera constituir ninguna sorpresa porque histricamente han venido manifestando puntos de vista antidemocrticos, tanto a nivel general como en relacin con la agenda palestina en particular. Esta falta de democracia es, desde luego, la consecuencia de sus contactos ntimos y directos con los regmenes oficiales rabes.

Como resultado de esta orientacin dominante, ese liderazgo, con el total apoyo de la izquierda ONGueizada, no pudo aceptar los resultados de las elecciones palestinas de enero de 2006. (En los aos que siguieron a la firma de Oslo, la financiacin estatal de las ONG dirigidas por izquierdistas ha ido llevando a la despolitizacin y desmovilizacin de estos grupos. A esto es a lo que se refiere el trmino ONGueizados. Como han manifestado los intelectuales ms crticos, esas elecciones fueron en realidad las nicas elecciones no tnico-religiosas de todo el Oriente Medio hasta la fecha. En lugar de aprender de anteriores errores histricos, y en lugar de empezar a construir a partir de ese logro sin precedentes para el poder popular en el mundo rabe, las fuerzas dirigentes laicas palestinas optaron por centrarse en buscar justificaciones enrevesadas a su fracaso para as asegurarse triunfos electorales que pudieran resultar convincentes.

A travs de anlisis mecnicos y autocompasivos de los acontecimientos en la Franja de Gaza, Fatah ha dejado clara su posicin: la situacin en la Franja de Gaza es culpa de Hamas, la nica organizacin democrticamente elegida. No hay mencin alguna al papel del general estadounidense Keith Dayton, que est entrenando a las milicias para que acten contra la resistencia bajo el control, a mero nivel nominal, de la Autoridad Palestina, ni del deseo israel de erradicar todas las formas de resistencia, no violentas o de cualquier otro tipo.

Oslo ha ido siempre asociado con corrupcin y con la venta de los principios de autodeterminacin (segn los define el derecho internacional) y liberacin.

Ahora, el objetivo fijado, por el que han corrido ros de sangre (y la sangre an no se ha secado en las calles de Gaza), es el del establecimiento, en alguna dimensin, de un estado palestino independiente la solucin de los dos estados. Pero, cmo puede eso conducir al cumplimiento de la resolucin 194 de Naciones Unidas, que pide el retorno de los refugiados palestinos y su compensacin, es un misterio en las mentes de los palestinos que observaban la conferencia. Cmo un estado palestino podra poner fin a la brutalidad del sistema de apartheid contra 1,4 millones de palestinos que son ciudadanos de Israel, es otra inquietante cuestin que los congresistas prefirieron ni tocar.

Al ignorar el cambio paradigmtico resultante de la masacre de Gaza y reiterar una vez ms la permanente creencia que considera que los acuerdos firmados entre Israel y la Autoridad Palestina son la nica va poltica para llegar a un estado palestino, se est indicando la prdida de fe en el poder del pueblo palestino para reclamar su tierra y sus derechos. Este enfoque supone el repudio de la innegable y sin precedentes firmeza mostrada por el pueblo de Gaza, las formas crecientes de resistencia popular en Cisjordania y el xito del movimiento global por el boicot, las sanciones y la retirada de inversiones en Israel.

En lugar de considerar todo eso, una y otra vez se nos pide que confiemos en la benevolencia de Estados Unidos, de la Unin Europea y de los regmenes rabes reaccionarios que pretenden darnos un estado truncado, como si lo que ocurri en Gaza este ao nunca hubiera sucedido.

Ni una sola palabra se pronunci sobre las realidades impuestas por Israel que han hecho que sea imposible establecer un estado independiente en el 22% de la Palestina histrica Cisjordania y la Franja de Gaza-. Muchos palestinos y pensadores crticos internacionales han llegado ya a la conclusin de que la solucin de los dos estados est finiquitada gracias a la colonizacin israel de Cisjordania. Cul es, entonces, la alternativa de Fatah y del resto de los movimientos nacionales palestinos?

Lo que vimos en Beln es la incardinacin de los riesgos de la conciencia nacional de Frantz Fanon, aunque con traje palestino. La irona, desde luego, es que Fanon estaba teorizando sobre los futuros estados post-coloniales tras la independencia. Escribi sobre la subyugacin neocolonial de las elites nativas: Coches negros, trajes elegantes, guardaespaldas, son algunas de las caractersticas de la aparicin de los nouveaux riches de la (ocupada) Palestina. Fanon escribi despreciativamente: la clase media nacional que se apodera del poder al final del rgimen colonial es una clase media subdesarrollada. Prcticamente no tiene poder econmico y en ningn caso puede compararse con la burguesa del pas madre que confa en reemplazar (nfasis aadido).

Pero, es que acaso nosotros, en Palestina, estamos cerca del fin del rgimen colonial? Ah est la diferencia crucial entre la burguesa nacional deArgelia o Sudfrica, pongamos por caso, y la nuestra. La nuestra ha convertido en fetiche la cuestin de la estatalidad antes de conseguir la independencia, un juego nada sorprendente- animado por EEUU, Israel e incluso los regmenes rabes oficiales. Qu es, en definitiva, la independencia? Un himno nacional, una bandera, unos ministerios, primeros ministros y presidencias? Ya los tenemos.

Para Fanon, el cliclo de engao, ostracismo y dependencia prosigue inmisericorde tras la independencia. Pero es que nosotros an no hemos llegado ah!

Haidar Eid es un comentarista poltico independiente.

Enlace con texto original:

http://electronicintifada.net/v2/article10728.shtml



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