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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-08-2009

Tirando a Blackwater por el water

Jeremy Scahill
The Nation

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Blackwater, la compaa de mercenarios privados propiedad de Erik Prince, ha vuelto a constituirse en centro de la atencin pblica ante una serie de revelaciones asombrosas sobre su papel en los programas secretos de EEUU. Desde al menos el ao 2002, Blackwater est trabajando en Afganistn y Pakistn para la CIA con contratos negros. El 19 de agosto, el New York Times revelaba que la compaa era, de hecho, la pieza central de un programa de asesinatos de la CIA que supuestamente Dick Cheney orden perpetrar ocultndoselo al Congreso. El documento informaba que Blackwater contina ocupando un papel esencial en la ampliada guerra area en Pakistn y Afganistn, donde se encarga de equipar y armar los aviones teledirigidos. Estas revelaciones son continuacin de las acusaciones efectuadas bajo juramento por ex empleados de Blackwater- de que Prince asesin o facilit el asesinato de potenciales informantes del gobierno y que se consideraba a s mismo como una especie de cruzado cristiano que tena encomendada la tarea de eliminar la fe islmica y los musulmanes del planeta.

Adems, Blackwater est siendo investigada por el Departamento de Justicia por una serie de posibles delitos, que van desde contrabando de armas a homicidios, y tambin por el del Tesoro por posible evasin de impuestos. Asimismo, est teniendo que hacer frente a demandas en los tribunales federales por acusaciones de crmenes de guerra y asesinatos extrajudiciales. Dos de sus hombres han sido declarados culpables de la acusacin de contrabando de armas; otro, culpable del homicidio de un civil iraqu sin que mediara provocacin, y otros cinco han sido acusados de crmenes similares. El ejrcito estadounidense est investigando la matanza de civiles perpetrada por Blackwater en Afganistn el pasado mes de mayo, y estn apareciendo informes de que la compaa puede estar tambin implicada en el programa de entregas extraordinarias.

Pero, a pesar de todos esos estigmas, la administracin Obama contina manteniendo a Blackwater en la nmina del gobierno. En Afganistn y Pakistn, Blackwater sigue trabajando para la CIA, para el Departamento de Estado y para el de Defensa por la friolera de cientos de millones de dlares, y su continuada presencia es un indicador de lo muy atrincheradas que estn las corporaciones privadas en la maquinaria blica estadounidense. EEUU est desplegando actualmente en Afganistn ms fuerzas privadas (74.000) que soldados de uniforme (57.000). Aunque la mayora de esos contratistas no van armados, un nmero considerable de ellos s lleva armas y sus filas siguen creciendo. Un censo reciente del Departamento de Defensa informaba que el 30 de junio, los contratistas armados en Afganistn del Departamento de Defensa haban aumentado en un 20% respecto al primer trimestre de 2009.

Con la excepcin de unos pocos congresistas, especialmente los representantes Henry Waxman y Jan Schakowsky, el Congreso ha permitido que la utilizacin de contratistas militares privados quede en gran medida sin control. Pero las recientes revelaciones acerca de las actividades secretas de Blackwater puede que finalmente fuercen al Congreso a tomar cartas en el asunto. Al menos, debera exigir a la administracin Obama que revele todos los contratos federales firmados en el pasado y en la actualidad con todas las compaas y filiales de Prince, incluidas las que estn registradas en el exterior.

El Congreso puede asumir la iniciativa de Schakowsky y preguntarle a la administracin Obama por qu sigue trabajando con Blackwater. Schakowsky le ha pedido a la Secretaria de Estado Hillary Clinton y al Secretario de Defensa Robert Gates que revisen todos los contratos existentes con la compaa y que no concedan ninguno ms a sus muchas filiales. Los comits de inteligencia del Congreso deberan tambin llevar a cabo una amplia investigacin sobre las implicaciones de Blackwater en el programa de asesinatos de la CIA. Estn implicados los operativos de Blackwater en los ltimos asesinatos? Quin aprob que la compaa se implicara en ellos? Se notific al Congreso? Hasta qu nivel de la cadena de mando lleg la relacin secreta con la compaa? Actuaba tambin Blackwater en suelo estadounidense? Qu papel, si es que tuvo alguno, jug Blackwater en el transporte secreto de prisioneros?

La investigacin debe incluir tambin el testimonio bajo juramento de antiguo altos oficiales de la CIA que fueron despus contratados o pagados por Blackwater. Entre estos estn Alvin Buzzy Krongard, el ex nmero tres de la agencia, que fue quien le dio a Blackwater el primer contrato de la CIA, incorporndose ms tarde a la junta de la compaa, y J. Cofer Black, el ex director de la unidad de contraterrorismo de la CIA, que dirigi el programa de asesinatos. Black se convirti despus en el vicepresidente de Blackwater y dirigi las denominadas Total Intelligence Solutions, la CIA privada de Prince. Las Total Intelligence han sido simultneamente utilizadas por el gobierno de EEUU, gobiernos extranjeros y compaas privadas, un acuerdo que puede haber creado diversos conflictos de intereses que los comits de inteligencia del Senado y del Congreso estn obligados a investigar. El Congreso debera tambin averiguar si la seguridad nacional est comprometida en el momento en que los conocimientos, los contactos y el acceso de antiguos altos funcionarios de la CIA como Black y Krongard se ofertan en el mercado abierto.

John Kerry, presidente del Comit de Relaciones Exteriores del Senado, ha cuestionado que Blackwater utilizara la autorizacin del Departamento de Estado como tapadera para reunir informacin para los asesinatos selectivos. Kerry debera celebrar vistas en las que Hillary Clinton y Condoleeza Rice deberan ser obligadas a testificar sobre la materia. Los comits de supervisin deberan probar las acusaciones de que Blackwater estuvo implicada en el contrabando de armas y en los asesinatos extrajudiciales en Iraq, mientras los comits que se ocupan de los asuntos militares deberan investigar el impacto que las acciones de Blackwater han tenido en Iraq en la seguridad de las tropas estadounidenses. Un activo inestimable para esas investigaciones podra ser la comisin para los contratos en tiempo de guerra, establecida por los Senadores Jim Webb y Claire McCaskill. Finalmente, el Departamento de Justicia debera probar las acusaciones de asesinato, contrabando y otros delitos contra Prince y sus ejecutivos.

Con todas estas historias, Blackwater se ha probado a s misma que es como una especie de juego del whack-a-mole [*]: que reaparece una y otra vez. A pesar de que el gobierno iraqu proscribi a la compaa, sus operativos siguen all dos aos despus de que se produjera la masacre de la Plaza Nisour de septiembre de 2007, en la que mataron a tiros a diecisiete civiles iraques. Esta resistencia significa que la investigacin de la compaa debe ser global y debe estar coordinada.

Por ltimo, es un error pensar que Blackwater es el nico problema. En Iraq, por ejemplo, la administracin Obama est sustituyendo a Blackwater con la contratista privada Triple Canopy, que, adems de contratar a algunos de los hombres de Blackwater, tiene su propio y cuestionable historial, que incluye acusaciones de disparar a civiles y alquilar soldados de pases con una historial de abusos de los derechos humanos. Blackwater no es ms que una de las frutas del rbol podrido de las subcontratas militares. Es fundamental que el Congreso se enfrente a los profundos vnculos entre los beneficios de las corporaciones en las guerras estadounidenses y las letales operaciones secretas.

N. de la T.:

[*] Whack-a-mole, su traduccin literal sera la de atzale al topo, se designa as a uno de los juegos tpicos para nios que hay en las ferias y en el que tienes que golpear con una maza a los topos que salen de los agujeros para volverlos a meter dentro.

Enlace con texto original:

www.thenation.com/doc/20090914/scahill



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