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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2009

Amrica Latina
El fantasma hondureo acecha a Lugo

Carlos Rivera Lugo
Rebelin/Claridad


Al cumplirse un ao de su ascenso a la presidencia de Paraguay, Fernando Lugo ha decidido que ha llegado la hora para poner sobre el tapete el reto supremo de nuestros tiempos: la ampliacin y radicalizacin de la democracia. A esos propsitos ha hecho un llamado para la profundizacin de la democracia, para hacerla realmente el gobierno de todo el pueblo, para todo el pueblo y, muy particularmente, por el pueblo.

Ya lo sentenci magistralmente el filsofo ginebrino Jean-Jacques Rousseau, en su histrica obra El Contrato Social: La soberana no puede ser representada, por la misma razn por la que no puede ser enajenada. Consiste en la voluntad general, y la voluntad no se representa porque, o es ella misma, o es otra; en esto no hay trmino medio. Ms adelante abunda en una crtica a la llamada democracia representativa que el liberalismo burgus pretende endilgarnos a partir de su festinado juicio ideolgico acerca de la incapacidad del pueblo para autogobernarse: El pueblo ingls cree ser libre, y se engaa; porque tan slo lo es durante la eleccin de los miembros del Parlamento. Despus de que stos estn elegidos, ya es esclavo, ya no es nada. El uso que hace de su libertad en los cortos momentos en que la posee, merece por cierto que la pierda".

Los tiempos dan testimonio de un cambio fundamental: la transfiguracin de los sujetos y los procesos polticos. La poltica adviene crecientemente en un proceso decisional en donde el acto de decidir forcejea por constituirse en un acto comn que supere los lmites estrechos y limitantes de la llamada democracia representativa, sobre todo ante los inefectivos rituales fundados en el principio elitista de la representacin y su incapacitacin para realmente expresar la voluntad de la comunidad toda. La poltica de lo comn desborda los marcos estreidos del Estado burgus para ir potenciando progresivamente, desde las experiencias mismas de las luchas del pueblo, un nuevo Estado de hecho, una gobernanza consecuentemente insurgente, pluralista y revolucionaria centrada en el principio alternativo de la autodeterminacin.

En estos das, el mandatario paraguayo emiti unas declaraciones que han sido tomadas como un emplazamiento a las fuerzas polticas de su pas, tanto de derecha como de izquierda. En diversos encuentros que ha sostenido con campesinos, obreros y pobladores, ha escalado la apuesta poltica de su gobierno.

En las grandes decisiones del Estado -ha dicho Lugo- es imperativo que el pueblo participe y se pronuncie, dado que el voto no es el fin de la democracia sino el principio, respetando el pluralismo y las diferencias ideolgicas para construir un sistema democrtico de calidad, diferente a ese maquillaje caracterstico de la llamada democracia representativa que slo sirve para encubrir el predominio de la exclusin social en el pas. En ese sentido, ha propuesto que se celebren regularmente consultas plebiscitarias al pueblo sobre aquellos asuntos que le ataen a partir de su condicin de soberano, condicin sta que no puede entenderse nunca alienada en una sociedad verdaderamente democrtica, como bien advirti Rousseau.

Las cpulas partidarias deben bajar del pedestal para convivir y debatir poltica con la gente comn. No admitimos como potable ninguna intencin de defender el actual sistema partidario y democrtico confrontando con la ciudadana, dijo recientemente Lugo en una de sus habituales informes semanales a la sociedad emitida desde el Palacio presidencial. Asegur que el ciudadano o la ciudadana comn no pueden tener como nica forma de participacin, votar una vez cada cinco aos en elecciones donde direcciones partidarias presentan listas predeterminadas por ellas mismas.

Sostiene el Presidente que hay que rescatar la participacin ciudadana del abismo de las formulaciones - hasta ahora vacas. Puntualiza que no puede haber un sistema democrtico legtimo, sin esa expresin concreta de la voluntad popular, de esa mayora olvidada por la llamada democracia burguesa. Lugo propone en ese sentido que la Constitucin actual sea ampliada para reconocer, con mayor detalle, un proceso de consultas a la ciudadana, los movimientos sociales y dems expresiones de la sociedad civil organizada.

Lugo asegura que el debate para la profundizacin de la democracia en Paraguay apenas ha comenzado y que su gobierno tiene las puertas abiertas para dialogar, toda vez que la ciudadana forme parte del proyecto de la democracia paraguaya que pretendemos. Es nuestra nica condicin. Con la ciudadana todo, sin ella, nada.

El presidente paraguayo puntualiza que no le teme a las diferencias ideolgicas, ni tampoco a quienes fundieron el pas, y ha insistido en que somos los paraguayos quienes tenemos que decidir qu clase de pas queremos, qu tipo de Estado queremos y qu democracia queremos y tenemos que construir.

En respuesta al llamado de Lugo, la oposicin de derecha se ha montado en clera y lo ha acusado de pretender violar el orden constitucional para sumarse a los procesos de refundacin democrtica que se han estado conduciendo en Venezuela, Ecuador y Bolivia. Producto de ello, la oposicin, que cuenta con la mayora en el Congreso, consigui que dicho cuerpo aprobase una declaracin titulada Compromiso Democrtico en la que reitera que la nica democracia posible es la representativa, de paso rechazando toda posibilidad de una democracia en la que las decisiones se tomen con participacin directa del pueblo.

La respuesta obstructora de la derecha ha sido la misma a travs del primer ao del gobierno de Lugo. Con escaso apoyo congresional slo cuenta con 3 senadores de un total de 48 y 2 diputados de un total de 80- el presidente paraguayo ha enfrentado una dura y permanente oposicin a su agenda de cambio. Sin embargo, en das ms recientes, en lo que algunos analistas asemejan al caso del presidente Manuel Zelaya en Honduras, la oposicin ha empezado a arreciar una campaa para que, desde el Congreso, se proceda a ponerle fin al mandato constitucional de Lugo. Incluso, un reciente sondeo que ha circulado en el pas del encuestador Enrique Chase, registra una popularidad del 40% para el mandatario, lo que le lleva a vaticinar un fin anticipado de su gobierno. La percepcin de la gente es que no terminar su mandato, declar Chase.

Entretanto, en abierto desafo a Lugo, el vicepresidente Federico Franco ha apoyado la declaracin democrtica de la oposicin y ha asegurado que est preparado para gobernar ante los insistentes rumores de que Lugo no llegar el final de su mandato. En una accin propia de un escandaloso oportunismo poltico, Franco abandon hace un tiempo la coalicin gubernamental para sumarse a la oposicin, en particular a UNACE, liderado por el ex general golpista Lino Oviedo.

Consciente de la analoga que sus enemigos pretenden establecer con el caso hondureo, Lugo ha declarado que no permitir su desplazamiento: Pueden hacer el juicio poltico...el pueblo me ha elegido de forma soberana y estamos convencidos de que no habr interrupcin del proceso democrtico. Insisti que su gobierno no ser derrocado como el de Honduras.

El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.



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