Portada :: Amrica Latina y Caribe
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2009

Uribe tuvo que defenderse de las crticas del resto de presidentes
Texto de la cumbre de UNASUR exige no injerencia en asuntos internos para garantizar la integracin regional

Stella Calloni
La Jornada


Despus de siete horas de debate y un comienzo tenso, los 12 presidentes de los pases miembros de la Unin de Naciones Sudamericanas (Unasur), varios de los cuales rechazaron con argumentos contundentes la presencia de bases militares de Estados Unidos en territorio colombiano, acordaron un texto en defensa de la no injerencia en asuntos internos de los pueblos para garantizar la integracin regional y se pronunciaron por la paz y la preservacin de los recursos naturales, en un documento moderado.

El mandatario colombiano, lvaro Uribe, tuvo que defenderse de crticas de sus colegas en el hemisferio por permitir que Estados Unidos utilice siete bases militares en territorio colombiano.

No nos engaemos, ustedes no van a poder controlar a los estadunidenses, dijo su par ecuatoriano, Rafael Correa, quien sostuvo que su pas ya tuvo esta experiencia cuando Estados Unidos haca uso de la base de Manta.

Asimismo se cit a una reunin de cancilleres en la primera quincena de septiembre, para disear medidas de fomento en materia de confianza y seguridad y avanzar en una estrategia sudamericana de lucha contra el narcotrfico, y convocar al Consejo de Defensa de la Unasur para analizar la estrategia militar de Estados Unidos en la regin.

Al inaugurar la cumbre en un hotel de San Carlos de Bariloche, la presidenta Cristina Fernndez de Kirchner sostuvo que se iba a fijar una doctrina sobre como la Unasur va a tratar la instalacin de bases de un pas que no forme parte de la Amrica del Sur en cualquiera de nuestros territorios, en referencia a la presencia Estados Unidos en Colombia.

Record la experiencia local en las islas Malvinas de Argentina, donde estn instaladas en forma unilateral, por la fuerza, bases de una potencia ni siquiera extrasudamericana, sino extracontinental.

Agreg que su pas no es ajeno a los temas que se iban a tratar, pero que no se iba a hacer alarde de victimizacin, y que no se necesitaban discursos altisonantes que sirvan para el ocultamiento de los hechos que tenemos que analizar aqu (.) esta alteracin en nuestra Amrica del Sur debe ser abordada con mucha responsabilidad histrica.

Fernndez coment un pedido que le hizo llegar el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, para que trasmitiera a sus colegas que tuviesen pronunciamientos similares a los adoptados por Estados Unidos de cancelar visas y cuestiones comerciales a los sectores que dieron el golpe en su pas.

Durante la reunin, el presidente venezolano Hugo Chvez sostuvo que las bases militares son la estrategia de la dominacin global de Estados Unidos y su verdadero inters es expandir su dominio y no ayudar a Colombia a combatir el narcoterrorismo.

Chvez present el documento titulado Estrategia global de bases de apoyo, incluido en el Libro Blanco del Comando Sur con diapositivas. All se revela que Estados Unidos propone bases como las que se instalaron en Colombia y que fueron el motivo de esta reunin de emergencia.

Esas y otras bases facilitan la movilidad de tropas y equipos de Estados Unidos, con un peligroso alcance de control regional. Es un plan de avance regional, donde una de las bases que se instala en Colombia en la frontera con Venezuela, la de Palanqueros, tendr aviones de la ms avanzada tecnologa de guerra cuyo alcance abarca a toda la regin.

Ante esta situacin, Correa solicit que el Consejo de Defensa de la Unasur analice las implicaciones que esto tiene y que se prepare un documento para pedirle luego una reunin urgente al presidente Barack Obama.

Correa hizo quizs la ms acabada presentacin para demostrar por qu no deban instalarse bases estadunidenses en Latinoamrica, un informe completo con pruebas, cifras y argumentos slidos.

Ecuador tuvo una base militar de Estados Unidos en Manta. Nos nos engaemos: no hay cmo controlar lo que los estadunidenses hagan en las bases que le ceder Colombia. Quin va a controlar a los estadunidenses?, dijo el mandatario en rueda de prensa.

Para Correa no es posible verificar si un avin que opera en una base es usado para vigilar a narcotraficantes o para interferir las comunicaciones o los radares de otros pases de la regin. Tuvimos esa experiencia en Ecuador y no seamos ilusos con eso.

Desde el estallido de la crisis diplomtica por el acuerdo entre Bogot y Washington, el presidente brasileo, Luiz Inacio Lula da Silva, ha insistido en que se expidan garantas jurdicas que las tropas no sern utilizadas para operaciones fuera de Colombia.

En la visin de Correa, el hecho de que pases firmen un acuerdo no significa que en un determinado momento ste sea roto, y por lo tanto para que las garantas sean verosmiles es necesario que la regin fortalezca la confianza mutua entre los pases.

La decisin de Estados Unidos de no acatar el Tratado Interamericano de Asistencia Recproca (TIAR) durante la guerra de las Malvinas, en 1982, y apoyar a Gran Bretaa contra Argentina, dijo el presidente Correa, es el ejemplo claro de que los pases firman acuerdos y despus los rompen segn su conveniencia.

Para Ecuador no queda otra salida que confiar en la Unasur. El Consejo de Defensa har un examen de la situacin y nosotros veremos ms adelante. Esperamos que eso nos permita normalizar las relaciones entre los gobiernos de Ecuador y Colombia.

Correa record que en las discusiones en la cumbre el presidente Uribe pidi que lo ayudemos a cumplir sus compromisos, y si es para el bien de la regin recibir toda nuestra ayuda.

La presidenta de Argentina consider que el narcotrfico y el terrorismo se combaten con operaciones de inteligencia y contrainteligencia y no con bases militares, que estn ms relacionadas con guerras convencionales.

Tambin tom en cuenta el tema del documento presentado por Chvez y dijo que las bases militares tienen ms que ver con operaciones de guerras convencionales que con dispositivos para la lucha contra el narcotrfico.

Los tres mandatarios pidieron al presidente colombiano lvaro Uribe que d a conocer con toda exactitud el convenio que ha firmado con Estados Unidos.

Uribe defendi el acuerdo con Estados Unidos y termin confesando que ya estaba cerrado, con lo cual daba como hecho consumado la instalacin de las bases, que describi como una ayuda prctica y eficaz en la lucha contra el narcotrfico y el terrorismo.

Correa relat como las tropas de Estados Unidos en la base militar de Manta, que orden desmantelar en su pas, mandaban a las fuerzas de seguridad locales. Lo mismo coment el presidente de Bolivia Evo Morales, cuya posicin fue muy precisa: prohibir la presencia de bases militares extranjeras en Amrica Latina.

Correa y Morales demostraron que la presencia en la regin de la DEA, la agencia antidrogas de Estados Unidos, no solamente no haba mejorado la lucha contra el trfico de drogas sino que incluso ste se haba incrementado.

El mandatario ecuatoriano le record a Uribe cmo se descubri que soldados estadunidenses llevaban drogas y dio cifras que demostraron que las fuerzas locales haban sido ms eficientes.

Por primera vez en una cumbre de la Unasur se trataron estos temas de fondo, lo que mostr las diferencias y la decisin de la mayora de no permitir provocaciones de ruptura de este mecanismo.

Dignidad en el sur

Durante la cumbre extraordinaria de la Unin de Naciones Sudamericanas (Unasur) que se desarroll ayer en Bariloche, Argentina, la mayora de los gobernantes de la regin expresaron su rechazo al acuerdo suscrito entre los regmenes de Colombia y Estados Unidos, encabezados por lvaro Uribe y Barack Obama, respectivamente, que permite a Washington operar siete bases militares en territorio colombiano. Durante el encuentro, la anfitriona Cristina Fernndez de Kirchner traz un paralelo entre este hecho y la experiencia terrible que ha implicado la operacin de bases britnicas en las Malvinas; el mandatario venezolano, Hugo Chvez, afirm que la suscripcin del acuerdo entre la Casa Blanca y el Palacio de Nario forma parte de la estrategia global de dominacin de Estados Unidos; el presidente de Bolivia, Evo Morales, seal que no se puede permitir la presencia militar extranjera en nuestros territorios: es un mandato noble que nos dan nuestros pueblos, y el mandatario de Ecuador, Rafael Correa quien ejerce la presidencia pro tempore de la Unasur solicit una reunin urgente con Obama para tratar el tema. El sentir de los gobernantes se vio reflejado en un documento final en el que se afirma que la presencia de fuerzas militares extranjeras no puede (...) amenazar la soberana e integridad de cualquier nacin sudamericana y, en consecuencia, la paz y seguridad en la regin.

Por su parte lvaro Uribe insisti en defender el acuerdo de su gobierno con Estados Unidos, seal que con la instalacin de las bases referidas no hay renuncia, ni abdicacin de soberana, e incluso las calific como una ayuda prctica y eficaz contra el narcotrfico y el terrorismo.

Es saludable que exista en la regin un grupo de gobiernos que, no obstante provenir de expresiones polticas e ideolgicas distintas, estn dispuestos a llamar a las cosas por su nombre, a defender las respectivas soberanas nacionales y a rechazar un acuerdo que implica, en ltima instancia, una profunda amenaza de desestabilizacin en el subcontinente.

Contrario a lo que seala Uribe, no hay elemento alguno que justifique la instalacin de este tipo de bases en Colombia: como seal ayer mismo la presidenta de Argentina, el narcotrfico y el terrorismo se tienen que combatir, entre otras cosas, con medidas de inteligencia y contrainteligencia, no con el establecimiento de enclaves militares, y el propio Uribe debera saber, tras la experiencia de la aplicacin del desastroso Plan Colombia, que la estrategia antinarco ofrecida desde Washington no arroja saldos particularmente positivos y s potencia el desarrollo de escenarios de tintes blicos y de violaciones sistemticas a los derechos humanos.

En cambio, existen razones de peso para sustentar el rechazo de los gobiernos sudamericanos a la presencia militar de la superpotencia en Colombia: histricamente, Washington ha brindado apoyo a golpes de Estado que asolaron la regin el siglo pasado y ha respaldado la imposicin de gobiernos tteres, ha mantenido un constante injerencismo econmico en estos pases, y ha emprendido ofensivas sistemticas en contra de la integridad territorial y el pleno usufructo de los recursos naturales de las naciones al sur del ro Bravo. Por lo dems, sera pertinente que Bogot prestara atencin a lo expresado ayer por el propio Rafael Correa, cuando, al recordar que Estados Unidos ocup durante aos la base de Manta, en territorio ecuatoriano, concluy: No nos engaemos: no hay cmo controlar lo que los estadunidenses hagan en las bases que les ceder Colombia.

Hasta ahora, el pretendido giro de Obama en materia de poltica exterior no ha pasado de ser un conjunto de buenas intenciones. En lo que se refiere a Latinoamrica, acuerdos como el que se comenta revierten los avances que pudieran haberse dado a nivel discursivo, reafirman el carcter imperial y colonialista de Washington y sus afanes hegemnicos en la regin, adems de que permiten ponderar el peso especfico que mantienen el Pentgono y el complejo militar-industrial en la poltica de ese pas.

Sera por dems lamentable que el decoro y la dignidad expresados ayer por los gobernantes sudamericanos encontraran como respuesta la misma arrogancia imperial que en su momento demostraron los antecesores de Obama. Cabe esperar que ste exhiba sensatez e inteligencia, comprenda que ni Colombia ni su pas enfrentan amenazas que justifiquen el establecimiento de estos enclaves militares y atienda al llamado que le han hecho los gobiernos del sur del continente.

 

 



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter