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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-08-2009

Entrevista con Miguel ngel Rodrguez Arias, investigador de Derecho Penal Internacional, en el Da Internacional de los Desaparecidos
Seguimos siendo el segundo pas del mundo en cifras de desaparecidos, tan slo por detrs de la Camboya de Pol Pot"

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Miguel ngel Rodrguez Arias (Barcelona, 1977) es investigador de Derecho Penal Internacional de la UCLM (Universidad de Castilla-La Mancha) y autor de las primeras investigaciones jurdicas en Espaa abordando la cuestin de los desaparecidos del franquismo como crmenes contra la humanidad no prescritos y no slo como cuestin de memoria, dando lugar con las mismas a actuaciones de la Audiencia Nacional. Junto a otros tres estudios publicados en la revista Jueces para la Democracia demostrando las actuales violaciones de derechos humanos en nuestro pas a la luz de la jurisprudencia internacional1, es autor de El caso de los nios perdidos del franquismo: crimen contra la humanidad (Tirant Lo Blanch, Valencia), investigacin en la que se bas el juez B. Garzn para abrir el caso de las desapariciones infantiles durante la dictadura. En la actualidad, Rodrguez Arias cuenta en su haber cuatro premios nacionales e internacionales de investigacin.

Si le parece podramos empezar dando cuenta del significado poltico-cultural del Da Internacional de los Desaparecidos que celebramos este 30 de agosto de 2009.

El Da Internacional de los Desaparecidos fue impulsado en 1981 por FEDEFAM (Federacin Latinoamericana de Asociaciones de Familiares de Detenidos-Desaparecidos). Da tras da, los familiares de las miles de personas que han "desaparecido" soportan el desgarrador sufrimiento de no saber qu ha sido de sus hijos, sus padres, sus cnyuges, o hermanos y eso es lo que se quiere recordar junto a la denuncia de las polticas pro impunidad que permiten que eso siga siendo as. Y eso es exactamente lo que sucede en el caso espaol, aunque prcticamente hasta el 30 de agosto del ao pasado nada de esto ha sido tenido presente entre nosotros y queda an mucho camino por recorrer; a pesar de que seguimos siendo el segundo pas del mundo en cifras de desaparecidos, tan slo por detrs de la Camboya de Pol Pot y aunque trgicamente sigamos teniendo ms desaparecidos en Espaa que en toda hispanoamrica, donde hemos acudido a pretender darles lecciones y son ellos los que deberan drnoslas a nosotros en este campo.

Usted ha escrito recientemente un artculo que ha titulado Ciento cincuenta mil muertos en el armario de la Presidencia espaola de la Unin Europea. Qu muertos son esos? Por qu estn guardados en algn armario?

En realidad se trata de 340.000 vctimas del franquismo, ciento cincuenta mil desaparecidos, y otros 190.000 ejecutados previa escenificacin teatral de un juicio-farsa o muertos en circunstancias no esclarecidas en las crceles de Franco. Lo titulo as porque esa es la cifra, 143.353 desaparecidos del franquismo, oficialmente conocida tras las actuaciones de la Audiencia Nacional, aunque todava no sepamos a ciencia cierta cuantos miles de nios perdidos siguen desaparecidos en vida y no estn incluidos en el clculo. Todas esas vctimas son el muerto en el armario de unas autoridades que quieren liderar Europa en su prxima Presidencia europea, a partir de 2010, desde la violacin del Convenio Europeo de Derechos Humanos, como si tales decenas de miles de desaparecidos, los cientos de fosas clandestinas y sus familias que les aguardan no existiesen.

Ciento cuenta mil escribe usted, 143.353 puntualiza. Cmo se ha realizado ese clculo? No es una exageracin teniendo en cuenta la poblacin de Espaa en aquellos aos y el nmero de fallecidos durante la contienda y los numerosos republicanos que tuvieron que exiliarse al triunfar el fascismo internacional en nuestro pas?

Como bien dice la desproporcin de dicha cifra, no slo en trminos absolutos sino relativos de un pas menos poblado y que adems acaba de salir de una cruenta guerra, es lo que me lleva a hablar de cifras de genocidio, el de los defensores de la Segunda Repblica espaola, del que todava no se ha tomado ni remotamente conciencia en nuestra sociedad empezando por nuestros propios representantes. Esas cifras resultan de las investigaciones de la Audiencia Nacional, de la propia Condena de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa de 17 de marzo de 2006 citando a su vez, en su punto 642, cifras admitidas por el propio rgimen lo que nos debe llevar a pensar que podran ser incluso superiores y como digo ni siquiera contabiliza el caso de los nios perdidos del franquismo que algunas fuentes apuntan que podran ser varios miles (hay quien habla de 30.000) pero todava sin contrastar.

Se habla y se ha hablado de los desaparecidos de las dictaduras militares de Chile, Argentina o Uruguay, entre otros ejemplos, pero poco -o con escasa insistencia e incidencia- de los desaparecidos espaoles durante el franquismo, por qu? No es extrao un silencio tan sonoro treinta aos despus de la muerte del dictador golpista?

Hay que pensar que el nivel de exterminio durante, y despus, de la guerra contra la poblacin civil espaola (guerra civil se queda corto), exilio forzado, persecucin y represin sostenida en el tiempo respecto de los que sobrevivieron a todo ello no tiene parangn; los cuarenta aos de dictadura para modelar a su antojo un pas desde la ms absoluta impunidad tampoco. El franquismo sociolgico sigue siendo una realidad entre nosotros, presente de manera difusa y con distinta modalidad en todo el arco poltico y social y har falta tiempo y constancia para borrar su huella y desaprenderlo. La transicin hacia el reestablecimiento democrtico no puede considerarse concluida mientras sigamos siendo el segundo pas del mundo con ciento cincuenta mil personas en fosas clandestinas como ya he mencionado, y sigue habiendo temas tab como el de la devolucin de las requisas de bienes y papel moneda y el de las indemnizaciones, imprescriptibles, a los trabajadores forzados por parte de los empresarios de Franco que sacaron buen provecho de la dictadura.

Conoce usted un caso similar en la postguerra europea al que ha sucedido en Espaa con estas personas desaparecidas?

El caso de los desaparecidos de la antigua Yugoslavia, de hecho, y como he demostrado en mi ltima investigacin aplicando por primera vez dicha jurisprudencia europea al caso espaol, la condena por violacin de derechos humanos de las autoridades serbias post Milosevic en el caso de las fosas de Srebrenica -por no emprender una investigacin oficial efectiva e independiente de cada fosa, y no revelar el paradero a sus seres queridos, incurriendo as en trato inhumano y violacin del derecho a la vida familiar"- debera ser un aviso para navegantes en toda regla para nuestro Gobierno.

Me refera a la inmediata postguerra. Estaba pensando en Alemania o en Italia tras la derrota del fascismo.

No, salvo alguna posible excepcin, las vctimas de Hitler o Mussolini fueron honradas y reconocidas como luchadores anti fascistas, los responsables juzgados, en ningn caso sera planteable que vctimas como las ms de 300 de las matanzas de las fosas ardeatinas en Roma considerado un lugar para la memoria y el homenaje protegido por el Estado estuviesen todava en la fosa clandestina dispuesta por los verdugos, con los familiares clamando para que se los devuelvan, con especuladores inmobiliarios al acecho de los terrenos cuando no simplemente construyendo encima de los cadveres insepultos de todas estas personas, defensores de nuestra Repblica, qu ms se puede decir?. Cuando se reflexiona despacio y mirando a nuestro entorno sobre todo lo que se est haciendo con los desaparecidos de Franco en Espaa no es posible creer que todo esto est pasando de verdad.

A veces se oye hablar, muy poco desde luego, o se elaboran documentales sobre los nios desaparecidos durante el franquismo. Hablaba usted de ellos hace un momento De quines eran esos nios? Qu familias les acogieron? Se tienen cifras aproximadas? Saben ellos ahora quienes fueron sus verdaderos padres?

El caso de los nios perdidos del franquismo presenta varias facetas. En un principio las vctimas fueron netamente pertenecientes a familias de defensores de la Repblica, puestos a salvo en el extranjero por las colonias infantiles de Victoria Kent, o fueron robados de los brazos de sus madres ilegalmente detenidas por pura razn de parentesco en centros de detencin de distinta ndole, as como nios de los entornos maquis, tambin como forma de represalia ante acciones guerrilleras. Despus en los aos sesenta -tenemos nios perdidos todava rondando los cuarenta aos de edad, como da pie a pensar el presunto caso de la maternidad de Odonell y otros-, el componente de indefensin social ante el abuso cobr ms relevancia. En todo caso el problema de todo este caso es que es de mucha mayor complejidad que el de las fosas al tratarse de desaparecidos en vida, y requerirse instrumentos especficos del Estado para la bsqueda e identificacin como una Base Nacional de Datos Genticos y una Comisin Nacional de Bsqueda de Desaparecidos, una unidad policial especfica de bsqueda de nios perdidos, etc, como en Argentina y otros pases. Pero, para empezar, no tenemos ni tan siquiera una investigacin oficial efectiva e independiente promovida por nuestras autoridades, como exige el Tribunal Europeo de Derechos Humanos respecto de nada de esto, por qu centros pasaron los nios, de qu titularidad eran los centros de detencin materno-infantil, etc, etc, sin dicha investigacin oficial, como he demostrado que es la obligacin del Estado en un atento examen de una veintena de sentencias vinculantes para nuestro pas, el velo de impunidad todava existente es completo.

Habla usted del reciente caso de la maternidad de Odonell. Podra explicarlo brevemente?

Se trata de un caso que lleg tambin a la prensa nacional hace unas semanas, denuncindose la situacin de nios presuntamente separados de sus familias al nacer al decrseles que haban fallecido, pero de enfermedades altamente improbables que dara pie a un verdadero estudio de la OMS en su incidencia en dicho centro, y lo ms determinante, sin devolver el cuerpo que es lo que en todo caso determina la situacin de desaparicin. Vivos o muertos deban ser entregados a sus familias, o debera decrseles hoy dnde quedaron enterrados, de ser ello as. Por eso, una vez ms, debe ser una investigacin oficial efectiva e independiente la que lo esclarezca todo.

Qu actividades realizan las familias de esas personas desaparecidas? Han recibido alguna ayuda pblica en su democrtico y razonable empeo de bsqueda?

De verdad, lo de que las familias busquen a desaparecidos que se llev el Estado, es el completo mundo al revs, en cualquier otro lugar del mundo est reconocido que es el Estado el que debe hacerlo, y su nico fundamento es que al hacer la ley de la memoria le copiaron a Franco su Orden de primero de mayo de 1940 "sobre exhumaciones e inhumaciones de cadveres asesinados por los rojos", como tambin he podido demostrar. No se trata de que el Estado d subvenciones -Franco daba exenciones fiscales. El nico rol de esas familias es el de ser tratadas con el respeto y consideracin que merecen y que la fiscala las tenga puntualmente informadas de cuantos avances se puedan realizar en la persecucin penal de los asesinos de sus seres queridos arrebatados o, de no ser ello posible, del estado de la localizacin e identificacin de sus seres queridos. No s cuanto tiempo har falta para explicarle a nuestra ciudadana y que se alcance una conciencia clara de que hemos vivido, y seguimos viviendo, en la anormalidad jurdica y que a quien hay que copiarle es al Tribunal Europeo de Derechos Humanos no a Franco como se ha hecho. Es as como se educa adems a la ciudadana en el alcance de sus propios derechos humanos internacionalmente reconocidos, a base de generar confusiones graves en torno a elementos bsicos?

Por qu cuando se habla de terrorismo en Espaa no se habla de estas situaciones que, sin apenas atisbo de duda, parecen fruto de acciones que pueden ser calificadas de terrorismo de Estado?

Creo que los crmenes del franquismo pueden ser calificados como terrorismo de Estado, como tambin lo fueron los de la Dictadura argentina, pero que el concepto de crmenes contra la humanidad es mucho ms exacto y favorable para las victimas por los efectos que les reconoce el Derecho Penal Internacional desde Nuremberg. De hecho, creo que hay que tratar de avanzar hacia la comprensin de los crmenes del franquismo como un genocidio con todas las letras y a pesar de distintos aspectos jurdicos cuestionables surgidos post Nuremberg que lo dificultan, sustancialmente que la Convencin de 1948 elimina la figura del genocidio poltico, aunque antes s que sta resultaba reconocible. Creo que ese es el nuevo concepto por revisar en todo este tema, como antes hubo que revisar la cuestin del franquismo como algo mucho ms all de la memoria histrica. Lo que hizo el franquismo con los defensores de la Repblica espaola, desapariciones y todo lo dems la prctica totalidad de crmenes internacionales que existen, fue un genocidio. Y todo eso sigue impune y ni siquiera los derechos reparatorios de sus victimas encuentran un normal cumplimiento.

Qu opinin le merece la ley de Memoria Histrica y su cumplimiento?

Tengo un artculo pendiente de publicacin en prensa nacional en los prximos das titulado La ley de la memoria no es ley: frmula de Radbruch y objecin de conciencia ante una injusticia insoportable, creo que ello y mis consideraciones previas, ilustra suficientemente mi valoracin jurdica de la ley. Mi conciencia me impide reconocer como derecho, ni nada que se parezca, la regulacin que hace la ley de la memoria de temas como la situacin de los desaparecidos (copiada-pegada directamente de Franco), o la consideracin como derecho con vicios de forma y fondo de los fusilamientos. Yo no puedo llamar derecho al asesinato de decenas de miles de personas. Y no puedo entender como alguien pueda hacerlo aunque slo fuera por motivos estrictamente de humanidad y compasin hacia sus familiares.

Entonces, en su opinin, por qu se ha obrado de esa forma? Por miedo? Por la correlacin de fuerzas existentes? Por qu no se ha sabido hacer mejor?

Para mi todo esto es una cuestin de posibilismo poltico irreflexivo, llevado por su propia inercia, en ausencia de un efectivo freno o control, ni poltico ni social ni periodstico algn medio nacional debi haber alzado la voz alto y claro para decir que no era correcto encomendar a los propios familiares octogenarios el desentierro de sus seres queridos asesinados y que haba que poner el empeo necesario en buscarles a todos con los medios del Estado, que haba que respetar sus derechos humanos y el derecho internacional hasta representar un caso de banalidad del mal tal y como lo definiese Hannah Arendt: se regula irreflexivamente, sin una verdadera toma de conciencia tica de las repercusiones materiales y humanas de la accin poltica en este campo, el dolor en el que siguen sus familias, etc.

Djeme apuntarle unos ejemplos. Un hospital de Burgos lleva el nombre de un general golpista, amigusimo y colaborador del general golpista Franco. En Barbastro, a las orillas del Vero, puede verse una Iglesia con una inmensa placa llena de smbolos fascistas. En Artica ha sido destrozada una placa que recordaba a los 17 fusilados en el pueblo. Varios historiadores, y no slo de una impresentable extrema derecha, no dejan de reconstruir permanentemente el pasado de antiguos dirigentes del franquismo como, por ejemplo, el de Jos M Areilza, conde Motrico. Cmo puede soportarse sin gritos enrabietados una cosa as? Cmo concebir la aceptacin de tamao disparate?

Todo ello forma parte de esa necesidad que apuntaba de terminar de verdad con el franquismo difuso entre nosotros, y ms cosas tan solo muy tardamente rectificadas como el hecho de que el derecho de asociaciones estuviese regido hasta 2002 por una ley de la dictadura del ao 1964 mnimamente parcheada. Durante aos ese ha sido el modelo de participacin democrtica que se ha seguido lactando, siendo como es el movimiento asociativo un elemento esencial, una primera escuela. El lastre y la huella de esos cuarenta aos debe ser examinado en 360 grados, desde la perseverancia, y el compromiso con lo mejor de los valores democrticos republicanos que nos arrebataron con la imprescindible ayuda de Hitler y Mussolini.

Sigue siendo Espaa el pas de los nios perdidos? Cmo deberamos actuar entonces? Qu hacer, si me permite la eterna y necesaria pregunta?

Eso es lo que a mi juicio sigue siendo y de ah que ese fuese el ttulo de la introduccin de mi libro sobre el tema y hasta de mi blog personal. Esa es mi conviccin. Es de donde venimos y lo que seguimos siendo. Para cambiar todo esto bastara con dar normal cumplimiento a unos instrumentos internacionales de sobra conocidos y claros en su significado. Para conseguirlo tenemos un largo camino por delante, sea en denuncia y concienciacin dentro de Espaa como de actuacin internacional ante distintos tribunales y organismos de derechos humanos.

Dos preguntas finales. La primera, disclpeme, algo personal. Usted es joven, naci despus de la muerte del dictador. Qu le mueve a realizar todas estas investigaciones y denuncias? Su ideal de justicia, tiene acaso familiares afectados?

Siempre me orient vocacionalmente hacia el Derecho penal internacional, ya desde mis aos de formacin en Italia y Alemania, y me pareca claro que, enmascarando toda la cuestin de los crmenes contra la humanidad del franquismo como memoria histrica, en Espaa se estaban llevando a cabo polticas pro impunidad incumpliendo Nuremberg, derechos humanos y todo lo que uno se pueda imaginar. Pero, sobre todo, no poda evitar una sentida gratitud, una sensacin de que les debemos algo muy importante, a todos aquellos que defendieron nuestra Repblica en unas circunstancias aterradoras y con prcticamente todo en contra. Cmo voy a guardar silencio y no utilizar mi formacin permitiendo que gente que debera avergonzarse de las ilegalidades que est cometiendo sigan tratando as a las personas que los defensores de nuestra Repblica dejaron atrs, a sus propias familias y seres queridos, que les sigan negando sus derechos humanos?. La gente de mi generacin no hemos podido hacer nada antes por ninguno de ellos, pero a sus familias s que las podemos defender y hacer lo que pueda estar en nuestra mano para que nuestro Estado respete sus derechos. Y pienso que los defensores de nuestra Repblica habran querido que hicisemos lo posible para que sus familias estuviesen bien. Qu menos que eso les debemos? A partir de ah poco importa el trabajo que tengamos por delante. Ellos enfrentaron algo infinitamente peor por todos nosotros, y el derecho est de nuestra parte, aunque no lo est todava en nuestro propio pas por la transicin inconclusa.

 Una ltima cuestin que creo enlaza consistentemente con algunas de sus consideraciones anteriores. El Gobierno de Aragn, un gobierno PSOE-PAR, no un gobierno del PP o de derechas nacionalistas, estudia multar a la Asociacin para la Recuperacin de la Memoria Histrica por la apertura de una fosa. La sancin podra llegar hasta los 300.000 euros. Segn creo, la Direccin General de Patrimonio, dependiente de la Consejera de Cultura y Turismo, remiti a finales del pasado mes de julio de 2009 una carta a la ARMH con el fin de conocer si el colectivo haba cometido una infraccin de la Ley 3/1999, de 10 de marzo, del Patrimonio Cultural Aragons, con la exhumacin de una fosa comn en Calatayud (Zaragoza). La carta solicita a la ARMH un informe de la exhumacin llevada a cabo con "el fin de valorar la posible incoacin de un expediente sancionador". El Gobierno aragons considera que la exhumacin se llev a cabo sin la correspondiente autorizacin necesaria para realizar, no es una errata, excavaciones arqueolgicas. Para la ARMH es "lamentable que el Gobierno de Aragn quiera tratar la exhumacin de una fosa comn, promovida en este caso por la hija de uno de los fusilados, Esther Tabuenca, como si se tratara de un resto arqueolgico annimo que no fuera consecuencia de un delito permanente; uno de los ms graves que se recogen en el derecho internacional humanitario". Cmo puede pensarse polticamente una cosa as? Qu pensar de un agravio de tamaa magnitud?

Ello es un claro ejemplo ilustrativo de esa banalidad de la que hablaba antes, junto con algn otro igualmente claro relativo a la negativa a que el Estado sea el que busque a los desaparecidos como es debido, para no generar un conflicto de competencia en materia de salubridad mortuoria, competencia de las Comunidades Autnomas, no del Estado Central... Como deca Hannah Arendt, en el juicio de Eichmann en Jerusaln, son argumentos y actitudes burocrticas, por completo desconexas del referente humano de fondo, que le sobrecogen a uno y le dejan sin palabras. La banalizacin del dolor ajeno llevada a la prctica del poder puede amparar cualquier cosa; se es su peligro.

Notas:

1. Vase http://segurquetomba.wordpress.com/category/investigaciones-juridicas

2. El punto 64 de la condena dice as: 64. En 1944, un portavoz del ministerio de justicia franquista reconoci que ms de 190.000 detenidos haban sido ejecutados o haban muerto en prisin (...). El texto ntegro de cien puntos traducido al castellano, seala M. A. Rodrguez Arias, puede verse en http://segurquetomba.wordpress.com/2009/08/11/condena-de-la-asamblea-parlamentaria-del-consejo-de-europa-a-la-dictadura-franquista-de-17-de-marzo-de-2006/



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