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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-09-2009

Entrevista con lvaro Garca Linera, vicepresidente de Bolivia
El punto de bifurcacin es un momento en el que se miden ejrcitos

Maristella Svampa, Pablo Stefanoni, Ricardo Bajo
Le Monde Diplomatique (Bolivia)


Cmo explica el debilitamiento de la oposicin despus de ms de dos aos de pruebas de fuerza?

El gobierno del presidente Evo vio a la Asamblea Constituyente como la posibilidad de armar un gran ensamble colectivo de todas las fuerzas sociales del pas. Nos metimos de cabeza en este proyecto pactista. Internamente al seno del pueblo, haba que cohesionar al bloque popular, con muchas dificultades, porque haba mucha diversidad corporativa, y luego haba que dar como siguiente paso la apertura hacia los otros sectores sociales opositores, minoritarios pero importantes.


lvaro Garca Linera, vicepresidente de Bolivia

Y en ello dimos muestras de voluntad de flexibilizar posiciones polticas, de ceder en demandas e incluir a todos. Pero el bloque social opositor haba definido una estrategia de bloqueo o suspensin constituyente, esto es de irresolucin de la estructura de poder, y opt por el rechazo a los pactos constituyentes una y otra vez. Su objetivo consista en prolongar la crisis de Estado iniciado en el ao 2000, debilitando al gobierno a la espera de un momento donde la correlacin de fuerzas le fuera favorable para la resolucin de la crisis.

Y nosotros aun as insistimos. El debate sobre los llamados dos tercios a fines de 2006 fue un primer amague de lo que estaba en juego, y de la decisin de un sector que no estaba dispuesto a aceptar su posicin de minora poltica democrtica. En los dos tercios y en el tema de la omnipotencia de la Constituyente cedimos, fuimos para atrs, pero a la vez, como contraparte, empujamos la consolidacin de una mayora social y poltica que tambin se converta en una mayora decisoria constituyente.

El segundo gran momento de confrontacin fue el tema de la capitalidad de Sucre. Se desenterr un tema centenario, causante de una guerra civil en 1899, como punta de lanza para volver a suspender la Constituyente. Ah el bloque opositor cvico-prefectural de derecha nos mostr que estaba dispuesto a todo, incluso a poner en riesgo la vida de constituyentes con tal de inviabilizar la posibilidad de un pacto nacional. Y nosotros, frente a ese escenario, volvimos a ofrecer enormes concesiones.

Visto a la distancia, la dirigencia cvica sucrence, que era empujada por atrs por las elites cruceas, estaba obteniendo una gran cantidad de logros: casi un tercio de las sesiones de Congreso a Sucre, las oficinas del Defensor del Pueblo, de la Procuradura, quizs de la Corte Nacional Electoral, un con-junto de instituciones que le daban una relevancia administrativa y econmica a Sucre, adems de una viabilizacin ms rpida de un conjunto de obras de infraestructura. Pero tampoco aceptaron. Y comprobando que no haba ningn inters en acordar, sino en antagonizar indefinidamente, es que nos lanzamos ala aprobacin de la Nueva Constitucion, primero en la Calancha, en grande, y luego ya en Oruro. Es decir, resolvimos definir por va de las mayoras constituyentes la estructura del poder estatal.

En esta poca usted habl de punto de bifurcacin.


S, enseguida llego ah. Pese a todo esto, hicimos un nuevo intento y fuimos a buscar a Rubn Costas, a Leopoldo Fernndez a su hacienda, fuimos a buscar a Branko Marin-kovic y, por ltimo, le propusimos a la gente de Jorge Quiroga un proceso de destrabamiento. Ah, de manera incontrastable, estaba claro que haba un sector minoritario que iba a impedir por todos los medios la solucin, va el proyecto nacional-popular, de la crisis estatal iniciada en 2000.

Y claro, nosotros necesitbamos la Constituyente para constituir el nuevo Estado, para anclar en las instituciones y relaciones de mando duraderas del Estado la nueva correlacin de fuerzas alcanzadas por el movimiento indgena-popular en el ciclo de movilizaciones de 2000-2005. En el fondo, una Constitucin, lo que hace es solidificar una serie de puntos de apoyo irreversibles, de conquistas y mandos alcanzados histricamente por la trama de las luchas de poder de una sociedad. Y la prueba final de esta voluntad confrontacional de la oposicin minoritaria de derechas vino cuando se lanzaron a la convocatoria a las consultas departamentales sobre los estatutos autonmicos a realizarse en mayo de 2008. Se trataba de una bsqueda de disputa de facto del poder poltico regional, de una suerte de poder dual regionalizado o escisin vertical antagonizada de la estructura del Estado. Llegado ah, no haba punto de retorno: la derecha no estaba dispuesta a ser incluida en el proyecto nacional-popular como fuerza minoritaria y dirigida, y optaba por la conflagracin territorial.

La lucha por el poder se acercaba al momento de su resolucin blica o ltima, en la medida en que, en ltima instancia, el poder del Estado es coercin. A esto es que denominamos punto de bifurcacin, o momento en que la crisis de Estado, iniciada ocho aos atrs, se resuelve ya sea mediante una restauracin del viejo poder estatal o bien mediante la consolidacin del nuevo bloque de poder popular. Es el momento de inicio del nuevo orden estatal de manera autoproducente.

Y todo ello mediante el despliegue, medicin o confrontacin de fuerza desnuda de los dos bloques polarizados. El punto de bifurcacin es el momento excepcional, corto de duracin, primario pero decisorio, en que el prncipe abandona el lenguaje de la seduccin y se impone por sus tcticas blicas de coercin. Entonces, ya era cuestin de tiempo la llegada de ese da de fuerza y nosotros entre mayo y septiembre de 2008 nos preparamos para ese momento.

Fue un momento blico o potencialmente blico. La derecha golpista realiz sus consultas e inici gradualmente la conformacin de pequeos poderes regionales que desconocan al gobierno. Nosotros entendemos esa seal y nos desplegamos en una estrategia envolvente, como la llaman los militares. Tanto por el lado de los mecanismos coercitivos del Estado como por la va de la movilizacin social.

Para mayo, se hace un anlisis con las organizaciones sociales y con las propias Fuerzas Armadas evaluando los principales riesgos que haba en el pas y se instruye la preparacin de planes de contingencia ante la eventualidad de una radicalizacin de la estrategia golpista de la derecha.

Ah se hace un primer plan de contingencia de una gran movilizacin nacional en defensa de la democracia que no se lo ejecuta pero ya estaba elaborado tanto en lo social como en lo militar. En agosto, apostaron por una derrota electoral del gobierno, a fin de restarnos legitimidad democrtica, pero ganamos el referndum (revocatorio de agosto de 2008). Lejos de retroceder en el apoyo democrtico, el gobierno incrementar su aceptacin del 54 al 67%, consolidando una mayora social en todo el territorio nacional, incluyendo en regiones anteriormente dominadas por la oposicin.

Esto desquicia a la derecha. Despus de dos aos de estrategia de bloqueo constituyente, ahora pretendan una rpida recuperacin del poder, comenzando desde el mbito departamental. Pero el revocatorio ampliaba la legitimidad nacional del gobierno del presidente Evo e irradiaba la fuerza poltica del bloque indgena-popular a la totalidad de los departamentos.

En vez de entender el momento, la derecha decidi atacar. Las reglas de la guerra, y la poltica es la prolongacin de la guerra por otros medios, ensean que cuando un opositor es fuerte no se lo debe atacar directamente, y cuando un ejrcito es dbil nunca debe promover ni aceptar entablar batalla ante uno ms fuerte. La derecha hizo exactamente todo lo contrario a este ABC de la lucha por el poder. Enceguecida, se lanz a la confrontacin en el momento de mayor fortaleza poltica-electoral del gobierno y de mayor incertidumbre de la extensin de la base de apoyo de la derecha; y ah comenz su derrota.

Tras los resultados del referndum aprobatorio de agosto, el bloque cvico-prefectural inicia su escalada golpista: toman las instituciones, esperamos; atacan a la polica, esperamos; destruyen y saquean las instituciones pblicas en cuatro departamentos, esperamos; desarman a soldados, esperamos; toman aeropuertos, esperamos; destruyen ductos, esperamos. Ellos mismos se lanzan des-bocados a un callejn sin salida. Usan la violencia contra el Estado, dando el justificativo moral de una respuesta contundente del Estado contra ellos, que se la comenzar a desplegar en una escala gigantesca. Adems, a medida que incendian y saquean instituciones pblicas, se deslegitiman ante su propia base social quedando en horas como un puado de violentos. Y viene Pando El prefecto desata la masacre de Pando en un intento de dar una seal de escarmiento a los lderes populares y este acto colma la tolerancia de la totalidad de la sociedad boliviana.

La masacre de campesinos igualar a los prefectos con sus mentores Snchez de Losada o Garca Meza, y pondr en manos del Estado la obligatoriedad de una intervencin rpida, contundente, en defensa de la democracia y la sociedad.

Y sin dudar un solo segundo, se lo har en el eslabn ms dbil de la cadena golpista, Pando. Se tratar del primer estado de sitio dictado en defensa y proteccin de la sociedad, encontrando el pleno apoyo de la poblacin horrorizada por la accin de los golpistas.

Esto, sumado al rechazo internacional de los golpistas, detendr en seco la iniciativa cvico-prefectural, dando lugar a su repliegue desordenado. Es el momento de una contraofensiva popular, cuya primera lnea de accin sern las organizaciones sociales y populares del propio departamento de Santa Cruz. No slo campesinos y colonizadores se movilizaran sino pobladores de los barrios plebeyos de Santa Cruz y especialmente jvenes urbanos, quienes en memorables jornadas de resistencia a las bandas fascistas, defendern sus distritos y quebrarn el dominio clientelar de las logias cruceas.

La contundencia y firmeza de la respuesta poltico-militar del gobierno contra el golpe, sumada a la estrategia de movilizacin social en Santa Cruz y hacia Santa Cruz cre una articulacin virtuosa social-estatal pocas veces vista en la historia poltica de Bolivia.

Esa era la dimensin y la extensin general del ejrcito y las divisiones movilizadas en contra del golpe. Esa era la fuerza de choque que el proyecto indgena-popular desplegaba para el momento definitorio de fuerza.

La derecha evalu sus fuerzas de choque aisladas y en desbandada, comprob la voluntad poltica del mando indgena-popular que estaba dispuesto a todo y prefiri abdicar de sus propsitos y rendirse. De este modo, se cierra el ciclo de la crisis estatal, de la polarizacin poltica y se impondr, en una medicin blica de fuerzas sociales, la estructura duradera del nuevo Estado. Una cosa parecida sucedi en 1985, cuando los mineros, que eran el ncleo del Estado nacionalista, se rindieron frente a las divisiones del ejrcito que resguardaban el proyecto neoliberal.

Hoy, le toc al bloque empresarial-terrateniente asumir la derrota y dar paso a la nueva correlacin de fuerzas polticas de la sociedad. A su modo, septiembre-octubre de 2008 tuvo el mismo efecto estatal que la derrota de la marcha por la vida de los mineros en 1986. Slo que ahora es el bloque plebeyo el que festeja la victoria y las elites adineradas tendrn que asumir su derrota histrica. Lo que vino despus fue la validacin poltico parlamentaria de ese triunfo popular. Sobre la marcha de victorias electorales y militares, el gobierno indgena-popular llevar a la consagracin institucional de la correlacin de fuerzas lograda en el momento del punto de bifurcacin Y eso lo har mediante la aprobacin congresal de la Nueva Constitucin Poltica del Estado.

El Congreso se transform por unos das en una especie de Congreso constituyente que articul el trabajo de la Asamblea Constituyente cerrada nueve meses atrs, los acuerdos gubernamentales con el bloque minoritario de prefectos conservadores en las semanas previas, y la deliberacin popular de la marcha emprendida por las organizaciones obreras, indgenas, campesinas y populares que a la cabeza del presidente Evo llegaron a la ciudad de La Paz desde Caracollo. Bajo las nuevas circunstancias, era claro que el eje articulador indgena-popular del Estado se impona por su propio peso en el orden estatal constitucional. Pero a la vez, el resto de los sectores sociales eran articulados a partir de su propio debate en la Asamblea Constituyente (clases medias, sectores empresariales medianos y pequeos, etc.) Incluso el bloque conservador rentista de la tierra, expresado polticamente por los prefectos y cvicos, fue tomado en cuenta, pero claro, como sujeto social dirigido por el nuevo ncleo estatal indgena-popular, y en menor intensidad que lo que poda haber logrado si asuma la convocatoria pactista de 2006-2007. No se puede olvidar que este trabajo poltico tambin servira para arrebatar a la derecha la bandera autonmica, detrs de la cual haba disimulado la defensa del latifundio y el rentismo empresarial.

De esta manera, el bloque de poder nacional-popular no slo se consolidaba materialmente en la estructura estatal, sino que asuma el mando de los tres ejes discursivos del nuevo orden estatal que guiarn todos los debates polticos en las siguientes dcadas: plurinacionalidad, autonoma, conduccin estatal de la economa. Visto a la distancia, pese a toda la conflictividad de los tres aos, en trminos de los resultados duraderos, las cosas no podran haber sucedido de mejor forma para el bloque nacional-popular en el poder. Al final, las condiciones de concesin a los adversarios hubieran sido mucho mayores en un pacto constituyente que los reconocimientos e inclusiones cedidas a un adversario abdicante y derrotado, por lo que la historia no siempre transcurre por el lado malo como crea Hegel.

As, en agosto se consolida la victoria electoral, en septiembre la victoria militar y en octubre (con la aprobacin congresal del referndum constitucional) la victoria poltica. Y con eso, ciertamente, se cierra el ciclo constituyente y a partir de ese momento se inicia la estructura de orden unipolar del nuevo orden estatal.

Hasta dnde el debilitamiento tan notorio de la oposicin podra trasladar las tensiones hacia el interior del bloque oficialista, habida cuenta que una oposicin al acecho siempre es muy efectiva para cohesionar a las propias bases?

Yo no creo, no obstante, que la oposicin haya sido desbaratada definitivamente. La oposicin hoy no tiene un proyecto de poder, carece de discurso movilizador con efecto estatal pero tiene an mucho poder econmico, mucho poder meditico y tiene un poder de veto gigante en muchas cosas.

Sigue siendo un adversario riesgoso. Ciertamente que en el mbito econmico el Estado ha logrado dar golpes contundentes en el desmontamiento de una parte del poder econmico conservador: la burguesa rentista e intermediaria ya no tiene a las empresas petroleras como generosas financistas. La red clientelar agraria que los rentistas de la tierra crearon en el mbito agroindustrial se ha debilitado enormemente con la presencia de la empresa estatal de alimentos EMAPA, y la presencia pblica en la cadena soyera, triguera, arrocera llega al 20 o 30% del total de la produccin. Pero an el bloque opositor irreductible conserva otros espacios importantes de poder agrario, comercial y financiero, y eso le da a la larga capacidad de agregacin, presin y confrontacin. Pero hoy, y eso puede durar unos aos, lo que no tiene es un proyecto de Estado; cunto tiempo no lo tendr, quin sabe, pero tiene un proyecto de impedir que siga avanzando el proyecto popular.

A diferencia de las clases populares, que en 1985 son derrotadas, y materialmente desestructuradas para dar lugar a un ciclo lento de reorganizacin, la derecha no. La derecha ha sufrido un golpe poltico, ha perdido el mando del Estado, ha perdido la capacidad de seducir estatalmente a la sociedad, pero tiene mucho poder econmico todava. Es distinta la forma de consolidacin del punto de bifurcacin cuando es el sector popular el derrotado, poltica y materialmente, que cuando se trata del sector empresarial, porque puede perder en lo poltico pero conserva poder econmico que le permite tener poder de veto permanente. Entonces, ah sigue ese adversario, fragmentado, desorientado, pero como adversario, y con capacidad de bloqueo. Ahora, en ese escenario en el que la contradiccin fundamental se ha apaciguado, se ha debilitado surgen mayores posibilidades de tentaciones al interior del ncleo central, eso es verdad.

Pero por qu no lograron prosperar lo que en la historia de muchos partidos son tendencias escisionistas al interior del ncleo dirigente?

Por varios motivos. En primer lugar, sin duda, por el liderazgo apabullante del presidente Evo en la estructura poltica y social del Estado y de la propia sociedad. Hoy, la figura, el carisma y la adhesin que ha alcanzado el presidente Evo es de tal magnitud que limita objetivamente la existencia de otro liderazgo que pudiera disputar la base social del gobierno y de la sociedad.

Pero hay otro elemento relevante que explica los lmites materiales de un fraccionalismo al interior del gobierno: la ausencia de facciones con poder econmico. El control de ministerios habilita a tener influencia, redes, que permiten conformar facciones econmicas.

No hay que olvidar que somos un Estado que ha pasado a invertir de 600 a 2.300 o 2.400 millones de dlares, y es normal que en cualquier parte surjan facciones de poder econmico, ncleos que controlan inversiones, decisiones, fbricas, ingresos, fuerza laboral. Se da en Brasil, se da en Argentina, se da en Venezuela. Pero aqu se ha creado, hasta ahora y de una manera sistemtica y vigilada, una estructura laboral gubernamental que impide, que ha impedido, la consolidacin de ncleos consolidados de influencia y de poder econmico, no digamos de propiedad, con capacidad de desempeo y presencia poltica autnoma al interior del gobierno. En ello varios factores han intervenido: elevada rotacin de funcionarios, un control presidencial del funcionamiento diario de los ministerios, pero tambin una moral interna, una especie de espartanismo gubernamental reivindicador de una tica del servicio pblico que ha limitado, hasta hoy, la cristalizacin de facciones de poder econmico que son las que alientan potencialmente el fraccionalismo poltico.

Eso ha permitido que haya un ncleo muy duro y cohesionado alrededor del Presidente que ayuda a que internamente no emerjan tendencias centrfugas. Este es el intento de construir una moral del servicio pblico en el ncleo decisional del gobierno, pero qu pasa en la base? Vctor Paz Estenssoro explic el fin de la Revolucin Nacional cuando las pegas a repartir eran menos que los militantes del MNR,

No puede pasar lo mismo con el gobierno del MAS?

Paz Estenssoro asuma esa presin del militante arrivista como un hbito poltico, en continuidad con una lgica poltica prebendal que nunca busc superar. En Bolivia, desde el siglo XIX, la actividad poltica ha sido vista como un medio de ascenso social ms que un medio para el servicio a la res publica. De hecho, la estructura material de las clases sociales en Bolivia pera de tal manera que los procesos de enclasamiento y desclasamiento no dependan tanto del capital cultural para ascender socialmente sino del capital poltico, esto es, de las redes e influencias polticas que garantizan el acceso a bienes privados. Esto, que era un monopolio exclusivo de casta y alcurnia hasta 1952, desde entonces se ampli a clases medias y niveles dirigenciales del sindicalismo obrero.

En la actualidad, hay sectores que presionan por una mayor democratizacin de esta forma prebendal de la accin poltica y reclaman el derecho a un puesto pblico por el hecho de pertenecer a alguna direccin regional del MAS. Frente a esa presin y degeneracin de la militancia poltica, el gobierno ha sido muy contundente en su rechazo y sancin.. Por qu expulsamos a Adriana Gil en 2006? Por eso, porque entonces se form un ncleo de militantes masistas que se fueron a tomar una institucin para pedir que sea para que ellos ocupen puestos de trabajo.

En abril del mismo ao, se expuls a quienes queran continuar con el viejo hbito de la militancia como acceso a un cargo pblico. A partir de ese momento, el propio Presidente no slo puso en pie una tica poltica de la gestin pblica como servicio, sino que adems ha sido clarsimo en que los compaeros que se inscriben como militantes del MAS no deben esperar formar parte de las estructuras administrativas del Estado y que, por el contrario, deben esforzarse por fortalecer la estructura organizativa e ideolgica del partido.

Si uno compara histricamente los cambios en el personal del Estado, entre nuestra gestin de gobierno y las precedentes, comprobar que nosotros no hemos realizado ni un 20% de los cambios que anteriores administraciones implementaban. En tiempos del MIR, ADN, MNR, ni los porteros ni las cortinas de los despachos se salvaban del barrido partidario. Entonces, para nosotros, no es una preocupacin que haya muchos militantes y pocos cargos; al contra-rio: eres militante, entonces no tienes cargo. Y esto lo hemos enfatizado bajo la concepcin de la poltica como una especie de largo servicio militar para servir a la sociedad.

Pero esto no impide la formacin de cuadros al interior del propio MAS?

Ese es un gran problema, pero no es tanto por este tema. Una de las grandes debilidades de nuestra estructura poltica, de este proceso, es la ausencia de cuadros polticos y tcnicos. En las revoluciones mundiales los partidos que han ascendido al gobierno han tenido previamente dcadas de preparacin y seleccin de cuadros que les permiti asumir con mayor musculatura organizativa los cambios de la sociedad.

El mismo MNR que se forma en los aos 30 tendr ms de quince aos de formacin antes de acceder al gobierno. Pero el MAS, que surge el ao 1995 como estructura poltica local, recin en 2000-2001 se planteara la temtica de una estructura nacional con voluntad de poder, y en 2005 ya es gobierno.

Son apenas cuatro aos de preparacin. Y eso ha generado dificultades, ya que en el ncleo poltico bsico, el MAS no es una estructura de cuadros sino una coalicin flexibles de movimientos sociales. Se ha hecho esfuerzo por potenciar la parte organizativa de los cuadros, pero el rpido crecimiento en niveles urbanos ha obligado a reafirmar la disciplina militante sindical frente a prcticas ms liberales y prebendales en el mbito de los niveles urbanos. Cuando se forma el partido la estructura, digmoslo as, de cuadros funcionales urbana, era paralela a la estructura sindical agraria y compartan los niveles de decisin poltica . Pero ya en gobierno, una parte de la estructura urbana se dedicar a buscar cargos, por lo que para limitar este tipo de desviaciones y prcticas se decide, desde 2007, que en los niveles nacional, departamental y regional de las estructuras partidarias asuman el mando las organizaciones sociales.

Entonces, de dnde vienen los cargos?


Desde que somos gobierno, se han reforzado los mecanismos de seleccin meritocrtica en los niveles tcnicos de la administracin pblica, en tanto que los cargos de confianza poltica pasan por el tamiz de las organizaciones sociales nacionales. Desde 2007, la postulacin a cargos de confianza poltica ya no pasa por las listas de las direcciones departamentales.

Con respecto al affaire Santos Ramrez,cmo afect al proyecto econmico del gobierno considerando que YPFB es una empresa emblemtica de este proceso?

YPFB no es slo la empresa emblemtica, es la empresa que sostiene econmicamente al pas y la base material de la soberana reconquistada. Tiene un flujo de caja de unos 3.500 millones de dlares, y, para Bolivia esto es muchsimo dinero. En trminos de propiedad, YPFB controla, a nombre del Estado, entre 2.200 y 2.300 millones de dlares. Hoy, 50% de nuestras exportaciones son petrleo y gas y esas exportaciones pasan por YPFB. Es el corazn de la economa boliviana y debe ser una de las veinte empresas ms importantes de Amrica Latina.

Por ello, las primeras informaciones sobre la corrupcin en YPFB fueron un golpe muy duro porque golpe a la empresa emblemtica del pas, pero encima se la afect de la mano de un compaero que era a futuro uno de los ms posibles sucesores del presidente Evo en el liderazgo poltico del MAS.

Y ante esa dureza, se respondi de manera inmediata y con la misma dureza: apartar a Ramrez, instantneamente, del mando de la empresa y apoyar pblicamente las investigaciones del Ministerio Pblico. Rompiendo, as, la vieja tradicin de los partidos tradicionales de ocultar, dilatar o por ltimo encubrir los actos de corrupcin de sus militantes con peso poltico; nosotros decidimos dar una nueva seal: en gobierno y ante los intereses del pueblo no hay amigos, no hay familiares, no hay militantes, no hay compadres ni comparseros. Hay servidores o corruptos, y estos ltimos deben ir a la crcel sin consideracin alguna. No podemos permitir ni un atisbo de error o sospecha en el ncleo dirigente. La instruccin fue clara: que se haga cargo la Justicia y que nadie presione. Se estuvo muy atento a que ningn nivel del Estado interfiera, presione, insine para nada en favor de Santos. Pero el dao est hecho. Tuvieron que pasar meses para ir curando esa herida.Pero, otra vez, se nota la ausencia de cuadros.

De ah que hayamos tenido que aprobar una ley que habilite salarios ms elevados que el del Presidente para cuadros tcnicos de empresas estratgicas. Es nuestra forma local de la NEP leninista (Nueva Poltica Econmica, en la Rusia pos revolucionaria). El objetivo de la NEP, adems de la alianza con los campesinos, era fundamentalmente reclutar tcnicos para administrar los niveles subalternos del Estado, habida cuenta que si bien el Estado es una estructura poltica tiene niveles burocrtico-administrativos y tcnico-cientficos que requieren de conocimientos y saberes que no pueden ser adquiridos ni transformados rpidamente.

Lenin, para terminar la catstrofe econmica que se dio inmediatamente despus de la revolucin, tuvo que recontratar a los tcnicos del antiguo Estado, hasta crear gradualmente una administracin ms simple. E instruy: debajo de cada tcnico pongan un joven que aprenda, y nosotros estamos haciendo lo mismo.

Ya lo iniciamos en 2006: se cambia la organizacin y las personas de los niveles decisionales de la administracin pblica (ministros, viceministros y algunos directores), pero no se toca la estructura secundaria de la administracin estatal, hasta formar cuadros estatales, jvenes, que sustituyan a los antiguos. Ahora tenemos nuevos retos: empresas estatales nuevas que se agigantan en uno, dos o tres aos.

Necesitamos gente competente, que hay que reclutar en el mercado laboral. De ah la ruta que hemos adoptado: mando poltico comprometido en los niveles de decisin y funcionarios tcnicos de primera, con sueldos muchas veces superiores a los propios gerentes de las empresas donde trabajan. Eso le pasa a Carlos Villegas, l gana 13.000 Bolivianos y un gerente de Andina puede ganar 60.000 Bolivianos o 15.000 dlares; de momento no nos queda otra opcin, hasta que se logre formar una nueva generacin de servidores pblicos con gran eficiencia tcnica pero, adems, con compromiso poltico que permita nuevamente igualar la escala salarial.

En el gobierno hay una narrativa muy fuerte en torno a la descolonizacin cmo se mediatiza este objetivo en trminos de polticas culturales y educativas?

La descolonizacin tiene varias dimensiones y es un hecho fuerte del proyecto de poder de los movimientos sociales. Hemos recibido una sociedad colonizada hasta los tutanos; en lo econmico haba que pedir limosna a pases extranjeros para pagar salarios, en lo poltico haba que pedir permiso a las embajadas para escoger ministros, en lo espiritual la gente crea que el poder era un argumento de piel y apellido, en lo mental la gente pensaba que todo lo que vena de universidades extranjeras era saber y el resto folclore. Para derrumbar esta loza que aplastaba la energa vital de los bolivianos, el primer paso que adoptamos ha sido la descolonizacin poltica: tomar decisiones como pas sin consultar a gobiernos extranjeros.

Ac el ministro de Gobierno tena que pasar por el visto bueno de la embajada de Estados Unidos, el ministro de Hacienda por el visto bueno del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Un segundo momento es la descolonizacin econmica, lo que en trminos generales significa romper con el flujo de externalizacin del excedente: la sociedad genera un excedente y por distintas vas poticamente, las venas abiertas de Amrica Latina ese excedente se transfera en ingentes cantidades hacia el exterior.

La descolonizacin significa, entonces, la ruptura de esos flujos de desangramiento, para que el excedente generado se reinyecte otra vez en el pas, que es lo que hemos hecho con el decreto de nacionalizacin y con la gradual recuperacin de las empresas pblicas y con las polticas de tipo de cambio, con las polticas impositivas respecto de las remesas de las ganancias el mejor ejemplo es el government take petrolero. El government take vara entre 65 y 77% cuando antes era del 27%, es decir de la ganancia de los hidrocarburos slo 27% se quedaba en Bolivia. Hoy de cada 100 dlares de ganancias, entre 65 dlares en los campos ms pequeos y 77 en los grandes campos se queda en el pas. Esta es la base material de la soberana econmica. Luego viene el otro mbito, ms duradero y ms complicado, quees la descolonizacin cultural y espiritual de la sociedad. El quiebre del paradigma colonizador lo dio la propia sociedad al elegir, por primera vez en la historia del pas, a un presidente indgena. Y a partir de ese momento, toda la simbologa colonial que aprisiona la vida y el alma, ha comenzado a quebrarse irreversiblemente.

Hoy tenemos a un indio campesino gobernando Bolivia, ante el que los militares tienen que cuadrarse, los funcionarios deben cumplir instrucciones, los empresarios deben solicitar audiencias, y cortes y gobernantes rendir honores La descolonizacin cultural tiene entonces, dos ejes que deben ser abordados complementariamente. Uno referido a la diversidad de culturas, de idiomas, de historias y memorias. Y el otro eje referido a la diversidad de civilizaciones, esto es de modos de produccin del sentido de la vida, del tiempo, de la poltica. La descolonizacin en el primero de los ejes, el cultural, es ms fcil de lograr, y ya hay experiencias en otras sociedades multiculturales (Blgica, India, Canad):

enseanza en varios idiomas, administracin pblica plurilinge, narrativa histrica plural dentro de la historia comn nacional, que viene a ser una historia nacional de varias naciones, etc. La escuela y la universidad van a ensear obligatoriamente entres idiomas: castellano como idioma de integracin, una lengua extranjera como idioma de comunicacin con el mundo y un idioma indgena dominante en la regin (aymara en La Paz, quechua en Cochabamba y guaran en Santa Cruz).

En el mbito del Estado, los funcionarios pblicos deben aprender un idioma indgena tambin de acuerdo a la zona. Lo mismo en la atencin, las

publicaciones, los discursos estatales pblicos. Y siguiendo en el plano cultural, la descolonizacin de la memoria, la reivindicacin oficial de otros hroes, de las fechas de los pueblos indgenas. La historia diversa, mestiza e indgena, tiene que oficializarse en textos de enseanza. Lo que es ms complicado es la descolonizacin desde el punto de vista civilizatorio; eso tiene que ver ya con la matriz organizativa y cognitiva de las personas. En el mbito de la educacin, se trata de reivindicar otros saberes, otras construcciones discursivas, no necesariamente escritas, del conocimiento; cmo vamos a lograr eso, es parte de un debate interno en el gobierno; cmo vamos a preservar como patrimonio pblico lo que est escrito en los textiles (tejidos aymaras), como saber del Estado. Es un debate complicado.

En el rea de salud ya se han dado pasos ms grandes, por ejemplo colocando junto al mdico al naturista, o al lado de la enfermera la partera, y la gente puede optar en el centro mdico. Es un prototipo de saber y de procedimiento mdico que el Estado est comenzando a institucionalizar, aunque no hay aun una reglamentacin de este saber local disperso pero que corresponde a otra civilizacin, no solamente a otra cultura.

Otra lgica de entender lo que es la muerte, la vida, la sangre, la comida. En el mbito poltico tambin hemos avanzado al incorporar la democracia comunitaria comouna de las democracias legtimas en el modo de produccin de decisiones del Estado. O la incorporacin del control social va las estructuras sindicales, asociativas, comunitarias, hacia la administracin del Estado.

Y en lo econmico hemos incorporado, reconocido, fomentado y financiado las estructuras comunitarias como parte del rea productiva que tiene que decidir una parte de la inversin del TGN. Se trata de un proceso complejo y largo. Pero ya hemos comenzado a dar pasos decisivos.

Junto al derecho de las comunidades est el derecho del Estado

Al escuchar a Evo Morales se advierte un desfase entre sus discursos en defensa de la Pachamama, la tierra y el territorio, ms hacia fuera, y un discurso ms desarrollista hacia adentro, incluyendo denuncias de las ONGs que promueven una Amazona sin petrleo cmo lo explica usted?


Est claro que la lgica productiva campesina y comunitaria se basa en un tipo de racionalidad productiva localmente sostenible con la naturaleza, porque tiene como fundamento una lgica de adelantos y restituciones entre generaciones. Se trata de un hecho material que para garantizar el alimento de los hoy presentes, se lo tiene que hacer preservando las condiciones alimenticias para los que vendrn despus, lo que lleva a una lectura dialgica y a un vnculo sostenible a largo plazo con la naturaleza.

La forma como se racionaliza y se verbaliza eso da lugar a la ritualidad dialogante con la naturaleza, en tanto cuerpo vivo al que se le pide permiso, se le pide lo necesario para la reproduccin y se devuelve luego y se mantiene ese cuerpo para garantizar a largo plazo este intercambio metablico entre ser humano y naturaleza. Tomando un concepto de Marx al estudiar la comuna rural en la India en los Grundisses, en la civilizacin

campesina la naturaleza se presenta, entonces, como una externalizacin orgnica de la subjetividad. Por tanto, tu no puedes destruir tu propio cuerpo a no ser que seas suicida. El movimiento campesino ha defendido y va a defender una forma de uso que hoy llamamos racional de la naturaleza,

opuesto a los procesos de depredacin propia de la civilizacin del valor-ganancia.

De ah que en Amrica Latina en el movimiento indgena-campesino haya habido una construccin discursiva de militante defensa de las potencias de la naturaleza frente a la depredacin expansiva de la explotacin capitalista. Con el tiempo, esta lgica productiva agraria y campesina devino una lgica poltica de enfrentamiento con el Estado desarrollista neoliberal. El tema se complejiza cuando los campesinos indgenas, anteriormente excluidos de la ciudadana y del poder econmico, se vuelven bloque dirigente y conducente del Estado y la comunidades devienen en parte del Estado, que es lo que nos est pasando en Bolivia.

Entonces, por una parte, se lleva hacia el mbito estatal esta lgica de la relacin dialogante con la naturaleza; pero a la vez, en cuanto eres Estado, necesitas recursos y excedentes crecientes para atender necesidades bsicas de todos los bolivianos, y de los ms necesitados, como las comunidades indgenas y populares urbano-rurales. Y ah, evidentemente, se genera una tensin. Por tanto, tienes que caminar con los dos pies. Expandir como poltica de Estado la proteccin del medio ambiente, el uso sostenible dela naturaleza, pero a la vez necesitas producir en gran escala, implementar procesos de industrializacin expansiva que te habiliten excedente social para su redistribucin y para el apoyo a otros procesos de modernizacin campesina y comunitaria y artesanal.

En el caso de la exploracin de gas y petrleo en el norte paceo, lo que buscamos es producir hidrocarburos para equilibrar geogrficamente las fuentes de riqueza colectiva de la sociedad, generar excedente estatal y simultneamente preservar el entorno espacial en coordinacin con las comunidades indgenas. Hoy no estamos abriendo paso en el norte amaznico para que entre Repsol o Petrobras. Estamos abriendo paso en la Amazona para que entre el Estado.

Y quin asegura que el Estado no sea tan depredador como las empresas transnacionales?

Hay que cuidar que no lo sea. Ciertamente habr una tensin entre lgica social-estatal de un uso sostenible de la naturaleza, y la necesidad social-estatal de generar excedentes (ganancias) econmicas a cargo del Estado. Se trata de una tensin como lo es el Estado de movimientos sociales, entre democratizacin del poder y monopolio de decisiones (movimiento social/ Estado). Hay que vivir con esa contradiccin vital de la historia. No hay receta. Es obligatorio sacar gas y petrleo del norte

amaznico de La Paz? S. Por qu?, porque necesitamos equilibrar las estructuras econmicas de la sociedad boliviana, porque el rpido desarrollo de Tarija con el 90% del gas va a generar desequilibrios a largo plazo. Se necesita, por tanto, equilibrar a largo plazo las territorialidades del Estado. Igualmente, se requiere excedentes econmicos para reforzar estructuras comunitarias, para expandirlas, para buscar modos de modernizacin alternativos distintos a la destruccin de las estructuras comunales, como viene sucediendo hasta hoy. Y a la vez, es necesario impulsar, en acuerdo con las comunidades, una produccin hidrocarburfera no depredadora del entorno.

Si las comunidades dicen que no, igual el Estado va a entrar?

Aqu viene el debate, qu ha pasado? Cuando hemos consultado a la CPILAP (Central de Pueblos Indgenas de La Paz), nos ha pedido que vayamos a negociar a Bruselas con su buffet de abogados y que respetemos unos enunciados medioambientalistas publicados por USAID. Cmo es eso? Quin est impidiendo que el Estado explore petrleo en el norte de La Paz: las comunidades indgenas Tacanas, una ONG, o pases extranjeros? Por ello, hemos ido a negociar comunidad por comunidad y all hemos encontrado el apoyo de las comunidades indgenas para llevar adelante la exploracin y explotacin petrolera. El gobierno indgena-popular ha consolidado la larga lucha de los pueblos por tierra y territorio.

En el caso de los pueblos indgenas minoritarios de tierras bajas, el Estado ha consolidado millones de hectreas como territorialidad histrica de muchos pueblos de pequea densidad demogrfica; pero junto al derecho a la tierra de un pueblo est el derecho del Estado, del Estado conducido por el movimiento indgena-popular y campesino, de sobreponer el inters colectivo mayor de todos los pueblos. Y as vamos a proceder hacia delante.

Por Maristella Svampa, SOCIOLOGA; Pablo Stefanoni y Ricardo Bajo, DIRECTOR Y SUBDIRECTOR, RESPECTIVAMENTE, DE LE MONDE DIPLOMATIQUE, EDICION BOLIVIANA (agosto 2009).

M.S., P.S., R.B. LMD ed. Boliviana, agosto 2009.

http://www.lemondediplomatique.cl/




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