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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-09-2009

Brasil y Washington deciden en este mes, por la va militar, el destino de Amrica Latina

Heinz Dieterich
Rebelin


1. El rbitro de la poltica es lo militar

El ltimo rbitro de todo conflicto poltico es el poder militar. La preparacin psicolgica del uso de la fuerza blica es tarea de los medios de comunicacin, pero la operacin quirrgica decisiva del poder corre a cuenta de las armas. Esta es la esencia del conflicto entre Washington y las Fuerzas Bolivarianas, que tuvo su primera escaramuza en Bariloche y que se decidir definitivamente en este mes de septiembre. Restan solo cuatro semanas para la batalla decisiva. Por qu este estrecho marco de tiempo?

2. Septiembre: hora de la verdad para los gobiernos desarrollistas

La decisin de que la batalla decisiva se libre en septiembre, fue tomada en la reunin de la UNASUR en Bariloche , cuando los presidentes determinaron resolver el conflicto mediante negociaciones entre sus cancilleres y ministros de defensa, en las primeras dos semanas de septiembre . En estas negociaciones Obama-Bush-Uribe no van a ceder nada y entonces les llegar la hora de la verdad a los gobiernos desarrollistas.

stos s olo tienen dos maneras posibles de reaccionar: aceptar la usurpacin militar del espacio andino por Washington con alguna racionalizacin propagandstica o enfrentarse en bloque a la usurpacin. Si aceptan la usurpacin militar, se quedan sin credibilidad en su discurso bolivariano y se hacen cmplices de su futuro sometimiento militar imperialista; si no la aceptan tendrn que asumir la actitud de los Libertadores. Esta es la disyuntiva que tienen que resolver en la primera quincena de septiembre, para ir preparado a las negociaciones con Uribe; y, despus, en las ltimas dos semanas de septiembre, para ganar la batalla por la esencia moral de su proyecto y su credibilidad pblica.

3 . Significado poltico-militar de Bariloche

La trascendental fecha de septiembre queda ms transparente cuando se ilustra mediante el siguiente escenario blico. Dos ejrcitos, el imperial-colonialista y el patritico-libertador, se alistan para definir con las armas cul de los dos proyectos histricos que representan, se impondr. Antes del choque de los dos cuerpos armados, se encuentran sus vanguardias y deciden negociar (Bariloche). Dado que ninguna parte cede, resuelven posponer la batalla decisiva para el mes de septiembre. Las primeras dos semanas son de guerra fra, caracterizadas por la reunin de los ministros. Dado que esas reuniones, como todo el mundo sabe, no van a resolver nada, porque los dos proyectos son antagnicos , el conflicto pasa a la fase caliente en la segunda parte de septiembre; en la cual cada gobierno quedar pblicamente definido como proimperialista o probolivariano.

4 . Los decisores de la guerra: Washington y Brasil

La trascendental decisin que de terminar si la Patria Grande seguir siendo neocolonia monroeista, o si se convierte en sujeto de la poltica mundial, ser resuelto esencialmente entre los dos gestores preponderantes de la geopoltica hemisfrica: Estados Unidos y Brasil.

La posicin de Washington en las futuras reuniones, ejecutada por interposita persona, su pen Uribe, no implica misterio alguno. No har ninguna concesin real en su modus operandi imperial , la expansin y agresin militar-meditica, porque es el nico modo de imposicin mundial que le queda, despus de su colapso financiero y debilitamiento poltico.

El peso de la decisin recae, entonces, sobre Brasil, nica fuerza efectiva capaz de darle cuerpo a los tres elementos de contencin que se requieren para frenar el proyecto monroeista en el corto tiempo que queda: la Doctrina Militar Anti Monroe , el Bloque Militar de Defensa Sudamericana (BMDS) y el aislamiento poltico-econmico hemisfrico de Uribe. Tal posicin de vanguardia sera objetivamente posible para Brasil, por la debilidad estadounidense en Euroasia y en la economa; pero es dudoso que la clase dominante brasilea la acepte o que Lula se atreva a implementarla sin el respectivo apoyo de la elite. Existe una alta probabilidad, por consiguiente, de que Brasilia preferir mantener la absurda ficcin legalista de garantas jurdicas de Uribe, sostenida en Bariloche, junto con un patrn de appeasement ante la troika Uribe-Bush-Obama.

5. Obligacin moral-poltica de los Presidentes progresistas

En esa fase decisiva de la poltica latinoamericana es la obligacin poltica y moral de los presidentes latinoamericanos Rafael Correa, Hugo Chvez, Ral Castro, Evo Morales y Daniel Ortega, tratar de crear: a) un Frente Unificado de Rechazo contra el proyecto Uribe-Bush-Obama entre ellos y los presidentes latinoamericanos titubeantes (Lula), invisibles (Tabar Vsquez) y dbiles (Cristina Kirchner, Fernando Lugo), y, b) acercarse a los movimientos de masas para concientizar y movilizarlos sobre esta coyuntura particularmente peligrosa de la lucha de liberacin.

6. La incomprensible ausencia de Hugo Chvez

En esta acelerada dinmica de acumulacin de fuerzas antagnicas entre monroeistas y bolivarianas, es incomprensible que el Presidente Hugo Chvez se ausente de Amrica Latina del 31 de agosto al 11 de septiembre, en lugar de jugar un papel protagnico en la movilizacin de las masas y de los gobiernos crticos antes de la reunin de los ministros de defensa y cancilleres de la UNASUR.

No recuerda el Presidente la leccin del referendo del diciembre de 2007, cuando encarg la movilizacin de ste a un equipo escogido por l, para ausentarse hacia Euroasia, con el resultado de que se perdi el referendo? Y no est enterado de lo que hablan sus ministros entre s? De que la contrarrevolucin ha confeccionado largas listas con decenas de miles de bolivarianos que quieren matar y desaparecer si regresan al poder.

7. El papel de los pueblos e intelectuales

El papel de los movimientos sociales, polticos e intelectuales de Amrica Latina, en esta coyuntura, es de suma importancia. Tendran que presionar pblicamente a los gobiernos criollos titubeantes, en primer lugar el brasileo, a enfrentar el peligro oligrquico-imperial con un programa concreto de patriotismo y dignidad latinoamericana. Dado que las bases militares en Colombia y la dictadura militar en Honduras son una cuestin de vida o muerte para los pueblos, que pondrn los muertos en caso de que triunfe la contrarrevolucin, y dado tambin, que la poltica no se hace por amor y mediante el humanismo, sino por intereses y poder, los movimientos sociales deben usar su poder frente a los gobiernos desarrollistas. En qu forma? Hacindoles entender que su futuro apoyo a esos gobiernos depende del papel que asuman en esta batalla ayacuchana del ao de 2009.

Que los movimientos asuman esa posicin de sujeto s polticos solidarios, pero autnomos, no ser fcil, porque las ilusiones de un triunfalismo bruto promovido con gran fuerza por algunos gobiernos criollos y sus intelectuales cortesanos ---tanto individuales como colectivos (peridicos, tv, portales de Internet)-- la falta de formacin poltica sistemtica de las organizaciones de masas y la simbiosis entre movimientos de masas e intelectuales del Estado con los gobiernos desarrollistas, han atrasado el nacimiento de una vanguardia latinoamericana que pudiera asumir esa vital tarea en ese vital mes de septiembre.

"De los esfuerzos de hoy depende la suerte de Amrica del Sur, deca el Gran Mariscal Antonio Jos de Sucre a sus tropas en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. Hoy, ante el Ayacucho del 2009, es tan vigente esta consigna, como hace dos siglos.



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