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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2009

A propsito de la "Poltica Comn de Emigracin" de la Unin Europea (IV)
Europa, la que olvida: las grandes migraciones europeas

Gloria Teresita Almaguer G.
Panorama Mundial / Rebelin


Como se conoce, la Unin Europea se encuentra en la fase final del proyecto de construccin de su Poltica Comn de Emigracin, a concluir en el mes de diciembre del presente 2009; asunto que incluy la aprobacin de importantes normativas legales a travs de cuales ste se instrumentar. Pero quizs lo mas distintivo de esta substancial etapa del proceso sea el hecho de que en ella ha quedado demostrado, con creces, el carcter selectivo, utilitario discriminatorio, represivo, restrictivo y xenfobo que distingue a esa Poltica.  Y es que ya no existe la menor duda: la Unin Europea construye una fortaleza que solo abrir sus puertas de manera oportunista y pragmtica a quienes le sean puramente necesarios; para el resto que llega a ellas con la esperanza de encontrar un cierto paliativo a la enorme tragedia que significa no poseer presente ni futuro decoroso -mayoritariamente porque le ha sido arrebatado-, permanecern cerradas y enrgicamente apuntaladas.

Una actitud deplorable, que indica al menos dos grandes olvidos por parte del liderazgo de la Unin: el primero, la gran responsabilidad histrica de muchos de sus Estados miembros en las causas estructurales de esta acuciante realidad, y ya ms actual, del propio bloque, que ha contribuido a perpetuarlas a travs de prcticas neocoloniales institucionalizadas; y segundo, que las migraciones descontroladas no constituyen un efecto fortuito en el desarrollo social, dependiente solo de las voluntades, sino que obedecen a procesos especficos muy bien determinados dentro de ste, como fueron precisamente los que otrora convirtieron a muchas de las naciones europeas en significativos centros expulsores de inmigrantes.

Las grandes migraciones internacionales desde Europa

La etapa de las grandes migraciones europeas rebasa la centuria, al situarse entre 1820 y 1930, perodo durante el cual alrededor de 60 millones de personas emigraron del continente, aunque la mayor actividad en estos movimientos se produjo entre 1870 y 1913. Fue la poca de la Europa emisora, que involucr prcticamente a todos los pases de la regin.

Hoy se cuenta con solo con datos estimados, dado lo complejo que resulta el obtener estadsticas totalmente fidedignas en procesos tan dinmicos y contradictorios como los migratorios. Sin embargo, a pesar de ciertas diferencias en lo que respecta a determinadas cifras, existe mucha coincidencia en reconocer la magnitud que alcanz el problema tanto a nivel continental como en determinados pases. As, se reconocen como paradigmticos los casos de Noruega, Irlanda y Reino Unido. El primero, un pas escasamente poblado que vio emigrar a prcticamente dos tercios de sus habitantes, en tasas que se mantuvieron altas hasta la Primera Guerra Mundial y no se detuvieron hasta la crisis econmica de la dcada de los 30 del siglo XX.

De Irlanda se dice que la mitad de la nacin emigr hacia EEEUU, y que entre 1850 y 1855 los emigrantes enviaron a su pas de origen alrededor de dos millones de libras en calidad de remesas, con lo que financiaron el movimiento de otro grupo de personas. En cuanto al Reino Unido, los datos ms conservadores apuntan a ms de 10 millones de desplazados, incluso un autor menciona la astronmica cifra de 17 millones.

Ya para los finales del siglo XIX a estos grandes emisores se les unieron, ms al norte, Suecia, Dinamarca, Alemania y Austria, tambin con altos flujos aunque en menor proporcin que los anteriores. Conjuntamente, 3 pases de la zona mediterrnea, Italia, Espaa y Portugal se incorporaron activamente al proceso. As, la misma fuente afirma que durante los aos que ste dur, 10 millones de alemanes(as); 9,5 de italianos(as) y 4,5 de espaoles(as) salieron de sus respectivos pases en calidad de emigrantes.

Los lugares de destino fueron varios. En primer lugar, el llamado Nuevo Mundo, destacndose en ste EEUU, al que se dice llegaron alrededor de 32 millones de inmigrantes procedentes de Europa, as como 4,5 millones de otras regiones del mundo. A su vez, Argentina recibi entre 6 y 7 millones, mientras que Canad y Brasil acogieron alrededor de 4 millones y medio cada uno. En el caso de Argentina debe tomarse en consideracin que se trataba de un pas menos poblado, de ah que el impacto fuera mayor.

Las causas fueron diversas, mayoritariamente centradas en  el impacto de la revolucin industrial, la que al estimular la expansin del modo de produccin capitalista, provoc un importante excedente de fuerza de trabajo, ejrcitos de desempleados cuya nica salida fue la decisin migratoria, en este caso ms forzada que voluntaria.

Con ello, el capitalismo, ya para esa poca imperialismo europeo, sali fortalecido, pues pudo soslayar en alguna medida los grandes conflictos que generan la desigualdad e injusticia social endmicas al sistema, aunque no se libr totalmente de ellos. No hay que olvidar que fue precisamente en las tres dcadas iniciales del siglo XIX cuando comenzaron a organizarse las primeras organizaciones obreras, en respuesta a la evidente explotacin que ste estableca y perpetuaba. En los 40 aparecera el Manifiesto Comunista, y con l, las figuras de Carlos Marx y Federico Engels, posteriormente las Internacionales, los partidos socialdemcratas; ms tarde acontecimientos de tanta trascendencia como la Revolucin de 1848 en Alemania; la guerra civil en Francia; la comuna de Pars, etctera.

Mirada retrospectiva que lleva a preguntarse, habra alcanzado el mismo xito este capitalismo en expansin de no haber podido expulsar 60 millones de personas hacia otros confines? Sin dudas, la respuesta puede ser interesante Pero adems de la solucin al creciente desempleo y precariedad que generaba el sistema en los pases continentales, la migracin masiva de esta poca resolvi al naciente imperialismo europeo otra importante cuestin: el problema demogrfico en las colonias, o sea la fuerza de trabajo necesaria para la expoliacin de stas. En consecuencia, las metrpolis estimularon los movimientos migratorios hacia las nuevas tierras conquistadas.

Visto desde la perspectiva de los pases receptores, el balance tambin resulta positivo. Y es que se trataba de economas y sociedades igualmente en pleno desarrollo con grandes oportunidades de empleo y escasa fuerza laboral. Naciones ricas en recursos naturales, con capacidad para la atraccin de capitales, y un ingente esfuerzo por lograr una rpida insercin en la economa mundial, todo lo que explica el vertiginoso crecimiento econmico que lograron pases como EEUU, Argentina y Canad en un tiempo relativamente corto, y el hecho de que en general, no slo no se opusieran a la entrada masiva de trabajadoras y trabajadores extranjeros(as), sino que en su mayora instrumentaran planes para la atraccin de stos, como fue el caso paradigmtico de San Paolo en Brasil.

Ya en el perodo comprendido entre las Primera y la Segunda Guerras mundiales este movimiento fue abruptamente interrumpido, bsicamente como producto de la Gran Depresin, la ms grave crisis que haba enfrentado el sistema capitalista, de hecho la ms grande de su tormentosa historia hasta la actual, que ya la sobrepasa, al menos en cuanto a las esferas que abarca.

Las migraciones europeas en el perodo entre guerras. La II Guerra Mundial

El perodo entre guerras fue tambin importante en lo que a migraciones europeas se refiere, slo que en este caso se trat de movimientos internos respecto al continente en general, aunque internacionales referido a los diferentes pases, esencialmente producto de lo que se ha dado en llamar, unos malos tratados de paz.

Como se conoce, los Tratados firmados tras la Conferencia de Pars de 1919 no lograron estabilizar la situacin europea ni la del resto del mundo; todo lo contrario, sus grandes errores, provocados por la omnipresente voracidad imperialista, sembraron los grmenes de la confrontacin blica mundial apenas veinte aos despus de la conclusin de un conflicto que, segn se dijo en aquel entonces, pondra fin a todos las guerras.

As, diversas fuentes coinciden en que durante ese perodo y como consecuencia del arbitrario reparto, alrededor de 8 millones de personas en el continente fueron considerados(as) migrantes internacionales en la mayora de los casos por el traslado de las fronteras-. Entre stos, alemanes, polacos y griegos resultaron los ms afectados, si se toma en consideracin que solamente las prdidas territoriales de Alemania ascendieron a 76 000 km2 -el 13% de su territorio- donde residan 6,5 millones de habitantes que representaban el 10% de la poblacin del pas.

A su vez, Alemania perdi todas sus colonias, a las que impdicamente no se les otorg la independencia, sino que por mandato de la Sociedad de la Naciones fueron repartidas entre el Imperio Britnico y Francia. Conjuntamente, Blgica y Japn se anexionaron reas muy pequeas. Asimismo, se produjo un gran xodo en los territorios de la antigua Unin de Repblicas Socialistas Soviticas de quienes abjuraban del socialismo o simplemente huan de la guerra civil.

El triunfo del fascismo en Alemania en 1933 y la represin subsiguiente contra judos(as) y sectores polticos democrticos, expuls a ms de quinientas mil personas; un nmero muy semejante al de ciudadanas y ciudadanos espaoles forzados al exilio como resultado de la victoria de las fuerzas franquistas en la Guerra Civil de 1936 a 1939, y el establecimiento de la dictadura.

Tambin durante la Segunda Guerra Mundial millones de europeas y europeos fueron deportados, exiliados o expulsados. Hoy se conoce que alrededor de ocho millones de ciudadanos residentes en los pases ocupados -URSS, Polonia, Francia, etc.-, fueron obligados a trabajar en campos de concentracin alemanes.

Europa primero, la Comunidad Econmica Europea despus abren sus puertas, luego

Asimismo, despus de la II Guerra Mundial, ms de catorce millones de personas tuvieron que trasladarse forzosamente por la modificacin o migracin de las fronteras. Y es que el fin del conflicto marc tambin una nueva etapa en este proceso. Devastada, perdida una gran parte de su fuerza laboral, sobre todo hacia el Este, Europa inici la reconstruccin en una nueva coyuntura poltica, el enfrentamiento de sus dos bloques de poder, uno de ellos, el Occidental, bajo el patrocinio estadounidense. Es precisamente ste, que constituye el ncleo de la Europa comunitaria de hoy, el que abri sus puertas a una -en esos momentos- muy necesaria emigracin, por dems selectiva, y discriminatoria, orientada directamente hacia un abaratado mercado de trabajo.

Una prctica que se mantuvo hasta inicios de la dcada del 70, cuando se sientan las bases del panorama migratorio actual en la regin. Las expectativas superaron las ofertas; por lo general, los Estados receptores no programaron polticas de integracin social para esta poblacin fornea que, transcurrido el tiempo y decidiendo el no retorno, incorpor sus familias y tradiciones a los pases de adopcin. Y nuevamente las cifras no fueron pequeas: se trat de millones de personas a las que se uni otro gran nmero generado por el proceso de descolonizacin, en este ltimo caso tanto nacionales de los Estados europeos como de los llamados Pases y Territorios de Ultramar.

Luego, la historia resulta conocida, la Unin Europea llega al final del largo y tortuoso camino transitado hasta hoy para solucionar la cuestin migratoria, lo cual lamentablemente ocurre solo en su imaginario. Y es que no lo conseguir: adolece de una visin inteligente, sensible y constructiva al respecto. Situacin paradjica dadas sus mltiples aristas, que puede tornarse peligrosa para la necesaria paz y estabilidad del bloque, contra cuya presunta imagen de Libertad, Igualdad y Fraternidad, democracia y garanta absoluta de los Derechos Humanos comienza a chocar con inusitada fuerza.


MCs. Gloria Teresita Almaguer G., Centro de Estudios Europeos

La Habana, agosto de 2009, Ao del 50 Aniversario del Triunfo de la Revolucin

Ver (I), (II), (III)



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