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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-09-2009

La tormenta de fuego que viene

Immanuel Wallerstein
La Jornada


En Medio Oriente se avecina una tormenta de fuego para la que ni el gobierno ni el pblico de Estados Unidos estn preparados. No parecen tener la mnima conciencia de qu tan cerca est en el horizonte o qu tan feroz ser. El gobierno estadunidense (y por lo tanto es casi inevitable que el pblico estadunidense) se engaa a s mismo a nivel masivo acerca de su capacidad para lidiar con la situacin en trminos de sus objetivos expresados. La tormenta ir de Irak a Afganistn a Pakistn y a Palestina/Israel y, para utilizar la expresin clsica, se regar como lumbre.

Comencemos con Irak. Estados Unidos ha firmado con Irak un Acuerdo de Estatus de Fuerzas (SOFA, por sus siglas en ingls), que entr en vigor el pasado primero de julio. ste fij la responsabilidad de la seguridad interna en el gobierno iraqu y, en teora, esencialmente restringe las fuerzas estadunidenses a sus bases y a algn limitado papel de entrenar a las fuerzas iraques. Algo del fraseo de este acuerdo es ambiguo. Y esto es deliberado puesto que fue la nica forma en que ambos lados lo firmaran.

Aun los pocos meses de operacin que tiene muestran lo mal que funciona este acuerdo. Las fuerzas iraques lo han estado interpretando muy estrictamente y con formalidad prohben los patrullajes conjuntos y tambin cualquier accin militar unilateral de los estadunidenses sin que exista una aclaracin previa y detallada con el gobierno. Las fuerzas iraques han llegado al punto en que a diario impiden que las tropas estadunidenses crucen con abasto durante las horas del da los puestos de revisin.

Las fuerzas estadunidenses se resienten. Han intentado interpretar de una manera mucho ms suelta de lo que quisieran las tropas iraques la clusula que les garantiza el derecho a la defensa propia. Apuntan al resurgimiento de la violencia en Irak y por tanto, implcitamente, a la incapacidad de las fuerzas iraques para garantizar el orden.

Es obvio que el general que comanda las fuerzas estadunidenses, Ray Odierno, se encuentre descontento en extremo y patentemente trama para encontrar excusas que restablezcan un involucramiento estadunidense directo. Recientemente se reuni con el primer ministro iraqu, Nuri Maliki, y con el presidente del gobierno regional kurdo, Masoud Barzani. Odierno busc persuadirlos de que permitieran patrullajes conjuntos tripartitas (iraques/kurdos/estadunidenses) en Mosul y en otras reas del norte de Irak, con el fin de evitar o minimizar la violencia. Cortsmente accedieron a considerar su propuesta. Por desgracia para Odierno, su plan requerira una revisin formal del acuerdo SOFA.

Originalmente se supona que a principios de julio habra un referendo sobre la aprobacin popular al acuerdo SOFA. Estados Unidos tena miedo de perder la votacin, lo que habra significado que todas las fuerzas estadunidenses tendran que retirarse de Irak para el 31 de diciembre de 2010, un ao antes de la fecha terica del acuerdo SOFA.

Estados Unidos pens que era muy inteligente al persuadir a Maliki que pospusiera este referendo para enero de 2010. Ahora se llevar a cabo en conjuncin con las elecciones nacionales. En estas elecciones, todos buscarn obtener votos. Nadie va a hacer campaa a favor de un SI en el referendo. Por si hubiera alguna duda, Maliki est presentando un proyecto al Parlamento iraqu que permitir que una mayora simple de votos NO anule el acuerdo. Habr una mayora de votos NO. Puede aun haber una mayora aplastante de votos NO. Odierno debera empezar a empacar ahora. Apuesto a que aun tiene la ilusin de que puede evitar el comienzo de la tormenta de fuego. No puede.

Qu pasar entonces? Hasta ahora, pero esto puede cambiar de aqu a enero, parece que Maliki ganar las elecciones. Lograr esto volvindose el campen nmero uno del nacionalismo iraqu. Har tratos con todos y cada uno sobre esta base. Al momento, el nacionalismo iraqu no tiene mucho que ver con Irn o Arabia Saudita o Israel o Rusia. Significa primero que nada liberar Irak de los ltimos vestigios de dominio colonial estadunidense, que es como casi todos los iraques definen lo que han vivido desde 2003.

Habr violencia interna en Irak? Probablemente, aunque posiblemente menos de lo que esperan Odierno y otros. Pero, y qu? La liberacin iraqu que es lo que todo el Medio Oriente interpretar con el voto NO en el referendo por venir tendr gran impacto sobre Afganistn. Ah, el pueblo dir: si los iraques pueden hacerlo, nosotros tambin.

Por supuesto, la situacin de Afganistn es diferente, muy diferente, de aquella de Irak. Pero miremos lo que ocurre ahora con las elecciones en Afganistn. Tenemos un gobierno puesto en el poder para controlar y destruir a los talibanes. Los talibanes han resultado ser mucho ms tenaces y militarmente efectivos de lo que nadie hubiera anticipado. Aun el rudo comandante de ah, Stanley McChrystal, lo ha reconocido. El ejrcito estadunidense habla ahora de triunfar tal vez en 10 aos. Es claro que los soldados que piensan que cuentan con 10 aos para ganar una guerra contra insurgentes no han ledo historia militar.

Veamos a los polticos afganos mismos. Tres candidatos punteros a la presidencia, incluido el presidente Hamid Karzai, debatieron en televisin sobre la guerra interna actual. Concordaron en una cosa. Tiene que haber algn tipo de negociacin poltica con los talibanes. Difirieron en los detalles. Estados Unidos y las fuerzas de la OTAN estn ah, ostensiblemente, para destruir a los talibanes. Y los polticos afganos ms importantes debaten ahora cmo llegar a trminos polticos con ellos. Aqu hay una discrepancia en la apreciacin de las realidades, o tal vez en los objetivos polticos.

Las encuestas en lo que valgan muestran que la mayora de los afganos quiere que las fuerzas de la OTAN se vayan y la mayora de los votantes estadunidense quiere lo mismo. Ahora miremos hacia enero de 2010, cuando los iraques votarn que Estados Unidos salga de Irak. Recuerden que, antes de que los talibanes llegaran al poder, el pas era el sitio de un fiero y despiadado combate entre los seores de la guerra que competan unos contra otros, cada uno con sus bases tnicas, por controlar el pas.

De hecho, Estados Unidos descans cuando los talibanes (con respaldo de los paquistanes) asumieron el poder. Orden por fin. Pero result que haba un pequeo problema. Los talibanes se tomaban en serio lo de la sharia y eran amistosos con la emergente Al Qaeda. As que tras el 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos, con la aprobacin de Europa occidental y la sancin de Naciones Unidas, invadi. Los talibanes fueron derrocados del poder por un poco tiempo.

Qu pasar ahora? Probablemente los afganos vuelvan a la situacin de las continuadas e insidiosas reyertas intertnicas de los seores de la guerra, y sern los talibanes solamente una de las facciones. La tolerancia del pblico estadunidense hacia esa guerra se evaporar por completo. Todas las facciones internas y muchos de los vecinos (Rusia, Irn, India, y Pakistn) seguirn peleando por los pedazos.

Y luego la etapa tres: Pakistn. Aqu hay otra situacin complicada. Pero ninguno de los jugadores confa en Estados Unidos. Y las encuestas muestran que el pblico paquistan piensa que el mayor peligro para Pakistn es Estados Unidos, y eso lo muestra una votacin abrumadora. El enemigo tradicional, India, est muy atrs de Estados Unidos en las encuestas. Cuando Afganistn se desmorone en una guerra civil a toda vela, el ejrcito paquistan estar muy ocupado respaldando a los talibanes. No pueden respaldar a los talibanes en Afganistn y combatirlos en Pakistn. Ya no aceptarn que los aviones no tripulados estadunidenses, los llamados drones, bombardeen Pakistn.

As llegamos a la etapa cuatro de la tormenta de fuego: Israel/Palestina. El mundo rabe observar el colapso de los proyectos estadunidenses en Irak, Afganistn y Pakistn. El proyecto estadunidense en Israel/Palestina es un acuerdo de paz entre los israeles y los palestinos. Los israeles no van a ceder un centmetro. Pero tampoco ahora, y especialmente despus del resto de la tormenta de fuego, cedern los palestinos. La nica consecuencia ser la enorme presin que los otros estados rabes pondrn sobre Fatah y Hamas para que unan fuerzas. Esto se har sobre el cadver de Mahmoud Abbas lo que podra ser literalmente el caso.

Todo el programa de Obama se habr ido en las llamas. Y los republicanos harn paja con l. Le nombrarn traicin a la derrota estadunidense en Medio Oriente y es obvio ahora que hay un grupo grande al interior de Estados Unidos que ser receptivo al tema.

Cuando uno anticipa tormentas de fuego hace uno algo til al respecto o es barrido por ellas.

Traduccin: Ramn Vera Herrera

http://www.jornada.unam.mx/2009/09/05/index.php?section=opinion&article=022a1mun



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