Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-09-2009

Qu pasa cuando no pasa nada?

Slavoj Zizek
Perfil.com


El 2 de agosto de 2009, tras acordonar parte del barrio rabe de Sheikh Jarrah en Jerusaln oriental, la polica israel desaloj a dos familias palestinas (ms de cincuenta personas) de sus hogares y permiti que colonos judos se mudaran inmediatamente a las casas vacas. Aunque la polica israel esgrimi un fallo de la Corte Suprema de su pas, las familias rabes desalojadas haban estado viviendo all durante ms de cincuenta aos. El evento que, de modo excepcional atrajo la atencin de los medios del mundo, es parte de un proceso en curso mucho mayor y generalmente ignorado.

Cinco meses antes, el 1 de marzo 2009, se inform que el gobierno israel estara elaborando planes para construir ms de 70 mil nuevas viviendas en los asentamientos judos en la Cisjordania ocupada. Si tales planes se aplicaran, el nmero de colonos en los territorios palestinos podra aumentar en unos 300 mil; una maniobra que no slo comprometera gravemente la viabilidad de un Estado palestino, sino tambin obstaculizara la vida cotidiana de los habitantes de la zona. Un portavoz del gobierno desestim dichos informes, argumentando que los planes fueron de escasa importancia: la construccin de nuevas viviendas en los asentamientos requiere la aprobacin del ministro de Defensa y del primer ministro. Sin embargo, un plan de 15 mil viviendas ya ha sido aprobado; adems, casi 20 mil de esas unidades se ubican en los asentamientos que estn lejos de la lnea verde que separa Israel de Cisjordania. Israel sabe de sobra que sas son reas que no tienen ninguna posibilidad de obtener en algn futuro acuerdo de paz con los palestinos. La conclusin es obvia: si bien de la boca para afuera avalan la solucin de los dos Estados, Israel est ocupndose de generar tal situacin en el terreno que finalmente har de facto imposible la solucin de los dos Estados.

El sueo que sustenta esta poltica est mejor representado por el muro que, construido sobre una colina en algn lugar de Cisjordania, separa colonos y palestinos. La parte israel del muro est pintada con una imagen del campo que no incluye la ciudad de Palestina, sino slo naturaleza, pasto, rboles no es esto depuracin tnica en estado puro, imaginar el otro lado del muro como debera ser: vaco, virginal, a la espera de ser colonizado?

Qu significa todo esto? Para llegar a la verdadera dimensin de las noticias, a veces es suficiente leer dos de ellas, totalmente dispares, como un conjunto; entonces, al vincularlas, el sentido surge como la chispa de una explosin causada por un cortocircuito elctrico. El mismo da (2 de marzo) en que los informes sobre el plan del gobierno para construir 70 mil nuevas viviendas lleg a los medios de comunicacin, Hillary Clinton criticaba el fuego de cohetes desde Gaza denominndolo cnico, al decir: No hay duda de que cualquier nacin, incluido el Estado de Israel, no puede permanecer impasible mientras su territorio y su poblacin son sometidos a ataques con cohetes.

Pero los palestinos deben permanecer impasibles mientras su tierra les es arrebatada da tras da? Cuando los israeles liberales amantes de la paz presentan su conflicto con los palestinos lo hacen en trminos neutros y simtricos, admitiendo que hay extremistas de ambas partes que rechazan la paz, etc. Entonces, debera plantearse una pregunta sencilla: qu pasa en el Oriente Medio cuando all no ocurre nada en el nivel poltico-militar (es decir, cuando no hay tensiones, ataques, negociaciones)? Lo que pasa es la incesante y lenta labor de sacarles su tierra a los palestinos de la ribera occidental. El ahogamiento gradual de la economa palestina, el parcelamiento de sus tierras, la construccin de nuevos asentamientos, la presin sobre los agricultores palestinos para hacerlos abandonar sus tierras (desde incendiarles la cosecha y realizar profanaciones religiosas hasta los asesinatos individuales), todo esto respaldado por un entramado kafkiano de regulaciones legales.

Saree Makdisi, en Palestina por dentro: la ocupacin cotidiana, describe cmo, aunque la ocupacin israel de Cisjordania es en ltima instancia aplicada por las fuerzas armadas, es en realidad una ocupacin por la burocracia: cuya forma bsica son los formularios de solicitud, ttulos de propiedad, certificados de residencia y toda otra clase de permisos. Es sta microgestin de la vida cotidiana la que hace el trabajo de asegurar lenta pero firmemente la expansin israel. La gente tiene que pedir un permiso para salir con su propia familia, para cultivar su propia tierra, para cavar un pozo de donde extraer agua, para ir a trabajar, a la escuela, a un hospital Uno por uno, los palestinos nacidos en Jerusaln son, por esa misma condicin, despojados de su derecho a vivir all, se les impide ganarse la vida, se les niega el permiso para la vivienda, etc. Los palestinos suelen utilizar el problemtico clich de la Franja de Gaza como el mayor campo de concentracin en el mundo. Sin embargo, en el ltimo ao, esta designacin llega peligrosamente cerca de la verdad. Esta es la realidad fundamental que hace que todas esas abstractas oraciones por la paz se vuelvan obscenas e hipcritas.

El Estado de Israel est claramente avocado en un proceso lento, invisible e ignorado por los medios de comunicacin. Una especie de imperceptible excavacin subterrnea, por la cual un da el mundo se despertar y se dar cuenta de que no hay ms Cisjordania palestina, que esa tierra es ya libre de palestinos, y entonces slo podremos aceptar el hecho. El mapa de la Cisjordania palestina actualmente se parece ya a un archipilago fragmentado.

En los ltimos meses de 2008, cuando cotidianamente crecan los ataques de colonos ilegales a agricultores palestinos en Cisjordania, el Estado de Israel trat de contener esos excesos con medidas que para muchos observadores internacionales no podan sino parecer poco entusiastas (por ejemplo, el Tribunal Supremo orden la evacuacin de algunos asentamientos, etc). No resultaban un modo eficaz de contrarrestar una poltica que, a un nivel ms profundo, es la poltica del Estado de Israel a largo plazo, que viola masivamente los tratados internacionales que ha firmado. La respuesta de los colonos ilegales a las autoridades israeles es bsicamente sta: estamos haciendo lo mismo que ustedes, slo que simplemente lo hacemos de un modo ms abierto, qu derecho tienen entonces a condenarnos? Y la respuesta del Estado es: sean pacientes, no se apuren demasiado, hacemos lo que podemos, slo de modo moderado y aceptable

La misma historia desde 1949: mientras que Israel acepta las condiciones de paz propuestas por la comunidad internacional, considera que el plan de paz no funcionar. Los salvajes colonos a veces se parecen a Brunilda en el ltimo acto de Las Walkirias de Wagner, reprochndole a Wotan que, al contrarrestar su orden explcita de proteger a Siegmund, ella slo ha realizado su verdadero deseo, se al que l mismo tuviera que renunciar obligado y presionado por fuerzas externas. As, del mismo modo, los colonos ilegales slo realizan el verdadero deseo que el Estado se vio obligado a deponer por presin de la comunidad internacional. Entonces, a la vez que condena los explcitos y violentos excesos de los asentamientos ilegales, el Estado de Israel promueve nuevos asentamientos legales en Cisjordania y sigue ahogando la economa palestina. Una mirada al mapa cambiante de Jerusaln oriental, donde los palestinos estn siendo gradualmente cercados y su territorio rebanado, lo dice todo.

La condena extraestatal a la violencia anti Palestina confunde el verdadero problema de la violencia de Estado; la condena de los asentamientos ilegales confunde la ilegalidad de esos otros llamados legales. En ella reside el doblez de la tan elogiada honestidad no sesgada del Tribunal Supremo de Israel: por medio de fallar ocasionalmente en favor de los desposedos palestinos, proclamando ilegal su desalojo, garantiza la legalidad de la mayora de los casos restantes. Y, para evitar cualquier tipo de malentendidos, tener todo esto en cuenta no implica en absoluto comprender los inexcusables actos terroristas. Por el contrario, proporciona el nico terreno desde donde es posible condenar los atentados terroristas, sin hipocresa.

Traduccin: Daniela Gutirrez.

Fuente original: http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0398/articulo.php?art=16667&ed=0398



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