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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-09-2009

Libertad de prensa o libertad de empresa?

Lucas Filip
Rebelin


 Es una pregunta inevitable de hacer cuando se repite hasta el cansancio una expresin como libertad de prensa.

Libertad de prensa, dicen los grandes medios de informacin (o de desinformacin, para ser ms exactos), que tambin suelen ser los ms grandes grupos econmicos y de mayor influencia de nuestras sociedades latinoamericanas.

En estos das se habla mucho de libertad de prensa en Argentina, en relacin la proyecto de ley de medios presentado por el gobierno nacional, y ante esto la Sociedad Interamericana de Presa (SIP) brama: libertad de prensa, al unsono del grupo Clarn, el gran monopolio multimeditico argentino. Hasta se escuchan gritos desde Espaa pidiendo que se respete la libertad de prensa en Argentina, gritos proferidos por otro gran concentrador multimeditico conocido como el Grupo Prisa, con intereses en 22 pases, muchos de ellos latinoamericanos y entre ellos la Argentina.

Libertad de prensa vociferan. Al igual que lo hicieron cuando el gobierno venezolano decidi no renovar la licencia de Radio Caracas, o cuando el gobierno ecuatoriano est analizando la cancelacin de licencias a diferentes medios. Lo mismo hacen en Bolivia y Nicaragua. Est dems mencionar a Cuba.

Parece ser que en los nicos pases del continente americano donde no se respeta la libertad de prensa es justamente en los pases donde los gobiernos buscan el bienestar de la sociedad y no de los grandes poderes econmicos. (Exceptuando en este caso a Argentina, por supuesto.)

La SIP, Reporteros Sin Fronteras y los grandes grupos econmicos claman libertad de prensa en Venezuela, donde el 90% de los medios son opositores al gobierno socialista y hasta han llamado al magnicidio a travs de la TV. Claman libertad de prensa los grupos separatistas oligarcas financiados por los EE.UU. que buscan derrocar al gobierno boliviano. Gritan libertad de prensa en Ecuador las elites que manejan los medios de informacin que pretenden someter a la poblacin de mayora indgena.

Lo curioso es que ni la SIP, ni Reporteros Sin Fronteras ni los grupos econmicos que monopolizan los medios de comunicacin pidan libertad de prensa en Mxico, donde Caldern se consagr presidente en elecciones fraudulentas de las que fueron cmplices esos mismos grupos, o en Colombia, donde lvaro Uribe ejerce un gobierno del terror apoyado por esos grandes grupos econmicos.

Y qu pasa en Honduras? Slo para seguir ejemplificando.

Donde un gobierno de facto hizo callar todos los medios que alzaron sus voces contra el golpe de estado. Es que all se respeta la libertad de prensa? O ser que en realidad no estamos hablando de libertad de prensa sino en realidad de libertad de empresa?

Se puede ver perfectamente en la pgina web de la Sociedad Interamericana de Prensa (http://www.sipiapa.org), diferentes crticas al gobierno ecuatoriano, boliviano, argentino, etc. Hasta tienen espacios dedicados exclusivamente a Venezuela y Cuba.

Claman por libertad de prensa en los pases que justamente estn buscando eso, libertad de prensa, socializacin de la informacin. Por supuesto que esto es en detrimento del negocio de la informacin. Ser esto lo que le molesta a la SIP?

Analicemos el caso argentino, que es el que en este momento est en la tapa de todos los grandes medios.

El proyecto de ley presentado por el gobierno para los Servicios de Comunicacin Audiovisual propone una serie de modificaciones a la ley vigente (Ley N 22.285) promulgada por la ltima dictadura militar, firmada por Jorge Rafael Videla, Jos Martnez de Hoz y Albano Harguindeguy; dictador, ministro de economa y ministro del exterior respectivamente.

Segn el gobierno argentino, el nuevo proyecto de ley est en concordancia con el Art. 13 de la Convencin Interamericana Sobre Derechos Humanos.

Dicho artculo proclama:

Libertad de Pensamiento y de Expresin.

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento y de expresin. Este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda ndole, sin consideracin de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artstica o por cualquier otro procedimiento de su eleccin. 2. El ejercicio del derecho previsto en el inciso precedente no puede estar sujeto a previa censura sino a responsabilidades ulteriores, las que deben estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para asegurar: a) el respeto a los derechos o a la reputacin de los dems, o b) la proteccin de la seguridad nacional, el orden pblico o la salud o la moral pblicas. 3. No se puede restringir el derecho de expresin por vas o medios indirectos, tales como el abuso de controles oficiales o particulares de papel para peridicos, de frecuencias radioelctricas, o de enseres y aparatos usados en la difusin de informacin o por cualesquiera otros medios encaminados a impedir la comunicacin y la circulacin de ideas y opiniones. 4. Los espectculos pblicos pueden ser sometidos por la ley a censura previa con el exclusivo objeto de regular el acceso a ellos para la proteccin moral de la infancia y la adolescencia, sin perjuicio de lo establecido en el inciso 2. 5. Est prohibida por la ley toda propaganda en favor de la guerra y toda apologa del odio nacional, racial o religioso que constituyan incitaciones a la violencia o cualquiera otra accin ilegal similar contra cualquier persona o grupo de personas, por ningn motivo, inclusive los de raza, color, religin, idioma u origen nacional.  

Toda persona tiene derecho a buscar, recibir y difundir informacin. Y por supuesto que este derecho est por sobre la posesin de riqueza, que es en este momento lo nico que posibilita a un persona omitir su opinin a travs de un medio. (Ya sea por la posesin directa de la riqueza o por salvaguardar la riqueza del poseedor del medio.)

Es muy interesante el artculo aplicado a nuestra realidad. Una antigua mxima para cualquier sociedad civilizadamente establecida dice que: La propia libertad termina donde empieza la del otro.

La libertad de prensa est por sobre eso? Cuando justamente esa prensa no respeta los derechos y la reputacin de los dems? Cundo incita constantemente al miedo y a la violencia contra el resto de la ciudadana?

En relacin a esto, veamos lo propuesto por el nuevo proyecto de ley y las diferenciaciones con la ley vigente.

El nuevo proyecto de ley propone un marco legal a todos los medios de comunicacin independientemente del medio, mientras la vigente slo regula radio y televisin.

El Grupo Clarn, como principal monopolio informativo despotrica contra este proyecto de ley reclamando libertad de prensa. Pero en realidad lo que reclama es su libertad de empresa, de lucro. Si este proyecto de ley es sancionado, el grupo Clarn deber desprenderse de la muchas de las licencias que regentea, y por lo tanto, su mayora en el mercado.

Esto es lo que Clarn y la SIP llaman libertad de prensa. No en realidad a la posibilidad de todas las personas de llegar a la sociedad, sino a su monopolio del negocio.

Con la ley vigente basada en el otorgamiento de licencias en base a la riqueza, a la sociedad le es muy difcil el acceso a la pluralidad informativa. A los medios alternativos de informacin le es imposible llegar a la sociedad toda.

Hoy, un monopolio meditico que en vez de informar lo que hace es actuar como formador de opinin, imposibilitando a la sociedad toda de informarse y hacerse escuchar.

Estoy convencido que el proyecto de ley de Servicios de Comunicacin Audiovisual presentado por el gobierno argentino no es el ideal, pero creo que es un primer y gran paso hacia la democratizacin y socializacin de la informacin.

Y hablando claro y pronto. No ser el ideal, pero seguro no es peor de lo que hoy tenemos.


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