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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2009

En Vietnam nunca sers slo un turista

Larry Hildes y Karen Weill
Znet

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


En estos das, con EE.UU. empantanado en dos guerras sin fin a la vista, sin un plan para terminarlas y sin sentido alguno de la historia, parece adecuado echar una mirada en retrospectiva a otra guerra que EE.UU. libr durante muchos aos, bajo otros regmenes, demcrata y republicano, sin un buen motivo, y sobre la base de mentiras.

A estadounidenses que vivimos en una situacin relativamente cmoda, incluso si trabajamos para terminar con las guerras, nos es demasiado fcil no darnos cuenta de todo el impacto de la destruccin que se inflige en nuestro nombre.

Somos tan culpables como cualquiera. No se comprende realmente la profundidad de los crmenes de guerra, hasta que se habla con la gente y se ven los sitios en los que los hemos cometido.

Viajamos a Hanoi en junio de este ao para asistir al Congreso Cuadrienal de la Asociacin Internacional de Abogados Democrticos [IADL] que rene a abogados radicales por los derechos civiles y los derechos humanos de todo el mundo. Mientras nos preparbamos para ir y mencionbamos a diversos activistas el pas donde bamos, aquellos que son veteranos de Vietnam no dejaban de subrayar la importancia de que furamos, debido a la Guerra. En nuestra ingenuidad, estuvimos de acuerdo, y pensbamos en nuestro interior: Claro, ya s, pero la Guerra termin hace 35 aos. Ya lo mencionarn. Pero Vietnam es sobre todo un sitio extico donde ir a una gran conferencia y discutir temas importantes de paz y derechos humanos. Es un pas hermoso, y hace tiempo que tenamos ganas de ir.

No podamos estar ms equivocados. Es un pas hermoso, muy diferente del nuestro en un milln de maneras, tanto deliciosas como frustrantes, y estuvimos muy contentos de haber ido, pero la Guerra, la Guerra Estadounidense, como le dicen los vietnamitas, es una presencia diaria en las vidas de la gente, el sufrimiento que contina, y la carga que llevamos con nosotros.

Sucedi pronto despus de nuestra llegada, y Karen la encontr primero, en un tour del gobierno que nos fue ofrecido por el comit de acogida. Estbamos en diferentes circuitos de la conferencia, y as fue durante varios das. Karen hizo el tour del Mausoleo Ho Chi Minh y de varios fabulosos museos y sitios culturales el domingo, dos das despus de nuestra llegada. sta fue su experiencia:

Llegamos al Mausoleo a travs de la entrada VIP/extranjeros; a causa de un gran desorden en las instrucciones de ingreso, algunos miembros del tour y yo habamos llegado originalmente a la entrada del Pueblo, la entrada vietnamita. La fila que hay all da la vuelta todo el complejo; pareca tener ms de un kilmetro, con 10.000 personas que abarrotaban la estrecha acera antes de la entrada. Gente de todo Vietnam llega a presentar sus respetos.

Despus de salir del Mausoleo, la fila pasa por todo el complejo para ver primero el Palacio Presidencial, construido por los franceses para su gobernador y luego apropiado por los vietnamitas. Ho Chi Minh consider que era demasiado grandioso para un solo hombre simple, de modo que vivi en dos edificios ms pequeos. Uno era su residencia primaria y sala de conferencias: arriba, en el segundo piso, una simple estructura de madera con dos habitaciones construida sobre pilotes, que deja una amplia rea debajo, en el piso de tierra, aproximadamente del tamao de una pequea sala de conferencias, donde poda soplar la brisa mientras l y sus ministros se reunan alrededor de una simple mesa.

Entonces los vi: un grupo de soldados vietnamitas con los viejos uniformes verdes que haba visto tan a menudo en fotos de la guerra contra EE.UU., algunos de ellos con medallas fijadas en sus bolsillos superiores. Me sent tan curiosa y me qued mirndolos, tal como todos los vietnamitas me miraban a m (las caras blancas siguen siendo una pequea minora, a pesar de la apertura de Vietnam y de la promocin del turismo). Me sent excitada y deseaba tanto hablar con ellos: de qu Estado venan? Dnde haban combatido? Conocieron al To Ho? Lo oyeron hablar? Qu piensan de EE.UU. actual? Somos sustentadores del grupo estadounidense, Veteranos por la Paz, que ayud a crear la Aldea de la Amistad de Vietnam, una organizacin que ayuda a nios y veteranos afectados por las minas terrestres y el Agente Naranja. Conocemos a varios estadounidenses que combatieron en la guerra. Ansiaba tener contacto con ellos, ofrecer un puente de paz, o incluso un contacto de paz. Pero era demasiado repentino, llegar de esa manera hacia ellos. No pude encontrar las palabras para decir a nuestro traductor por qu estaba tan excitada, y mi vietnamita era inexistente. Nos miramos varias veces durante la caminata por el complejo, a veces a slo menos de un metro de distancia, pero igual podramos haber estado a lados opuestos del Gran Can. Finalmente les ped permiso para tomar una foto. No quera slo sacarles una foto, sino tener una foto con ellos, pero ni siquiera pude comunicar esa parte. Dijeron que no con sus cabezas. Qu lstima que haya parecido un estpido gesto de turista! Me sent tan triste. Evidentemente todos eran mayores; deben haber estado en los sesenta o setenta aos, quin sabe si tendramos otra posibilidad. Y quin sabe cmo se habrn sentido ante el contacto con una estadounidense blanca, de clase media y con sobrepeso, despus de todo lo que les haba pasado.

En cuanto a Larry, el primer momento fue ms fcil y relativamente seguro, por lo menos para l: Cuando tom el tour el da despus de Karen, pasamos del mausoleo Ho Chi Minh y de los museos al Museo del Ejrcito. Ah afuera estaba el avin de McCain, y diverso equipamiento militar estadounidense capturado, y adentro, un gua del Ejrcito Vietnamita nos mostr orgullosamente objetos expuestos de las Guerras Japonesa, Francesa y Estadounidense y cmo los vietnamitas haban vencido. Nosotros, por coincidencia o no, abogados y estudiantes de derecho japoneses, franceses y estadounidenses, respondimos a la amable esperanza del gua de que pudisemos vivir todos en paz, con sentimientos sinceros sobre cun felices estbamos de que los vietnamitas hubieran recuperado su pas de cada uno de nuestros pases, esa ola tras ola de invasores. Era verdad, y nos dio a todos un buen sentimiento de estar desafiando al imperio.

Un par de da despus, se hizo ms personal:

El ltimo da del Congreso, Karen y yo participamos en un increble intercambio entre estudiantes de derecho del NLG [Gremio Nacional de Abogados de EE.UU.] y estudiantes vietnamitas, algunos de derecho, otros de lenguaje, y despus de llegar a conocernos y de comparar los sistemas educacionales, uno de los estudiantes de derecho de EE.UU., Dan, llev la discusin al corazn del tema: La Guerra. Los estudiantes vietnamitas estn muy enfadados por el Agente Naranja (el Veneno Naranja como lo llaman adecuadamente) y todos parecen conocer a gente afectada por l, ahora ya en tercera generacin. Ahora hay nietos que nacen afectados por ese azote que propagamos y, a medida que el agua lo cuela en la tierra, y peor todava en los genes de la gente que atacamos con nuestros productos qumicos txicos convertidos en armas de guerra, pulverizados desde lo alto por aquellos que nunca vieron el efecto de lo que hicieron. Choque y pavor, al estilo de los aos setenta. Nuestros crmenes de guerra continan mucho despus de nuestra partida.

Cuando llegamos al tema de la guerra en s, fueron asombrosamente amables, al diferenciar entre Lyndon Johnson y el pueblo de EE.UU. Citaron la marcha de la Movilizacin, y otras manifestaciones, que les ensean en la escuela, y hablaron sobre cmo el pueblo estadounidense se solidariz con el pueblo de Vietnam e hizo que el gobierno abandonara la guerra. Tienen fotos en sus libros de historia y en los museos que muestran las principales marchas en EE.UU. contra lo que llamamos la Guerra de Vietnam, y que ellos llaman la Guerra Estadounidense, y pancartas y panfletos del fin de nuestra lucha por terminar esa horrible Guerra.

Hablaron de cmo soldados estadounidenses tambin fueron vctimas y sufren.

Tuve que decir algo: Nos dan demasiado mrito! Fue difcil entonces, tal como es difcil ahora sacar a los estadounidenses a las calles, y que realmente se identifiquen con el sufrimiento de los dems, que vean realmente el mundo ms all de EE.UU. Entre lgrimas, pude pedir perdn y decirles lo feliz que me siento de que hayan ganado la guerra y que puedan estar en un Vietnam libre.

Karen, los estudiantes de derecho, y otros hicieron declaraciones de una elocuencia maravillosa.

Uno de los vietnamitas cit al To Ho cuando dijo que expulsaremos a los estadounidenses del pas y luego, cuando quieran volver como iguales, les daremos la bienvenida. Y aqu estamos.

Nos abrazamos y lloramos juntos, y posamos para fotos. Fue una maravillosa relacin. Solidaridad de un brillo hermoso.

Al da siguiente, revisitamos la guerra mientras viajbamos como parte de una delegacin de la IADL a la Aldea de la Amistad de Vietnam. La Aldea de la Amistad fue establecida por un miembro de Veteranos por la Paz para expiar sus acciones durante La Guerra. Ahora es financiada por donaciones de por lo menos cinco pases, cuatro de los cuales ni siquiera participaron en la Guerra, as como por el gobierno vietnamita. En la Aldea de la Amistad, tratan, educan y forman en diferentes oficios a vctimas del Agente Naranja (en su mayora nios), que ahora estn en la tercera generacin. No nos mostraron, por la tpica gentileza vietnamita, las peores vctimas, llenas de cicatrices y deformadas, pero lo que vimos fue extraordinariamente doloroso, y desconocido en EE.UU. Como preguntara, con corts enojo, uno de los estudiantes en la discusin del da antes: Cundo aceptarn los estadounidenses la responsabilidad por el sufrimiento que causan? Cundo, por cierto. Larry descubri que su clera aumentaba durante el resto del da, y slo ms tarde comprendi que en gran parte era por lo que haba visto en las caras y los cuerpos de esos nios.

En la Aldea de la Amistad, logramos finalmente la conexin ansiada por Karen: encontrar a un grupo de veteranos vietnamitas de la Guerra Estadounidense, todava en uniforme, en la Aldea para obtener tratamiento mdico. Sonrientes, nos saludaron, tomaron nuestras manos, y posaron para fotos. Haba un sentido de unidad y solidaridad que Larry no logra expresar en palabras.

Durante todo el resto de la estada, una vez que aprendimos dnde mirar, encontramos altares ocultos en las esquinas y en las plazas en recuerdo de los por lo menos dos millones de muertos de la Guerra Estadounidense. Los muertos son recordados y honorados en un proceso continuo, interminable de cicatrizacin y de cura.

El ltimo da de nuestro viaje nos depar una de las experiencias ms poderosas.

Estbamos descansando en Hanoi, en uno de los sitios ms pacficos que hayamos encontrado en una gran ciudad. Estbamos sentados en un banco delante del templo en medio del Lago Hoan Kiem, buscando las legendarias tortugas que habitan el lago, de las que dicen que son emisarias de los dioses. Se nos acerc un anciano vietnamita, quien primero dijo: Estadounidenses? Cuando aprobamos, respondi con una descarga en vietnamita. Laren levant sus manos confundida y dijo, en ingls, que no hablamos vietnamita. De nuevo, dijo: Estadounidenses? Larry dijo: s, pero no hablamos vietnamita. Volvi a pasar lo mismo, l hablando vietnamita y nosotros ingls. Obviamente le era muy importante lograr establecer una conexin con nosotros, pero el Congreso haba terminado y no tenamos traductores. Repentinamente, extrajo su camisa de los pantalones, se acuclill con su espalda vuelta hacia nosotros. Sigui tirando su camisa hasta sus hombros, de modo que toda su espalda qued a la vista. Sigui hablando en vietnamita, con mucha insistencia. Larry repentinamente hizo la conexin: Nos estaba mostrando las cicatrices a travs de toda su espalda. Podan haber sido marcas de tortura, o marcas de balas. No se qued contento, y no se volvi a levantar hasta que los dos habamos tocado las cicatrices en su espalda, demostrando que sabamos lo que nos mostraba.

Otra delegada estadounidense haba celebrado su cumpleaos durante el viaje. Decidi pronto que una buena manera de celebrar sera encontrar a alguien quien haba sido daado en la Guerra, y que le pedira perdn. Karen record su historia de haber encontrado a un hombre que trabajaba como conductor de ciclo, llevando a gente en su combinacin de taxi con bicicleta, y las palabras que haba utilizado. Nosotros, tambin, dijimos Sin Loi (lo siento). Se volvi, su sonrisa era encandilante, y sus ojos se iluminaron. A cada uno de nosotros, nos tom una mano en las suyas, agitando tan calurosamente las manos y haciendo reverencias. Su cara sigue grabada en nuestros recuerdos.

Ahora, de vuelta en EE.UU., que todava no se responsabiliza por nada y acta como si todo lo que hace y todo el dao que causa fuera aprobado por Dios, nos duelen las lecciones que hemos aprendido:

Afirman que los vietnamitas, como los iraques y los afganos, y los dems contra los que hacemos la guerra, no valoran la vida como nosotros. Existe el viejo clich estpido surgido durante la Guerra y ahora de nuevo sobre iraques, afganos, rabes y musulmanes, de que no valoran la vida como nosotros. Al viajar, encontrar a los vietnamitas, y al llegar a comprender el efecto que tuvo la Guerra sobre ellos, qued muy claro que valoran la vida de maneras que nosotros como estadounidenses apenas podemos comenzar a comprender. Si nos esforzamos, no tardaremos mucho en encontrar que lo mismo vale para iraques y afganos.

Otra leccin nos ha dado esperanzas mientras nos esforzamos por terminar nuestras guerras actuales, y nos sentimos, como sucede, aislados y desesperanzados. Los estudiantes nos mostraron que cada pequea manifestacin de que sufrimos cuando pensamos que nadie nos ve, que ningn medio informa sobre ella, y que slo aparecen 50 personas, es importante para la solidaridad. La gente nos ve, y dentro de 30 aos, jvenes iraques sabrn de nuestras marchas en sus libros de historia.

El imperialismo puede ser derrotado por naciones determinadas, con pocas armas, pobres, pero determinadas. El imperio no puede mantener las ocupaciones ante una resistencia comprometida, y los imperios siempre caen.

Manteneos fuertes y seguid en la lucha. Tenemos que vencer, si la historia sirve de juez, y un da caminaremos por un Afganistn libre y un Iraq libre y hablaremos con gente amable que nos agradecer nuestra pequea contribucin al fin de las ocupaciones y de las guerras.

 

..

 

Larry Hildes es abogado de derechos civiles basado en Bellingham, WA, especializado en los derechos de manifestantes, en particular de manifestantes contra la Guerra en Olympia, WA. Su esposa, Karen Weill es ex periodista y gerente corporativa de relaciones humanas que ahora trabaja con l en su prctica. Juntos viajan a menudo a conferencias en todo el mundo. El artculo procede de una serie de publicaciones que Larry y Karen han hecho en un blog establecido por el Comit Internacional del Gremio Nacional de Abogados, establecido para participantes a fin de que publiquen sus observaciones sobre la conferencia y Vietnam.

http://www.zmag.org/znet/viewArticle/22536



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