Portada :: Mundo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2009

La lucha contra el antisemitismo en Canad

Yakov M. Rabkin
The Canadian Charger

Traducido para Rebelin por J.M. y revisado por Caty R.


Los parlamentarios canadienses han formado un comit para luchar contra el antisemitismo

Cualquier iniciativa para combatir el antisemitismo es loable, a condicin de que sirva a los canadienses y no a poderes forneos. Uno de esos poderes es el Estado de Israel, al que el antisemitismo proporciona su razn de ser.

Segn el autor israel Tom Segev, el fundador del sionismo, Theodore Hertzl, consideraba a los antisemitas como amigos y aliados: los antisemitas quieren liberarse de los judos, mientras que los sionistas quieren agruparse en Israel.

Muchos judos lo advirtieron y se opusieron al sionismo desde el principio, a finales del siglo XIX, porque vieron que los sionistas jugaban en el campo de sus peores enemigos, los antisemitas.

Es ms, la cooperacin de los sionistas con los antisemitas usualmente era armoniosa. As ocurri en los aos 30, cuando los emisarios sionistas en Alemania establecieron una buena relacin de trabajo con las autoridades nazis.

En opinin de Howard Sachar, historiador estadounidense favorable al movimiento sionista, Adolf Eichmann, que estaba encargado entonces de la emigracin juda, negociaba cordial y cooperativamente con los representantes sionistas de Palestina. Cuando los sionistas solicitaron permiso para abrir campos de entrenamiento profesional para los futuros emigrantes (a Palestina), Eichmann brind su apoyo con albergues y equipamiento.

Desde 1948, cuando los sionistas declararon unilateralmente la independencia de Israel, contra la voluntad de la mayora no juda de Palestina, los lderes israeles se preocuparon abiertamente porque los judos volvan a ser una minora en Tierra Santa.

Para contrarrestar este espectro, alentaron la inmigracin de ciudadanos judos de otros pases. Como la mayora de los inmigrantes se trasladaron a Israel bajo la amenaza real o supuesta- del antisemitismo, ms que por razones ideolgicas, el antisemitismo sirvi a los intereses de Israel.

El ex jefe de los servicios de inteligencia de Israel, Y. Harkabi, advirti hace algunos aos de que sera una trgica irona que el Estado judo, que pretendi resolver el problema del antisemitismo, se convirtiera en un factor del aumento del antisemitismo. Los israeles deben ser conscientes de que el precio de su mala conducta no solamente lo pagarn ellos, sino tambin los judos que viven en otras partes del mundo.

En la actualidad, a los judos canadienses y de otros pases cada vez se les asocia ms con los bombardeos areos israeles, los soldados armados hasta los dientes y los colonos sionistas que llenan las pantallas de televisin de todo el mundo.

Sin embargo, a las autoridades israeles no les preocupa que su poltica para con los palestinos engendre antisemitismo por todo el mundo. Al contrario, el crecimiento del antisemitismo apoya su afirmacin de que los judos slo estn a salvo en Israel.

Al mismo tiempo, los vasallos de Israel (trmino acuado por el ex embajador israel en Francia Elie Barnavi para individuos a menudo confundidos por los lderes judos), no slo proclaman su lealtad hacia Israel, tambin izan banderas israeles a la entrada de instituciones judas, incluso en los hogares para ancianos y hospitales.

Esa irresponsable confusin entre Israel y los judos canadienses origina antisemitismo y hostilidades. El modelo sionista reclama que Israel un Estado lejano y belicista controlado por una mayora juda- es El estado del pueblo judo, implicando a judos canadienses inocentes en lo que Israel es y hace. Esto es lo que fomenta el antisemitismo en nuestro pas.

Irnicamente, mientras los vasallos de Israel contribuyen al crecimiento del sentimiento antijudo en Canad, acusan de antisemitas hasta a los crticos de Israel ms moderados. Es una fuerte y pesada tctica que genera resentimiento y alimenta el antisemitismo.

A la inversa, los judos canadienses que hablan en contra del abuso de poder de Israel -como Voces Judas Independientes- socavan profundamente los argumentos antisemitas. Ellos encarnan la diversidad de la vida juda -dos judos, tres opiniones- desmintiendo el embuste del antisemitismo creado por el mundo judo de la conspiracin.

A raz del Holocausto, muchos judos prominentes, entre ellos el filsofo Martin Buber y la cientfica poltica Hannah Arendt, advirtieron de que el establecimiento de un estado tnico para los judos hara caer a la regin en un estado de violencia permanente.

Pensaban que solamente un estado pluralista para todos los habitantes de Palestina podra asegurar la paz. Desde entonces, ms de un milln de ciudadanos israeles abandonaron su eternamente amenazada etnocracia por las democracias liberales de otros pases. Son muchos ms los judos israeles que se han establecido en Canad que los judos canadienses que abandonaron su pas para ir a Israel.

Los canadienses tienen buenas intenciones cuando asocian a los judos, que padecieron el Holocausto debido a su etnia, con el Estado de Israel, que ha asegurado a este grupo tnico el monopolio del poder.

De esta manera, mantienen el mito de que Israel representa a los judos del mundo y constituye su patria natural. Esta visin no ayuda a combatir la discriminacin.

Para luchar contra el antisemitismo, es crucial disociar a los judos y el judasmo del Estado de Israel y su conducta. Nuestros parlamentarios deben garantizar el derecho de todos los canadienses a criticar a Israel, como a cualquier pas del mundo, sin que se les tilde de antisemitas. Esta sera una manera segura de liberar a Canad del viejo y el nuevo antisemitismo.

El Dr, Yakov M. Rabkin es profesor de historia en la Universidad de Montreal. Su ltimo libro A Threat from within: A Century of Jewish Opposition to Zionism (Fernwood), se ha traducido a ocho idiomas y ha sido nominado para el Governor General Award. El ttulo para Amrica Latina (sin Venezuela y Cuba): Contra el Estado de Israel: historia de la oposicin juda al sionismo, Buenos Aires: Martinez
Roca, 2008. Para Espaa, Venezuela y Cuba:
La amenaza interior: historia de la oposicin juda al sionismo, Hiru, 2006.

Fuente: http://www.thecanadiancharger.com/page.php?id=5&a=116



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter