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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2009

Nuestra Amrica se arma contra el Imperio

Carlos Rivera Lugo
Rebelin


El genial terico militar, Karl von Clausewitz, insista en que la guerra moderna es la continuacin de la poltica por otros medios. Con ello, el general prusiano postulaba que la guerra es un acto poltico y, como tal: Constituye un acto de fuerza que se lleva a cabo para obligar al adversario a acatar nuestra voluntad .

La Amrica nuestra enfrenta hoy un nuevo reto geopoltico: responder a las recientes acciones protagonizadas por el Imperio estadounidense para ampliar su capacidad de movilidad y accin militar al sur del Ro Bravo. Desde la activacin el pasado ao de la Cuarta Flota de la Marina de Guerra de Estados Unidos asignada a patrullar los mares que rodean a la Amrica del Sur, hasta la expansin de la presencia militar estadounidense en Colombia, mediante la entrega para su control de facto de siete bases que le proveen una amplia y poderosa plataforma desde donde operar en funcin de sus intereses geoestratgicos en la regin, entre otros hechos, Washington ha proclamado sus verdaderas intenciones imperiales hacia la regin ms all de los artificios retricos de sus gobernantes de turno.

Unido a los actuales dispositivos de intervencin que integra su red de bases en otros pases de la regin y su poca convincente respuesta al golpe de Estado en Honduras, el gobierno de Estados Unidos insiste en recuperar su incontestable hegemona histrica en la Amrica nuestra y para ello implanta una estrategia de contencin y reversin de las tendencias significativas de cambio hacia una mayor independencia poltica y econmica. En juego est la posibilidad real de los pueblos de Nuestra Amrica de hacer valer su voluntad soberana. De ah que no le queda otra alternativa a los pueblos y gobernantes de la regin que alistarse para defender sus conquistas y garantizar sus intereses. Es en este marco que hay que entender una serie de decisiones tomadas por gobiernos de la Amrica nuestra para mejorar su capacidad militar defensiva y disuasiva.

Por ejemplo, Brasil acaba de suscribir con Francia un acuerdo de cooperacin militar estratgica que servir para que la potencia suramericana cuente no slo con la mayor flota naval de la Amrica nuestra, sino que le permitir ser la primera con submarinos atmicos. En lo que ha sido calificado por los analistas regionales en temas de seguridad como el ms importante pacto de defensa de la historia reciente, Brasil y Francia decidieron no slo una multimillonaria adquisicin de submarinos, helicpteros y cazabombarderos, sino tambin la necesaria transferencia de tecnologa que permita darle un impulso significativo a la industria militar brasilea.

Ahora bien, el acuerdo puede servir adems para contrarrestar las movidas recientes de Estados Unidos para trastocar la situacin geoestratgica en la regin. En ese sentido, el presidente Luiz Incio Lula da Silva parecera estarle enviando un mensaje a su par estadounidense Barack Obama de que Nuestra Amrica tambin puede jugar, al igual que lo ha hecho y sigue haciendo Estados Unidos, a la zanahoria y el garrote.

En lo inmediato, el acuerdo franco-brasileo provee para la venta al gobierno francs de diez aeronaves de carga y transporte de tropas, el KC-390 de la empresa aeronutica brasilea Embraer, un atractivo sustituto del Hrcules C-130 de la empresa estadounidense Lockheed. Asimismo, incluye la compra y transferencia de tecnologa francesa para la fabricacin en Brasil de cazabombarderos Rafale, los cuales estarn disponibles para su venta a las fuerzas areas del resto de la Amrica nuestra. Tambin, Brasil adquirir cincuenta helicpteros y cinco submarinos franceses, e integrar con Francia una empresa que estar a cargo de la fabricacin del primer submarino de propulsin atmica. De esta forma, Brasil se convierte en slo el sptimo pas con capacidad para disear, producir y operar submarinos nucleares. Segn los analistas, el monto del acuerdo militar Brasil-Francia es superior a la inversin que representa el acuerdo reciente Estados Unidos-Colombia.

Segn el Ministerio de Defensa brasileo, la actual estrategia militar de la potencia sudamericana posee un carcter estrictamente disuasivo, es decir, su fin es ampliar la capacidad de respuesta militar para repeler cualquier ataque de otro pas contra su territorio. Dentro de dicha estrategia, uno de los objetivos prioritarios es negarle el uso del mar al enemigo.

Por su parte, el mandatario brasileo ha justificado las decisiones de su gobierno en el rea de defensa en funcin del potencial riesgo de conflicto que hay en torno a la llamada Amazonia Azul, particularmente en la llamada zona pre-sal frente a las costas de dicho pas sudamericano donde se han hecho nuevos e importantes hallazgos de recursos petroleros. Lula ha manifestado su preocupacin por la presencia de la Cuarta Flota de Estados Unidos en esa zona: Yo haba hablado con Bush y tenemos que hablar con Obama. La Cuarta Flota est casi encima de la pre-sal.

En ese sentido, el presidente brasileo insiste en que su objetivo es cuidar el territorio nacional. El petrleo ya fue motivo de muchas guerras y no queremos ninguna guerra y ningn conflicto en torno a los nuevos yacimientos hallados, puntualiza.

A pesar de que Estados Unidos sigue siendo el principal mercader de armas en el planeta, responsable por ms de dos terceras partes de las ventas de armas en el mercado mundial, segn cifras del 2008, el acuerdo Brasil-Francia confirma ya una tendencia creciente de los gobiernos sudamericanos en romper con la dependencia, que prevaleci hasta el pasado siglo, en Estados Unidos como principal proveedor de equipos militares a sus pases.

Otro acuerdo estratgico en esta direccin es el suscrito entre Venezuela y Rusia. El rearme venezolano incluye la adquisicin de varios batallones de tanques medianos T-72, vehculos de combate BMP-3, 24 aviones caza Sukhoi, 53 helicpteros de combate Mi-28, 200 misiles antiareos Igla-S, lanzacohetes porttiles RPG-7, 5000 fusiles Dragunov para francotiradores y 100,000 fusiles de asalto Kalashnikov. Tambin, el gobierno venezolano se propone adems la adquisicin de unos 20 sistemas de misiles tierra-aire TOR M1, varios aviones de reconocimiento Ilushyn y 3 submarinos Project 636 Varshavyanka, entre otros equipos.

El presidente venezolano Hugo Chvez Fras explic que los nuevos tanques rusos T-72 forman parte de lo que llama el Plan Escudo de Occidente, que doblar las fuerzas blindadas actuales para defender la frontera con Colombia luego de la expansin amenazante de la presencia militar estadounidense en ese pas vecino. Chvez ha anunciado igualmente que impulsar la creacin de tropas de combate, a modo de milicias de trabajadores, campesinos y estudiantes, cuya misin ser la defensa de la Revolucin bolivariana frente a sus enemigos internos y externos.

Bolivia suscribi recientemente un convenio para la compra de armas a Rusia, cuyo objetivo insisti el presidente Evo Morales Ayma no ser provocar guerras, sino modernizar a las Fuerzas Armadas para poner al pas en condiciones de defenderse y evitar provocaciones. Ecuador tambin ha informado de nuevas compras de equipos y armamentos con fines defensivos. El proceso de rearme de ambos pases andinos se inscribe claramente, al igual que en los casos de Brasil y Venezuela, dentro del clima de desconfianza generado por la ampliacin de la presencia militar de Washington en la regin.

Los pases miembros de la Unin de Naciones Suramericanas (Unasur) crearon a principios de ao el Consejo de Defensa Sudamericano para coordinar la cooperacin y el dilogo entre stos sobre los temas militares. Dicho Consejo se ha dado cita para el prximo 15 de septiembre en Quito para discutir, como tema central, el acuerdo reciente firmado entre Colombia y Estados Unidos. Tambin habrn de abordar las preocupaciones manifestadas por algunos en su seno sobre lo que alegan constituye una carrera armamentista en la regin.

Segn el Instituto de Investigacin para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar en toda la Amrica nuestra se ha incrementado en un 91 por ciento entre 2003 y 2008. Sin embargo, an sigue siendo una de las regiones que menos invierte en armamentos en el mundo. Pero, tal parece que ante los designios imperiales en la regin, sta no tendr tregua y no le quedar otra alternativa ms que armarse para obligar a Washington a respetar la voluntad soberana de cambio que se potencia en su seno.

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El autor es Catedrtico de Filosofa y Teora del Derecho y del Estado en la Facultad de Derecho Eugenio Mara de Hostos, en Mayagez, Puerto Rico. Es, adems, miembro de la Junta de Directores y colaborador permanente del semanario puertorriqueo Claridad.



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