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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-09-2009

El colonialismo cabalga de nuevo

Ral Zibechi
Diagonal

A partir del ao 2010 llegarn los bicentenarios de la independencia de los pases latinoamericanos. Visto lo ocurrido en anteriores efemrides, como en 1992 con los 500 aos de la conquista, habr polmica en torno a la historia y las explicaciones que se dan del pasado. Aportamos una reflexin.


Hace tan slo cinco aos nadie consider oportuno celebrar el bicentenario de uno de los hechos ms trascendentes de la historia moderna: la primera revolucin negra triunfante en el mundo. Cuando los esclavos comandados por Toussaint LOverture expulsaron de Hait a los colonizadores franceses, en nombre de los mismos ideales que en 1789 haban llevado al Tercer Estado a derrocar a la monarqua, slo obtuvieron recelos y rechazo de los revolucionarios de la metrpoli.

Mulas

Las palabras del conde de Mirabeau merecen ser recordadas. Cuando desde la colonia recin liberada se consult a las autoridades rebeldes sobre la participacin de sus habitantes en la eleccin de la Asamblea Nacional, los revolucionarios franceses respondieron a los revolucionarios haitianos que los derechos del hombre y del ciudadano no se extendan a los negros, por la sencilla razn de que (an) no eran ciudadanos. Mirabeau fue ms lejos al pedir a la Asamblea Nacional que recordara a los haitianos que al calcular el nmero de diputados que corresponden proporcionalmente a la poblacin de Francia, no tomamos en consideracin ni el nmero de nuestros caballos, ni el de nuestras mulas.

Algo muy similar ocurri respecto a la revuelta andina de 1780, dirigida por indios y ejecutada por indios, cuyo bicentenario no fue merecedor de fastos pese a constituir un claro antecedente de la liberacin de las colonias que sobrevendra tres dcadas ms tarde. Sus lderes ms conocidos, Tupac Amaru, Tupac Katari y Bartolina Sisa, siguen siendo referentes de segundo nivel frente a los libertadores como San Martn y Simn Bolvar, pese a que estos jams hubieran podido triunfar sin el debilitamiento del colonialismo provocado por aquellos.

Propias tradiciones

Es cierto que en la dcada de 1980 los pases latinoamericanos estaban gobernados por frreas dictaduras militares, que en modo alguno estaban dispuestas a revisar sus preconceptos sobre la historia. Pero llama la atencin que las izquierdas, tanto las del Norte como las del Sur, an se muestren tan remisas a la hora de poner las cosas en su sitio. En este continente los pueblos originarios se han levantado a lo largo de cinco siglos, aunque de modo ms persistente en los 200 ltimos aos. Sus procesos han sido bien diferentes de los que encabezaron los criollos. En efecto, los indios no se han inspirado en los principios de la Ilustracin, sino en sus propias tradiciones. Quiz para las izquierdas sea ir demasiado lejos aceptar que existe una genealoga rebelde y emancipatoria no ilustrada ni racionalista, que aunque no ha merecido mayor atencin de las academias y de los partidos de izquierda, est en la raz del pensamiento y las prcticas otras de los oprimidos andino-amaznicos.

Otra genealoga

Sinclair Thompson, en Cuando slo reinasen los indios, uno de los trabajos histricos ms penetrantes sobre la historia rebelde de los aymaras, concluye que no existe casi ninguna evidencia de que la insurreccin panandina estuviera inspirada en los philosophes de la revolucin francesa o por el xito de los criollos norteamericanos. Por el contrario, los rebeldes de 1780 sustentaron demandas y acciones en sus tradiciones comunitarias y como pueblos, en las prcticas asamblearias, descentralizadas y en el tradicional sistema de cargos rotativo o por turnos. No es fcil aceptar que existe otra genealoga revolucionaria que puede contribuir a fecundar los pensamientos y las prcticas emancipatorias cuando el legado occidental de cambio social, los modos y cdigos como hemos practicado nuestras rebeldas, est mostrando lmites tan severos como la propia civilizacin que los produjo. Como mnimo, debera aspirarse a promover entre las dos orillas emancipatorias en las que ha abrevado la humanidad, la oriental y la occidental, dilogos y mestizajes que las fecunden. Indagar en esa direccin es el camino elegido en solitario por el zapatismo y unos pocos otros movimientos del stano.

Hazaas criollas

Por el contrario, tanto los gobiernos de derecha como de izquierda parecen coincidir en celebrar la gesta de los criollos, que tuvo sus primeros estertores en Bolivia y Ecuador en 1809 y uno de sus momentos de mayor brillo en Buenos Aires en 1810. No hay que ir muy lejos para concluir que se trata de criollos festejando hazaas de criollos, lo que no estara nada mal si no pasaran por alto la importante ayuda que recibieron Bolvar y Miranda de los haitianos y que en los ejrcitos de todo el continente haba una buena proporcin de indios y mestizos que, una vez conseguida la independencia, fueron las primeras vctimas de los libertadores.

Con la solitaria excepcin de Jos Artigas, los hoy llamados hroes nacionales de las independencias, no hicieron ms que utilizar a indios y negros como carne de can. Lo peor, pese a todo, vino despus, como bien lo puede atestiguar el pueblo mapuche. Las nuevas na- ciones fueron mucho ms lejos que los colonizadores en la destruccin de los pueblos originarios, como lo prueba la guerra de exterminio denominada por la Repblica de Chile como Pacificacin de la Araucania. En ese sentido, los criollos mostraron una decisin genocida mucho ms audaz y profunda que sus abuelos espaoles y portugueses. Ah est la guerra de Triple Alianza, donde Brasil, Argentina y Uruguay diezmaron a Paraguay, haciendo el trabajo sucio que demandaba el imperio ingls para derribar las trabas al comercio de un pas que buscada su autonoma adems de su independencia.

Reconquista

Sera una irona del destino si los millonarios festejos que se preparan por parte de los iberoamericanos estuvieran cofinanciados por empresas como Repsol, Telefnica ENCE o el Banco de Santander, que estn jugando un activo papel en la recolonizacin del continente. Tendra su lgica: una parte sustancial de las ganancias de esas empresas provienen de sus negocios en Amrica Latina, mucho ms que de los emprendimientos en los pases del norte. Repsol y Telefnica, se beneficiaron de las dudosas privatizaciones de gobiernos corruptos como los del argentino Carlos Menem, a los que repartieron cuantiosos sobornos para hacerse con el botn. Algunos de sus ms destacados ejecutivos, as como los think tank de las derechas, se muestran muy activos en promover las democracias, o sea, en derribar a los gobiernos de Venezuela y Bolivia, as como apoyar a las derechas ms ultras de este continente.

Bien mirado, tienen mucho para festejar. En la dcada de 1990, gracias a la liberalizacin promovida por el Consenso de Washington, volvieron a cargar oro y plata en sus arcas con la misma fruicin que sus antepasados lo hicieron cinco siglos atrs. Ahora, cuando algunos gobiernos, con cierta timidez, les impiden seguir con el saqueo, se dedican a uno de sus deportes favoritos: conspirar, en nombre de la democracia y el libre mercado, contra las decisiones soberanas de los pueblos. Los festejos que se preparan, forman parte de esa conspiracin?

Ral Zibechi. Analista y responsable de Internacional en el semanario uruguayo Brecha

http://www.diagonalperiodico.net/El-colonialismo-cabalga-de-nuevo.html



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