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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-09-2009

Mujeres y pluralidad sexual
Sociedades diversas, cuestin de humanidad en el siglo XXI

Irene Len
La Jiribilla


Referirse al movimiento feminista y en general al tema de la diversidad sexual, de las polticas de reconocimiento e igualdad es un asunto complejo, sobre todo porque asistimos a una poca de reconfiguraciones, de reconceptualizaciones, de reorientacin de muchas teoras, especialmente desde Latinoamrica. Se trata de un continente plural aunque este rasgo no es nuevo, donde los actores principales son los elementos constitutivos de la sociedad en conjunto.

La restitucin en estos momentos de los cinco tipos de sociedad, tal como estn siendo planteadas, no es ms que el smbolo de la apertura de ojos que se est dando en el continente. Dicha apertura en Amrica Latina y el Caribe, principalmente, acumula ya una trayectoria: la situacin actual refiere a un proceso histrico de hace al menos cinco siglos, en la mayora de nuestras sociedades y de nuestros colectivos.

Reconocer lo que sucedi en el siglo XX resulta crucial para entender lo que en temas de gnero y diversidad en sentido general se est debatiendo en estos momentos. Hacia finales del siglo XX, el mundo asisti a uno de los ms significativos cambios en materia de comprensin de las relaciones humanas y sociales: la conceptualizacin de las relaciones de gnero, y el ulterior desarrollo de polticas, instrumentos legales, y mecanismos nacionales e internacionales orientados a reducir las disparidades. Ligado a esto se despej tambin la existencia de relaciones de poder en la sexualidad, su naturaleza poltica, su repercusin social, y su trascendencia de lo individual.

En ese proceso, adems de las mujeres, se nombraron e identificaron grupos sociales enteros que, por su disociacin de la heterosexualidad obligatoria, enfrentaban varias formas de segregacin. Los colectivos gays y lsbicos, por ejemplo, que por primera vez se visualizaron como grupo social y no como individualidades asiladas.

El reconocimiento de las dimensiones sociopolticas del cuerpo y las sexualidades, pas desde entonces a ser parte de aquellos avances que la humanidad ha ido afirmando progresivamente, teniendo en mira justamente la humanizacin de la vida y de las distintas formas de expresin inherentes a ella. Es en ese marco que las feministas acuaron el concepto de derechos sexuales, que refiere principalmente a la autonoma personal y la libre toma de decisiones sobre la vida sexual, pero que tambin coloca a la sexualidad en el mbito de los derechos, poniendo en evidencia su lugar en las relaciones sociales, polticas, econmicas y de gneros.

Los movimientos sociales que postularon estos cambios principalmente el feminista y luego el LGBT imprimieron de esta perspectiva mltiples escenarios: el poltico y social, el acadmico, el institucional local e internacional. Pero si la agenda de cambios en las relaciones entre los gneros consigui plasmarse en la formulacin de legislacin y polticas internacionales: principalmente en la ONU y otros mecanismos regionales, aquella sobre orientacin sexual, registr avances mucho ms focalizados pero tambin importantes. Los ms trascendentes en el Sur: la inclusin de la no discriminacin por orientacin sexual en la Constitucin Sudafricana (1996) y en aquella del Ecuador (1998). En este ltimo caso, se reconoci tambin el derecho de las personas a tomar decisiones libres sobre su cuerpo y sexualidad; los derechos sexuales; y otros.

Los cambios que sucedieron en este perodo fueron mltiples, y abrieron las puertas para que el siglo XXI naciera con varias propuestas de reconceptualizaciones: la relativa a la pluralidad de las relaciones intergneros en las distintas sociedades, contextos y culturas y hasta la existencia de distintas categoras intragenricas, en Asia central por ejemplo; las referentes a las nuevas categoras sociolgicas que resultan de las intersecciones entre distintas formas de discriminacin; y tambin las inherentes a la pluralidad de las identidades de gnero expuestas principalmente por el transgenerismo.

Por otro lado, las nuevas expresiones de la imbricacin entre el patriarcado y el capitalismo, transparentadas por las regresiones operadas en el perodo neoliberal, que agudiz las desigualdades estructurales a tal punto que en algunos casos neutraliz los derechos obtenidos a finales del siglo XX, se revirti en el surgimiento de un nuevo discurso feminista, que desborda lo considerado especfico, para incursionar en lo considerado como general La Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad, producida por la Marcha Mundial de las Mujeres, es un ejemplo, como lo es en el campo LGBT aquel del Dilogo Sur/Sur LGBT, que se plantea como un espacio de resistencia a la globalizacin capitalista.

Es decir, el siglo XX abri posibilidades de ascenso en la relacin entre los gneros y las dinmicas de poder, un buen posicionamiento de las mujeres en las sociedades capitalistas y, claro, transformaciones de carcter diferente en la sociedad cubana, que desde su historia de 50 aos de socialismo ha ido construyendo una propuesta y una poltica de las ms consistentes en esta materia.

En este contexto, tambin se evidenci que vinculado a estas relaciones de poder estaban las articuladas, en aquel momento, a la llamada "sexualidad". La sexualidad y los discursos sobre sexo y relaciones abiertas relativas al cuerpo, tomaron otra dimensin en esos momentos: adquirieron una naturaleza poltica que no tenan, se evidenci la repercusin social de ellas e, incluso, adems de colocar la mira en el terreno de lo individual, se lleg a sobrepasar ese nivel. Es decir, tuvo una trascendencia: ya no era algo estrictamente personal o que ocultar en algunos casos, sino que tena connotaciones polticas y sociales medulares.

As, para decirlo rpidamente, nos encontr el siglo XXI, es decir, con dimensiones de cambio a nivel cultural, socioeconmico y poltico, tambin inherentes al tema de las mujeres y la diversidad sexual.

El siglo XXI nos encontr con el reconocimiento de las dimensiones sociopolticas del cuerpo y de la sexualidad. La humanidad ha pasado a reconocerlos como parte de sus avances colectivos, y ah hablamos de "humanidad", independientemente del modelo de cada sociedad.

Empezamos el siglo XXI con demandas de humanizacin de estos temas, con demandas de derechos y otros conceptos visionarios, y obviamente, con transformaciones. En menos de medio siglo, hemos dado un giro de 180 grados con estos cambios, aunque an falta mucho.

Qu sucedi en Amrica Latina con todo esto?: pues sucedi todo esto y mucho ms. Surgieron muchas experiencias feministas, el EGBT, de articulacin contra las distintas formas de discriminacin y segregacin discursiva, espacios para realizar iniciativas, sueos, propuestas en torno a estas cosas. Tanto as que hoy somos la nica regin en el mundo en la que varios pases han logrado trascender polticamente y propositivamente, y consignar esto en polticas, en institucionalidad, en propuestas de transformacin orientadas no solo a las realidades locales sino, en muchos casos, a transformaciones mundiales.

Como ya deca, Cuba ha sido uno de los pases que ha mantenido una lnea consistente en eso y de hecho inicia el siglo XXI con una propuesta en la Asamblea Nacional sobre el reconocimiento de la identidad de gnero por opciones. Digamos que en el discurso relacionado con estas diversidades, es el primer pas que llega a su asamblea con un debate de esta magnitud.

El siglo XXI naci con nuevos movimientos sociales, con nuevas visiones y nuevos cuestionamientos al orden sexual capitalista; al heterosexismo patriarcal; a los lmites sociopolticos que resultan del enfoque binario del concepto gnero, visibilizando la existencia del plural para este ltimo. Segn la filsofa Beatriz Preciado: No hay diferencia sexual, sino una multitud de diferencias, una transversalidad de las relaciones de poder, una diversidad de las potencias de vida, lo que interpela a enfocar la existencia de una multiplicidad de relaciones de dominacin, de sujetos de la discriminacin, y de las numerosas interrelaciones entre distintas formas de discriminacin por varios motivos.

En Amrica Latina y el Caribe, el proceso reivindicativo y la movilizacin poltica relativos a las sexualidades, centrados principalmente en torno a la afirmacin de derechos y ciudadana, y la formulacin de polticas para la erradicacin del sexismo, la discriminacin por orientacin sexual y la identidad de gnero, ha obtenido resultados institucionales concluyentes en casi todos los pases. En el caso de Amrica del Sur, donde casi todos los pases estn inmersos en procesos de cambio de modelo o por lo menos de ruptura con el neoliberalismo, las propuestas de creacin de alternativas al modelo, que estn en el orden del da incluyen estos tpicos.

Todas las nuevas Constituciones latinoamericanas del siglo XXI, registran novedosos enfoques de gnero, algunas lo colocan como eje transversal, y todas sitan la igualdad como prioridad. Esta ltima es mencionada tambin en las propuestas de integracin regional, pieza clave para el afianzamiento de los mencionados cambios.

Un importante aspecto de los recientes desarrollos del movimiento de alternativas a la globalizacin es la pluralidad, la interaccin entre los mundos poltico, acadmico, militante y popular, en el proceso creativo de imaginar otro mundo posible. Uno de los resultados de esto es la visualizacin de un universo diverso, con prcticas y pensamientos mltiples, que procura desarrollar tanto convergencias discursivas, como acciones concretas. En otras palabras, los cambios en la poltica sexual y de gnero en el siglo XXI estn relacionados con las propuestas de cambio de modelo, con medidas concretas para viabilizar la igualdad, y sustentar la autodeterminacin social, poltica, econmica de los cuerpos, de las identidades, etctera.

Sin embargo, los debates en torno a este tema no excluyen los desafos: La mercantilizacin del cuerpo, especialmente el de las mujeres; el negocio del sexo, que constituye una de las ms rentables empresas de la globalizacin; la comercializacin y banalizacin de la diversidad, conceptundola como un catlogo comercial; y otras manifestaciones del capitalismo patriarcal, constituyen la anttesis de las propuestas de subversin de las relaciones de poder en la sexualidad, levantadas por los movimientos que actan en este campo, y que convocan ms bien a reivindicar las sexualidades desde la autonoma, la diversidad y la creatividad humana.

Latinoamrica, en este momento de transformaciones, est ante un reto y tambin lo estamos desde el discurso feminista y desde las propuestas de diversidades. El contexto ha cambiado, estamos frente a una nueva situacin y ante nuevas posibilidades. Si en el siglo XX tuvimos la posibilidad de conquistar desde lo reivindicativo lo que antes resum, ahora estamos frente a la posibilidad y el desafo de colocar estas propuestas en el centro de los cambios de la sociedad, y de articular desde ah no solamente discursos, sino institucionalidad, prcticas, y sobre todo desde nuestra posicin, de generar nuevas relaciones sociales.

Hablamos de estos cambios de sentido y redefiniciones en las que est inmerso Latinoamrica y es muy importante; pero esa buena parte de redefiniciones se dan en las relaciones sociales, es decir, son nuevas realidades que se tejen en la sociedad. Cierto es que tenemos aportes nuevos gracias a las nuevas constituciones, sobre todo en los pases que estamos en revolucin como la Revolucin Boliviana, la Revolucin Bolivariana, la Revolucin Ciudadana en Ecuador. En este contexto en el que ya no estamos en la condicin de vctimas del siglo XIX, sino que estamos frente a la posibilidad de ser actores polticos, tenemos el reto de colocar estas posibilidades y estas propuestas en el diseo no solo de un nuevo modelo sino en una nueva visin de la sociedad.

Claro, podemos quedarnos en acciones tan vlidas como pueden ser una pancarta en el balcn de mi casa, que est muy bien, manifestaciones en las calles, espacios de debate que siguen siendo vlidos; sin embargo, el momento ofrece posibilidades mayores: el de participar, el de apropiarnos de ejes como es este de los Paradigmas Emancipatorios y de estar presentes en la construccin de nuestro futuro.

Nuestro reto es el de construir sociedades diversas, generando propuestas antisistmicas, alternativas al capitalismo y al patriarcado, a la mercantilizacin del cuerpo, la banalizacin del concepto de diversidad como trampa del mercado. Estas propuestas de los movimientos sociales estn llevando estos temas a un nivel de participacin y de comprensin de conceptos que van ms all de las demandas del feminismo, como puede ser la soberana alimentaria, por ejemplo. Con todo esto, estamos en un momento en el cual los movimientos sociales, no solo los feministas, debemos lograr la interaccin de nuestras propuestas como lo estn nuestras realidades y nuestras geografas.

Irene Len. Vicepresidenta del Consejo Directivo de la Agencia Latinoamericana de Informacin ALAI-

http://www.lajiribilla.cu/2009/n436_09/436_02.html



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